El Mercosur no debe adoptar las actuales políticas
de la zona euro

Embajador Samuel Pinheiro Guimarães Neto

“El crecimiento de China es señal de una
nueva correlación de fuerzas en el capitalismo”

La integración económica y política de países que se organizan en bloques, como es el caso del Mercosur y de la Comunidad Europea, es un sesgo relevante para el análisis de los efectos de la crisis económica mundial. Para abordar el tema, el Sul21 entrevistó al embajador Samuel Pinheiro Guimarães Neto, que fue secretario general del Itamaraty entre 2003 y 2010 y hoy actúa como Alto Representante del Mercosur.

Entrevistado por la publicación brasileña Sul21, el embajador Samuel Pinheiro Guimarães Neto, que fue secretario general del Itamaraty entre 2003 y 2010 y hoy actúa como Alto Representante del Mercosur, respondió que; una de las principales lecciones de la crisis de la zona del euro para los países del Mercosur, es que no debemos adoptar este tipo de política. Existe cierto consenso de que estas políticas van la agravar la recesión”, Agregando, estas políticas recesivas significan restricción de gastos, reducción del Estado y privatizaciones. “Felizmente aquí en Brasil, en Argentina, en Paraguay y en Uruguay no estamos adoptando políticas recesivas”. Subrayando que “Esta crisis del capitalismo tiene que ser vista desde el ángulo de las empresas, pues el capitalismo es una abstracción, no existe capitalismo”


- ¿Cuáles son las principales lecciones que el Mercosur puede aprender con la crisis del bloque de la zona del euro?

- La principal lección de la zona del euro es que no debemos adoptar este tipo de política. Son políticas de restricción del gasto, reducción del Estado, privatización. Son políticas que llevan a un agravamiento de la recesión, al contrario de lo que ellos esperan. Existe cierto consenso de que estas políticas van a agravar la recesión. Entonces, felizmente aquí en Brasil, en Argentina, en Paraguay y Uruguay no estamos adoptando políticas recesivas, por el contrario: estamos procurando estimular la economía, mantener el nivel de la demanda.

- ¿Cuál es su evaluación de la crisis capitalista y cómo puede ésta afectar los derechos laborales en un contexto de economía globalizada?
- Yo creo que la crisis existe principalmente en los países capitalistas tradicionales, en los Estados Unidos y en Europa. Esta crisis del capitalismo tiene que ser vista desde el ángulo de las empresas, pues el capitalismo es una abstracción, no existe el capitalismo. ¿Y cuál es la situación de las empresas? Por un lado existe el sector financiero y otros sectores que fueron socorridos por sus Estados. Por otro lado, el nuevo centro del capitalismo mundial con la economía china, que viene creciendo un 10% al año en los últimos 30 años. Esto significa que las empresas que trabajan con las más modernas máquinas y que utilizan mano de obra con salarios muy bajos tienen márgenes de lucros extraordinarios y no están siendo afectadas por la crisis.

- ¿Y de qué manera esto está afectando a las pequeñas y medianas empresas en los Estados Unidos y en Europa?
- Es claro que en los países capitalistas tradicionales, las pequeñas y medianas empresas sufren con la reubicación, o sea, industrias que se mudaron para China, así como la competencia de los productos importados en China, a veces de las propias industrias que estaban allá (en los países capitalistas tradicionales). Como por ejemplo cuando nosotros observamos los productos chinos hechos por una gran empresa multinacional. Entonces digamos que es una crisis en términos de reducción de empleo, falta de inversión y que se está dando, incluso, más en Europa que en los Estados Unidos. Con esto, las políticas necesarias para una recuperación efectiva de la economía no son llevadas a cabo porque, inclusive en sus países tradicionales, deberían tener que competir, muchas veces, con la producción que viene de China. Entonces digamos que el capitalista, el empresario, va a construir una nueva fábrica. ¿Dónde la va a construir? ¿En un país europeo o en China? En China. Claro que todo esto tiene muchos detalles, muchos matices, que no es posible hacer una generalización. Además, mientras existe un enorme aumento del empleo en China, hubo una reducción del empleo en los países tradicionales. Y, al mismo tiempo, bajo el pretexto de enfrentar la competitividad china - digo “bajo el pretexto” porque no sería suficiente a mi juicio -, se combaten los derechos laborales a través de la modificación de la legislación del trabajo, aumento de horas, reducción de las ventajas laborales y de los programas sociales

- Existen negociaciones en el Mercosur para que se firme la Declaración Sociolaboral, que prevén una serie de garantías de los derechos sociales. Sería una forma de proteger a los trabajadores que actúan en el bloque. ¿Cuál sería la importancia de aprobar una declaración de este tipo ante un contexto de supresión de derechos laborales en el ámbito internacional?

- Una declaración es una declaración. La legislación laboral de cada país del Mercosur está directamente vinculada a las legislaciones nacionales, o sea, lo que rige las relaciones de trabajo en Brasil, por ejemplo, es la legislación brasileña. Esta (Declaración Sociolaboral) es una declaración de intenciones. Por otra parte, creo que no fue completamente aprobada, pues no existe una concordancia total. La importancia de esta declaración es generar un compromiso de los Estados, naturalmente. Al firmar una declaración internacional comprometiéndose a obedecer y a respetar ciertos derechos, esto genera un compromiso de los Estados con relación a estos derechos, lo que es importante. Estas declaraciones hacen que los Estados menos avanzados en aquel campo sean inducidos a adoptar una legislación compatible con la declaración.

- Proteger derechos laborales ya garantizados es aún más importante en este momento de crisis económica mundial.
- Nosotros corremos el riesgo (de supresión de derechos laborales) aquí porque esta crisis es una crisis social, porque los bancos están en muy buenas condiciones, las empresas también. Las que están mal son las micro, pequeñas y medianas empresas y los trabajadores que están desempleados. Entonces ya estamos viendo en Europa que, bajo el pretexto de reactivar el mercado, se aplica toda una serie de medidas para reducir los derechos del trabajo, para reducir los costos del trabajo. Esto puede afectarnos eventualmente, mediante la explicación de hacer más competitiva a la economía brasileña frente a la economía china e, incluso, ante la norteamericana, ya que el año pasado Brasil tuvo un déficit comercial con los Estados Unidos de U$S 8 mil millones. La competencia no es sólo china, también viene de otras partes y esto no está tan mencionado en la prensa. Entonces con esto puede haber una tendencia, en especial cuando se habla de aumentar la competitividad de la industria, que significa en el fondo la reducción de impuestos - lo que va a redundar, consecuentemente, en la reducción de programas sociales.

- ¿Ante de este escenario de ascensión de China y de presión para aumentar la competitividad de la economía se corre el riesgo de debilitar la integración del bloque?
- En el caso específico del Mercosur, lo que afecta por un lado es la importancia creciente de China en la economía mundial y por otro, la importancia creciente de China en la economía de los países del Mercosur. China ya es el primer socio comercial de Brasil, pasó a los Estados Unidos. Ya es el segundo o tercer mayor socio comercial de Argentina, de Uruguay, de Paraguay. Lo que sucede es que China tiene una demanda muy grande por recursos naturales, productos agrícolas, soja, minerales y Brasil y la propia Argentina, Uruguay, Paraguay son capaces de producir a gran escala estos productos. El tema es que, al mismo tiempo, China es una gran exportadora de productos manufacturados muy baratos, lo que afecta a la industria local. Lo importante del Mercosur, entre otras cosas, son los lazos de comercio, pero no son los lazos de comercio agrícola, inclusive porque los países producen productos similares: Argentina, Paraguay, Brasil producen soja. El comercio industrial brasileño es muy intenso con América del Sur y con el Mercosur. Si los chinos vienen a participar de este comercio con precios muy bajos, no sólo afectan las industrias locales y aumentan el desempleo, sino que también desalientan la inversión de la industria. Si fuésemos a preguntar a un capitalista si él fuera a abrir una fábrica de algún producto que hoy es importado de China, él analizaría los precios y vería que no podría competir. Entonces no va a invertir más en la industria, lo que disminuyó la inversión en este sector y aumenta la inversión en la agropecuaria y en la minería. O sea, va reprimarizando la economía de los países, al mismo tiempo que va tornando más frágiles los lazos entre estos países.

- ¿Esto sucede también con los lazos políticos? Además de la integración económica, otro objetivo del Mercosur sería una mayor integración política, vía Parlamento del Mercosur. ¿Qué evaluación hace usted de la integración política en el bloque?
- Esto también afecta los lazos políticos. Los lazos políticos, naturalmente, tienen que ver con las relaciones económicas. En el caso los lazos políticos son importantes ante esta situación internacional muy compleja y el aumento de la coordinación política sería extremadamente importante. Los presidentes del Mercosur se reúnen ocasionalmente, al margen de las reuniones internacionales. El presidente de Francia Nicolás Sarkozy y la canciller de Alemania, primera ministra Ángela Merkel, se reúnen cada quince días. Aquí en el Mercosur se reúnen esporádicamente. Ellos precisan más coordinación, que significa intercambio de ideas, conocimiento, confianza. Y para esto es necesario que las personas se conozcan mejor, se vean más, para después entonces combinar actitudes comunes.

- ¿Existen negociaciones para ampliar la integración en el Mercosur, por ejemplo, creando una moneda única, nuevos aranceles para ser compartidos entre los países?
- Lo que existe es un sistema de comercio de moneda local entre Brasil y Argentina y que está en negociación entre Brasil y Uruguay y, eventualmente, con los otros países del Mercosur. Esto es algo que ya está, digamos, en curso, pero no todavía a punto de adoptarse una moneda común, apenas un país acepta la moneda del otro, para cierto tipo de transacción. No es para todo, está más relacionado al comercio, en el área de servicios, pagos de la previsión social, etc.

- ¿Cómo encara el Mercosur el tema de la libre circulación de personas en sus fronteras?

-Con relación a la libre circulación en el Mercosur existe un acuerdo de residencia en que los ciudadanos del Mercosur que van hacia otro país con visa temporaria pueden pedir visa permanente después de dos años. A partir de ahí pasan a tener todos los derechos binacionales, inclusive en términos de previsión social, trabajos, todos los derechos civiles, aunque no los políticos. Todo esto ya existe en el ámbito del Mercosur. Hoy en día la libre circulación de personas a título provisorio en los países del Mercosur permite la entrada de cualquier otro ciudadano de otro país presentando solamente la cédula de identidad. No precisa ni visa, ni pasaporte. Esto facilita mucho la circulación de personas. Pero existen otros temas relativos al ejercicio profesional que son temas más complejos. Por ejemplo, en el área de la Medicina y del Derecho. Para ser abogado en Brasil es preciso hacer un curso de Derecho, una prueba de la OAB y tener licencia para ejercer, en medicina es la misma cosa. Además, en el caso del Derecho, los currículos son diferentes porque las propias legislaciones son diferentes.

- Ya que estamos hablando de educación, me gustaría que relatase la experiencia de la Unila, la Universidad Latino Americana (Unila) en Foz de Iguazú y Ciudad del Este.
- La Unila es una universidad federal brasileña, no es una universidad de los cuatro países. Es una interesante iniciativa. La idea es que la mitad de los alumnos sean brasileños y la otra mitad extranjeros de América Latina, no sólo de América del Sur, y que haya profesores brasileños y profesores de otros países. Esta iniciativa ha caminado bien, con dificultades naturales de una iniciativa pionera en ciudades pequeñas. Foz de Iguazú y Ciudad del Este han enfrentado dificultades en la fijación de los profesores y de los alumnos, pero esto ha mejorado. Además de la Unila, en el área educacional existen varios sistemas de becas por la Capes para América del Sur. Pero habría mucho para hacer en esta área.

- ¿Que otras acciones conjuntas han sido desarrolladas en el Mercosur y que merecen ser destacadas?
- Existe un programa de suma importancia que tendrá un impacto muy grande sobre el empleo en los países menores del Mercosur: los proyectos del Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur, cuya abreviatura es Focem. Este fondo está compuesto por cotizaciones por un valor de U$S 100 millones por año. Brasil contribuye con el 70%, Argentina con un 27% y Uruguay con el 2% y Paraguay con el 1%. Los proyectos son presentados al fondo por los gobiernos y están principalmente, aunque no únicamente, en el área de infraestructura, carreteras, saneamiento, etc. Este fondo también puede recibir contribuciones voluntarias: en el caso de un proyecto que es aprobado técnicamente por un sistema de desembolso, el país tiene que entrar con un 15% del valor del proyecto y el otro 85% son donaciones. Es una donación, no hay que pagarlo. El Focem ya está en andamiento hace cinco o seis años y nadie lo sabe. Inclusive Brasil hizo una donación de U$S 500 millones para la línea de trasmisión de energía eléctrica entre Itaipú y Asunción. Paraguay es un país pequeño que tiene el mayor potencial de explotación de energía eléctrica del mundo per cápita. Y todavía hoy hay apagones en ciertos lugares, porque nunca hicieron la línea de trasmisión. Brasil hizo esta donación y se está construyendo esta línea que va a transformar la economía paraguaya, porque sin energía eléctrica no hay industria y no hay servicios modernos. Entonces, el hecho de extender esta línea de trasmisión va a hacer que Asunción tenga un auge industrial. Esto va a ser una revolución en la economía paraguaya. Tenemos también el Programa Estratégico de Acción Social, que realiza un relevamiento de todas las acciones en el campo social en los diferentes ministerios y que está en un proceso aún lento de implementación. También existe la llamada Unidad de Participación Social que fue creada a fines de 2010, pero que todavía no fue instalada por cuestiones organizativas, que apunta a fortalecer la participación de movimientos de la sociedad civil en las actividades del Mercosur.

- ¿Y qué otros países pueden integrar el Mercosur y que todavía no se han adherido?
- Venezuela. Toda la etapa de adhesión de Venezuela ya fue aprobada en Brasil, en Argentina y en Uruguay, sólo falta ser aprobado en el Senado de Paraguay, está allá hace meses y esto es una cuestión de política interna entre el gobierno y Congreso. Venezuela es un país riquísimo en términos de recursos minerales. No sólo petróleo, sino también hierro y otros productos, más allá de que es un país que decidió llevar a cabo un programa de industrialización. Tiene una población de 20 millones de personas, por lo que se torna en un mercado razonable. Venezuela resolvió comprometerse en este proceso de industrialización y llevarlo adelante con la cooperación de los países de América del Sur, principalmente Brasil y Argentina, por lo que es un mercado muy importante tanto para los países del Mercosur como para la propia Venezuela. Y otros que podrían formar parte son Ecuador, que manifestó interés y que va a comenzar las negociaciones en mayo, Bolivia y Suriname. Los que no pueden ingresar son Perú, Chile y Colombia, que tienen acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos.

- Para finalizar esta entrevista, ¿como evalúa usted la etapa de integración del Mercosur?

-Yo creo que se avanzó de una forma extraordinaria. Desde que fue creado el Mercosur en 1998, el comercio se multiplicó por más de diez veces. Esto es extraordinario, no sólo aumentó en términos absolutos, sino que se diversificó. Las inversiones brasileñas en Argentina, Uruguay y Paraguay se multiplicaron de una forma muy significativa. En Argentina el número de empresas brasileñas es muy grande. En el área de la infraestructura también crecimos a través del Focem, además de los préstamos hechos por el BNDES para obras de infraestructura en los países del Mercosur. Entonces hubo un progreso muy grande, más allá de la cooperación, del mejor entendimiento entre los países. Yo creo que el saldo es muy positivo. A pesar de estar actualmente ante este desafío de China y de los otros países altamente industrializados que procuran generar un excedente de exportación hacia los otros países. Finalmente, los países del Mercosur deben enfrentar en conjunto el desafío de la crisis, de la emergencia de China y la cuestión ambiental.

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte
Fuente: foto Sul21

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