Vigoroso impulso a la lucha contra el pacto de austeridad
Un punto de inflexión
en Francia y en Europa

Por Niko Schvarz

AQUÍ MAS DEL AUTOR

Los resultados electorales del domingo 6 en Francia y en Grecia constituyen una demostración palmaria de que los pueblos de Europa rechazan decididamente los planes de austeridad y el pacto fiscal europeo y aspiran a abrir un nuevo rumbo en sus países y en el continente, a fin de revertir una política que se traduce en desocupación galopante, ataque a los derechos de los trabajadores a nombre de flexibilidad laboral, reducción de jubilaciones y pensiones, aumento alarmante de los suicidios y retrogradación sensible de las condiciones de vida de las grandes mayorías. Se vaticina el inicio de un nuevo ciclo político en Europa y gana terreno el concepto que un analista sintetiza en estos términos: “El fracaso electoral de los gobiernos de Francia y de Grecia hace prever el fin de los duros programas de ajustes en esos países y en el resto de Europa y parece marcar una nueva era de políticas económicas, sociales y de inversiones para restaurar el crecimiento y el empleo”.

Una serie de acontecimientos simultáneos a lo extenso de Europa revisten análogo significado y apuntan en la misma dirección, entre ellos: las elecciones municipales en Gran Bretaña e Italia, la caída de los gobiernos de los Países Bajos y Rumania (el de República Checa está en la cuerda floja), movilizaciones de masas como el masivo paro de los funcionarios públicos en el Reino Unido, el tercero en los últimos meses, contra la regresiva reforma del régimen de jubilaciones; o las manifestaciones de los estudiantes españoles contra los recortes en la educación, con varios días de protesta en todo el país contra las políticas de austeridad, en el momento en que los gobiernos de Mariano Rajoy y el del portugués Pedro Passos Coelho (que sucedieron a los gobiernos socialistas de Rodríguez Zapatero y José Sócrates) se comprometieron conjuntamente a cumplir a pie juntillas el pacto fiscal europeo y ponen manos a la obra: España recorta los derechos sociales y migratorios, Portugal suprime feriados históricos y religiosos. En el caso del Reino Unido, los funcionarios protestan contra una reforma del régimen de pensiones que los obliga a trabajar más años y cobrar menos al acceder a la pasividad. Los dirigentes sindicales dijeron que la deuda fiscal que afecta a la economía británica ha sido generada por la codicia de la élite de la City. Pero quien confirmó en Westminster que esa reforma es una prioridad del gobierno de David Cameron y sus socios liberaldemócratas fue la propia reina Elisabeth II, sin duda una personalidad muy indicada para exaltar los bondades de los planes de austeridad.

François Hollande dijo en el mitin de celebración de la Bastille que la decisión del pueblo francés era sentida en Europa con alivio y esperanza, que la austeridad no era una fatalidad y que concentrará su labor en la justicia social y en abrir perspectivas a los jóvenes. Adelantó que en el próximo período y en la próxima Cumbre de la Unión Europea (UE) planteará ante el gobierno alemán que los recortes en el gasto público, lejos de contribuir a resolver la crisis de la deuda, agravaron los problemas de las finanzas públicas en casi todos los países de la eurozona. Una de las consecuencias notorias de la salida de escena de Nicolas Sarkozy es el quiebre del eje denominado Merkozy, que en el último período diseñó los planes de austeridad impuestos a los gobiernos de Grecia, Portugal, Irlanda, España, Italia, en algunos casos (como en el primero y el último nombrados) designando a dedo a sus jefes de gobierno, al margen del voto popular.

Una expresión típica del sentimiento reinante en amplios sectores correspondió al secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien calificó el triunfo de Hollande como “una gran esperanza y el comienzo de una nueva era”. Esta impresión se extiende a la esfera mundial, como lo reflejan algunos de los principales diarios. Los alemanes son particularmente interesantes. El Stuttgarter Zeitung dice que “la victoria de Hollande marca el comienzo de una nueva era”, pero que “Francia sola no podrá doblegar a Alemania” respecto a la austeridad. El Financial Times Deutschland estima que se ha producido un giro en Francia que afecta principalmente a Angela Merkel, impulsora de la austeridad que no ocultó su apoyo a Sarkozy; y que la propuesta de Hollande de completar el pacto fiscal con medidas de crecimiento afecta la supremacía de la canciller en Europa. En Inglaterra, The Independent dice que Francia vira a la izquierda y anuncia un cambio en la manera con que Europa abordará el tema de la deuda. Para The Times, “Hollande triunfa frente a la política de austeridad de Sarkozy”. Según The Guardian, “en Francia se ha invertido la tendencia de una ofensiva derechista y xenófoba en Europa”. El Daily Mail tituló (en francés): “Au revoir, président bling bling”. Para el cotidiano económico portugués Jornal de Negocios, “Hollande promete transformar la herencia de Angela Merkel y adoptar una estrategia diferente en la lucha contra la crisis y la estabilización del euro”. En Italia, La Stampa se burla de “Sarkò-Bonaparte” y señala: “Cambia Francia y cambia Europa”. Según el Corriere della Sera “Francia vira a la izquierda” y recoge palabras del presidente del BCE, Mario Draghi, sobre el objetivo del crecimiento. Para El País de Madrid, “la victoria de Hollande abre una nueva etapa en Europa”. Según el diario francófono belga Le Soir, el margen de maniobra de Hollande será muy estrecho, pero existe. Para el diario sueco Politiken, los resultados en Francia y en Grecia son malas noticias para Merkel. En Japón, el Yomiuri estima que los resultados electorales en Francia y Grecia muestran que la política seguida hasta ahora en la lucha contra la crisis de la deuda va a conocer cambios, y el cotidiano económico Nihon Keizai refleja la inquietud de los inversionistas porque el euro bajó apreciablemente frente al yen. En Australia, la Financial Review señala que los mercados están inquietos por la victoria socialista y que “la luna de miel política de Hollande durará poco”. Estos comentarios reflejan tanto la significación del cambio aparejado por la elección para Francia y para Europa, como la magnitud del desafío en la etapa que se avecina.

La batalla de las ideas y la extensión de la victoria
Un agudo comentario se publicó en Le Monde del día 9, bajo el título “Un nuevo discurso político ha emergido”, firmado por Henri Pena Ruiz, filósofo, escritor y docente, miembro del Partido de Izquierda (Parti de Gauche), integrante del Frente de Izquierda (Front de Gauche). Sostiene que hasta ahora la derecha estaba ganando la batalla de las ideas e imponiendo su lenguaje, sus problemáticas, su ideología. Da numerosos ejemplos sobre diversos temas, en particular los derechos de los trabajadores, los inmigrantes, la soberanía, la deuda pública, los impuestos y otros. Escribe: “Los desheredados son considerados culpables de su situación. El cinismo se mezcla con el enriquecimiento vertiginoso. Un millón de euros mensuales para algunos PDG (presidente-director general de grandes empresas) y el salario mínimo clavado en 1.400 euros. El cuidado de la salud, la cultura, la vivienda, incluso el agua y la energía, se volvían inaccesibles para los excluidos, y la industria del lujo florecía. Como dijo la Dama de Hierro: ‘No alternative’. Y Sarkozy actuaba como su discípulo”. Todo esto comenzó a cambiar con la campaña electoral. Le atribuye una gran importancia a la irrupción del Frente de Izquierda (que entregó una contribución decisiva a la victoria del candidato socialista) desde que promovió una manera nueva de hacer política. “Cada discurso explica, rechaza el fatalismo, abre el horizonte”. Con citas de Víctor Hugo, afirma que “ahí anida la esperanza, hace vibrar, ir hacia el otro, abrir los libros, actuar colectivamente, revivir las solidaridades militantes. La emancipación individual y colectiva retoma su sentido, renace la sonrisa y el deseo de hacer política para muchos desencantados. Se apuesta a la cultura popular, que permite al pueblo retomar su lugar. La resistencia comienza por la refutación razonada. Y prosigue con las luchas sociales. En una palabra, la batalla de las ideas ha comenzado, con primeros éxitos. Y no se detendrá”.

En estos días se conocieron nuevos datos que avalan la extensión de la votación que permitirá el acceso de François Hollande, desde mañana, a la presidencia de la República. Derrotó a Sarkozy en la mayoría de los departamentos y en todos los territorios de ultramar. En París, ganó con 55,60% de los votos. En la elección de 2007, Sarkozy venció a gatas a Ségolène Royal con 50,19%. Es comprensible la euforia que exhibía ahora el alcalde Bertrand Delanoë. En la votación por edades, es clarisima y muy reveladora la victoria de Hollande entre los jóvenes. No así entre los jubilados. Por profesiones y nivel de ingresos, vence en todos los sectores populares y medios, no así en los dotados de altos ingresos y el mundo empresarial. Por algo a Sarkozy lo denominaron el “presidente de los ricos” y gobernó en su beneficio.

Los uruguayos tenemos un motivo particular para alegrarnos de su derrota. Porque no olvidamos que en la cumbre del G-20 en Cannes, a principios de noviembre pasado, el presidente de Francia calificó a Uruguay de paraíso fiscal y amenazó con apartarlo de la comunidad internacional, lo que fue caracterizado como una actitud “colonial e imperial” de un Napoleón el pequeño desbordado.

Terremoto sobre el Partenón
Las elecciones parlamentarias griegas del mismo 6 de mayo significaron un verdadero terremoto, un descalabro para los partidos de la coalición de gobierno que sostenían el plan de austeridad.

El partido de derecha Nueva Democracia, que había obtenido 33,5% de los votos en la anterior elección, cayó a 19,8%. El Partido Socialista PASOK perdió más de los 2/3 de sus votos en 2009, bajando de 44% a 13,9% y de 160 a 41 diputados. Es la consecuencia directa de haber implementado desde el gobierno todas las medidas de austeridad impuestas por la troika del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el FMI.

Por el contrario, la coalición de izquierda radical Syriza se convirtió en la segunda fuerza política, pasando de 4% de los votos en la elección anterior al 16,6% ahora, y de 13 a 52 diputados. En el mismo campo de la izquierda, el Partido Comunista (KKE) progresó ligeramente, de 7,5% a 8,4% de los votos, y de 21 a 26 diputados. Y la Izquierda democrática DIMAR, una escisión de Syriza, logró 8% de los votos y 16 diputados. Antarsia, otra coalición de extrema izquierda, obtuvo 1,1% de los votos.

Los verdes ecologistas no alcanzaron el 3% para ingresar al Parlamento. Tampoco el partido de extrema derecha LAOS, que había obtenido en la anterior elección 17 diputados y pagó caro su participación en el gobierno.

Esos diputados (y algunos más, hasta llegar a 21) los alcanzó el grupo neonazi Alba Dorada, con el 7% de los votos. Es un grupo abiertamente fascista, que propone la expulsión de todos los extranjeros.

Alexis Tsipras, un ingeniero de 38 años líder de la alianza Syriza que constituyó el hecho más relevante de la elección, declaró que “el pueblo votó en masa contra las brutales políticas de ajuste” y “no hay forma de hacer entrar a escondidas lo que el pueblo griego tiró”. También exigió una revisión de la deuda griega. Cuando el presidente Karolos Papulias le encomendó la tarea de formar un gobierno de coalición (después que fracasara en el empeño el líder de Nueva Democracia, Antonis Samaras), Tsipras declaró que si llega al gobierno, no se sentirá obligado a aplicar las medidas exigidas por la troika a cambio de asistencia financiera (que, de paso sea dicho y como medida preventiva, ya le redujeron en 1.000 millones de euros, como forma de presión). Se basaba en que casi el 70% de los votos fue para las fuerzas opuestas a las medidas de austeridad. De inmediato pusieron el grito en el cielo y prorrumpieron en amenazas Angela Merkel y el ministro de Exteriores alemán Guido Westerwelle, y les hizo coro José Manuel Durâo Barroso declarando que el pacto fiscal europeo no es negociable. Igual que a Hollande. La canciller Merkel reiteró que es indispensable que Grecia continúe con el plan de reformas acordado. En virtud del mismo, el país heleno deberá aprobar el mes próximo nuevos recortes por 14.500 millones de euros como condición para seguir recibiendo el dinero de los rescates. El gobierno de Atenas ya efectuó drásticas podas en materia de salarios, pensiones, educación, salud, pero la aplicación de estos planes de austeridad sólo empeoraron la recesión y el desempleo llegó a un nivel récord superior al 21%. También enfrenta Grecia la amenaza de su expulsión de la zona euro.

El empeño de Tsipras fracasó, sin duda fruto de todas estas presiones, y el encargo de formar gobierno se trasladó al líder del PASOK, Evangelos Venizelos. Si no alcanza el objetivo, en junio se repetirán las elecciones.

Cabe recordar, como antecedente, que el actual primer ministro griego Lucas Papademos fue designado por la troika al margen de la votación popular, para reemplazar a Yorgos Papandreu, del PASOK. A éste le cavaron la fosa cuando sugirió que se sometieran a plebiscito popular las drásticas medidas de austeridad. De ello no quieren ni hablar.

Lo mismo hicieron en Italia. Pusieron a otro hombre de la banca, Mario Monti, a quien no lo votó nadie, en el cargo de primer ministro cuando se desplomó el gobierno de Silvio Berlusconi. El mismo Monti dice ahora que la culpa de los 70 suicidios que conmovieron a Italia en el último período (un fenómeno escalofriante que está recorriendo buena parte de Europa a causa del desempleo y de las quiebras) es de quienes no adoptaron antes de él las medidas adecuadas ante la crisis, que ha adquirido contornos dramáticos. Dijo también que el resultado de las elecciones en Francia y Grecia no modificará la orientación del gobierno italiano.

Pero en la propia Italia, las elecciones municipales del mismo domingo 6 significaron un rotundo revés para la derecha berlusconiana, ya que su partido, el PDL, terminó tercero o cuarto en grandes ciudades como Génova, Verona, Palermo, Parma, y sus aliados de la fascistizante Liga del Norte de Umberto Bossi perdieron incluso en las localidades del norte de la península que eran su fuerte, al tiempo que avanzó el centroizquierda y obtuvo un resultado sorprendente el partido protestatario del actor cómico Beppo Grillo. Es una onda que se va extendiendo en Europa.

La confrontación en la Cumbre de la Unión Europea
En suma: están confrontadas dos orientaciones opuestas, que se dirimirán en la Cumbre de la Unión Europea el 24 de junio. Angela Merkel adelantó con qué tesitura se presentará, a pesar de que ha quebrado el eje que conformaba con Sarkozy. Expresó: “En Alemania opinamos, y yo personalmente opino, que el pacto fiscal no es negociable. Fue negociado y firmado por 25 países, fue ratificado por Grecia y Portugal, en Irlanda habrá un referendo el 31 de mayo. Y creo que el pacto fiscal es bueno. Es un abordaje básico en Europa que no cambiemos todo lo que ya fue decidido, luego de las elecciones, ya sea en países grandes o pequeños”. O sea, no dar ninguna importancia a los pronunciamientos de los pueblos. Ya veremos qué pasa.

*Periodista y escritor uruguayo

LA ONDA® DIGITAL

Portada


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


© Copyright 
Revista
LA ONDA digital