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Hoy: ¿Forever young?
Por Hugo Bazzi
En la década de los 70, rondando los 30 años de edad, Bob Dylan ya era una leyenda musical, había sido padre, había escrito el clásico “forever young” y hoy casi nadie recuerda su participación en un concierto homenaje a Salvador Allende en el Felt Forum del Madison Square Garden 1974. “Por siempre joven” alimentaba la esperanza y promovía mantener los ideales, la pasión y el corazón alegre a pesar del paso de la vida. Algunas décadas después, la industria de la estética apoyada en la cosmética y la cirugía, llevaba el espíritu de la canción de Dylan al extremo de constituirse en parte de la mayor preocupación social actual, la de no envejecer físicamente. La renovación generacional en el Frente Amplio no debe formar parte de una lucha de sectores, ni mucho menos de viejos contra jóvenes; aunque sí deben destacarse quienes la promueven y quienes la combaten; puesto que se trata de la sobrevivencia y el desarrollo de una fuerza política que ya pasó los 40 años de existencia.
Eterna y vieja juventud El médico y especialista en psicogerontología, Leopoldo Salvarezza, es miembro de la primera cátedra de Tercera Edad y Vejez en la Facultad de Psicología de la UBA y ha expresado en una entrevista a la agencia Telam en febrero del 2011 que: “…el envejecimiento es un fenómeno que ocurre en todos los organismos vivos, que es el resultado del crecimiento y la acumulación de años y no hay cómo combatirlo. Por más que uno se haga cirugías, se ponga botox, el organismo sigue envejeciendo. En cambio ser "viejo" es algo que debe ser pensado desde el punto de vista subjetivo personal. Cada cual va a determinar en un momento de su vida que es viejo para determinada cosa, es decir, son decisiones subjetivas individuales. De esta forma se evita la generalización.”
Entonces el tema no es jóvenes contra viejos; sino el asegurar la continuidad, la motivación, la pasión, la energía y aprovechar el capital social acumulado en la experiencia y en los liderazgos sabios. Antiguas sociedades veneraban a sus ancianos por su saber y le adjudicaban la transmisión de los ideales y los valores altruistas a jóvenes que acumulan cada vez mayor conocimiento y preparación técnica y profesional para desempeñarse en los lugares de responsabilidad y decisión en la organización de dichas sociedades, en las que las instituciones políticas son fundamentales.
En el FA, se han confundido los roles o se han tergiversado los caminos de las legítimas carreras políticas. En los partidos desarrollados occidentales, hay líderes políticos, hay jefes de partidos, hay jefes de gobierno, hay jefes parlamentarios, secretarios de áreas, etc.; con distintos roles, y la construcción de carreras o de candidatos presidenciales, solo se dirime en las instancias orgánicas previstas para ello. El FA construyó desde la desaparición física de Seregni, una práctica política basada en la lucha de los sectores por imponer su candidato presidencial para el gobierno nacional. En él ha depositado todo el poder y las funciones políticas, cuando la vida orgánica de los partidos es mucho más que eso, mientras que el gobierno excede al partido en el alcance de la representación de la sociedad y en la toma de decisiones con consecuencias nacionales e internacionales. Es muy cierto que la oposición partidaria no hace política de control y mucho menos de gobierno; sino que desarrolla todo el tiempo estrategias electorales. Pues bien, alertemos del riesgo en el FA de no desarrollar permanentemente estrategias para implantar hegemonías y/o imponer candidatos presidenciables o municipales, descuidando programas, estrategias y porqué no, los grandes proyectos de país que nunca concretamos en común y que una fuerza de izquierda debe esencialmente promover.
¿Ser joven no es política? Hace algunas semanas plantee el tema de la renovación generacional en el FA, identificando la generación Punto Gub y destacando algunos pocos nombres de un grupo mayor. Pues bien, el debate sigue sin ser sobre el problema sino sobre los nombres que están y porqué y los que faltan y porqué.
Expresado en términos gruesos, los ciclos vitales en las personas están asociados a roles según las etapas de vida (educación, trabajo, familia, etc.) de acuerdo a contextos culturales e históricos. También en el ejercicio de la política se dan ciclos vitales en dichos términos y particularidades. La Constitución de la República establece los límites a la entrada: 25, 30 y 35 años para ser diputado, senador y presidente, mientas que las definiciones de la categoría juventud han sido consideradas entre 15 y 25 ó en su mayor extensión hasta 29 años por organismos nacionales e internacionales. Entonces en la política uruguaya y en la izquierda en particular una persona tendrá que empezar a militar a los 14 años, pasar 10 más para aspirar a ser diputado y 15 para senador en términos teóricos. En términos reales, empezará a disputar una diputación o un cargo en la administración a partir de los 40 años y aún es considerado joven. Esta esquizofrenia social con respecto a la minoridad y juventud que sufre la sociedad uruguaya se da en torno a la imputabilidad penal y los derechos civiles, poniendo en consideración al mismo tiempo y paralelamente: ir preso a los 16, votar a los 14 y esperar para ser candidato a diputado a los 25. No debería la izquierda promover un plebiscito para ampliar los derechos ciudadanos a los jóvenes, otorgando el derecho a voto a los 16 años y bajar la edad para ser diputado a los 21 por ejemplo. ¿No sería eso progresista? Es el caso de Chile, Brasil, México y Nicaragua entre otros.
Así está el mundo amigos Una serie de ejemplos bastará para corroborar la rareza de la demografía política uruguaya. Pongamos nombres extranjeros como casos comparativos en cuanto a la edad que tenían a su llegada a la presidencia o primeros ministros de sus respectivos países: Barack Obama (47), David Cameron (46), Tony Blair (43), Evo Morales (46), Rafael Correa (43), Felipe Calderón (44), Sergéi Dmitrievich Stánishev (39), Joseph Kabila (30), y muchos más a riesgo del cuestionamiento de porqué estos sí y otros no. Si vamos a los casos comparados uruguayos tenemos como ejemplos de notoriedad actual a Raúl Sendic (50): ha sido catalogado como muy joven y de poco temple, habiendo sido Ministro, Vice y Presidente de Ancap, liderado y dejado un movimiento histórico frenteamplista para formar su propia agrupación y hoy el creador del impactante programa “Yo estudio y trabajo”; Diego Cánepa (40): militante de la Feeuu, ex Diputado y hoy Prosecretario de la Presidencia, constructor de uno de los acuerdos más postergados y demandados en el Uruguay como la Patente Única Nacional; sin embargo para la corrección política de izquierda, molesta su estilo. Eduardo Pereyra (46): después de haber sido Secretario General del Transporte con menos de 30 años y Director Nacional de Empleo en la política laboral más exitosa de la historia del país, aparece recién como un recambio generacional con 25 años de carrera político sindical. Maite López (22): resulta la excepción de su generación para el FA, ya Edila, estudiante universitaria, podrá aspirar a ser diputada por haber nacido en setiembre, puesto que cumplirá 25 sobre la elección, un mes más tarde ya no llegaba a la edad mínima.
Me voy corriendo a ver que escribe en mi pared la tribu de mi calle… Lo cantaba el indio Solari en los 90. Hoy la comunicación de la militancia del FA, sigue creyendo que los muros son el medio de la batalla comunicacional política. Sin embargo tengo malas noticias: el Uruguay se volvió una sociedad de medios masivos con 500 mil hogares con tv cable, 500 mil hogares con ADSL, 1 millón y medio de personas que acceden a internet por alguna vía, casi un millón y medio de usuarios de redes sociales con una de las penetraciones más altas del mundo! El único muro que existe es el de facebook!. ¿Quién puede decir cuántas personas miran, leen y recuerdan algo de un muro de bloques? En cambio, se puede contabilizar el impacto si se escribe en la red. El lenguaje de los medios cambió y la sociedad del espectáculo implantó nuevos códigos de comunicación. Ya en el año 89, la votación histórica del Partido Comunista no fue producto de los medios de comunicación obreros, sino que fue apoyada por quizá la mejor campaña televisiva de la historia política uruguaya, con el personaje del Profesor Paradoja protagonizado por el genial Horacio Buscaglia.
¿Yo hago política y no estudio? ¿Se puede hacer política y/o gestionar en la administración sin estudiar? Los antiguos militantes se formaban en las escuelas de cuadros. Cuadros políticos y sindicales, mientras las juventudes de los partidos eran el semillero para el futuro. Se estudiaba solo el marxismo, pero dicho paradigma implicaba leer sobre economía, derecho, relaciones internacionales, teoría política, historia de las ideas, etc. ¿Puede seguir el Frente Amplio sin una escuela política? La hay en Chile y en Brasil por ejemplo. Enrique Rubio ha planteado esa idea en la campaña interna, solo él.
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