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Como blanquear la identidad de los negros y de los indígenas
Entrevista Humberto R. Brown
¿Cuántos son los afrodescendientes en Sudamérica y el Caribe?, ¿Qué hacen? ¿Dónde viven? ¿Dónde están? ¿Trabajan? Todas estas interrogantes y planteos se expusieron en extensas jornadas de trabajo realizadas el 17 de mayo en Montevideo, en un evento que contó con diversas delegaciones del continente.
La ONDA digital dialogó con Humberto R. Brown (panameño), especialista en temas de salud publica, integrante de las delegaciones internacionales que participaron en este evento. Brown indica “que la historia muestra que la negación de la pluralidad de las poblaciones existentes y la construcción de nuestra identidad, en estos países ha sido dificultada”. Subrayando que uno de los ejemplos que muestra como han sido relegados a un papel secundario es que casi no ocupan cargos de gobierno en la educación, la mayoría no alcanza el nivel terciario. Lo que sigue son los tramos más salientes de este diálogo.
- ¿Por qué tiene tanta importancia el censo de los afrodescendientes en esta etapa de América Latina y del Caribe? - La importancia del censo hay que ubicarla en un momento histórico en el que estamos, no solamente Latinoamérica, sino el mundo. Nosotros ponemos como referencia el resultado de la Conferencia de Durban, en Sudáfrica 2001, donde todos los estados y naciones reconocen que la concepción de identidad de nuestros países, eran definiciones “acivilistas” que negaban la pluralidad de las poblaciones existentes. O sea que la construcción de nuestra identidad, era una identidad eurocéntrica, con concepción de modernización que implicaba la desaparición de los pueblos históricamente caracterizados como “pueblos inferiores “racializados”. Cuando nosotros ya definimos que nuestros países son todos multiculturales, que hay interculturalidad, que tenemos variedad en cuanto a prácticas religiosas y hay religiones de raíces africanas, los pueblos indígenas tienen formas espirituales de ver el mundo, comenzamos a tener que enseñar la diversidad dentro de nuestros países. Pero lo que no existía eran los datos que uno visibiliza en esa población, porque históricamente los datos censales no incluyen a esas poblaciones. Y segundo, cuando hablamos de crear nuevos tipos de democracias más sustantivas, que incluye que estas poblaciones se vuelvan sujetos de derecho y que tengan derecho a los recursos de la nación y que las políticas públicas, en todas las áreas: salud, educación, edificio social, incluya a esa población, los censos se vuelven un instrumento esencial.
-¿Y en ningún país sudamericano o del Caribe había datos censales fiables? - Había datos censales, pero datos censales que reflejan la ideología racial de un momento dado. Por ejemplo, en casi todos nuestros países, si había datos censales, esos datos censales - en cierta medida - clasifican a esa población dentro de una concepción, no como sujetos de derechos. Yo estoy seguro - y eso es muy importante - que dentro de los períodos de esclavización, dentro de los períodos en donde muchas de las poblaciones afrodescendientes e indígenas son parte nada más de las fuerzas laborales (unas veces esclavizadas, otras mal pagadas), se contaban estas poblaciones, pero no como sujetos de derecho. Entonces, los censos son instrumentos políticos. Si tu miras los Estados Unidos y otros países que hacen censos, los primeros censos racializan a la población negra. Aunque no son ciudadanos, los cuentan como un capital de valor para sus dueños. Entonces hay que mirar cuáles son los roles de los censos en los diferentes momentos históricos. En Latinoamérica este es un tema que nosotros comenzamos a revisar en la historia de los censos, cuál fue su uso político. Porque en Latinoamérica también hay algo muy importante. En Latinoamérica tu comienzas a ver países como Argentina, como Uruguay, que - esencialmente - se definen como europeos, lo que significa que tienen una población blanca en su mayoría, en el modelo de la concepción de que la “blancura” de ese período define el desarrollo. O sea, Estados Unidos, Canadá, Argentina, Uruguay. Es decir, toda la de la nación es presentar una población, en su mayoría, blanca. ¿Y qué pasa con eso? Vemos que el concepto de “mestizaje” se convierte en un instrumento de “blanquear” a la sociedad y no así al resto de las poblaciones indígenas y negras. Si tu miras las estadísticas, donde se va aumentando siempre la característica de mestizaje - en el Caribe “mulatadas” - es cuando se comienza a blanquear la identidad de los negros y de los indígenas. Entonces, para nosotros, hay que “desconstruir” ese proyecto…
- En ese sentido y para dar un ejemplo a nuestros lectores, ¿cómo debiera ser el censo? - De acuerdo a lo que estamos haciendo en este período, el censo debe ser una fotografía de las poblaciones existentes definido por la población en sí. Es un autorreconocimiento. Pero ese autorreconocimiento tiene que ser estructurado, definido, dentro de la realidad nacional del país. ¿Qué quiere decir esto? Nosotros lo que hemos aprendido recién en este proceso es que, si un país es una construcción de la negación de su población indígena y afrodescendientes, si se crea un modernismo de su eliminación, el primer paso es reconocer eso, como referencia histórica de la construcción de esos pueblos. En la medida que tu reconoces eso, entonces entramos en un nuevo pacto social de construir una identidad que visibiliza, lo hace sujeto de derecho, pero más que eso, lo hace también con derechos de acceso a participar sustantivamente y plenamente en las decisiones de cómo se administran los recursos, cómo se definen y cómo se planifican nuestros países.
- Recientemente hubo un censo en el Uruguay, El ítem estuvo planteado, ¿lo ves bien? - El hecho de que se haya planteado es positivo. Implica que, por lo menos, existe la voluntad política de entender que hay que desconstruir el concepto de un país europeo. Yo creo que eso es positivo. Lo que es desafiante en nuestros países es que cuando tu construyes una identidad de esa forma en las repúblicas de más de 200 años, requiere una campaña de sensibilización, de educación, muy fuerte. Hay que hacer una inversión en esa etapa, porque el asunto de la visibilización no es solamente para visibilizar. Estamos hablando - y ahí es donde está la amenaza - que cuando tu visibilizas a un pueblo, comienzas a mirar también los indicadores económico- sociales. Y lo que están reflejando los indicadores económico-sociales de todos nuestros países, es que hay una brecha de desigualdad cuando miramos a los pueblos afrodescendientes e indígenas. Grandes brechas de pobreza, educación, ascenso social. Muchos de los desafíos, mucha de la resistencia, es sobre qué impacto van a tener esos datos, qué implicaciones tiene en la construcción de esta nueva democracia que debe reflejar a la totalidad de la sociedad multiétcnica y cómo esos grupos viven en esta llamadas “democracias”.
- ¿Un ejemplo de esa segregación puede ser el escaso número de profesionales universitarios que, en general, se da? - Definitivamente. Mira, un caso muy significativo - por ejemplo - es Brasil. En Brasil, el censo 2010, ahora reconoce que Brasil tiene una mayoría afrodescendiente, 51,3%. Cuando se mira ese dato de la mayoría, se refleja con mayor impacto la poca representatividad de esa población en toda la esfera profesional del país.
-Se menciona que hay un solo senador brasileño negro. - Sí, si. Hay un solo negro en la Corte Suprema, en varias de las universidades es la misma persona que es el único decano o el único director de programa, sigue siendo el único. Entonces, mira la desigualdad, mira la brecha, que en un país, donde somos mayoría, todavía el proceso de racialización, de exclusión, de inferiorización, opera como una forma de negarnos nuestro espacio social
- Yendo a las causas de eso, además de lo que usted ha indicado del proceso histórico y de la incidencia de la modernidad, en el caso de los afrodescendientes, ¿no hay una responsabilidad? - Nosotros hemos tomado muchas. La responsabilidad de nosotros la hemos hecho histórica. Nuestros países serían otros países, si los afrodescendientes no hubiéramos sido responsables de exigir - en todos nuestros momentos históricos - el respeto a nosotros como pueblo y en todas las esferas de lucha. En la independencia morimos más que cualquier otro, en los movimientos sindicales hemos jugado papeles de líderes, en las demandas de mejoramiento de la educación. No hay área de lucha social en donde los afrodescendientes no hayamos sido parte de las demandas para construir países mucho más democráticos.
-¿Pero, sin embargo, lo hacen integrados? ¿No como afrodescendientes? - Lo hemos hecho en ambas formas. Porque uno de los desafíos en este tema, es que cuando yo le digo a usted que la construcción de la identidad nacional nos excluye, si usted hace un sondeo - y lo hemos hecho - y le preguntas a una persona su identidad etno-racial en Latinoamérica, te dice su identidad nacional. Porque la identidad nacional se utilizó como una forma de negar la identidad etno-racial. Entonces, en cierta medida, nosotros los afrodescendientes, hemos vinculado esas dos cosas. Somos uruguayos, somos argentinos, somos panameños, somos colombianos y somos afrodescendientes. O sea que venimos de raíces africanas y somos una población que hemos sido esencial en lo que ha sido la construcción de los países en todas las Américas.
- ¿Dónde es el país que se está mejor, en Latinoamérica y el Caribe, y dónde se está peor? - Es una pregunta interesante. Yo creo que los marcos referenciales son muy parecidos en cuanto a pobreza, Yo diría que hay países en los que sus políticas públicas universales dieron posibilidades de un mayor espacio social a los afrodescendientes, dentro de la población total. Por ejemplo Cuba. Pero todavía eso no superó el problema del legado racista en Cuba. O sea que, aunque mejoró para todos, los afrodescendientes siguen siendo una deficiencia histórica acumulada. Yo diría que, por ejemplo en Brasil, comenzamos a ver un proyecto que ahora que tiene visibilidad, hay políticas públicas de acción, de cuotas sociales, acción afirmativa, o sea, que comienza a haber medidas macro dirigidas a cambiar esa brecha. Yo creo que, lamentablemente, no podemos decir que hay países modelos. En los países donde no ha habido un reconocimiento del tema, obviamente los afrodescendientes siguen invisibilizados, hasta en la medida de probar que hay una brecha muy inmensa entre la gente que se considera los dueños de esos países, herederos de Europa, construidos en una “blanquedad” de derecho del poder y los que no lo son.
- La llegada de Obama a la presidencia de los Estados Unidos, ¿ustedes lo valoran como un avance en este sentido de lo que estamos hablando? - Es un avance en uno de los efectos de la discriminación racial y el racismo. Hay varios modelos de discriminación racial. Tenemos el “apartheid” sudafricano, estructural y tenemos lo que se llamó en Estados Unidos “Jim Crow”, que es lo mismo. Es donde tu creas leyes y estructuras que no permiten al negro - sin importar su inteligencia, su educación, su capacitación - ocupar puestos de alto nivel de ascenso de poder en el país. En los Estados Unidos, la elección de Obama como presidente, rompe una de las esferas del “apartheid” norteamericano.
- ¿Había habido un comandante en jefe, también, de las Fuerzas Armadas? - Claro, Colin Powell. Lo que es importante aclarar es que hay tantas formas de exclusión por la construcción de la estructura del racismo, que eso no implica que Obama, en todas las cosas que hace… Por ejemplo, la política norteamericana, ya como país, hacia Latinoamérica, ha variado muy poco, a pesar de la presencia de Obama. Entonces, hay que tener mucho cuidado. Porque eso es crear “esencialismo”, que me parece que también es una forma de desvirtuar la complejidad de los problemas del racismo y las estructuras raciales. Como digo, es un éxito que en un país donde no había un imaginario de un presidente que no fuese anglosajón y blanco, que eso haya cambiado. Como igual en Sudáfrica, que hoy gobierne un grupo de africanos que en su país por 40 o 50 años no había posibilidad de que ellos gobernaran. Eso no implica que en el Congreso Nacional Sudafricano no pueda haber un movimiento de planteamientos económicos y modelos económicos que no resuelven el problema a la mayoría negra. Esa ya es otra discusión política de percepción de qué tipo de sociedad queremos construir, qué modelo económico-social sería el más democrático… Esa es otra discusión que se da, inclusive dentro. En África como en Latinoamérica, ha habido presidentes… Duvalier, en Haití, era un negro.
- ¿Se podría decir que Obama se “blanqueó” culturalmente? - Bueno, depende de lo que llamemos “blanqueamiento”. Para nosotros, Obama es el presidente de un imperio y Obama ejerce la función de presidente del imperio norteamericano, que implica que la política de los sectores dominantes de la clase elite de los Estados Unidos, de la mayoría del Senado y del Congreso, de las transnacionales norteamericanas, definen la política de los Estados Unidos. Obama lo que representa es la ruptura de un imaginario blanco. La pregunta ahora es desafiante: si Obama, por ser afrodescendiente, tiene mayor capacidad de sensibilidad sobre el tema. Pero Obama es producto de una lucha social…
- ¿Y es afirmativa esa pregunta? - Sí, en algunos aspectos, sí. Es como la sensibilidad de Obama en el tema de los derechos de los gays y lesbianas que él acaba de aprobar, la sensibilidad en los temas de mantener las cuotas de inversión en las escuelas. Y hay otras áreas donde Obama no tiene el poder para cambiar las políticas públicas en los Estados Unidos. Eso va a depender del movimiento social afrodescendiente. La elección en los Estados Unidos es ahora, en noviembre. Yo acabo de venir de una conferencia grande del movimiento negro en los Estados Unidos y hoy la gente va a votar, uno para contener una movilización casi fascista que hay en la derecha norteamericana y hoy van a votar, ya no por un Obama simbólico, sino un Obama para implementar un programa de posicionamiento mucho más progresista y radical, de parte del movimiento afrodescendiente y los otros pueblos oprimidos de los Estados Unidos.
- ¿O sea que los negros lo van a volver a votar? - Yo creo que la mayoría de los negros, la mayoría de los sectores oprimidos en los Estados Unidos van a votar por Obama. Si gana es un cuestionamiento, si el sector progresista negro que votó por Obama en la anterior, todavía va a mantener ese voto de la esperanza de un cambio en su realidad.
- ¿Conoce la música negra uruguaya? - Sí, claro, el Candombe. Y soy amigo de parte del movimiento negro afro-uruguayo. Lo importante de la experiencia afrodescendiente es que nosotros somos “diaspóricos”. “Diaspórico”, implica que todas nuestras vidas están relacionadas. Esjo es muy interesante cuando tu hablas con un afro-panameño… Siempre sabemos algo de la experiencia del otro porque tenemos una unidad que es nuestra diversidad. Y sí conozco las músicas, las prácticas y compartimos mucho de un mismo imaginario de una posible Latinoamérica mucho más libre y mucho más justa para la mayoría de esos pueblos.
Fuente foto portada bp.blogspot.com
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