Dilma Rousseff; la
estadista en construcción

Por el profesor Luiz Carlos Bresser-Pereira*

Muchos serán los desafíos que Dilma
enfrentará; no sabemos cuánta
fortuna tendrá, pero tendrá 'virtú'

Primero, fue la destitución de los ministros involucrados con la corrupción; después, la firmeza que viene mostrando en bajar las tasas de interés, enfrentando para esto muchos intereses, inclusive los de sus electores, pequeños ahorristas; hace algunos días, fue el discurso en la instalación de la Comisión de la Verdad en el que hizo una bella defensa de los derechos humanos y de su carácter suprapartidario; ahora, es su decisión histórica de, aplicando la Ley de Acceso a la Información, publicar los salarios de los servidores del Ejecutivo.

Todos estos son actos que demuestran coraje y firmeza, sugiriendo que la presidente brasileña es una estadista en construcción.

Fue su decisión de la semana pasada la que me llevó a esta conclusión, la de hacer pública la remuneración de los servidores públicos. Saber cuánto reciben los servidores públicos elegidos y no elegidos es un derecho indiscutible de los ciudadanos. Pero es un derecho que siempre fue negado a los brasileños.

Cuando fui ministro de la Administración Federal, decidí publicar los sueldos de los servidores públicos en el "Diario Oficial". Cayó una tempestad sobre mí. Servidores indignados vinieron a hablarme sobre su "derecho a la privacidad".

En las democracias, con relación a los dineros públicos, no existe derecho a la privacidad; no existe el "derecho" a recibir valores absurdos que nada tienen que ver con el nivel de su cargo.

Algunos podrán decir que mi entusiasmo con relación a la presidente es apresurado. De hecho, es temprano para decir que Dilma Rousseff reúne las muy raras condiciones que definen a un estadista. Pero lo que estoy diciendo es que ella se está "construyendo" como estadista. Está demostrando la firmeza y el coraje necesarios.

Pero no alcanza con esto. Según dijo clásicamente Maquiavelo, más allá de la "virtú", el príncipe necesita de la fortuna. "Virtú" no significa apenas virtud, sino competencia para gobernar, discernimiento al tomar decisiones, capacidad de entablar compromisos y, por último, buen éxito en su gobierno. Lo que depende también de la suerte - de la fortuna.

Estadista es el gobernante que tiene la visión de todo, mira hacia el futuro y tiene el coraje de buscarlo, confrontando con los intereses de muchos, inclusive de sus seguidores. Es quien conoce su país, sabe cuáles son sus grandes problemas y contribuye para resolverlos.

Los estadistas son, generalmente, identificados en las guerras en defensa de su país, pero pueden serlo en momentos decisivos de su desarrollo económico y social.

El estadista brasileño del siglo 20 fue Getúlio Vargas, porque comandó la revolución nacional e industrial brasileña. La presidente Dilma podrá ser una nueva estadista, ahora en un contexto democrático, si logra vencer los dos grandes males brasileños: la corrupción de sus elites y la trampa de la alta tasa de intereses y del tipo de cambio sobrevaluado.

En su discurso en la instalación de la Comisión de la Verdad, la presidente declaró: "La verdad es algo tan sorprendentemente fuerte que no abriga ni el resentimiento, ni el odio, ni tampoco el perdón... es, sobre todo, lo contrario del olvido". Dejo esta bella frase como cierre de esta columna. Muchos serán aún los desafíos que Dilma tendrá que enfrentar; no sabemos cuánta fortuna tendrá, pero ya sabemos que tendrá "virtú".

*Economista brasileño
Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

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