Drogas: la solución no es el autoritarismo;
construir desde la libertad

Por el Dr. Leonardo Costa

En la Facultad de Ciencias Sociales, el pasado jueves 28 de mayo fue presentado el libro; “Aporte Universitario a un Debate Nacional sobre Drogas”. El trabajo está compuesto por ocho enfoques desde distintos perfiles del tema drogas y es promovido por la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Udelar (CSIC). En el acto hablaron la coordinadora académica de la CSIC, Judith Sutz, la Decana de Ciencias Sociales, Susana Mallo, el actual secretario general de la Junta Nacional de Drogas, Julio Calzada, Leonardo Costa, Daniel Vidart, Agustín Lapetina y Constanza Moreira. El moderador fue Ricardo Leiva. Lo que sigue a continuación son los aspectos más salientes de la exposición del ex presidente de la Junta Nacional de Drogas, Dr. Leonardo Costa.

“Este es, definitivamente, un debate a favor de la libertad del ser humano. Y yo creo que acá hay que tomar como centro de este libro, al ser humano. Recién se preguntaba ¿a quien está dirigido este libro? Y yo creo que está dirigido, sin lugar a dudas, a la comunidad académica, pero está dirigido al lector común. A quien quiere participar de un debate que - sin duda - es actual y es un debate que, de alguna manera, corta y cruza a toda la sociedad y esta sociedad responde de manera diversa, aún cuando piense políticamente en forma similar o diversa. Es muy transversal este debate y lo estamos viendo en estos días, donde también creo que tenemos que atender ese tema.

Es un libro que hace - o pretende hacer - un análisis integral del tema de las drogas y, sobre todo, parte de una base que - para mí - es muy interesante. Cuando hablamos en general dentro de la sociedad del fenómeno de las drogas, no podemos escapar de que partimos de un análisis de un discurso que es necesariamente “hegemónico, mayoritario y dominante”, como dice el libro, y es un modelo provisionista. Es decir, todo el fenómeno de las drogas, partiendo de las convenciones internacionales a las cuales el país ha adherido, es un discurso provisionista, netamente. Es mentira que el debate sobre drogas se puede decir que parte de un preconcepto que es la prohibición. La prohibición es como el fenómeno dominante del discurso.

Un discurso que crea una simbología muy especial que es, justamente, decir “no”, la “abstinencia”, la “prohibición”, la “penalización”. Y todos estos son fenómenos que olvidan otros temas que son el de la libertad, el de la salud. El fenómeno de las drogas es un fenómeno netamente sanitario, también, y a veces es difícil olvidarnos del fenómeno de las drogas fuera del capítulo policial, cuando - en realidad - el capítulo policial debería estar por fuera de este fenómeno.

Yo me voy a referir a uno de los artículos - por deformación, ya que soy abogado - el excelente artículo de la Dra. Bardazano. Pero me parece que, en general, lo que trata de construir el libro es mostrar cómo hay ciertos fenómenos que están olvidados cuando se analiza el tema de las drogas. El fenómeno de las drogas es un hecho económico y, sin embargo - salvo en la economía liberal - ha estado muy ausente todo esto. Y de alguna manera, cuando uno ve la bibliografía de los diversos economistas que se refieren a este tema, es un análisis netamente liberal, que parte de una premisa: el ser humano en cuanto a las preferencias del consumidor, el ser humano en cuanto a lo que justamente recién decíamos, de la adicción racional. Y creo que la economía tiene que tomar en cuenta eso.

La respuesta al problema de las drogas fue siempre una respuesta antiliberal. Eso es un fenómeno tristemente célebre, es decir, sociedades liberales construyeron discursos antiliberales. Y eso es parte de la paradoja. El discurso antiliberal no fue construido por sociedades autoritarias, sino que fue construido por sociedades, al menos, globalmente consideradas liberales. Construyeron todo un discurso netamente antiliberal. Y eso me parece que es también parte del tema. Al (referirse a este discurso) se hace referencia al fenómeno Nixon en adelante, debemos tener en cuenta que se inicia en una época muy especial del mundo, surge como una respuesta, hasta irracional, de militarizar el concepto. Y es una respuesta antiliberal.

Otro de los fenómenos tremendamente antiliberal es la propia guerra que la Convención de Viena le asigna a la lucha contra los precursores químicos. ¿Qué es la degradación de las drogas sino parte de este fenómeno? Generalmente, en el común de la gente, cuando analiza el fenómeno de las drogas, siempre analiza: “drogas = delito”, “drogas = abuso”. Y eso también forma parte de algo que no es real. El abuso existe en cualquier cosa. Existe en drogas legales, en drogas ilegales, en las comidas, en cualquier cosa. Es decir, el abuso forma parte de algo que es inevitable en conductas adictivas.

En el libro hay un trabajo en la parte económica que analiza la teoría de Kleinman sobre el alcohol y el tabaco. Los mercados de alcohol y tabaco son los referentes naturales de todos los experimentos políticos que pueden surgir respecto de otras drogas, hoy consideradas ilegales. Y yo creo que eso forma parte del tema. Acá se ha discutido sobre el tema “despenalización”, “prohibición” y “legalización”.

Hace muchos años, cuando en Viena acusaron al Uruguay de ser un país donde se empezaba a discutir la liberalización y (según decían) eso ponía en riesgo el cumplimiento de la Convención de Viena, yo le dije a un señor muy especial, que lamentaba discrepar, pero que el mundo iba encaminándose hacia la regulación de las drogas. Tiempo después cae el convenio marco que, con relación al tabaco, parte de mercados regulados. Eso forma parte de un modelo a seguir: el de los mercados regulados. No la prohibición, no la mera legalización, sino - justamente - mercados en donde el Estado, partiendo de la idea de lo que es la libertad y partiendo también de otra idea que, muchas veces, está en tensión, que es la de interés social. El interés común vs la libertad. Yo siempre prefiero la libertad al interés común, pero también hay que tener en cuenta que no vivimos en una sociedad aislados.

Es muy difícil construir un discurso, partiendo de la base de cambiar la ley. Hay un legislador que decía que muchas veces las leyes no eran más que “progreso manuscrito”. Y el Uruguay tiene una gran tendencia al progreso manuscrito.

Una de las grandes cosas que tenemos como progreso manuscrito es que en Uruguay somos de los pocos países donde el consumo de drogas es un consumo permitido. Sin embargo, cuando uno mira el artículo de la Dra. Bardazano en este libro, se da cuenta de algo que es inevitable mientras no cambiemos el discurso: vivimos en un país con un discurso autoritario, en donde el sistema judicial forma parte de ese sistema autoritario, también. Cuando uno ve dos frases - que me parece que son increíbles - en una sentencia del Tribunal de Apelaciones… Se las leo porque capaz que no todo el mundo tuvo el placer de leer este artículo. Habla de que, básicamente: “en todo consumidor se encuentra un traficante”. Eso está en una sentencia y es una cosa interesante. Dice también: “es también posible que el traficante, pequeño y/o grande, lleve consigo sólo pequeñas cantidades para evitar una sanción más grave. Por tales motivos, es preferible optar por aplicar la figura jurídica que más se adecue a los hechos concretos, dados por probados en autos”. ¿Qué quiere decir esto? Ante la duda, el Uruguay dice: “es culpable”. O sea que no es un problema legal. La tenencia, en cantidades mínimas, está autorizada. Ahora, ¿qué es cantidad mínima? Si se encuentran con una persona que fue formada en la concepción autoritaria, no es cualquier cosa. La sentencia es interesante.

Hay otra que dice: “¿porqué yo no puedo acopiar para tres o cuatro semanas? ¿Porqué el Estado me tiene que decir que no? Y uno acá se plantea que la libertad está en juego y la libertad viene perdiendo por “goleada” en estos tiempos. ¿Por qué? Porque desgraciadamente este debate que empezó el año pasado y con el que el libro, de alguna manera, pretende contribuir, hoy viene muy rezagado por temas puntuales que, desgraciadamente, atraviesan todo el sistema político, como son la creación de figuras de “fugados especiales de pasta base”, “el homicidio es igual al tráfico de pasta base o de otras sustancias”, “la posibilidad de allanamientos nocturnos”. Es decir, el gran problema que tiene hoy la libertad es que no tiene amigos. Porque en un momento en donde vivimos en una sociedad aterrada por los temas de seguridad, es mucho más fácil el tiro al “pichón” que decir: “se presume inocente”. Entonces, eso que el art. 10 de la Constitución, sabiamente y formando parte de una tradición liberal, dice que: “nadie está obligado a hacer lo que la ley no manda”, hoy no es real, es 'progreso manuscrito´.

Ojalá que este libro sirva para despertar aquellas mentes que, ante el terror que causa el delito y con el que hay que solidarizarse, la solución no es el camino más corto, la solución no es el autoritarismo. La solución está, realmente, en construir una sociedad diferente desde el punto de vista sanitario, diferente desde el punto de vista de la libertad pero, sobre todo, una sociedad informada. Y este libro pretende hacer eso".

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