Observatorio Relaciones América Latina-Asia Pacífico
La urbanización y la expansión de las clases medias en Asia/Pacífico, va a ser el motor de la economía mundial
Osvaldo Rosales- CEPAL

Discurso del ministro de Economía
y Finanzas de Uruguay, Fernando Lorenzo.

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El Jueves 31 de mayo en la sede de La Asociación Latinoamericana de Integración (AALADI) se presentó el Observatorio Relaciones América Latina-Asia Pacífico. En el evento hablaron el embajador Cassio Luiselli Fernandez, Carlos Chaco Alvarez, secretario general de ALADI, Fernando Lorenzo, ministro de Economía y Finanzas de Uruguay, Osvaldo Rosales (Chile), director de la División de Comercio internacional e Integración de CEPAL y el embajador Samuel Pinheiro Guimarães, Alto Representante-General del MERCOSUR.

El “Observatorio América Latina - Asia Pacífico”- es una iniciativa conjunta de la ALADI, del Banco de Desarrollo de América Latina - CAF y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL),

Al presentar el nuevo organismo, el secretario general de ALADI, Carlos Álvarez, dijo que; “estamos en un cambio del orden mundial”, agregando que desde el punto de vista político se observa “la declinación del mundo unipolar que parecía definitorio e indiscutible”. Por su parte el embajador Samuel Pinheiro Guimarães, Alto Representante-General del MERCOSUR, subrayó que “es necesario para nosotros en América Latina aprovechar estos cambios y transformaciones del capitalismo, desde el punto de vista económico”. Agregando el “desarrollo industrial y de servicios; es un desafío extraordinario dado que China y Asia/Pacífico nos demandan alimentos y minerales”. También en el sentido de que “nosotros cada vez nos urbanizamos más y nuestro desarrollo dependerá de no primarizar nuestras economías”. Alertando a la vez “que un limitante en flujo comercial de nuestros países” a cambiar es que “son las multinacionales las que controlan vastos sectores de nuestros comercio”. Lo que sigue son los tramos más salientes de los discursos del embajador Osvaldo Rosales- CEPAL y del ministro de Economía y Finanzas de Uruguay, Fernando Lorenzo.


Alianza estratégica entre ALADI, CAN y CEPAL (Embajador Osvaldo Rosales)

Voy a decir sólo un par de frases que marcan esto. La segunda década de este siglo XXI muestra una tendencia dual en la economía de nuestro barrio. Comienza industrializada, creciendo bajo su potencial, con bajas perspectivas de crecimiento para el resto de la década y con una carga fiscal - tanto a nivel del déficit, como de su deuda pública - que planteará, incluso, dificultades mayores en la segunda mitad de esta década, particularmente en el caso europeo, con la presión fiscal que significará el problema previsional. Bajo crecimiento, alto desempleo y desafíos fiscales bastante difíciles de abordar eficazmente en ese entorno de bajo crecimiento. En Estados Unidos también está siendo bajo su potencial y aún sin poder resolver el dilema fiscal, tanto de déficit como de deuda y con un escenario político que permite ser poco optimista respecto de una resolución favorable de este tema, en los últimos años. Y por otra parte, las economías emergentes creciendo dos y tres veces por sobre el crecimiento de las economías de la OECD y esa tendencia se ha venido acentuando, incluso en las dos crisis. Desde ese punto de vista, las relaciones Sur-Sur dejaron de ser poesía, dejaron de ser utopía y hoy día son sinónimo de crecimiento e, incluso, de perspectivas de negocios y de inversión. Pareciera que hoy día la posibilidad de construir un nuevo mundo y un nuevo tipo de globalización, está más cerca que antaño y le corresponde a estas generaciones, diseñar ese futuro complejo.

En ese escenario, el vínculo entre Asia/Pacífico y América Latina, es parte importante de esa nueva reconstrucción en la economía global. Con una Asia/Pacífico más articulada en torno a ASEAN y con una América Latina que busca esa mayor coordinación. Por de pronto lo que llama la atención - y por eso es que trabajamos en conjunto con ALADI y CAN en esta iniciativa, lo que uno detecta es una mayor proactividad de Asia/Pacífico hacia nosotros. Nosotros no estamos sólo respondiendo a esas iniciativas. Por tanto voy a poner algunos ejemplos. En el caso de China, China organizó la primera y las siguientes cumbres empresariales China/América Latina. Vamos en la número sexta. China organizó la primera reunión en donde América Latina reflexiona sobre China y China reflexiona sobre América Latina, en el año 2010. En noviembre de 2008, China produjo un documento sobre las relaciones entre China y América Latina y, hasta el día de hoy, no hay una respuesta colectiva por parte de América Latina. Ha habido algunas respuestas individuales, pero da la impresión que lo que parecería más interesante, es una respuesta colectiva.

En materia de visitas, en julio pasado tuvimos el honor de recibir al vicepresidente chino Xi Jinping, y en julio también recibiremos la visita del primer ministro, Wen Jiabao. Hace tres semanas recibimos la visita del administrador general de Hong Kong, la semana pasada recibimos la visita del canciller de Corea y en tres semanas más recibiremos la visita del presidente de Corea. Corea está muy activa, buscando ser un motor que active ese espacio natural para el encuentro entre los países de América Latina y Asia/Pacífico. India nos invitó en diciembre pasado, en Buenos Aires, a organizar un seminario para examinar las relaciones económicas y comerciales entre India y nuestra región. Y así por el estilo.

Y el punto básico es, y ya concluyendo, como este vínculo entre nuestra región y Asia/Pacífico, se puede constituir hoy día en un eje central sobre la reflexión sobre la propia estrategia de desarrollo que la región pueda emprender. Esto significará, sin ninguna duda, repensar el esquema de alianzas globales de nuestra región y el gran desafío es cómo establecer un vínculo sólido entre nuestra relación con Asia/Pacífico y los desafíos domésticos de equidad, innovación y competitividad.

Los tiempos se nos vienen encima y nos demandan decisiones estratégicas para repensar nuestra inserción internacional, para ser más efectivos nuestros procesos de cooperación e integración regional, para valorizar más - en el escenario internacional - nuestros activos, en materia de recursos naturales, de mercados, de crecimiento económico, de expansión de las capas medias, de biodiversidad y, en fin, de cultura. El vínculo que necesitamos construir con Asia/Pacífico necesita ser más colectivo y coordinado, avanzando en una agenda regional o subregional que nos permita dialogar con Asia/Pacífico en materia de comercio, inversión, infraestructura, transporte, logística, recursos humanos, educación, universidades, centros tecnológicos, alianzas empresariales asiático-latinoamericanas. De manera que este diálogo más fecundo entre América Latina y Asia/Pacífico necesita más integración de parte de América Latina y, al mismo tiempo, una América Latina más integrada, reforzará ese vínculo con Asia/Pacífico y lo mejorará en calidad.

En tal sentido, este Observatorio - fruto de esa alianza estratégica entre ALADI, CAN y CEPAL - busca ser un instrumento oportuno para ese debate estratégico, para reforzar nuestros vínculos con Asia/Pacífico y, por esa vía, para ir repensando nuestra propia estrategia de desarrollo en el actual escenario internacional.

Tendencias Estructurales en la Economía Global
Lo que yo quisiera colocar, en primer lugar, es esta relación en el contexto de lo que yo llamo “Tendencias Estructurales en la Economía Global”.

Primero, Asia/Pacífico y América Latina mostraron una gran resiliencia frente a la peor crisis de la comunidad mundial, después de la gran crisis de los años 30. Mostraron también una gran capacidad de recuperación y hoy en día, de acuerdo a las últimas predicciones, continúan duplicando (en el caso de América Latina) y triplicando (en el caso de Asia/Pacífico) el crecimiento esperado de la OECD. Y cuando uno suma la presencia en el P.I.T. Global de las economías asiáticas y las economías latinoamericanas, estamos hablando de porcentajes cercanos ya al 56 o 57%. En materia de comercio, el Sur es el principal responsable de este repunte del comercio global. Y quiero sólo darles una cifra para dar cuenta de esta tendencia: en el año 85, las exportaciones Sur-Sur, es decir, originadas en países en desarrollo y destinadas a países en desarrollo, eran sólo el 6% de las exportaciones mundiales. En el año 2010, ese 6% se transforma en un 24%. En el mismo año 85, las exportaciones Norte-Norte, eran un 63% del total. En el año 2010, eran sólo el 38% del total. Este es un cambio, entonces, de mediano plazo. No es sólo derivado de la actual crisis pero, sin duda, la crisis ha fortalecido, ha profundizado, estas tendencias. En materia de inversión, en el año 2010, los flujos de inversión hacia el Sur fueron la mitad del total mundial. Si uno excluye a China, eso sigue siendo válido y el valor sigue siendo un 30% del total. Haciendo algunas proyecciones bastante razonables, nada optimistas, todo indica que por el año 2020, el comercio Sur-Sur superaría al comercio Norte-Norte. Y ahí estaríamos en presencia de un hito, en mi opinión histórico, de la evolución de la economía mundial. Hace 10 años se estimaba que este cruce de curvas se daría por el año 2030 o 2035 y esa tendencia se ha acercado dramáticamente. Esta crisis ha acelerado la reducción de la brecha en el ingreso per cápita de los países en desarrollo respecto a las economías avanzadas. Y por lo tanto, al ser una brecha, cuando la curva tiene una pendiente positiva, se puede decir que la brecha aumenta, cuando la curva tiene una pendiente negativa, quiere decir que la brecha se está reduciendo. En la década del 80, la curva tenía una fuerte pendiente positiva, es decir, nos alejábamos del ingreso per cápita de las economías de la OECD, la crisis de la deuda, la década perdida. En los 90 nos seguimos alejando, pero a una tasa menor y en la primera década del siglo XXI la curva tiene una pendiente negativa, empezamos a cerrar la brecha del ingreso per cápita. Desde el inicio de los años 80, Asia/Pacífico viene cerrando persistentemente la brecha de ingresos con el mundo industrializado.

Cambios importantes en la geografía de la economía mundial: relevancia en este ámbito de China y de Asia/Pacífico.
Sin ninguna duda, el centro de gravedad de la economía mundial se desplaza en esa dirección. Aparecen los BRIC’s, aparece el G20, nuevos actores relevantes de la economía global y se acelera esta convergencia de ingresos, como ya lo mencionaba, en buena medida, en virtud de los vínculos comerciales y económicos que China establece con Asia/Pacífico, con África y con América Latina. En la década de los 90, sólo doce países de ingreso medio en desarrollo, pudieron duplicar la expansión media de la OECD. Sólo doce. En la primera década de este siglo, fueron sesenta y cinco países en desarrollo los que duplicaron la tasa de crecimiento de la OECD. Se refuerzan los vínculos Sur-Sur y ahí se hace el proceso siguiente: calcular cuál es la necesidad de ingresos de los países en desarrollo respecto al P.I.T., en este caso, de China. Y ahí están los datos para la primera década de este siglo. La elasticidad del P.I.T. de nuestras economías respecto al P.I.T. del G-7 es 0,26 y respecto a China es 0,27. En breve, lo que esto quiere decir es que - de aquí en adelante, para el crecimiento económico de los países en desarrollo, el crecimiento de China es hoy más importante que el crecimiento del G-7. Estamos de nuevo en presencia de otro dato cultural que cambia el escenario internacional. Por lo tanto, el comercio Sur-Sur, las inversiones Sur-Sur, son hoy en día una parte relevante de las posibilidades de crecimiento.

Esto se expresa socialmente, sin ninguna duda, y este vínculo entre las economías Sur-Sur se ha reflejado en una reducción de la pobreza, que no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Pero también con algunas aplicaciones adversas sobre la distribución del ingreso. El hecho de pasar de economías cuasi cerradas a economías abiertas a la economía global, no sólo significó aportar más consumidores, sino también duplicar la fuerza de trabajo mundial. Y esa duplicación de la fuerza de trabajo mundial se ha reflejado en una caída en el escenario mundial en las actividades de menor calificación. La OECD estima que esta caída en el salario real es del orden del 15%. Por lo tanto acá hay un tema: cae la pobreza, pero hay tendencia a la concentración del ingreso. Por lo tanto hay un desafío para que ese vínculo corrija también esa situación.

China e India implican más de un tercio del crecimiento del P.I.T. mundial durante la década que concluyó y durante la crisis, dos tercios. Es decir que la ausencia de esa incorporación de China e India en la economía mundial, sin ninguna duda, habríamos vivido una crisis internacional aún más profunda que la crisis de los años recientes. Merced a esta incorporación de China e India en la economía mundial y de los vínculos de estas economías con el resto de las economías en desarrollo, fue posible, no sólo evitar una gran crisis, sino además resistir en buenas condiciones y retomar, rápidamente, el ritmo de crecimiento.

Urbanización y de expansión de las clases medias
El aporte de América Latina al crecimiento global acumulado en esa década será del 7.8, digamos, 8%. El de la Unión Europea, será del 5%. Es decir, de nuevo y por primera vez, el aporte de la región al crecimiento mundial, será superior al de la Unión Europea. Y cuando examinamos el aporte de Asia/Pacífico, vemos que el 58% del crecimiento provendrá de esa zona. Y si ahora alargamos un poco más la óptica, tratando de imitar a nuestros amigos asiáticos que siempre miran más allá de los seis meses - que es nuestro largo plazo - dos tercios de la clase media mundial en el año 2030, estará radicada en Asia/Pacífico, por lo cual esta región va a representar el 60% del gasto en el consumo mundial. Es decir, si hasta hace 10 años, el motor de la economía mundial era el consumo de los Estados Unidos, ciertamente esto va cambiando y drásticamente. Y cada vez más el proceso de urbanización y de expansión de las clases medias en Asia/Pacífico, va a ser el motor de esa economía mundial. Y por ende, empezar desde ya, anticiparse a esa relación con vínculos más estratégicos con esa zona, es fundamental y es por eso que nos ha parecido la relevancia de actuar en ese sentido.

Dos ideas básicas entre el comercio entre Asia/Pacífico y América Latina.
Primero debemos destacar que es, por lejos, el más dinámico que tiene la región. El comercio de la región con el mundo en el período 2006-2010, en ese lustro, creció a una tasa media del 6% anual; el comercio con la región creció un poco más, al 9%; pero el comercio con Asia/Pacífico creció al 22% anual; el de la Unión Europea a un 4% anual y el de la región con los Estados Unidos, a un 1% anual. Y claro, el comercio con China creció a una tasa del 33% anual. Algo parecido encontramos en materia de importaciones. Por lo tanto, es evidente dónde están las fuentes del dinamismo que nos están permitiendo resistir de una mejor forma el escenario bastante turbulento en las economías industrializadas.

Asia/Pacífico entonces, y China en particular, pero Asia/Pacífico en su conjunto, se transforman en socios comerciales claves para nuestra región, tanto en exportaciones como en importaciones. Una cosa que me parece bastante notable es que, en sólo ocho años, la importancia de China como socio comercial de América Latina ha crecido de un modo inédito. No hay antecedentes en la historia económica de la región de que, en un período tan breve, el mapa del comercio exterior cambie de una manera tan drástica. Ya se ha mencionado en intervenciones previas que en el año 2000 China era el mercado número sexto para las exportaciones argentinas y llegó a ser el segundo; para Brasil era el mercado número doce y ahora es el primero; para Colombia era el mercado número veinticinco y ahora es el cuarto y estas tendencias es probable que se hayan acentuado. Y lo mismo sucedió en materia de importaciones. Por lo tanto, estamos en presencia de un dato bastante estructural y eso hace que cambie el mapa, como ya lo decía, de las relaciones con los grandes socios.

Hoy en día, Asia/Pacífico es más importante como mercado de destino que la Unión Europea, para los productos de la región. Pero por ahí, por el año 2014, sólo China superará a la Unión Europea, como segundo socio comercial de la región, tanto por el lado de las exportaciones como por el lado de las importaciones. De nuevo, demás está decir que en ese momento, la región estará, también, cruzando una puerta histórica. La Unión Europea dejará de ser nuestro segundo socio y, lo más probable, es que esa tendencia se vaya profundizando en los años próximos, en virtud de la crisis profunda por la que atraviesa la Unión Europea, lamentablemente.

Ahora bien, la parte medio vacía del vaso, pero que como bien decía el ministro Lorenzo, no tiene porqué ser imputable, es absolutamente modificable y depende de las políticas públicas que adoptemos, es que el comercio de la región con China y Asia/Pacífico, si bien es muy dinámico, se concentra en pocos países y en pocos productos. De hecho, Brasil, Chile y Argentina explican tres cuartas partes de esa ecuación y el cobre y la soja son el 42 o 43% de esos rubros. Pero quizás lo más destacado y desafiante a nivel de las políticas públicas, es que en cada país, pocos productos (dos o tres) explican el 80 o el 90% de lo que vendemos a China, salvo en el caso de Brasil y de México. Y esos productos, en general, son productos básicos con poca inversión en tecnología, salvo México y Costa Rica.

El vínculo comercial de nuestra región con Asia/Pacífico es diferenciado, según regiones o subregiones, en América Latina. Es complementario y levemente superavitario en América del Sur, pero es fuertemente competitivo y deficitario en México y Centroamérica. En el agregado, la región tiene un déficit importante con China, pero ese déficit está fundamentalmente explicado por México y Centroamérica. Hay una fuerte asimetría entre elevados y crecientes flujos de comercio y baja inversión. La inversión asiática sigue siendo muy baja en América Latina, respecto de los niveles que tiene el comercio. Y, además, esa inversión (particularmente la inversión china) está fuertemente concentrada en recursos naturales. Solo, recientemente, empieza a incursionar en algunos ámbitos de industria y en algunos ámbitos de telecomunicaciones. Pero hay un mundo por trabajar para que esa inversión se diversifique.

En síntesis, eso hace que el comercio nuestro con China y Asia/Pacífico, tenga un marcado rasgo interindustrial, es decir, exportamos materias primas e importamos manufacturas. Esto genera poco espacio para una diversificación exportadora y poco espacio para establecer alianzas productivas, tecnológicas, comerciales, entre empresas de nuestra región y empresas asiáticas.


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