EL EXILIO DE ARTIGAS de
Joselo González Olascuaga
Tras las huellas del Jefe de los orientales
Por Lauro Marauda*

Intervención en el lanzamiento del libro
“El exilio de Artigas” del escritor y periodista, González Olascuaga

El protagonista de esta historia realiza la escaleta del guión de una película sobre Artigas. Auxiliando y aprendiendo de un guionista consumado, admirado en España y en el Río de la Plata (muy parecido a "Taco" Larreta.

Idénticamente parecido) el novel autor se interna paralelamente en la vida de Artigas en el Paraguay, a través del hallazgo de un medallón de una amante europea del Presidente Francisco Solano López. Un romance con una mujer que le atrajo en la juventud, que lo lleva a visitar Valdivia en Chile, Buenos Aires en Argentina y nuestro país, complementan los vectores fundamentales de una novela atrapante, proteica y luminosa, donde el humor y los diferentes momentos históricos se cruzan y coordinan, en una suerte de entretejido ágil y fascinante.

Joselo Olascuaga domina ampliamente el arte de narrar y mantener atrapado al lector. No es su primera obra de largo aliento, lo que asegura afortunadamente que en ningún momento le tiemble el pulso. Le dedica a cada episodio su tiempo narrativo correspondiente y sabe efectuar los saltos temporales necesarios, cuando la acción se agotó y pide un cambio de tiempo o espacio.

Sus diálogos son creíbles y adaptados a la época. La ternura de la relación entre el protagonista y la Sra. Rey, la mujer con la que viven la "asignatura pendiente", se observa pocas veces en nuestra literatura, plagada de idilios inverosímiles, idealizaciones que poco tienen que ver con el amor o en el otro extremo, intercambios sórdidos que desde los primeros episodios nos señalan que no se llegará a nada ni habrá verdadera comunión entre los amantes.
En esta novela hay pasión y defensa de algunas posiciones a ultranza. Y no nos referimos solo al amor.

El protagonista, por ejemplo, no permite que se haga una versión recortada y sin la parte más importante de la vida de Artigas por razones comerciales o peor aún, de censura soterrada. Cuando el director y el productor pretenden eliminar a la Melchora Cuenca más rica del film; la amante fiel y luchadora de Artigas, y el período de éste en el Paraguay, donde vivió nada menos que treinta años de exilio, el muchacho se niega rotundamente y se pliega a la postura del guionista principal. Hay una ética irrenunciable y se practica. Los testimonios de un Capitán Irala, lejano descendiente de Domingo Irala, fundador de Asunción y de un cura franciscano que dan cuenta de una época bárbara y sangrienta pero también noble y fundacional para nuestros pueblos, representan un friso histórico de lúcido devenir que nos permiten ver con una luz distinta a la historia oficial los últimos momentos del Prócer. Es particularmente deliciosa la reivindicación de Melchora Cuenca, que fue efectivamente esposa de Artigas, amada y protegida por este y no una relación ocasional o sin importancia, como quieren hacer aparecer algunos estudiosos muy influidos por la Iglesia Católica, que atribuyen una intrínseca inmoralidad al adulterio y la bigamia.

De modo que en esta versión muy personal de la historia de Artigas que nos presenta Joselo González Olascuaga, el entretenimiento va de la mano de la investigación rigurosa. Lo que no es verdaderamente verificado con documentos resulta verosímil, y el suspenso por develar las intrigas que se plantean no decae en ningún instante.

Como en "6 personajes en busca de un autor", la obra definitiva de Pirandello nunca será representada y en realidad asistimos a un ensayo de algo que nunca se concretará. La película sobre Artigas no se llegará a filmar pero todos los preparativos, marchas y contramarchas, forman una obra completa en sí misma.

La preparación de algo...la insinuación de algo… Gonzáles Olascuaga recurre a un eficaz método que aumenta las posibilidades imaginativas del lector o el público.

El autor sabe muy bien la diferencia entre el trabajo del historiador y el novelista, y predomina ampliamente el segundo. Los documentos apócrifos pudieron haber existido perfectamente y son fieles a la psicología y la ideología de la época. Hay un respeto sin traiciones por el espíritu del siglo XIX, y una inserción en lo cotidiano actual, en este siglo XXI con computadoras, viajes de pocas horas en avión y correos electrónicos, que muestran una gran soltura en el desenvolvimiento de las dos épocas.

Si le sumamos una historia de amor también creíble, cuyos actores ríen, disfrutan y enfrentan conflictos propios de cualquier pareja que se quiere verdaderamente, completamos un panorama realmente dinámico y encantador.

Hace rato que Joselo González efectúa novelas que nos sumergen con total felicidad en lo cotidiano. Sin juegos verbales ni lenguaje alambicado, comunica sencillamente al lector los descubrimientos y las vicisitudes de espíritus que resultan profundamente queribles.

Uno llega a simpatizar con el personaje central y a disfrutar de algunas descripciones de paisajes bellísimos (el cordillerano, por ejemplo) a través de una paleta que presenta múltiples colores y matices.

De modo que González ha acertado una vez más. Ha dado su versión sobre uno de los mitos más arraigados e inconmovibles de nuestra cultura (el otro tal vez sea Carlos Gardel, a quien también dedicó en su momento un libro) y ha circunvalado aspectos que nadie había atendido en toda su dimensión sobre el General José Gervasio Artigas, Protector de los Pueblos Libres.

Una novela para aprender y divertirse, que no son en absoluto incompatibles.
Una narración deliciosa en el fértil territorio de nuestras letras.

* Docente en literatura y escritor uruguayo

LA ONDA® DIGITAL

Portada


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


© Copyright 
Revista
LA ONDA digital