El gran desafío del factor X
Por Raúl Legnani*
Urumex80@gmail.com

Los procesos de transición, en cualquier aspecto de la vida, son lentos o son abruptos. Algo de esto está pasando, dentro de la primera opción de los cambios graduales, entre el Frente Amplio y su relación con su gobierno.

Por encima del resultado electoral de las elecciones internas del Frente Amplio, que ya en un mes tendremos la radiografía definitiva, hay la existencia de un consenso generalizado, muchas veces no explícito, de que el FA tiene que tener ciertos niveles de autonomía del gobierno, para poder construir visiones y estrategias de futuro.

Pero la realidad, que es la que siempre termina determinan el rumbo de las cosas, nos está diciendo que nada será sencillo para la izquierda, que sin quererlo se ha mimetizado con la colcha de retazos de los partidos
tradicionales, donde el poder partidario se redujo, desde hace muchos años, en los acuerdos entre caudillos o jefes de sector.

El reciente malestar por la destitución de Héctor Lescano en la máxima jerarquía del ministerio de Turismo, no ha hecho otra cosa que mostrar las debilidades o el travestismo de la fuerza política, porque si la coalición de izquierda se reduce al entendimiento entre dos personalidades políticas, en este caso José Mujica y Danilo Astori, la democracia queda reducida a la preliminar de un partido de bochas.

Con esta afirmación no estoy negando el papel del individuo en las cuestiones políticas, porque en el caso de la izquierda es fundamental el entendimiento entre José Mujica, Tabaré Vázquez y Danilo Astori. Pero con eso no alcanza, en tanto la izquierda, sus adherentes, reclaman a gritos que los escuchen, porque tres valen menos, aunque tengan votos e inteligencia, que el cuerpo electoral que quiere cambiar el país y las condiciones de vida de su gente.

Todo indica que la doctora Mónica Xavier va a ser la próxima presidenta del Frente Amplio, aunque aún falte escrutar un porcentaje importante de votos, dirigenta que en la reciente campaña electoral ha mostrado condiciones para construir una fuerza política con capacidad de incidir en la realidad, pero también para ponerse a pensar en punta de pié, con la mirada a los lejos, el Uruguay y las transformaciones de carácter regional y mundial.

Es una persona que no le tiene miedo al disenso, pero sabe de la responsabilidad que tiene en el éxito de la gestión del gobierno. “No se trata de que la fuerza política sustituya las tareas que son inherentes al Presidente, cada uno desde su rol tiene que interactuar. De lo que se trata es de estar coordinados y trabajar, muchas veces de acuerdo y otras desde el disenso”, dijo este viernes a Caras & Caretas.

Si Xavier, el factor X, fracasa con esta intención de renovar las relaciones Frente Amplio- gobierno, la coalición de izquierda se parecerá al viejo Partido Colorado de las listas 14 y 15 o del actual Partido Nacional de los caudillos Lacalle y Larrañaga. Sería más de lo mismo. Por eso hay que jerarquizar la relación del gobierno con el FA y no la relación entre dos o tres caudillos, aunque ellos importen y mucho.

Dios la ayude, si es que existe, dirían los agnósticos.

*Maestro y periodista
Columna publicada en La República el 11de junio

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