Goodbay Ray.
El que veía más allá

Por Andrés Capeluto*

“…And everything under the sun is in tune
But the sun is eclipsed by the moon”
(Roger Waters -Eclipse-; “Dark side of the moon”´; 1973)

“El alba de Marte fue tranquila, tan tranquila como un pozo fresco y negro. Las estrellas brillaban en las aguas de los canales. Los amantes dormían abrazados; los niños encogidos, con las arañas apretadas entre los dedos. Las lunas habían desaparecido, las antorchas se habían enfriado, los anfiteatros estaban desiertos. Sólo rompió el silencio, poco antes de amanecer, un sereno que caminaba por una calle lejana, solitaria y oscura, entonando una extraña canción.”1 Que podemos decir de él, que ya no se haya dicho ya. Que finalmente se fue, ¿el más extraterrestre de los terrestres?, el que ¿no deseaba morir jamás?, que ¿tomó vuelo y emprendió su viaje?; no sé.

Lamentablemente Ray Bradbury ya no está entre nosotros, y cómo otros digamos que emprendió viaje o vuelo, el pasado miércoles 6 de Junio, en la ciudad de Los Angeles a los 91 años de edad según informaron sus familiares. Su nieto Danny Karaetian escribió a través de Twitter: "El mundo ha perdido a uno de los mejores escritores que ha conocido, y uno de los hombres más queridos para mí. QPD Ray Bradbury (abuelo Nº 1)" (www.180.com). De todas formas, además de las características mencionadas con anterioridad, no debemos olvidar su capacidad de haber visto lo que se anuncia, lo que de forma aparente puede surgir o será. Es decir, su capacidad de mostrar en algunas de sus novelas; entre ellas a modo de ejemplo: “Crónicas Marcianas” -1950- y “Fahrenheit 451” -1953- ; algunos panoramas en el porvenir de la raza humana. Los cuales no son por así decirlo perfectos o ideales, sino que a través de ser consciente del trazo que ha dejado la historia de los terrestres, pinta con integridad la posible manifestación futura de nuestra existencia.

Los ejemplos son claros; en Fahrenheit 451 el protagonista -Montag- integra una civilización mecanizada. Pertenece a una brigada de bomberos cuya misión no es la de apagar los incendios, sino paradógicamente de provocarlos quemando libros. En dónde habita Montag está prohibido leer, porque leer obliga a pensar. Dónde vive Montag, está prohibido pensar. Porque a su vez, el acto de pensar, impide la felicidad inducida, consumible, fabricada de antemano, cuyo propósito es el control de las masas.

Por otro lado en Crónicas Marcianas la historia que está escrita de forma similar en su carácter temporal; a la que luego escribe Carl Sagan en Los Dragones del Edén -1977-, cuándo describe el “Calendario Cósmico”; ya que a uno lo va llevando a través de fechas hipotéticas durante el transcurso de una línea espacio temporal, y de ahí el carácter evolutivo del conflicto. Trata sobre una indagación en estos momentos casi real de la naturaleza humana, en la conquista de nuevos límites, en este caso, la colonización de otros planetas y sus posibles consecuencias. Además de todo ello Bradbury escribió otras cosas, entre ellas se encuentran relatos de horror, humor, misterio y algunas obras de teatro. Por mencionar otras novelas podemos citar: “El hombre ilustrado” -1951-, “ El país de Octubre”-1955 -, “ El vino del estío” -1957.

Pero entendamos bien con la ayuda de Jorge Luis Borges cuándo iluminó a la hora de prologar Crónicas Marcianas, que en el transcurso de la historia humana han sido algunos pocos, y de ahí le proveniencia de su valor, quienes se atreven a decir lo que ven. Para explicar esto propone tres casos en el transcurso del tiempo; el primero es el de Luciano de Samosata que data del siglo II D.C., quién compuso una “Historia verídica”, que contiene la descripción de los selenitas, que hilan y cardan los metales y el vidrio, se quitan y se ponen los ojos, beben jugo de aire o aire exprimido. A éste ejemplo le sigue en el siglo XVI el de Ludovico Ariosto, este señor imaginó que un paladín descubre en la Luna todo lo que se pierde en la Tierra.

Un siglo después surge Kepler, autor del Somnium Astronomicum, que pretende ser la transcripción de un libro leído en un sueño, cuyas páginas contienen la información sobre la conformación y las conductas de las serpientes de la Luna, las que durante los ardores del día se esconden en profundas cavernas y salen cuando se oculta el Sol. Con estos ejemplos Borges lo que nos señala es que dentro de la concepción de Luciano y Ariosto, sus ensayos eran parte de lo que representaba lo imposible; sin embargo Kepler ya lo planteaba como una posibilidad. Continúa -Borges- nombrando también a Jhon Wilkins con su publicación del titulado “Descubrimiento de un Mundo en la Luna”, con el objeto de demostrar la posible existencia de otro Mundo habitable en aquel “planeta”, Wilkins predice que un vehículo con posibilidades de volar, nos llevará algún día, a la Luna. No me parece una obscenidad vincular la obra de Bradbury, encontrando similitudes, con dichos fenómenos tan particulares.

*Andrés Capeluto capeandres@hotmail.com dibujante y periodista uruguayo (andrescapeluto.wordpress.com)

1 Ray Bradbury; Crónicas Marcianas; “Agosto de 1999, Noche de Verano”; pág. 33/

Fuente Bibliográfica: Jorge Luis Borges; Crónicas Marcianas; Prólogo; Minotauro 1989.

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