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Lo último de Ridley Scott: Buscando respuestas
Por Andrés Capeluto*
“…Big things are small beginnigs”. (Michael Fassbender; “David”; film: “Prometheus”)
La mitología griega identifica a Prometeo como el hijo de Jápeto y la oceánide Asia, también llamada Climene. Hermano de Atlas, Epimeteo y Menecio, se destacaba por ser astuto y embaucador. Tanto fue así, que sin temer a los Dioses engañó al mismo Zeus en varias oportunidades; una de ellas fue cuando subió al monte Olimpo y robó el “fuego” del carro de Helios/ Apolo, para dárselo a los mortales para que pudieran trabajar, comer y en definitiva existir. A su vez, se encuentra dentro de la biblioteca mitológica una versión en la cual Prometeo, fue el creador de los hombres modelándolos con barro. El nombre de este ser mitológico es el que titula la última película destacable dentro del género Ciencia Ficción, a cargo del director de cine Ridley Scott -Prometheus; 2012; 20th Century Fox-.
El concepto propuesto de la película es sobre el origen de nuestra raza; el argumento cuestiona la tradición evolucionista de Darwin sobre el proceso de selección natural, dónde sobreviven los más aptos para la adaptación. Lo que se propone es que nuestro génesis depende o está de manera intrínseca relacionado, con la existencia de seres extra terrestres. A quién se le atribuye la postura más seria y mejor formulada al respecto, es al investigador Von Däniken quién a escrito sobre hallazgos arqueológicos -3000 años de antigüedad- de inexplicable y sugerente forma remiten a un supuesto pasaje de extraterrestres por nuestro planeta. Para la ciencia empírica son piezas de oro talladas que se inspiran en formas de insectos; para Däniken son más parecidas a sillas de pilotos y diseños muy parecidos a nuestras aeronaves, de ahí que sugiere un supuesto testimonio de nuestra raza con seres -en ese momento temporal- mucho más avanzados a nivel tecnológico.
Al condensar la trama podemos decir que son dos científicos entonces (interpretados por: Noomi Rapace y Logan Marshall-Green), los cuales al afirmar que el origen de nuestra raza viene desde fuera y no por evolución de la especie más apta, parten en una nave de última tecnología, hacia los confines del universo en busca de dicha respuesta. El proyecto es financiado por un contratista privado -un magnate con intereses- y acompañados de un grupo de científicos especializados en diversas áreas.
El film cuenta a su favor con dos elementos contundentes. A nivel externo y receptivo se pone al máximo la calidad gráfica -se está proyectando en salas 3D- para mostrar una hipótesis de nuestras proyecciones tecnológicas hacia fin de este siglo -dentro de la diégesis corre el año 2093-. Sobre este punto vale destacar que no hay desperdicio y es recomendable el trabajo que se hizo con los gráficos, la velocidad de cámara -algunas escenas tienen la textura del video tipo “casero”- confiriéndole credibilidad, el arte conceptual - basado en el artista plástico, H.R.Giger-, y el sonido; todo el servicio y buen uso del 3D, ya que no abunda con elementos que salen hacia afuera de la pantalla -hacia nosotros-, focalizándose sobre las profundidades de los ambientes y en situaciones hiperrealistas. El segundo punto fuerte que lo integra es a nivel interno, dónde se halla el criterio existencialista cercano al argumento principal de la historia, por un lado se le suma la figura de un robot casi humano -interpretado genialmente por Michael Fassbender- que aprende todo el tiempo, al recepcionar el carácter ambigüo del relacionamiento humano. Y por otro lado aparece la figura de la fe religiosa, dando sentido al conflicto no sólo de uno de los científicos, sino del planteo en general. En plena contradicción, a que se explora por medios científicos, pero sin prescindir del abrigo que brinda una religión, como respuesta al paradigma del génesis.
Sin embargo existen algunos aspectos algo desfavorables, uno de ellos es que Ridley Scott, aseguró que no toda la historia se basa en el formato de su anterior film “Alien” de 1979; de la cual la crítica subrayó que esta entrega es una precuela de la saga; por ello negó que le estuviera sacando provecho a lo ya inventado, diciendo que la historia se desarrolla en un sentido totalmente distinto. Es ciertamente difícil estar de acuerdo con Scott, ya que Prometeo es en muchos aspectos similar a los sucesos que se dan en Alien.
De todas formas es importante destacar, que: fuera del enganche tecnológico, de la referencia a la saga Alien o de cualquier otra triquiñuela en el guion a cargo de la producción ejecutiva -generalmente existe, en los filmes a veces quién pone el dinero exige que se diga y se muestre tal o cual cosa-. El límite del conocimiento sobre nuestra existencia, primera pregunta en el glosario de cuestionamientos filosóficos, fuente inagotable de las ciencias -empíricas patentadas y esotéricas, como lo planteado por el señor Danikën- Es decir, las tres grandes madres del resto: ¿de dónde venimos?, ¿cómo surgimos y porqué?; ¿Quiénes somos?. Son las que se trazan detrás de este film, conceptualizando junto a Umberto Eco, apocalíptico e integrado a la vez.
*Andrés Capeluto capeandres@hotmail.com dibujante y periodista uruguayo (andrescapeluto.wordpress.com)
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