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Camila, en la hora de Mónica Xavier
Por Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
El Frente Amplio comienza en nueva etapa, que será dirigida por una mujer que es senadora, que es socialista y que se llama Mónica Xavier. Electa, además, por voto secreto y adhesión simultánea de sus adherentes.
Todo indica que los frenteamplistas tienen una gran oportunidad, con el nuevo cuadro político creado después de las elecciones internas, para avanzar y entrar en una nueva etapa que no solo va por el tercer gobierno de izquierda, sino que pone tercera para continuar con las transformaciones que la sociedad uruguaya reclama.
Los temas a atacar son múltiples, pero el gran esfuerzo intelectual es saber dónde están las prioridades. Por eso, en ese sentido, hay que señalar que la clave es como se impregna de democracia y de participación la fuerza política.
En este sentido vale la pena escuchar a otros pueblos, como el chileno, que no solo debate sobre ideología y cultura política, sino que a la vez convoca a la sociedad a la calle, detrás de los estudiantes y de los hogares que quieren apegarse a la democratización de la enseñanza para salir adelante en un mundo competitivo.
A la vez estos sectores de la sociedad avanzada, encuentran dificultades para expresarse, porque muestran un cierto rechazo a la institucionalidad política porque no le abre escenarios a la muchachada.
Camila Vallejos, la líder de los estudiantes de Chile y dirigente de la Juventud Comunista de ese país, no es de las invitadas principales al sur de Latinoamérica, pero cuando habla hace pensar, provoca polémica. Y no es solo una militante de la moderación o del radicalismo de izquierda, sino un personaje positivo de los nuevos tiempos, cuando se trata de analizar las formas de participación de los pueblos en los nuevos cambios.
Hace pocas semanas esta muchacha de cara bonita y e inteligencia especial, escribió sobre los nuevos tiempos, en materia de participación.
“ Soy una convencida de que la democracia es el gobierno del pueblo. Creo importante superar esa visión de que todo es blanco o negro, de que o se trabaja fuera de la institucionalidad política o se trabaja dentro de ella. Si queremos radicalizar nuestra democracia y construir real soberanía política y económica, no podemos simplemente fortalecer al movimiento social de espaldas o al margen de la institucionalidad política”. “Construir movimiento social sin irrumpir en la esfera política - agrega Camila- esperando pasivamente que tengamos las condiciones suficientes para hacer la revolución, es a lo menos una irresponsabilidad de quienes se pueden esperar desde una cómoda posición e intervenir intelectualmente de vez en cuando. Si de manera exclusiva aplicamos hoy esa vieja receta -construir desde la marginalidad y en la marginalidad - se nos pueden pasar muchos años, en los cuales unos pocos seguirán apropiándose de riquezas que le pertenecen a todos”, dijo Vallejos en sus reflexiones.
“Lo que el movimiento social necesita para hacer los cambios es presionar y construir desde dentro y desde fuera de la institucionalidad política, en un proceso dialéctico. Un movimiento social debe irrumpir en la esfera política para superarla, no para administrarla”, agrega.
“Lo que necesitamos para profundizar nuestra democracia en base a lo que ha venido señalando el movimiento social, desde Arica a Magallanes, es una gran alianza social y política, no para que los partidos representen simplemente a los movimientos sociales, sino para que les permitan participar directamente en la esfera del poder.
Una alianza que resguarde la independencia y la autonomía de los movimientos sociales, pero que posibilite la construcción y aplicación conjunta de un programa de transformación social”, concluye Camila.
Vale la pena meditar sobre sus dichos, cuando es la hora de Mónica, la presidenta del FA.
*Maestro y periodista ¨Columna publicada el lunes 2 de julio en La República
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