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Esa necesidad
Pensando la Droga
Por Andrés Capeluto*
Bebés paregóricos del mundo, únanse. No tenemos nada que perder, sólo nuestros Traficantes. Y no son Necesarios. Mirar, mirar bien el camino de la droga antes de viajar por él y juntarse con malas compañías. Palabras para conocer. (William S. Burroughs; “Naked Lunch”; 1959).
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William S. Burroughs en su introducción titulada “Testimonio sobre una enfermedad”, para el Almuerzo Desnudo de 1959 -Naked Lunch-, declara que despertó de la Enfermedad a los cuarenta y tantos años, con un buen estado de salud en general pero con un hígado bastante castigado y un aspecto de “…llevar la carne de prestado que tienen todos los que sobreviven a la Enfermedad.”1 Para él la Enfermedad es la adicción a la droga.
Burroughs que se proclama como un adicto que consumió durante quince años, aplica el término -droga- al Opio y todos sus derivados, entre ellos se le suman los sintéticos, desde el Demerol hasta el Palfium. Su forma de experimentar con los narcóticos fue variada, desde fumar, comer, aspirar, inyectar e introducir en forma de cápsula por el recto; el resultado siempre es el mismo: la adicción, la necesidad irreversible de consumir. Sin embargo excluye cuando se refiere a una verdadera adicción por la Droga, los efectos producidos por kif, marihuana, hachís, mescalina, Bannisteria caapi, LSD6, hongos o cualquiera que sea alucinógena. Sosteniendo que no hay pruebas científicas de que el uso de los alucinógenos produzca dependencia física. Simplemente es cuestión de que las agencias de narcóticos norte americanas al querer tomar el control de ellas, han producido confusiones y malversaciones al respecto, al no diferenciar entre los tipos de drogas que producen dependencia y las que no.
Lo mejor del caso es que Burroughs describe desde su experiencia, la manera de funcionar que tiene el “virus de la droga”, esquematizándolo en un formato piramidal de liderazgo funcional: cada nivel devora al de más abajo. “No es casualidad que los de arriba sean siempre gordos y los adictos de la calle siempre flacos”2 . Todas estas pirámides de la droga en cada parte del mundo -hay muchas-, funcionan bajo un mismo sistema de tipo monopólico: primero, nunca des nada por nada. Segundo, siempre da lo justo, por más que tengas más (el comprador debe estar siempre hambriento y esperando por comprar). Tercero: no desperdiciar, recuperar todo lo que sea posible. Bajo esta tríada es que el adicto siempre necesita más en aumento y el traficante lo recupera todo.
Por ello la Droga como tal es la mercancía perfecta, es objeto de monopolio y poder. En su aspecto cuantitativo es inversamente proporcional al efecto del que la consume, ya que
desde el lado del adicto cuanta más droga se consume, menos se tiene y cuanta más droga se tenga, más se usa. El drug diller no mejora su mercancía, sino que degrada al cliente, lo simplifica; no vende su producto al consumidor, el consumidor viene sin que lo llamen, hacia el producto. Según el autor lo que se produce, es el origen del flagelo universal, definido como: el “álgebra de la necesidad”3. El núcleo del mal producido por la droga es la necesidad y su proyección, que es la de hacer cualquier cosa por obtener otra dosis. El talón de Aquiles de dicha construcción piramidal es el adicto, si se quiere anular el tráfico de estupefacientes, se debe empezar por atacar la base de la pirámide. Es el adicto de la calle que necesita de la droga para vivir, el único factor irremplazable dentro de la ecuación del tráfico. Sin él, no hay negocio.
Volviendo nuestra mirada hacia la realidad nacional, con respecto a las políticas que el gobierno propone adoptar en relación al tema Drogas, el pasado 28 de Junio se realizó una mesa temática titulada “Drogas, individuo, y sociedad. Un enfoque interdisciplinario”; a cargo del ciclo de Café y Tertulia del Espacio Interdisciplinario de la UDELAR. Integrada por los profesores de la Universidad: Rafael Bayce, Gianella Bardazano, Eleuterio Umpiérrez, Juan Fernández Romar y Julio Calzada, encargado de la Secretaría General de Drogas; como moderador estuvo Ricardo Leiva. Los expositores al provenir de diversas orientaciones y especializaciones, aportaron diversos enfoques al asunto.
El sociólogo Rafael Bayce argumentó que el tema drogas ha sido tratado por las sociedades con una vehemencia irracional, desde hace treinta siglos hasta el día actual. Diciendo que los problemas que se desprenden de la persecución de los usuarios y la prohibición de la materia, son mucho mayores que los que produce el consumo mismo. En segundo lugar, afirmó que hay que pensar en las causas del prohibicionismo impuesto por intereses neo imperiales y geopolíticos; ya que el existir el problema de los menores adictos a drogas sintéticas de baja calidad, relacionados con la delincuencia se legitiman intervenciones armadas, disminuyendo la capacidad de la masa de reaccionar contra el recorte de sus derechos. Otro punto que destacó fue que muchas corporaciones se benefician con la prohibición, al proveerlos de réditos económicos y políticos, entre ellos: prensa amarillista, policía corrupta, militares en países productores de droga, hasta profesionales de la salud que viven de aterrorizar al mundo.
La Dra. Gianella Bardazano -Abogada- señaló que existen prácticas jurídicas adversas a la hora de aplicar la ley, expuso ejemplos en los cuales asegura que se interpreta y juzga distinto en situaciones similares, criminalizando en ocasiones lo que se considera penalmente irrelevante.
El Licenciado en Ciencias Sociales, Julio Calzada dijo que las cosas se ven desde una óptica muy estable desde la academia o la teoría y cambian mucho cuando se las intenta poner en práctica. Se basó en que la política sobre drogas está acotada de antemano por la legislación y la cultura, o lo que el colectivo de la sociedad entiende por ellas. También se refirió al plan de elaborar un nexo entre la academia, la política y la gestión, focalizado en el consumo de alcohol en niños y jóvenes, además del mantenimiento de una línea común para manejar el tema de la autorregulación del cannabis.
Por su parte el químico Eleuterio Umpiérrez distinguió los distintos tipos de cannabis existentes, clasificándolos en transgénicas y genéticamente modificadas. Esto es una gran diferencia con la cocaína porque por su naturaleza molecular sólo puede ser plantada en algunos países. En cambio la marihuana se ha esparcido ya que puede ser cultivada de diversas formas. “Hay plantitas que concentran hasta 30 veces la potencia del cannabis y no precisan ciclo de luz, ni temperaturas muy controladas. Son chiquitas, crecen adentro de las casas”(www.universidad.edu.uy). Aparte detalló que en Uruguay hemos sido pioneros en América Latina en la investigación sobre la composición de la pasta base de cocaína, sin embargo explicó que no sabemos nada sobre la composición de la marihuana que se vende a través del tráfico, “no sabemos con qué esta mezclada. Es un debe como país” (www.universidad.edu.uy ).
Por último la intervención del Psicólogo Fernández Romar se basó en la complejidad del asunto y sus múltiples formas. El prefiere llamarlas sustancias embriagantes. Ya que se mostró en contra de las prohibiciones y manifestó que las regulaciones son necesarias dependiendo de la complejidad de las sociedades, debiendo ser pensadas como transitorias y mutables a causa de la multiplicidad de sustancias siempre en gestación.
El problema de base sigue siendo el mismo, el sabido conflicto entre fuerzas que necesitan de la prohibición: corporaciones, agrupaciones políticas, empresarios, industrias, instituciones religiosas, etc. Contra los argumentos que ejemplifica el derecho, la ciencia social, la medicina y la historia. En el medio están las gentes, los posibles consumidores. Por ello a partir de que en los últimos 20 años a nivel mundial, han habido grandes señales a favor de la despenalización, por parte de juristas, profesores, médicos, altos funcionarios públicos y algunos presidentes. Debemos convencernos de que como plantea Antonio Escohotado, la alternativa no es un mundo con o sin ellas. La alternativa debería ser la de enseñar su correcto empleo, sus alternativas y sus efectos. No profesar miedos, sino ilustrar conocimientos que produzcan responsabilidad.
*Andrés Capeluto capeandres@hotmail.com dibujante y periodista uruguayo (andrescapeluto.wordpress.com)
1 Burroughs, William; “El almuerzo Desnudo”;(pág. 7) 2 Burroughs, William; “El almuerzo Desnudo”;(pág. 8)
3 Burroughs, William; “El almuerzo Desnudo”;(pág. 9)
Bibliografía: William S. Burroughs; “El Almuerzo desnudo”; Anagrama, 2008. Antonio Escohotado; “Historia elemental de las drogas”; Anagrama, 2005. www.universidad.edu.uy; Miradas diversas. Que sabemos de la marihuana. 28/7/2012
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