El “Estado Mayor” del Frente Amplio
Por Raul Legnani*
Urumerx80@gmail.com

En los últimos días la nueva presidenta del Frente Amplio, Mónica Xavier, se mostró activa recorriendo el país, apoyando a distintos presidentes de las departamentales de la coalición de izquierda. Se puede decir que hay satisfacción en las frenteamplistas con lo actuado por la nueva dirigenta,

Ahora, en los próximos días, Xavier se propone dar un paso más en la construcción de su entorno. Ya resolvió que su colaborador más próximo será Gerardo Rey, quien actuará como secretario político.

La próxima resolución será la designación de los vicepresidentes de la coalición de izquierda. Ivonne Passada, Juan Castillo y Rafael Michelini, son la propuesta de la presidenta. Y sobre esto es importante detenerse.

Los tres dirigentes propuestos por Xavier, son una buena elección: jóvenes para lo que es la política uruguaya, experientes y expresión del resultado electoral de las recientes internas.

El desafío que tiene Xavier y todo el Frente Amplio, es que estos potenciales vicepresidentes se transformen - junto a Xavier y a Rey- , luego de un proceso directriz común gestado entre ellos, en constructores de una nueva sensibilidad frenteamplista, que tenga como base la unidad en la diversidad.

Si estas cinco personas reducen su accionar en defender solamente sus intereses sectoriales, no se podrá avanzar en la tonificación de la fuerza política, que tiene que comprender de una buena vez por todas que la izquierda necesita una nueva cultura política que permita seguir con las transformaciones que se iniciaron con Tabaré Vázquez y se continúan, con algunas dificultades, por parte de José Mujica.

Nadie está pidiendo que Xavier, Rey, Michelini, Castillo y Passada, renuncien a sus amores políticos históricos, sino que ejerzan la acción directriz tratando de comprender al otro, porque a la izquierda le sobra sectarismo y le falta amplitud de miras.

Si este “Estado Mayor” de la izquierda asume la cultura política que predomina hoy en la estructura del FA, solo se habrá creado un nuevo campo de batalla de los intereses sectoriales. Y no hay renovación de la práctica política, si estos dirigentes se encierran en la defensa de los postulados de sus sectores.

Por todo esto el esfuerzo de esta nueva dirección será inmenso, que estará avalada por las elecciones internas y por las resoluciones del Plenario Nacional. Es una buena oportunidad que no se puede perder, más cuando las encuestas dan al gobierno y al Frente Amplio en una gradual caída, a pesar de que a la economía le va bien en un mundo en crisis, particularmente en los centros de poder.

Mucho tendrá para hacer el propio Presidente de la República, quien deberá actuar en conjunto con este equipo de dirección política. Por eso se hace imprescindible que el gobierno sepa trabajar con la fuerza política, en un diálogo permanente y fluido.

Los temas programáticos, la defensa del gobierno, el apoyo a sus realizaciones, la actualización de la fuerza política, el diálogo con la sociedad, la política de alianzas, son desafíos inmensos que la izquierda tiene por delante. Es cierto que no alcanza con un eficiente “Estado Mayor”, pero sin estos cinco dirigentes buscando consensos y una nueva cultura de izquierda, el panorama puede ser sombrío.

*Maestro y periodista
Columna publicada el lunes 23 de julio en La República

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