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La cuestión municipal: los residuos
Por el Arq. Luis Fabre
MAS DEL AUTOR
Si la campaña de la anterior Administración Municipal para la preselección de residuos no logró integrarse a la comunidad, bajo es el porcentaje de participación que puede esperarse con la presente. Sobretodo sin normas establecidas y aceptadas al respecto, tomando en cuenta que las mas efectivas surgen de convenciones, consensuadas entre gobiernos y sociedad. Emanan de la comunidad, derivada de “comunión” entre sus integrantes. El gobierno es encargado de traducir esas iniciativas, legislación mediante, para su puesta en práctica. La norma mejor atendida es la que nace así, tal cual sucedió con la prohibición de fumar en espacios cerrados. Alguien cree que si la población, no la apoyaba _ aunque fuera punible su incumplimiento _ podía haber tenido el grado de acatamiento que logró? Por el contrario el únicos caso de transgresión conocido, haciendo público y flagrante el desacato, no tuvo el menor apoyo. El cumplimiento masivo e instantáneo fue precedido por años de concientización sobre el daño del tabaco sobre la salud de los fumadores y no fumadores.
Se necesita una población convencida del objetivo, que tome el acatamiento como parte de una decisión para lograr un cambio de costumbres. La pasada, malograda campaña, ha prescindido del trabajo de maduración en la sociedad; el paso que media entre el conocimiento de la problemática y la participación en la solución con acciones conjugadas.
La Intendencia apresuró una iniciativa de tanta importancia, reduciéndola a colaboración voluntaria con los recolectores, desenfocada de otras razones mas atendibles. Se apostó a un lanzamiento puntual, descontextualizado, con el Ejecutivo comunal como único actor, prescindiendo del rico entramado social, del potencial colectivo basado en una lúcida conciencia ciudadana, con escasa participación del tercer nivel de gobierno, creado para actuar en esa interfase Intendencia-.sociedad urbana.
Creemos que la interpelación a la sociedad no debe limitarse a la disposición de los residuos y comenzar cuestionando la irreversibilidad de su existencia. En efecto; lo que debe estar en discusión es su producción, antes que el manejo de los mismos y su reciclaje. Abundé sobre ello en el artículo “Ciudad limpia y cultura social”. La intencionada omisión de responsabilidad del actual capitalismo_ impulsor de la sociedad de consumo_ sobre los residuos como componente de la cadena productiva, inherente a la creación de demanda agregada con envoltorios y envases, tiene cómplices en los consumidores que se desentienden del destino de sus desperdicios. Somos corresponsables, y no es éticamente correcto dejar que esa responsabilidad se diluya por la generación del trabajo que la recolección y reutilización conllevan, aunque el mismo atienda las necesidades básicas de los “trabajadores de la basura”.
Cuantos de los envases, los envoltorios, los accesorios que usamos momentáneamente y desechamos inmediatamente son necesarios para una vida mejor, es la pregunta dirigida a la conciencia individual y colectiva. Sea cual sea la determinación sobre si continuar o no consumiendo en forma superflua, es nuestra responsabilidad el destino del poco o mucho desperdicio que generamos. Debemos hacernos cargo en varias etapas: participando en su selección, pagando por su recolección y exigiendo responsabilidad a los generadores de la cadena, actores del sistema mercantil globalizado que, “marketing” mediante, han llevado al consumo muy por encima de las necesidades vitales básicas. Tomando conciencia, como ya lo han hecho otros países, podríamos saltearnos la etapa del hiperconsumo.Mientras esto se procesa, no negamos los beneficios que a la comunidad toda, incluidos los recolectores, trae la preselección. Mejores condiciones de recolección, de selección y optimización del mercadeo son algunas de las ventajas directas para estos últimos, que han hecho de tan deplorable trabajo, en las actuales condiciones, su modo de vida.
Por eso creemos que el Gobierno de la ciudad debería recomenzar.Esta vez con una campaña previa de sensibilización, discusión social y participación ciudadana en el más amplio y profundo sentido . Seguramente todo va a salir mejor; mucho mejor.-
LA ONDA® DIGITAL
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