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Córdoba Argentina: “Que salga Alemania en vez de Grecia o España”
Por Joseph Stiglitz
En el marco de los festejos por sus 400 años, la UNC le otorgó su máxima distinción al premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz.
El Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, estuvo días pasados en Córdoba, donde la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) le otorgó el doctorado Honoris Causa. En un aula mamna llena el profesor de Columbia y uno de los principales referentes del neokeynesianismo, trazó un panorama sombrío sobre el futuro del euro y su impacto
en la economía mundial
En el reporte que la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) publica informando del evento indica que; “La presentación corrió por cuenta de Alfredo Blanco. En su intervención, mencionó el último libro de Stiglitz, El precio de la desigualdad, al que calificó como “un formidable argumento contra la creciente desigualdad en Estados Unidos”. En ese sentido, comentó que el texto advierte que mientras el 1% más rico disfruta de la mejor atención en salud, educación y beneficios de la riqueza, no se da cuenta que su destino está ligado a cómo vive el otro 99% de la población. Blanco explicó que el economista homenajeado es conocido por su visón crítica sobre la forma que adquirió la globalización, el rol de los fundamentalistas del libre mercado y algunas de las instituciones multilaterales, como el FMI y el Banco Mundial. También parafraseó la oración con la cual Stiglitz cerró su conferencia al recibir el Nobel de Economía: “Como académicos, tenemos la suerte de estar más protegidos por nuestra libertad académica. Con la libertad viene la responsabilidad de usar esa libertad para asegurar que el mundo del futuro sea uno en el que exista, no sólo una mayor prosperidad económica, sino también una mayor justicia social”. A su tiempo, Stiglitz inició su conferencia magistral con una aclaración y un reconocimiento: “Hablaré sobre un aspecto de la economía global: la crisis. Me doy cuenta que es un tema en el que Argentina tiene una gran experiencia, tiene mucho que decir y enseñar al resto del mundo”. Remarcó que el mundo está siendo marcado por crisis repetidas, que se han hecho más frecuentes desde 1980. Se expresó interesado en las lecciones que se pueden aprender de las debacles norteamericana de 2008, la de Argentina, y la más actual de todas, la europea, a la cual consideró muy seria y sobre la cual vaticinó que alcanzará a todos los países. “Hemos tenido muchas crisis en los últimos 35 años. Lamentablemente lo que voy a sugerir es que probablemente no hemos aprendido tanto como deberíamos”, planteó. En referencia a la burbuja crediticia que desató la crisis de 2008 en Estados Unidos, entendió que la primera y más importante lección es que los mercados, por sí mismos, no son ni eficientes ni estables. Y apuntó que las burbujas tienen enormes consecuencias para el resto de la sociedad. “Cuando revientan, los ajustes y adaptaciones con frecuencia son perversos, alejan más a la economía del empleo total y lo que debería ser el equilibrio”, completó. Stiglitz explicó que el problema que enfrentan muchos países del mundo es una transformación de lo fabril al sector servicios. Consideró que eso no está resultando bien y lo dificulta aun más el hecho de que esta transformación global es un cambio en las ventajas comparativas globales, como resultado de la globalización. “La lección es que esta crisis 2008, que continúa, es más que una crisis financiera. Como la Gran Depresión, es resultado de la incapacidad para hacer la reestructuración necesaria”, sentenció. Y opinó que ante ese cuadro, las políticas económicas pueden exacerbar los problemas. En su disertación, el economista subrayó que los mercados no existen en un vacío, sino que están conformados por leyes, regulaciones y cómo ambas son implementadas. “La lección de esto es que las fuerzas de mercado no existen en un vacío, son moldeadas, conformadas. Es una buena noticia, porque podemos crear una sociedad más eficiente, más igual y una economía con las mismas características”, apuntó. En esa línea argumental, remarcó que las reglas de Europa llevaron a una economía inestable y distorsionada, que está pasando a una mayor desigualdad. Stiglitz volvió en su presentación a analizar los procesos de transformaciones estructurales. Señaló que durante esas etapas suelen producirse persistentes declives en la economía y ello se debe a que los mercados no son muy buenos para “recorrer” una transformación estructural. En esos casos, la respuesta viene a través de los estímulos que proponen las políticas keynesianas. “En Estados Unidos hubo un estímulo en 2009, pero fue demasiado pequeño. La Administración no comprendió la profundidad del declive, no comprendió la transformación estructural que estábamos pasando. Pensamos que había un poquito de crisis financiera y se puso al sector financiero en el hospital a esperar un año medio para que mejorara y luego, al darlo de alta, todos volvieron a donde habían estado en 2007. Evidentemente eso no era acertado. La economía no ha vuelto a lo normal. Ahora el Gobierno, a causa de su enfoque sobre los déficit, está recortando. El estímulo era de corto plazo y ahora estamos contrayendo la economía. No aprendieron las lecciones básicas de la economía keynesiana y están contribuyendo al declive económico”, sentenció. En ese contexto, remarcó que lo que se necesita en Estados Unidos es una transición de una economía fabril a una de servicios. El problema ahora es que el Gobierno está recortando en educación universitaria, que será necesaria para transformar a la gente del sector fabril al de servicios, para transformar la economía. Ante ese cuadro, avizoró que las perspectivas para el país del norte no son muy brillantes. Stiglitz enfocó el resto de su charla sobre la crisis que atraviesa Europa. Opinó que el problema fundamental radica en la existencia de una “armazón económica fallada desde el comienzo”. Explicó que la unión de los países y la existencia de una moneda común requería ciertas condiciones que no estaban dadas, como una estructura fiscal común, reglas migratorias y estados en condiciones similares. Destacó que las políticas no fueron lo suficientemente fuertes como para culminar el proyecto político. Apuntó a un exceso de confianza en que la nueva moneda podría resolver el resto de los problemas. “Eso llevó a un exceso de gasto en Grecia y otros países, llevó a burbujas inmobiliarias y éstas siempre revientan. El Euro introdujo en Europa una cierta rigidez y hace más difícil ajustar y adaptar”, completó.
El premio Nobel, subrayó que en Europa se proveyó la movilidad libre de capitales y bienes, pero no se previó una armonización impositiva. “Así, los capitales iban donde las carga impositiva era más baja. Y crearon un marco, sin quererlo, que llevó a mayor desigualdad”, redondeó. “Como las personas pueden poner sus Euros en cualquier país de Europa, a medida que la gente saca su dinero de los bancos de España o Grecia, las economías de esos países se debilita, la base impositiva baja, la capacidad de sus gobiernos de respaldar a sus bancos se debilita, la gente se preocupa más, sale más dinero e inevitablemente eso termina en un desastre”, cerró. Más adelante, se expresó contra las políticas basadas en austeridad para salir de las crisis. “No hay ni una sola economía grande que alguna vez se haya recuperado de una baja económica a través de la austeridad”, sentenció. También avanzó contra las reformas que plantean incrementar la flexibilidad del mercado laboral, a su criterio, una forma de reducir salarios, debilitar gremios, empeorar las condiciones laborales y que a la larga aumentan la desigualdad. “Lo que trato de explicitar es que el paquete de política general propuesto por Europa no ha estado resolviendo el problema y, en alguna forma, ha estado exacerbando la crisis. Existe esta dinámica divergente: los países fuertes se harán más fuertes y los más débiles se debilitarán aun más. Habrá consecuencias a largo plazo de este error”, completó. En esa línea, se ocupó de enunciar cinco políticas y dinámicas alternativas para abordar el problema, a saber: revertir la austeridad; promover el crecimiento económico; crear un sistema financiero estable y un mercado de capitales; crear una dinámica de mercado laboral más estable; y reestructurar la deuda. Analizó algunas en detalle. Enfatizó que si Europa actuara en conjunto, tendría mucho margen para estimular la economía. “Alguna de las instituciones como el Mercado Europeo de Inversiones puede ser usado para esto. Bajando las tasas de interés de 7% a 1%, toda esa plata extra se puede usar para estimular el crecimiento. Lo que necesitan es una especie de unión fiscal. Un elemento esencial es salir de la austeridad y pasar a una estrategia de crecimiento. Si usan ese gasto para inversión crearán una Europa aun más fuerte para el futuro”, subrayó. También se detuvo en la generación de un sistema bancario estable para toda el área, un sistema común de seguro de depósito, con regulación sistemática, porque de lo contrario el dinero seguirá fluyendo fuera de los bancos, incrementando el declive económico. Stiglitz reconoció que las reformas que propuso son necesarias para que sobreviva el Euro, pero se preguntó si eran suficientes. Ocurre que a su criterio las diferencias entre los países pueden ser demasiado grande para lograr que el sistema funcione bajo la moneda actual. Advirtió que la situación parece estar sembrando un poder económica en Alemania, quien está dictando los términos económicos en los que está respondiendo Europa a la crisis. En contraposición, España y Grecia están siendo referidas bajo el término “periferia”. “Este vocabulario está diseñado para sugerir que podemos apartarlos y que si los eliminamos podemos seguir con nuestra vida. Pero el problema fundamental es que los problemas de esos países no son de su propia factura, son sistémicos en naturaleza”, afirmó. Posteriormente, compartió la existencia de un sentido emergente según el cual si Alemania se fuera, la mayoría de los problemas se resolverían. Con la partida de Alemania, el resto de los países verían caer su tasa de cambios, al hacerlo exportarían más, sus economías empezarían a crecer. “Ésa sería una política que permitiría a estos países comenzar a crecer y que haría más manejable su carga de deuda si hicieran cierta reestructuración”, comentó y agregó que Alemania podría pagar fácilmente la deuda que tiene, en términos del nuevo marco, porque su moneda subiría. Stiglitz cerró su discurso reconociendo que en un mundo donde hubo enormes desastres naturales, la mayoría de las crisis son producidas por el hombre. “Es lo que está sucediendo en Europa y, como vivimos en un mundo globalizado, las consecuencias se van a sentir en todo el mundo. Estos desastres fabricados son resultado de un proceso de mercados inestables y son empeorados por sistemas que imponen impedimentos a los ajustes e introducen nuevas asimetrías. Y las respuesta de las políticas sólo han empeorado las cosas”, sostuvo. De todos modos, trazó un horizonte de esperanza al remarcar que existe una forma alternativa de diseñar las instituciones económicas, que hay políticas alternativas que aumentan la estabilidad y que, una vez ocurrida la crisis, es más probable que restauren la prosperidad. No obstante, explicó que para adoptar estas políticas, primero es necesario salir del “chaleco de fuerza del fundamentalismo del mercado, el neoliberalismo y gran parte de la economía convencional”. “Argentina ha demostrado que es posible, que puede haber grandes beneficios para los países que lo hacen. Hay mucho en juego y como lo dije, si bien las consecuencias directas se sentirán más fuertemente en Europa, con la globalización todos nos hemos entrelazados. Inevitablemente, de una u otra forma, todos nos veremos afectados por el desastre que está cocinándose del otro lado del Atlántico”, cerró.
Hay vida después de la muerte "Islandia y Argentina han demostrado que hay vida después de la muerte, si uno reestructura adecuadamente la deuda", dijo en alusión a la situación que viven varios países europeos.
Stiglitz fustigó la política implementada por los líderes europeos para solucionar los problemas, sobre todo las medidas de austeridad que recomienda Alemania. "¡Cómo reducir los costos de la desintegración del euro? Es más fácil si se fuera Alemania, en lugar que se vayan España o Grecia", opinó.
Así, el nuevo euro bajaría respecto al nuevo marco alemán lo cual, según el economista de la escuela de Massachusetts (MIT) beneficiaría a todos."El proceso puede ser traumático, pero puede ser preferible a la debacle actual de muchos países", concluyó.
“El Nobel de Economía entiende que sería la forma menos traumática de desintegración de la Eurozona. Rechazó los acuerdos de austeridad que impulsa Alemania, a los que calificó de “pactos suicidas”. “Desintegración del euro” Según reseño Gabriela Origlia de la Redacción Estrategia & Negocios , quien mantuvo un dialogo con “Joseph Stiglitz, este, “aseguró que la “desintegración del euro” provocará una “gran confusión”, aunque enfatizó que es mejor abandonar la moneda común que seguir “condenando” al sufrimiento a la población. La pregunta -dijo- es cuál es la forma menos costosa de abandonar la moneda común y la respuesta que dio sorprendió a muchos: “Que salga Alemania en vez de Grecia o España”.
(…) “Si se va Alemania el nuevo euro permitiría una caída en la tasa de cambio, con lo que los países exportarían más, crecerían más y podrían manejar mejor la carga de una deuda reestructurada”, explicó. En cambio, si los que abandonan la moneda común son España o Grecia, “todo será más traumático”. El Nobel criticó duramente las políticas aplicadas por los líderes europeos y consideró que un “pacto de austeridad es un pacto suicida; es ver cómo saltarán todos juntos del acantilado con un efecto desvastador para todos”. Planteó que los políticos iniciaron un proceso con el euro que no completaron, a lo que agregaron “errores de razonamiento. No reconocieron fallas fundamentales en el proceso” y, además, Alemania “alienta el enfoque de que el problema es que los gobiernos gastan mucho. Como el diagnóstico es equivocado, los remedios lo son”. Tanto a lo largo de su exposición como durante la entrevista con Estrategia & Negocios, Stiglitz enfatizó que “la austeridad nunca funcionó. No hay recuperación de ninguna economía grande por esta vía”. En ese marco, se sorprende de que Alemania “se sorprenda” de que las medidas tomadas no funcionen: “Ya se sabe que el desenlace es una mayor desaceleración”. Aunque admitió que la Eurozona requiere de reformas estructurales, apuntó que estas son de largo plazo y que, en general, se enfocan a la oferta, “cuando hoy el problema es de demanda. Con lo que instrumentadas pueden terminar empeorando” la situación. A modo de ejemplo, indicó la flexibilización laboral que -según su criterio- reduce los sueldos, achica el poder de los gremios y empeora las condiciones laborales. “Exacerba la desigualdad”, sintetizó. “En este proceso, los fuertes terminarán siendo más fuertes y los débiles más débiles”, graficó en referencia al reparto de poder en Europa, a la vez que fue terminante al sostener que el fin de euro se produce por cuestiones económicas y no políticas: “No hay posibilidades de salvarlo sino es con un cambio básico del marco estructural”. Stiglitz, quien es uno de los principales referentes del neokeynesianismo en el mundo, señaló que hay dinámicas alternativas para lograr un mundo y una economía “mejores”: revertir la austeridad y aumentar el crecimiento, crear una armonización del sistema fiscal e instrumentar un sistema financiero estable y común para toda el área. El Nobel adelantó a Estrategia & Negocios que los países dependientes de Europa - por ejemplo, por mantener acuerdos comerciales- deben estar atentos a lo que sucede en el sistema financiero, porque ahí está la principal vía de contagio de la crisis. También insistió en que en la globalización “no se puede hablar de una moneda de referencia, sino avanzar hacia una canasta de monedas que sea la referencia”.
Por su parte la publicación; comercioyjusticia.com.ar indica que “Stiglitz criticó las opiniones que postulan que para salir de la crisis algunos países -como Grecia o España- deberían irse del grupo. “La forma menos costosa es que se vaya Alemania. Si así fuera, la mayoría de los problemas se resolvería”, señaló el académico norteamericano. En ese marco, criticó también las opiniones que tildan a los países del sur de Europa como “la periferia” de la eurozona. “Ése es un vocabulario diseñado para apartar a esos países, que sugiere que no son tan importantes. Para un griego, Grecia no es la periferia, es su propio país”, indicó. Stiglitz consideró que Alemania debería retirarse de la eurozona “porque los problemas centrales de países como Grecia o España no son de su propia factura sino sistémicos: si tienen déficit comercial es porque alguien tiene superávit”, señaló. En ese marco, subrayó que si saliera Alemania -“la periferia alemana”, ironizó- “estos países podrían devaluar, exportar más y así empezar a crecer, además de reestructurar sus deudas”. Por último, recomendó también tres líneas de acción “alternativas” para superar la crisis europea. En primer término, revertir las políticas de austeridad y enfocarse en una estrategia de crecimiento. “La austeridad nunca funcionó, ninguna economía grande se recuperó de esa manera. Fue lo que se impuso en Argentina antes de la crisis de 2001 y no funcionó. Siempre lleva al resultado previsible de la desaceleración económica”, indicó. En segundo término, recomendó avanzar en un sistema financiero estable, para lo cual estimó necesario un sistema bancario común para toda la eurozona. “Los ciudadanos de Europa pueden poner sus ahorros en cualquier país de la eurozona, por lo que los terminan poniendo en Alemania porque consideran que es un Estado que puede rescatar a sus bancos. Pero eso crea una dinámica perversa pues se debilitan aún más los sistemas financieros y los países más débiles”, interpretó. Por último, señaló la necesidad de avanzar en una reestructuración de las deudas. “Islandia y Argentina demostraron que hay vida después de la muerte”, enfatizó, tras lo cual agregó: “El que presta es tan culpable como el que pide. Todos los países tienen una ley de quiebras, es una regla básica del capitalismo, pero no tenemos aún un mecanismo efectivo para la reestructuración de las deudas soberanas”, indicó. Por último, se preguntó si asistimos “al fin del euro” tal como existe en la actualidad. “Casi seguro que no sobrevivirá, a menos que haya un cambio fundamental de políticas”. Consideró además que en ese proceso de “desintegración” de la eurozona “habrá una enorme confusión” y los países sufrirán fuertes caídas de la actividad. “Bajo el régimen actual, las perspectivas son deprimentes. Si la opción para un español es esta depresión actual y un cambio en el acuerdo monetario, yo preferiría lo segundo. Un 25% de desocupación y 50% en los jóvenes es política y económicamente indefendible”, indicó. Por último, consideró que la crisis de Europa “no se produjo por hambrunas o una catástrofe natural sino por el hombre. Esto se va a sentir en América y en todo el mundo. Las consecuencias serán más fuertes en Europa pero todos nos veremos afectados por el desastre que se está cocinando del otro lado del Atlántico”, alertó. “Hay una forma alternativa de diseñar nuestras instituciones económicas. Pero para eso hay que salir del chaleco de fuerza del neoliberalismo. Argentina demostró que se puede hacer”, arengó. Agregó además que “los mercados no existen en el vacío, lo que significa que lo que suele llamarse ‘las fuerzas del mercado’ son moldeadas por nosotros. Ésa es una buena noticia pues podemos crear una sociedad más eficiente e igualitaria”, concluyó. Opiniones sobre la economía argentina “Hay ejemplos de confianza en la propia moneda con altas tasas de inflación” Joseph Stiglitz abordó, en una conferencia de prensa posterior, varios tópicos relacionados con la economía local. Consultado sobre la manera de restablecer la confianza en la propia moneda -a raíz de la dolarización que caracteriza la economía argentina-, Stiglitz consideró que “parte de la solución pasa por tener una estabilidad en la inflación”, aunque aclaró que eso no implica inflación cero. “Hay ejemplos en el mundo de confianza en la propia moneda con tasas moderadas de inflación”. También consideró que para ello es preciso restablecer la confianza en el sistema bancario. Con relación a si es posible crecer de manera sostenida con altas tasas de inflación, Stigitz señaló que hay casos de países -como Turquía- que crecieron mucho con alta y baja inflación. “En general, la presencia de inflación evidencia que algo está fallando en la macroeconomía”, señaló. De todas maneras, consideró que cuando la suba de precios “se sale del carril hay que analizar las causas y no realizar diagnósticos apresurados”. Stiglitz consideró que el establecimiento de derechos de exportación a la soja “fue correcto, pues los productores agropecuarios recibían un beneficio extraordinario no causado por ellos y es razonable que compartieran parte de ese beneficio con el resto”. Con respecto a los problemas para adquirir dólares en Argentina, se excusó diciendo que no conocía los detalles de la intervención en el mercado cambiario, por lo que haría una apreciación general. Señaló entonces que hasta el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció en 2010 que es preciso limitar, en ocasiones, el libre movimiento de capitales. “Una salida rápida de dólares puede desestabilizar el sector financiero y el comercial”, alertó. En un tramo de su conferencia, elogió también el rol de los bancos centrales enfocados en la inflación, el empleo y el crecimiento, a tono con la argumentación oficial que derivó en la reciente reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina”.
Fuente: Universidad Nacional de Córdoba y prensa argentina
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