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“El Dr. Vázquez, no es un cero kilómetro…”
Entrevista al senador Luis Alberto Lacalle
El Partido Nacional precisa sus dos piernas fuertes para ganar la elección (Un entrevista de Aníbal Steffen)
Web de La Democracia
En el periódico del Partido Nacional La democracia digital Nº 120, el periodista Aníbal Steffen le realiza una entrevista al ex presidente y actual senador Dr Luis Alberto Lacalle, donde este indica que su partido precisa “dos piernas fuertes para ganar la elección”.
También como se indica en la presentación de la entrevista el “único Presidente de la República blanco del siglo XX”, dijo que el “Dr. Vázquez, (…) no es un cero kilómetro. Viene con algunas vueltas del cuenta kilómetros y con errores cometidos”.
- Analicemos la situación de Unidad Nacional, tomando en cuenta que es un movimiento cuyo líder fundador no será candidato y que ninguna de sus figuras principales se ha despegado lo suficiente como para constituirse en el abanderado natural. - Comencemos por el principio. Unidad Nacional fue una exitosa alianza electoral que nace del entendimiento entre el Herrerismo y Correntada Wilsonista (encabezada y dirigida por Francisco Gallinal) a la que se adhiere después Vidalín con su Movimiento Vientos Nuevos.
Esa alianza comparece en las elecciones internas con éxito; comparece luego en las elecciones de octubre con éxito también, porque obtiene mayor número de legisladores; y permanece funcionando, digamos, a media máquina. Asumo la parte de responsabilidad que me toca en lo que voy a decir: no cuidamos convertir en un movimiento político lo que había sido una exitosa experiencia electoral.
No quiere decir que no se haya hecho algo, pero no se cultivó, quizás porque los compañeros, sobre todo los legisladores, estaban dedicados a la tarea de la oposición, que ha sido muy difícil y muy completa.
En el año 2010, en la Convención Nacional del Partido, habiéndole anunciado a los principales dirigentes la determinación que iba a tomar, prescindo de mi calidad de candidato a la presidencia de la república, es decir me excluyo de la competencia por esa dignidad, y al mismo tiempo, para que quedara claro el corte, dejo la presidencia del Directorio del Partido Nacional.
Una cantidad de factores operaron para llegar a tal determinación. Fue algo meditado. No fue un impromptus, no fue un día que me levanté con esa idea.
- ¿Es cierto que siente que ya no entiende al país? - Quiero, aprovechar la generosidad de La Democracia para aclarar algo que se ha convertido en una equivocación que no me gusta nada. En un reportaje en el semanario Búsqueda, entre una de las causas para esta decisión, yo señalé textualmente, que hay una parte del país que no entiendo, y esa parte del país seguramente no me entiende a mí.
Lamentablemente, el título dijo: Lacalle afirma que el país no lo entiende y él no entiende al país. Entonces cambió totalmente el sentido.
Creo que aún entiendo a mi país. Pero hay una cultura nueva, una manera de entender las cosas, de algún grupo que está en una sintonía que a veces no comprendo, y creo que es recíproco.
Hay una parte con la cual los valores, el lenguaje, las pautas, son distintas a las que uno manejó toda la vida. Pero, repito: No es que yo no entienda al país. Estaría dejando de lado una tarea de cincuenta años si dijera eso. Pero la frase hizo fortuna y se repite, y la han repetido correligionarios, y la ha repetido Brecha el otro día y la repiten otros.
- Aclarado el punto ¿podríamos ahondar un poco más en la razón de la autoexclusión de la candidatura presidencial? - Me pareció que habiendo tenido la elección del año 2009 una definición binaria entre José Mujica y Luis Alberto Lacalle, para elegir al Presidente de la República, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, jefe de la diplomacia nacional, jefe de la administración, una diferencia sustancial del 10% de votantes, había habido, no digo un rechazo, pero una preferencia por este compatriota sobre mi persona, que creo que era concluyente.
Si hubiera sido por diez mil votos, sería distinto. Pero fue un resultado concluyente. Y ante los insistentes reclamos de que se diera lugar, se dejara el espacio, etcétera. (tampoco vamos a ocultar eso), me pareció que había ya cumplido una etapa, lo cual no quería decir que yo dejara de actuar en el Partido Nacional, cosa que espero hacer hasta el último día de mi vida.
- ¿Qué pasa con la UNA sin la candidatura de Lacalle? - Eso dentro de Unidad Nacional provoca, por supuesto, un episodio removedor. Son 30 años, si medimos de la dictadura para acá. Pero hay también otro tanto para atrás. Pero digamos que son 30 años de una presencia muy fuerte, por decirle de alguna manera, de una conducción con conceptos creo que claros y muy definitorios, con un perfil muy marcado, que de repente deja de estar.
Unidad Nacional está en un proceso que han vivido todos los sectores cuando han desaparecido los líderes. Lo que pasa es que antes desaparecían por muerte. Y es la primera vez, creo, que se produce, no una desaparición, pero digamos una salida de la cancha, en vida.
Entonces Unidad Nacional está tramitando esa crisis, en el sentido correcto de la palabra, esta situación nueva, y hay compañeros que están trabajando, aspirando a esa nominación.
Ello es una novedad y tiene una dificultad pero también una oportunidad, que es concebir la conducción colectiva. Porque no hay ningún “primus inter pares”. Hay un muy buen sector de dirigentes, y aparecieron nuevos sectores, como Aire Fresco, del diputado Lacalle Pou, apareció Más País, de José Carlos Cardoso, Concordia Nacional… es decir, yo veo que hay un almácigo. Han aparecido una cantidad de plantas en el almácigo, dentro de las cuales, alguna crecerá más y será la que lleve la titularidad de la candidatura en la próxima elección.
Esa es la fotografía, a mi juicio, de Unidad Nacional, movimiento electoral exitoso, que tiene que fortalecerse más políticamente, y que vive esta situación de renovación de liderazgo.
-¿Cual va a ser el órgano de en definitiva dirima la candidatura del sector? - Hemos creado un órgano nuevo, con relativo éxito. El 21 de julio pasado, nosotros pretendimos que compareciera con mucha fuerza en el ámbito partidario, y también extra partidario, toda la fuerza de Unidad Nacional. Se congregaron alrededor de mil delegados. Anoto que cuando se reúne la Convención Nacional del Partido Nacional concurren 250 o 300 y aquí fueron mil.
Concurrieron diputados, senadores, intendentes, ediles, convencionales nacionales, convencionales juveniles, alcaldes y concejales, es decir, todo aquel que teniendo una legitimidad proveniente del sufragio tenía una autoridad o una titularidad.
Fue un éxito y esperemos que el haberse reconstituido con fuerza, sea un empuje hacia una primavera de actividades que los compañeros van a ir organizando.
- Sigue en pie la pregunta… Si. ¿Quién va a elegir al candidato? - Yo creo que el candidato se va a elegir sólo. Y esto no es un juego de palabras. ¿Cuál va a ser el razonamiento que van a hacer en los departamento o en los barrios de Montevideo los dirigentes que aspiran a que a su lista le vaya mejor? Tengamos en cuenta que tenemos más de cien agrupaciones. Van a mirar cuál es la locomotora que hace más fuerza, razonablemente. Entonces se van a ir decantando las personalidades.
Algunos dicen, vamos a elegir por encuestas. Me parece que no corresponde. La encuesta es un elemento importante, si. Es la temperatura, el termómetro; ayuda al médico a hacer el diagnóstico. Otros dicen, vamos a elegir por este Congreso. Bueno este congreso pertenece a una realidad del año 2009.
Bueno, yo creo, aunque parezca tonto, que se va a elegir solo. Porque va a empezar a destacarse alguien y la gente va a decir por aquí vamos mejor que por allí.
- ¿Qué papel va a jugar Lacalle en esa decisión? - Si algo es claro, es que yo no voy a incidir para nada en esa decisión y que no voy a actuar a favor de ninguno de los compañeros, todos muy dignos, que están aspirando o que aspiren en el futuro.
La actividad que yo me he fijado en pro de Unidad Nacional es, en este tipo de reuniones como el Congreso, o si hay comparecencia de todos los aspirantes en algún acto o en algún lugar del país. Allí si, hacerme presente, para apadrinar a todos, pero nunca a ninguno de ellos en particular.
Mi posición, que es difícil pero la quiero mantener; es ayudar, sugerir -no doy ni siquiera consejos- y estar a lo que los compañeros, que tienen experiencia, capacidad e inteligencia para dirigir, dirijan. Yo ya no dirijo.
- ¿Existe la posibilidad de que ninguno de los candidatos se despegue y se produzcan escisiones que hagan fracasar el proyecto de la UNA? - Eso nunca se puede descartar. La vida política del Uruguay, del Partido Nacional, del Partido Colorado y aún del Frente Amplio, se caracteriza por una movilidad horizontal fuerte. La gente, sin sentir que viola ninguna norma, puede ir del astorismo al MPP, de PROBA a Vamos Uruguay, o de la UNA a Larrañaga, sin que sea visto como algo indebido y es natural. Entonces, no lo puedo predecir, ni lo condenaría si sucediera.
Lo que digo es que debemos pensar en función de partido -aunque cuesta a veces- sobre todo en la emergencia que vide el Uruguay. Y si pensamos en función de partido, Unidad Nacional tiene que ser muy fuerte para que a Jorge Larrañaga también le vaya bien. Con Jorge tenemos una magnífica relación; es un gran candidato, un gran amigo. Pero el Partido tiene que ir con dos piernas fuertes. De lo contrario no podrá correr lo que tiene que correr.
Además Unidad Nacional, si se mantiene unida mediante los mecanismos electorales que hay, puede hacer un sublema importante para las candidaturas al senado y obtener una representación que satisfaga las naturales aspiraciones de quienes quieren ganarse esos cargos.
Entonces, me parece que lo práctico, lo empírico, lo pragmático y lo ideal, todo confluye en tener esa actitud. Un partido con los dos movimientos fuertes, gana la elección.
- ¿Qué opinas de las iniciativas en el sentido de buscar formas de que las oposición pueda acumular sus votos para enfrentar al oficialismo? - Hay dos propuestas que conozco. Una es la del Partido Colorado, que después le quitaron calor, que era una reforma constitucional estableciendo el balotaje en las elecciones municipales.
Por otra parte, el senador Penadés ha resucitado la idea que se usó en 1946 - 1950 de las uniones vecinales.Yo me preocupé de estudiar el tema, incluso tengo en casa las hojas de votación que se usaron, por ejemplo en el 46. En Artigas ganó la intendencia un ciudadano blanco -el Escribano Queiruga-, pero no en nombre del Partido Nacional, sino en un lema accidental. Eso se puede hacer. Es mucho más dúctil y además ya está legislado.
- Eso a nivel departamental. ¿Y a nivel nacional? - A nivel nacional yo creo que es muy difícil. Además creo que el balotaje cumple esa función. No olvidemos que nuestros partidos -el nuestro va a cumplir 176 años- están muy enraizados.
Es distinto de lo de Chile, de otros países en los cuales diferentes sectores se juntan bajo un programa común. En el plano de lo ideal, la gente, que a veces mira la política sanamente pero sin profundizar, te dice: a ver, por qué no se juntan, porque la oposición toda junta es más que el Frente Amplio. Es verdad. Ahora, factibilidad, hoy, agosto del 2012, no le veo.
- Cambiemos de tema. ¿Como uno de los padres del Mercosur, estás reconociendo a este hijo? - No. Ni aunque me hagan el ADN. Porque la cáscara, el nombre, contiene otra cosa. Fue, en su origen, económico comercial, para facilitar el intercambio entre los cuatro países y por ende la inversión y por ende el empleo y por ende la prosperidad, en aquella fórmula tan sabia de que en esta materia 2 mas 2 dan 5, porque hay una sinergia que aumenta la fuerza.
Ese era el ideal, que tenía sus dificultades, porque el comercio entre los países no es fácil; hay intereses legítimos de cada país que tratan de protegerse. Pero era para mi mucho mejor continuar sacando esos obstáculos de a uno, que este viraje hacia lo político donde prima la sintonía política de los gobiernos, que pasan, y los países quedan, y que ha convertido esto en un club izquierdista de varios tonos. Porque ni siquiera hay homogeneidad.
No es lo mismo el régimen brasileño que el régimen venezolano. Y ahora ya en una actitud lamentable de destrucción de Mercosur, de violación de su esencia y de sus normas, se ha producido el canje de Paraguay por Venezuela, de una forma que ha sido indigna. Y lamento que el Uruguay, una vez más, haya contribuido a que Paraguay fuera sacrificado. Este Mercosur, no es el que nosotros creamos.
- La afinidad ideológica con el gobierno argentino no le está dando buenos frutos al gobierno uruguayo… - Claro. Porque creer que a uno le va a ir mejor si el gobierno es peronista o radical, no es cierto. Los intereses son permanentes. Desde el tema del puerto, el tema del acceso a los ríos, el tema de los canales, existen desde la época de la colonia.
Habrá más capacidad de levantar el teléfono con un presidente que con otro. Eso siempre es bueno tenerlo. Pero los intereses son mucho más crudos, sea cual sea el partido ocupe el gobierno. Hay una equivocación allí.
Además, si es que tan bien se llevan, ¿por qué estamos viviendo el peor momento de la historia -desde la Independencia- de las relaciones con la República Argentina. Es una teoría que cae por la propia demostración de los hechos.
- ¿Qué harías tú hoy, presidente, ante la serie recurrente de actitudes agresivas del gobierno argentino? - No conozco todo. Es muy fácil desde la tribuna hacer los goles. Yo he tratado siempre de evitar ser el espectador que todo lo sabe y que juega mejor que el que está en la cancha. Sin lugar a dudas, esto empieza muy atrás.
Pero digamos que ceder, bajo el esquema de que ellos van a ceder algo a cambio, es lo que se llama una negociación. El presidente Mujica habla de negociación. Pero negociación no es decir que si, que si, que si, a todo lo que me piden y no obtener nada a cambio. Eso no es negociación. Eso es rendición.
Claro que hay que negociar. ¿Vamos a ir a un conflicto armado, a no hablarnos, a cerrar las fronteras? Claro que no. Pero en esta negociación, evidentemente, no ha habido nada a cambio. Es más, creo que hasta se le está faltando el respeto al propio presidente Mujica, en ese trato de “che pibe” que se le hace. A mí no me gusta mucho que la presidenta argentina le hable a nuestro presidente como le habla. Pero esa es una apreciación personal.
- El Frente Amplio está bajando en la opinión pública según las encuestas. ¿Por qué no parece que ese fenómeno sea capitalizado por la oposición? - Yo creo que todavía estamos en tiempo político y no electoral, que es algo que no me canso de decir. Política es siembra. Elección es cosecha. Efectivamente hay un cansancio. Hay temas centrales en los que el Frente ha hecho una pésima gestión: Salud, educación, relaciones internacionales, construcción de infraestructura y, por supuesto, seguridad pública. Hay una percepción de incapacidad de gestión y hasta diría de falta de rumbo.
- Eso va ejerciendo influencia sobre la opinión pública. - Yo creo que el Partido Nacional tiene que ofrecer alternativas, tiene que plantarse bien claramente con lo que haría, innovando, ejerciendo una oposición dura y firme como la tiene que ejercer, para que eso, el día de mañana, cuaje o no. La elección es el momento crucial.
No olvidemos que estamos ante un gobierno muy fuerte en dos cosas. Tiene mayoría absoluta en el parlamento y tiene muchísimo dinero. Entonces hacer oposición es muy difícil.
Pero la gestión en Montevideo, es un desastre. Y el Frente Amplio en el gobierno nacional ya lleva ocho años. No olvidemos que esto es la continuación del gobierno del Dr. Vázquez, quién seguramente va a ser candidato presidencial del Frente Amplio. El Dr. Vázquez, con quien tengo una relación personal que mucho valoro y aprecio, no es un cero kilómetro. Viene con algunas vueltas del cuenta kilómetros y con errores cometidos.
Creo que es una elección en la que el Partido Nacional tiene que tener un gran sentido de partido, de generosidad, de astucia, de inteligencia y de firmeza. Y veremos. Hay que sembrar para cosechar.
Fuente: La Democracia ditital
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