“Estamos juntos” el monumento a los mártires estudiantiles, está en el IAVA
Profesora Ana María Olivera

Aquel 14 de agosto de 1968/ Por Hector D'Alessandro

Procuremos que la memoria colectiva sirva para la liberación de los hombres y no para su sometimiento.

El pasado 14 de agosto a 44 años del asesinato del estudiante de odontología Líber Arce, al que siguieron también los de los estudiantes Susana, Hugo, Heber y Julio, se inauguró en el Liceo IAVA por parte de la ANEP un monumento en homenaje a mártires docentes y estudiantiles

El monumento se llama “estamos juntos” es una creación del artista salteño Federico Arnaud y está colocado en uno de los patios centrales del Liceo IAVA. En el acto realizado en un salón de instituto hablaron la Inspectora profesora Ana María Olivera, el creador de la obra Federico Arnaud, consejera de Secundaria, profesora Ema Zaffaroni, la profesora y poeta Deborah Eguren, el presidente de la ANEP, doctor José Seoane, el Ministro de Educación y Cultura, doctor Ricardo Ehrlich.

Lo que sigue es la intervención de la Inspectora profesora Ana María Olivera, quien habló como representante de la Comisión de los DDHH. del Consejo de Educación Secundario.

“Nos encontramos hoy 14 de agosto del año 2012 para la inauguración oficial de la escultura en Memoria de los Mártires, Estudiantes Docentes y Funcionarios Víctimas del Terrorismo de Estado, realizada por el artista visual Federico Arnaud que lleva por título estamos todos juntos.

Y estamos precisamente aquí en el Instituto Alfredo Vásquez Acevedo, emblema de la educación pública concebido dentro de las tendencias vanguardistas de la arquitectura de principios del siglo XX.

Su historia cultural no lo fue menos para las generaciones de hombres y mujeres que lo transitaron incrementando cada vez más su prestigio.El IAVA es el lugar donde el país hizo expresión de fe fundacional a su voluntad educativa en la enseñanza media. Es un edificio testimonio y protagonista de entonces y de ahora.

La comisión de DDHH del Consejo de Educación Secundaria entiende necesario reconocer el legado de toda una generación que tuvo el coraje de pensar la construcción de un mundo mejor.

El Uruguay asistió en los años 60 a la irrupción de los jóvenes en el espacio político público internacional, tomaron las calles en diversas ciudades y universidades del mundo junto a los trabajadores, reclamando' derechos, participación y rompiendo tabúes culturales.
Jóvenes interesados, inquietos, preocupados y solidarios con lo que ocurría en el mundo, en América y en nuestro país.

Fueron años ferméntales de debates, critica y conflicto y también de búsqueda de las mejores estrategias para la transformación social.
Cada generación tiene una mirada interpretativa del mundo.

La del 68 file una generación bisagra en un año bisagra como recuerda el Profesor Hugo Cores donde lo nuevo enfrentó a lo viejo en una verdadera revolución de las mentalidades. Y apostó a una estrategia transformadora. Estudiantes y trabajadores en sus diversos ámbitos sociales exigieron el derecho de discusión de lo estatuido, lo que se enseñaba, de la participación en el marco de una profunda crisis estructural que afectó la vida cotidiana en todos los órdenes, crisis económica que trajo crisis social y luego el quiebre político.

El incremento de las acciones represivas en el año 68 se cobró la vida del primer estudiante el 14 de agosto provocando el estupor de la sociedad uruguaya. Este file el inicio de una larga lista de mártires estudiantiles y de los trabajadores.

La larga lista de mártires que inician Liber, Susana, Hugo, Heber, Julio y que se continúa con las victimas del terrorismo de estado.

Desde esa fecha el 14 de agosto se ha transformado en una jornada de reflexión recuerdo y homenaje a todos y todas los que han dado y dan su esfuerzo por lo colectivo.

Cuando hablamos de ddhh pensamos en las violaciones a determinados derechos en el pasado y en el presente, pensamos en su denuncia ante la sociedad como ante la justicia. Quien conoce los derechos tiene la obligación de defenderlos, denunciar sus violaciones y exigir justicia. Junto con la denuncia, junto con la memoria debemos construir para el futuro una cultura de DDHH. Y la única forma de lograr esa cultura de respeto, de solidaridad y de cooperación es mediante una educación fundada en los Derechos Humanos para el NUNCA MÁS.

Pensamos el Presente y futuro de la educación en y para los DDHH como estrategia preventiva a fin de impedir sus violaciones

Entendemos nuestra responsabilidad como docentes , estudiantes y trabajadores aportando en la elaboración de principios de convivencia y respeto a los DDHH. Son ellos los que nos convoca a todos a trabajar y participar en la construcción de ese ~mundo mejor, tenemos la obligación de recordar y hacer conocer a aquellos/as que dejaron sus vidas por la defensa de un mundo mas igualitario.

Como recordaba Luis Pérez Aguirre, la paz para uno mismo es pura soledad, parte de las generaciones que nos precedieron se comprometieron como hombres y mujeres a afrontar el riesgo de ser aniquilados para que dos o tres verdades arrojaran en el mundo su claridad esencial.

No renegaron del conflicto, ese es parte de su legado también, es a través del conflicto que reconocemos al otro y que debemos afrontar ese momento de tensión, de adversidad, de oposición. El conflicto es la oportunidad para la solidaridad. La solidaridad como experiencia esencial que reside en el hecho que la identidad de la persona, tanto en el plano individual como en el colectivo, no se ha dado sino en la pluralidad. La solidaridad nos confronta como sujetos, funda nuestra humanidad y nos engrandece. Ella da nacimiento al hombre nuevo cuando posibilita la vida al no-persona porque lo toma en serio.

Aquellos que, por una u otra razón conocen el horror del pasado tienen el deber de alzar su voz contra otro horror, muy presente, que se dasarrolla a unos cientos de km, incluso a unas pocas decenas de metros de sus hogares. Lejos de seguir siendo prisioneros del pasado, lo habremos puesto al servicio del presente, como la memoria -y el olvido- se han deponer al servicio de la justicia.

Procuremos que la memoria colectiva sirva para la liberación de los hombres y no para su sometimiento”.

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