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¿Dónde están nuestros ingenieros?
Por el profesor Luiz Carlos Bresser-Pereira
Mientras más del 80% de la alta burocracia china está constituida por ingenieros, en Brasil no llegan ni al 10%. Dada la urgente necesidad de inversiones en infraestructura, el gobierno Dilma decidió conceder a la iniciativa privada los principales aeropuertos brasileños, y, luego, carreteras y vías férreas.
No existe garantía de que los servicios pasen ahora a ser realizados con más eficiencia. Lo más probable es que serán más caros, porque las empresas estarán en condiciones de transferir hacia los usuarios sus ineficiencias y garantizar sus ganancias.
¿Por qué, entonces, la presidente Dilma Rousseff tomó esta decisión? No fue porque le falten recursos financieros al Estado, dado que le corresponderá al BNDES financiar gran parte de las inversiones. Ni porque crea en "realidad" que la iniciativa privada es siempre más eficiente.
Sin embargo, fue una decisión correcta, porque falta capacidad de formulación y de gestión de proyectos al gobierno federal. O, dicho en otras palabras, porque faltan ingenieros en el Estado brasileño. Hay abogados y economistas de sobra, pero faltan dramáticamente ingenieros. Mientras más del 80% de la alta burocracia china está formada por ingenieros, en Brasil no deben llegar ni al 10%.
Ahora, si existe una profesión que es fundamental para el desarrollo, tanto en el sector privado como en el gobierno, es la ingeniería. En los sectores que el mercado no tiene capacidad de coordinar son necesarios planes de inversión, y, luego, ingenieros que formulen los proyectos de inversión y después se encarguen de la gestión de la ejecución. Pero esto pasó al olvido en Brasil. Durante los años neoliberales del capitalismo no había necesidad de ingenieros. Se contaba con que las inversiones se dieran por obra y gracia del mercado. Bastaba con privatizar todo, y esperar.
La crisis de la ingeniería brasileña comenzó en la gran crisis financiera de la deuda externa de los años 1980. A principios de los años 1990, en el gobierno Collor, el desmantelamiento del sector de ingeniería del Estado se aceleró. Se decía en aquel momento que se estaba produciendo el desmantelamiento de todo el gobierno federal, pero no fue tan así.
Existen cuatro sectores en el gobierno: jurídico, económico, social y de ingeniería. Nadie tiene el poder suficiente como para desmantelar los dos primeros; sería posible desmantelar el sector social, pero, con la transición democrática y la Constitución de 1988, éste había pasado a ser prioritario. Quedaba el sector de ingeniería - este fue el sector que se desmanteló mientras se privatizaban las empresas. Cuando fui ministro de la Administración Federal (1995-98) esto no estaba claro para mí como lo está hoy en día. Yo tenía una intuición del problema y, por esto, planifiqué realizar concursos parciales para la carrera de gestores públicos que serían destinados a ingenieros en la medida en que los temas serían de ingeniería, pero terminé no llevando a cabo el proyecto.
Cuando el gobierno Lula formuló el PAC, reconoció que los sectores monopólicos requerían planificación, pero no trató de equipar el Estado para que los proyectos se llevasen a cabo. Ahora el problema es claro. Fortalecer la ingeniería brasileña en los tres niveles del Estado es prioridad. La creación de la empresa estatal de logística es un paso en este sentido. Brasil y su Estado necesitan ingenieros. Muchos. Vamos a tratar de formarlos y honrarlos.
Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte
LA ONDA® DIGITAL
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