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Las nuevas formas de relación con las TIC y la brecha digital
Dra. María Teresa Ruiz González
Para la Dra. María Teresa Ruiz González en la actualidad los movimientos sociales deben ser estudiados a través del seguimiento de los actores en las redes sociales, como “Yo soy 132”. En cuanto a cultura, con las TIC también observa nuevos hábitos de comunicación, consumo, trabajo, diversión y relación entre usuarios, en un enorme repertorio de situaciones.
Adrián Estrada Corona entrevista aquí para la Revista Digital de la UNAM, a la doctora Ruiz quien expresa que las relaciones personales se han transformado. Cita, por ejemplo, cómo los migrantes utilizan la red, la cámara web y la telefonía celular, para aumentar el contacto con sus familiares. Considera que gracias a Internet y el celular las relaciones se mantienen vivas. “Antaño, migrar podía significar la ausencia total y el olvido”.
Al igual que en otras disciplinas, la doctora Ruiz agrega que desde la antropología la brecha digital es vista como una distinción social que se ha ampliado y reconfigurado entre quienes tienen acceso a teléfonos celulares, Internet y videojuegos y los que no los tienen. Los motivos de que haya conectados y desconectados, son, además de económicos, tecnológicos, de orden personal, de interés, barreras mentales y generacionales.
La investigación sobre el impacto de las TIC, añade, está iniciándose. Se debe ampliar para conocer la situación del país sobre el acceso a las tecnologías. El tema se debe colocar en la agenda nacional para que todos puedan disponer de ellas. (…)
- ¿Las TIC han alterado o modificado la forma de relacionarnos? - Si, yo creo que si. Frecuentemente vemos cómo las relaciones se alteran: no escuchamos con detalle a nuestro interlocutor por contestar una llamada o salimos de una reunión para contestar el celular. O estamos chateando mientras el resto se encuentra en una reunión. O vamos en la calle hablando por teléfono, mientras nuestro acompañante contesta un mensaje o juega. Los conectados tienen dificultades para “desconectarse”. Necesitan estar comunicados, jugar con su móvil, ver sus mensajes, estar informados hasta del último detalle, compartir hasta lo más obvio, en cualquier sitio: restaurante, bar, baño.
Ampliamos nuestras relaciones; en algunos casos, podemos incluso ser contratados desde otro país, aún sin conocer a nuestro jefe. Tenemos un “compañero” en nuestro curso virtual, con el que compartimos nuestros saberes, aunque sólo lo conocemos por la fotografía que nos proporciona en su perfil. Conocemos a amigos por medio de partidas de videojuego. Estas relaciones pueden convertirse en relaciones más intimas, personales, si así lo queremos.
- ¿En realidad estamos relacionándonos? -Yo creo que sí. Indudablemente esto puede causarnos sentimientos de angustia y soledad, porque la comunicación virtual no sustituye a la real, nos mantiene relacionados. Empezamos a ver casos de amigos que se rencuentran por esta vía o familias que se mantienen comunicadas gracias a las nuevas tecnologías. Tienen un papel importante sobre todo si pensamos que cada vez es más frecuente que un miembro de la familia esté fuera de la ciudad o del país y que ésta es la forma de continuar el contacto personal. En nuestro país, dados los riesgos que existen (extorsión, secuestro, asalto) muchos de nosotros utilizamos el celular para tener un contacto constante con hijos y familiares.
- ¿De qué manera se han sustituido los intercambios visuales y las muestras de afecto, que son alimento del espíritu? - Las relaciones personales se han transformado, vemos como los migrantes utilizan Internet, la cámara web y la telefonía celular, para tener un mayor contacto con sus familiares en el extranjero, o bien para mantenerse informados sobre los sucesos de su país de origen o para hacer un transacción económica inmediata a los familiares que requieran ayuda financiera o para ejercer sus derechos como ciudadanos de su país de origen. Al respecto Rosalía Winocur señala la importancia de las redes sociales en el caso de los migrantes:
Por el contrario, yo creo que incluso el uso del Internet y el celular puede lograr que las relaciones se mantengan vivas. Antaño, migrar podía significar la ausencia total y el olvido. Las cartas, tarjetas y dinero se perdían en los envíos. Hoy puedes estar presente, incluso vía remota en algún evento familiar, mediante una llamada acordada o la conexión por Internet.
-¿Qué es la brecha digital desde el punto de vista antropológico? - En antropología como en las demás ciencias sociales se hace alusión con este término a la distinción social que se ha ampliado y reconfigurado entre quienes tienen acceso a las nuevas tecnologías: teléfonos celulares, Internet, videojuegos y los que no los tienen, ya sea por motivos tecnológicos, como generacionales (niños, jóvenes y adultos), los “conectados y los desconectados”.
Se observa, no sin preocupación, la ampliación de la brecha social que existe entre quienes tienen acceso y quienes no lo tienen a estas tecnologías, y por otro lado, entre quienes las tienen, por ejemplo entre los jóvenes y adultos que viven en sitios desprovistos de servicios y los que las utilizan para diversos fines: entretenimiento, herramienta de trabajo, educación y capacitación, de comunicación familiar y social, de investigación. Al respecto, la antropóloga Rosalía Winocur, a propósito de la exposición “Extranjerías y otros extrañamientos”, que se presentó en el MUAC de la Ciudad de México en este año, plantea que para los adultos Internet “representa una experiencia de alteridad, independientemente de las habilidades que hayan desarrollado; para los jóvenes constituye su alter ego”. Sin embargo, yo señalaría que entre los jóvenes la brecha digital también existe, entre aquellos que cuentan con la tecnología de última generación y aquellos que tienen acceso a una computadora o a Internet a través de la escuela, del café Internet, etcétera, y los que de plano no pueden acceder a ellas de ninguna forma, aun dentro de las mismas grandes ciudades, porque su prioridad es comer.
Se habla de que las TIC ampliaron el horizonte y volvieron permeables muchas fronteras, que con ellas podemos acceder a la información del mundo. Este acceso trasciende las lenguas, los países, en cierta medida comunicados a través del inglés. La aceleración de los cambios y la ampliación del horizonte radicalizan el fenómeno.
- ¿Cuáles son las causas de la brecha digital? No sólo son económicas, también son de orden personal, de interés, de barreras mentales y generacionales; por ejemplo, en el caso de los adultos mayores, que se niegan a utilizarlas, argumentado que es difícil para ellos utilizar el celular o la computadora para comunicarse con sus amigos y familiares. También hay dificultades de orden técnico en algunos sitios. No llegan en forma adecuada las señales para conectarse; simplemente hay poblaciones que aún no cuentan con electricidad, mucho menos con Internet y teléfono. - ¿Es importante revertir la brecha digital? - Me parece que es importante. Pienso en la cantidad de información que se encuentra en Internet: música, películas, conferencias, libros, revistas, videos, mapas, a la que podemos acceder, no sólo de nuestro país, sino de otros. O bien, podemos comunicarnos de manera ágil y sin intermediación con nuestros amigos y familiares, utilizar de manera creativa nuestro tiempo libre. Por otro lado, veo el riesgo de que no organices tu tiempo y que te quedes “conectado”. En mi caso, como profesora de una universidad pública tengo alumnos que tienen muchas dificultades para entregarme sus tareas, porque no tienen computadora y no saben cómo acceder al aula virtual de la universidad, así como aquéllos que traen sus tabletas o sus celulares para resolver de manera inmediata las preguntas que planteo en clase.
-¿Desea agregar algo que no le haya preguntado? - Sí, me gustaría agregar que la investigación sobre el impacto de las TIC está iniciándose y se debe ampliar para conocer la situación de nuestro país con respecto al acceso a las TIC, para colocar este tema en la agenda nacional y buscar que estas nuevas tecnologías sean accesibles a todos.
Foto: Javier Armas.
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