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Lula en México y Peña Nieto en Brasil ¿solo coincidencia?
Por Antonia Yánez*
Casi simultaneo a la visita del recientemente electo Presidente de México Peña Nieto a Brasil para reunirse con la Presidenta Dilma Rousseff y La Federación de Industrias de San Pablo (FIESP) -el grupo de empresarios más poderoso del país- el ex Presidente Lula llegaba a México invitado por la Fundación Telmex, del magnate Carlos Slim.
Estos dos movimientos coordinados hasta en sus mínimos detalles entre México y Brasil, no dejaron de sorprender a Washington, y especialmente al equipo de Obama que se encuentra desbordado por la campaña electoral y los complejos movimientos de protesta antinorteamericanos del Medio Oriente.
La tradicional rivalidad entre los dos países más grandes al sur de EE.UU. ha sido siempre parte de una estrategia que Washington miró con simpatía. Hoy cuando el ex Presidente brasileño dice que actualmente existe una nueva América Latina, razón por la cual es necesario que la región se represente ante los organismos internacionales, reflejando el equilibrio global que estamos viviendo, en el Departamento de Estado se prende una alerta roja.
Este nuevo carácter que busca asumir la relación de Brasil y México se suma a otras tendencias que los EE.UU. observa con aprensión, que se vienen gestando en la región, como es el interés de México en buscar disminuir la dependencia económica del país con los EE.UU., y el entusiasmo con que el país azteca encara su participación en la alianza de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
A su vez, quizás este tema del entusiasmo de México en el desarrollo de la alianza Asia-Pacífico, sea el que crea mayores posibilidades a EE.UU. en un futuro avance en las relaciones con Brasil en contraposición a México, ya que Brasil ve con gran desconfianza esta emergente estrategia geopolítica de los países latinoamericanos de cara al Pacífico en una alianza con Asia.
El discurso de Lula dio cuenta de este tema central diciendo que "no hay justificación alguna" para que las dos principales economías latinoamericanas sigan tan separadas, "y menos todavía para que haya cualquier tipo de rivalidad". Agregó con cierta ironía que es partidario de buscar lazos más estrechos en política y en cultura y deseó que si hay rivalidad entre ambos países, "que sea solamente en el fútbol", pero con límites. La prensa Mexicana indica en sus crónicas sobre la visita de Lula que “el fundador del Partido de los Trabajadores brasileño, de 66 años, ofreció una amena y desenfadada conferencia magistral ante 10.000 becarios en el Auditorio Nacional de la capital mexicana titulado "México Siglo XXI: capturando el futuro".
"Con muchísima alegría vuelvo a México, país éste, que tanto estimo y en el cual me siento totalmente en casa", dijo al comienzo de su intervención, que duró casi 90 minutos. Lula destacó que esta visita marca su "reintroducción en la vida política de América Latina y en la política de Brasil".
Vestido con corbata azul, blanca, verde y amarilla, los colores de la bandera brasileña, en la conferencia animó a los jóvenes a aprovechar el momento en el que están, e instó a los gobiernos latinoamericanos a convertir la educación en "una prioridad estratégica durante sus mandatos”.
El ex presidente brasileño lanzó un llamado para que ambos países trabajen de forma más unida y realicen inversiones; de igual forma solicitó a los jóvenes no decaer y participar en la vida política. “Muchas veces los jóvenes se desalientan, dicen ya no voy a votar más porque los políticos son corruptos, traicionan sus ideales (…) Yo les digo que cuando se sientan desalentados, cuando no crean más en el partido escogido, no desistan, porque el político perfecto que ustedes quieren o desean no está en otros sino en ti mismo”, dijo al respecto que “la clase política tiene un defecto muy grave, le encantan los aplausos pero no que lo critiquen, pero ¿qué podemos hacer al respecto? Participar más en ella”. La relación de México y Brasil debe ir más allá de las inversiones y acuerdos económicos. "La alianza latinoamericana debe de ser más allá de comercio e inversiones, tiene que ser una alianza que integre y traiga beneficios para nuestros pueblos. Una construcción conjunta de nuestros jóvenes de un nuevo futuro", indicó.
Por su parte el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto en su gira por varios países sudamericanos recordó que sus “ejes son prevención social y situacional; presencia y control policial; justicia, víctimas y resocialización; cultura de la legalidad y convivencia, y ciudadanía activa y responsable”.
Hoy México observa, como en su momento Luiz Inácio Lula Da Silva convirtió a Petrobrás en la segunda paraestatal más importante del mundo, pues permitió inversión privada nacional y extranjera, así como su cotización en la bolsa. Se recuerda que “Lula sugirió al ex presidente Vicente Fox y a Felipe Calderón construir una alianza entre la empresa brasileña y Petróleos Mexicanos (Pemex)”. Por aquellos días su propuesta no prosperó. La violencia sin límites que vive hoy México tiene una base social de 50 millones de pobres (de una población de más de 112 millones) y es el país con mayor desigualdad de los miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Peña Nieto, en su visita de dos días a Brasil según un reporte de la estatal Agencia de noticias, se comprometió ante los hombres de negocios a ser “un promotor constante de la integración comercial” entre México y Brasil, aunque sin olvidar al resto de Latinoamérica.
Destacó la importancia que tienen las economías de Brasil y México, las dos más importantes de Latinoamérica, y recalcó que ambas naciones tienen una “gran oportunidad” para complementarse. El diario mexicano Milenio recuerda que; “el intercambio comercial entre México y Brasil, según cifras oficiales, creció casi 18 veces entre 1990 y el año pasado al pasar de modestos 527 millones 395 mil dólares a nueve mil 452 millones 832 mil dólares.
El principal producto de exportación de México a Brasil son los vehículos de entre 1500 y 3000 centímetros cúbicos, sus partes y accesorios, además de “ácido tereftálico y sus sales”. México, en tanto, también importa desde Brasil vehículos de entre 1500 y 3000 centímetros cúbicos y “mercancías para el Programa de Promoción Sectorial de la Industria Siderúrgica”.
Peña Nieto, además de Brasil incorporó en su gira Latinoamérica a Guatemala, Colombia, Chile, Argentina y Perú
*Socióloga uruguaya
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