Al comienzo de la era Portugal (1150 y 1450)
Por el profesor José Luís Fiori*

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El sistema mundial en el que vivimos - interestatal y capitalista - surgió en Europa, y sólo en Europa, entre 1150 y 1450, de un largo conflicto sistémico entre “feudos” y “centros imperiales” de poder, que consiguieron transformar sus “economías naturales” en economías capitalistas más poderosas que la de sus rivales. En este período, la Península Ibérica cumplió un papel decisivo, en la formación del propio sistema y al comienzo de su expansión hacia fuera de Europa. Los reinos de Castilla, León y Aragón, que se transformaron en el núcleo político del Imperio Habsburgo, que dominó Europa, durante el siglo XVI, bajo la batuta de Carlos V y Felipe II. Pero antes de los españoles, fue el reino de Portugal que se estructuró primero, como estado nacional, y fue él también quien lideró el primer siglo de la expansión mundial de Europa, después de su conquista de Ceuta, en 1415.

Portugal nació de un pequeño “feudo” - situado entre los ríos Miño y Duero - que se rebeló contra León y Castilla, en 1143, y después entabló una guerra expansiva de más de dos siglos, en dos frentes: contra los musulmanes, al sur, y contra los españoles, al este. Fue en este período de guerra casi continua con los “moros” y los “castellanos” que se formó el estado portugués, después de la “reconquista” de Lisboa, en 1147, y de la expulsión definitiva de los árabes, del Algarve, en 1249; y después de la firma del Tratado de Paz, de 1432, refrendando la separación y el reconocimiento mutuo entre Portugal y Castilla, algunas décadas después de la Revolución de Avis, de 1385. Pero fue recién en el siglo siguiente a la expulsión musulmana de 1249, que Portugal creó las estructuras legales, tributarias y administrativas de su estado moderno. El mismo estado que siguió expandiéndose, durante un siglo y medio más, después de la paz con los castellanos, hasta construir el primer gran imperio marítimo de la historia moderna. El impulso inicial de esta expansión “hacia fuera” no parece haber tenido un objetivo ni un éxito mercantil inmediato, y sólo promovió la ocupación y la colonización de los territorios conquistados, después de 1450, en la isla de Madeira. Más allá de esto, el emprendimiento portugués contó con ayuda externa, pero se financió especialmente a través de la capacidad tributaria del nuevo estado, y de la riqueza de sus Órdenes Militares religiosas - en particular, los Templarios - que forjaron en conjunto una verdadera máquina de guerra, conquista y tributación.

En 1147, la economía portuguesa era local, y su comercio se hacía en especies. Pero después de 1249, hubo un aumento constante de la circulación nacional de mercaderías, a partir de la reforma monetaria y de la fijación de precios, promovido por D. Alfonso III, en la década de 1250. En 1293, D. Diniz creó la primera Bolsa de Mercaderías del país, con un sistema de seguros para los buques y cargas portuguesas, y durante toda la segunda mitad del siglo XIII, se crearon más de 40 ferias comerciales, responsables por la activación de un incipiente mercado nacional. Hasta el siglo XVI, el estado portugués fue el mayor propietario de tierras del país, y actuó como una especie de “banco de financiamiento” de las actividades económicas públicas y privadas. Fue recién en 1500, que el gobierno portugués consiguió crear su sistema de títulos de deuda pública consolidada, y recién fue después de 1540 que esta especie primitiva de “capitalismo de estado” fue cediendo lugar al desarrollo de un capitalismo privado de grandes compañías mercantiles. No obstante, este proceso fue interrumpido en 1580, por la incorporación de Portugal por parte del imperio español de Felipe II, y después, por la sumisión comercial definitiva de Portugal, a Holanda y a Inglaterra, a partir de 1640.

Esta historia pionera de Portugal dejó algunas lecciones sobre la formación del sistema interestatal y del propio capitalismo:

i. el primer estado nacional europeo ya nació dentro de un sistema de poderes competitivos;
ii. sus fronteras territoriales, su unidad política, y su identidad nacional fueron construidas por dos guerras que duraron más de 200 años;
iii. estas guerras “nacionales” se prolongaron inmediatamente, en un movimiento de expansión “hacia fuera”, en dirección de África, Asia y América, que duró un siglo y medio más;
iv. estas guerras y conquistas no tuvieron, en principio, un objetivo prioritariamente mercantil, pero aun así, en el largo plazo, tuvieron un papel decisivo en la creación y expansión de una economía de mercado y de un capitalismo nacional incipiente;
v. en este período, esta economía nacional de fuerte cuño estatal, no alcanzó a “privatizarse”, ni llegó a crear un sistema nacional de bancos y crédito capaz de movilizar el capital financiero portugués, el secreto del éxito posterior de Holanda y de Inglaterra;
vi. finalmente, se puede decir que Portugal tuvo un papel decisivo en el “big-bang” del “sistema interestatal capitalista”, que está viviendo una nueva explosión expansiva en este comienzo del siglo XXI.

Traducido para LA ONDA digital por Cristina Iriarte

*José Luis Fiori: Profesor en la Universidad pública de Río de Janeiro sobre economía y ciencia política.

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