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Muere el historiador marxista Eric Hobsbawm
Por Carlos R. Oroño, corresponsal en España.
A los noventa y cinco años de edad desaparece una figura intelectual admirada y controvertida en los ámbitos del pensamiento marxista. Nacido en 1917 en Alejandría (Egipto), en el seno de una familia judía, tuvo una larga trayectoria bibliográfica (escribió mas de veinte libros ) donde se especializó en analizar los cimientos y el devenir de los hechos históricos de los siglos XIX y XX. Los lectores marxianos siempre admiraron sus trabajos de una obra cumbre que significó la escritura de La Era…una tetralogía que arranca en el año 1962 con “La era de la revolución: Europa 1789-1848” y continua en 1975 con la “era del capitalismo. 1848-1875, en 1987, con la “era del Imperio, 1875-1914 y en la década del noventa con “La historia del siglo XX”. Un arduo y puntilloso recorrido por la historia social y política que fue un referente obligado en el estudio del marxismo. En el 2000 remató su obra con la escritura “Entrevista del siglo XXI”, un complemento de la anterior que culminaba un profundo fichero de datos y enfoques diversos por la historia universal enfocada desde todos los ángulos posibles,: la economía, la política, los avances tecnológicos y los sobresaltos de la cultura. Su niñez transcurrió en Viena y su adolescencia en el Berlín que aplaudía el advenimiento de Hitler. Al quedar huérfano de padres. en 1939 se fue a vivir a Londres y en ese medio se conectó con Cambrigde y con militantes del Partido Comunista, al cual se había afiliado a los catorce años y que se mantuvo firme hasta 1991. cuando cae el sistema soviético.Solía decir que “Nunca abandoné el partido si no que fue el partido que me abandónó a mi”, Fiel al marxismo supo separar la teoría de la práctica del socialismo real.
Durante la Segunda Guerra mundial, Hobsbawm, ofreció su colaboración a los servicios secretos de inteligencia británicos, pero fue rechazado por su ideología comunista. La cooperación en la construcción de las defensas costeras del país, le permitió entrar en contacto con los obreros, una experiencia “que en tiempos de guerra me convirtió para siempre a la clase obrera británica. No eran muy inteligentes, excepto los escoceses y los galeses, pero eran muy buena gente.” El diario The Guardian lo entrevistó hace una década y allí decía, “Soy de la opinión de que los judíos deban decir que es posible ser judío y no apoyar a Israel”. Esta actitud coherente con su pensamiento político y filosófico provocó la ira de los judíos que lo tildaron de “monstruo comunista” y combatieron su ideología en todos los terrenos posibles. Fue un trabajador incansable y deja escrito un libro póstumo que aparecerá el próximo año. En una entrevista que le hicieran en un periódico español, le preguntaron qué significa el comunismo en el siglo XXI. “En primer lugar, crítica al capitalismo, crítica de una sociedad injusta que está desarrollando sus propias contradicciones. El ideal de una sociedad de mayor igualdad, libertad y fraternidad. La pasión de la acción política, el reconocimiento de la necesidad de la acción colectiva. La defensa de la causa de los pobres y los oprimidos. El comunismo como motivación continúa vigente; como programa no.
La confianza en la historia, reflejada en todos sus libros, nace de su profunda interacción filosófica con Carlos Marx. Le hizo ver que “la historia es una herramienta sin la cual no podemos comprender nada de lo que sucede en el mundo. Me convenció su idea de que la historia puede ser vista y analizada como un todo y que tiene…no quiero decir leyes, porque eso se parecería demasiado a una visión positivista al viejo estilo, pero sí una estructura y una regularidad, que es el relato de la evolución de la sociedad humana en el tiempo. “Se le va a echar mucho de menos. No sólo por su mujer Marlene durante cincuenta años y sus tres hijos, siete nietos y un biznieto, sino por miles de lectores en todo el mundo”, declaró su acongojada familia.
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