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Habitar Uruguay 2012
Las opciones
Por el arquitecto Luis Fabre
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En Uruguay La persistencia en habilitar la explotación y exportación de recursos naturales sin agregado de valor, la histórica permisividad en su exportación, otrora de ganado en pie o de lana sucia, hoy apenas incrementado en la celulosa, controvierte las posturas ideológicas del gobierno de izquierda. ¿Que beneficios podemos esperar de nuevas extracciones cuando no se aplican retenciones para compensar la salida de estos recursos no renovables del territorio nacional? La diversificación de la matriz productiva como argumento para admitirlas distrae la atención sobre obligaciones de la clásica producción-también extractiva de recursos- agropecuaria en Uruguay, cuyo falacioso “soporte” del País insulta la inteligencia de cualquiera de nosotros. La exigencia de agregar valor y productividad se omiten y los impuestos son proporcionalmente pequeños para quienes mas se han beneficiado con el incremento patrimonial dado el actual valor de la tierra.
Por otra parte, volviendo a los fundamentos de estos emprendimientos extractivos, el histórico argumento de la necesidad de fuentes de trabajo no tiene razón de ser en función del estabilizado pleno empleo, eso sin considerar la dudosa calidad del trabajo implicado en esos emprendimientos.
Las opciones El destino de los recursos naturales debería ser utilizarlos en una cadena industrial en el ámbito del propio territorio, con implicancias que sería del caso considerar. En cambio la decisión sobre el hierro implica sea llevado a China, donde fabricarán automotores que a su vez nos venderán con el consiguiente valor agregado. Es así que vendemos recursos naturales baratos y compramos productos terminados a los mismos países. Sin determinar que utilidad prestan y -sobretodo si la prestan- al mejor desarrollo social que buscamos.
Simultáneamente, la recreación de la industrialización primaria en que utilizar parte de esos recursos, discutible como necesaria etapa de desarrollo, es de difícil concreción. Desde la participación de las multinacionales extractivas, que deslocalizan la extracción respecto a la utilización industrial del recurso. Desde el planteo hecho por los trabajadores organizados, de utilizar el 15% del mineral correspondiente al Estado, correcto pero ingenuo por las limitaciones financieras del Estado, que anda buscando socios para rehacer las infraestructuras que las propias multinacionales usan sin invertir en ellas. Esa utilización en particular supone, entre otros componentes, la importación de tecnologías que perpetúan la dependencia como lo ejemplifican las fábricas de pasta de celulosa.
Mirando mas allá de lo coyuntural Es necesario un abordaje desde la complejidad, trascendiendo los límites en que está planteado.La apropiación de la naturaleza, su dominio, es un paradigma que está perimido. Esa filosofía, sus métodos y consecuencias finales, la autodestrucción de la habitabilidad del globo, es funcional al capitalismo en todas sus fases. La degradación ecológica, por la explotación de recursos no renovables, por la polución de los sistemas, los deshechos de fabricación y los residuos de productos y envases no perecederos es un componente accesorio a las prácticas empresariales como lo era el trabajo humano en la primera era industrial.
Mientras los países centrales se aplican a la preservación de los recursos como el petróleo y/o a su utilización controlada, simultáneamente- y en parte por eso mismo- las multinacionales operan en sitios del mundo permeables a sus intereses. Ya sea por gobiernos deseosos de inversiones, por leyes ambientales incipientes e incluso por motivaciones ajenas a la legalidad y el marco ético de funcionarios e intermediarios. Consecuentemente encuentran controles laxos o inexistentes para el posterior funcionamiento de los enclaves. Aún no superadas las explotaciones coloniales e imperialistas de los siglos pasados, todavía en el sur de las Américas somos un reservorio de recursos naturales al cual pretenderán acudir inexorablemente. Salvo excepciones, la permeabilidad al flujo de capitales en los Estados no es resistida por las nuevas burocracias político-institucionales, aún las ideológicamente de izquierda, preocupadas por los índices macro _ incluyendo el mentiroso per-capita _ como indicadores de crecimiento, dudosamente de desarrollo humano.
Lo esencial es invisible…. Lo que los economistas soslayan es que, significativamente importante, el impacto sobre el medio ambiente no es el componente esencial en la determinación de la explotación de recursos naturales. En un abordaje con conciencia globalizada, como habitantes del globo, el principal componente es saber en que se va a usar el recurso. No vale hacerse los distraídos. La conciencia política incluye la conciencia ambiental, puesto que una mejor y más larga vida para la humanidad, como explicita la teoría de Gaia, está ligada al planeta.
La responsabilidad primera es de la Nación, que por una convención de la sociedad organizada sobre el planeta, tiene los bienes en su territorio. No es privativo de las multinacionales el destino de los recursos por los cuales pagan. La sustentabilidad futura de la vida humana sobre el globo no tiene precio, no debería tenerlo. En todo caso todos tenemos derecho, nos compete, aún representados por el gobierno, decidir que hacer, que es lo mismo a decidir que ser. Lo que hacemos no es en modo alguno independiente de los que somos. Y ese es el debate continuado en una sociedad dinámica, que propone un futuro consistente con una autopoiesis sana. Desde aquí y entre nosotros, decidir que país queremos indisolublemente unido a que mundo queremos. Interrogarnos ante cada circunstancia cuales son nuestras vocaciones y cuales nuestros propósitos a efectos de obrar por acción u omisión! Asumir que colaborar con los gobiernos representativos es para sustentar una vida digna de todos, no solo la nuestra. Comenzar por apoyar fuentes de trabajo que conjuguen con nuestra idiosincrasia, nuestra identidad. Como ya nos reconocemos en una matriz diversificada en que se desarrollan las manifestaciones vitales - desde cultivar la tierra a jugar al futbol- bien orientados están los que resisten y controvierten lo que aún presentado como una panacea, es una cuestionable solución de vida mejor.
Venimos cambiando Uruguay empieza a ser conocido por su resistencia a la explotación indiscriminada de los bienes naturales. Aspiramos a que no sea solamente por exigir una explotación limpia de los mismos. El paradigma capitalista, colonialista, imperialista, de buscar, encontrar y explotar al fin está siendo resistido por lo pueblos. Que el recurso este ahí no significa que deba ser explotado. El contexto mundial indica más bien, atendiendo a la supervivencia futura de la humanidad, que debe ser preservado. Es absolutamente incierto que las próximas generaciones necesiten los resultados financieros de la explotación o el mineral, irreversiblemente perdido, sacado del suelo y del país.
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