Roberto Cáceres, único clérigo uruguayo testigo
del Concilio Vaticano, con vida

Por el Dr. Tomás Sansón Corbo

Concilio Vaticano II. Hablaron en el evento el actual obispo de Melo monseñor Heriberto Bodeant, el ex embajador en el Vaticano, Mario Cayota y el autor del libro, el Dr. Tomás Sansón Corbo. Lo que sigue son los aspectos más salientes de la intervención del Dr. Corbo.

“Estamos compartiendo la vida de un personaje entrañable para la Iglesia de Melo y para la Iglesia del Uruguay, como lo es Don Roberto Cáceres. En un momento alguien me preguntó: ¿por qué se me había ocurrido hacerle una entrevista a Monseñor Roberto? Y bueno, hay dos motivos que son fundamentales:

1) tenía que ver con la permanencia de Monseñor Roberto, justamente. Treinta y cuatro años al frente de una Diócesis es todo un record en la historia de la iglesia uruguaya, la Diócesis de Melo.

2) Pero en segundo lugar, también me interesaba rescatar su testimonio como Padre Conciliar. Como uno de los pocos obispos uruguayos que en 1995 permanecían vivos del Concilio Vaticano. Hoy es el único.

Esa era mi intención en el año 95, cuando llegué a Melo. Le comuniqué a Monseñor mi propósito de hacerle la entrevista y me dijo que sí, que encantado. Y bueno, durante 14 años estuvimos atrás de la entrevista. Se hizo desear bastante - por distintos motivos - pero, finalmente, concedió la entrevista y salió el libro.

¿Con qué se va a encontrar el lector en este libro? Bueno, básicamente se va a encontrar con una historia de vida que se transforma en historia de una institución. La historia de un clérigo, Monseñor Roberto Cáceres, que fue protagonista de años y etapas cruciales de la historia de la Iglesia en Uruguay. Y, si hablamos de una historia de vida, de una historia de la Iglesia, también hablamos de un fragmento importante de la historia del Uruguay, de la cultura uruguaya, de la sociedad uruguaya.

El lector va a encontrar en las páginas de este libro la situación de la Iglesia en el Pre-concilio, fundamentalmente desde el año 21 hasta el 62. Año 21, cuando nace Monseñor Cáceres y 62 cuando se inicia el Concilio. Va a ver una Iglesia replegada sobre sí misma, que surge, que nace, después de un largo proceso de secularización, proceso de 50 años. Iglesia que nace en el año 1918, luego de la Constitución que separa de manera tajante las relaciones Iglesia-Estado. El lector va a encontrar ahí las estructuras de esa Iglesia a través de la formación de un seminarista y de la vida y acción de un párroco, fundamentalmente en la Cruz de Carrasco. El lector también se va a encontrar con ese acontecimiento tan importante que fue el Concilio Vaticano II. Para subrayar la importancia, un dato: ¡en los 2.000 años de historia del Cristianismo, se realizaron solamente 20 Concilios Ecuménicos! El último fue el Vaticano II, que tuvo como protagonista a Monseñor Roberto. El lector va a encontrar las tendencias en pugna dentro del Concilio, lo que de manera un tanto esquemática se tilda de “conservadores y progresistas”. Va encontrar también los alineamientos de los obispos uruguayos en la interna del Concilio y, posteriormente, en la aplicación de las Normas Conciliares en la Iglesia Nacional Uruguaya. Se va a encontrar también con una referencia bien interesante a aquel magno acontecimiento que fue la Conferencia de Medellín, donde se intentó “traducir el Vaticano II a la realidad latinoamericana”.

Pero llegan los años cruciales de la década del 70 y del 80 y ahí vamos a ver la gestión de un obispo en una diócesis pequeña, una diócesis del interior, al servicio de su pueblo, protegiendo a sus sacerdotes y a su pueblo en las relaciones tan difíciles con el Estado de la época. Y se van a encontrar también los lectores, con una hermosísima crónica de la venida de Juan Pablo II al Uruguay y de relatos que no salieron en la prensa, por supuesto. Como alguna anécdota que provocó que algún jerarca del Vaticano lo rezongara a Monseñor Roberto, le “tirara de las orejas”, como él mismo dice. Bueno, todo esto se va a encontrar el lector en estas páginas.

Se trata de un trabajo realizado en el contexto de lo que metodológicamente llamamos “la historia oral”, una larga entrevista. Pero también hay exhumación de documentos, hay transcripciones documentales que ilustran de toda esta vida. Hay síntesis de carácter histórico que le permiten al lector entender la sociedad en la que Monseñor Roberto Cáceres actuó. Una historia riquísima, una historia bien interesante. Tengan en cuenta ustedes que Monseñor Cáceres, por ejemplo, fue monaguillo - nada más ni nada menos que - Monseñor Partelli, un joven cura de Florida que tuvo de monaguillo a un niño que era Monseñor Carlos Partelli. De ahí hasta acá, piensen ustedes en la riqueza enorme del testimonio de esta verdadera joya de la Iglesia uruguaya que es Don Roberto”.

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