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Es la hora de la gente
Por Raúl Legnani* urumex80gmail.com
Europa está que arde. Las multitudes de asalariados copan las calles, donde hay enfrentamientos con las fuerzas del orden. Grecia es el centro de la conflictividad, pero las protestas se extienden por los distintos países. Es que la crisis financiera está golpeando duro y centenares de miles de trabajadores pasan al seguro de paro. Comienza a haber hambre en las casas,
Estamos ante un escenario desacostumbrado, donde esas imágenes de las protestas estaban identificadas con las caras de latinoamericanos, en sus propios territorios. Caras donde el europeo y el indígena, generan una imagen humana que todos sabemos de donde viene y a donde va.
Hoy, los manifestantes de Europa, tienen otro aspecto, con rostros de primer mundo, de gente bien vestida con caras y cuerpos bonitos, según el esteriotipo de la belleza dominante. Pero tienen la misma angustia que soportamos en los comienzos del 2000 los latinoamericanos, particularmente los uruguayos y argentinos,
Mientras que en la vieja Europa el dolor y la protesta se extienden, aquí, en nuestro territorio, estamos construyendo, avanzando, elaborando sueños, mejorando los indicadores sociales, pero a la ves, en el caso de Uruguay, perdiendo el tiempo y corriendo la pelota de atrás, siempre girando ante la crisis de Pluna, que cuenta con prensa de derecha, pero también con errores del gobierno y de la fuerza política que lo sustenta.
Errores que no son inmoralidades, sino inexperiencia para negociar con inversores extranjeros, quienes tienen una amplia riqueza de movilidad y la suficiente picardía como para hacer complejo lo sencillo.
Por encima de la buena conducción de Mónica Xavier en la presidencia del FA, por encima del buen papel que están jugando sus vicepresidentes y la Mesa Política, lo cierto es que la coalición de izquierda no logra construir una agenda política en base a las realizaciones del gobierno y a los éxitos que está teniendo el país.
No hay izquierda, no hay Frente Amplio, por más que se haga todo bien a nivel directriz, si desde las bases no surge una amplia participación de pueblo en respaldo a los avances del gobierno progresista.
Si el Frente Amplio quiere seguir transformando a la sociedad, no le queda otra que consensuar una estrategia que contempla a los principales actores sociales, desde los sectores más humildes al empresariado lúcido que sabe muy bien que el país está pasando por un gran momento y que no hay que dejar paso a la restauración neoliberal. Por eso estamos en la hora de la gente.
*Columna publicada el 22 de octubre en La República Maestro y periodista
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