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James Bond cumple 50 años
Reminiscencias de un mito
Por Carlos R. Oroño (Corresponsal en España)
El tiempo pasa rápido pero para la historia del cine los peldaños se afirman en una concatenación de hechos evidentes, mensurables, que dotan de trascendencia las pautas que se van recorriendo. Esta aseveración le viene como anillo al dedo a un fenómeno cinematográfico que explotó allá por los años sesenta, con tal fuerza y veneración, de la mano del novelista británico Ian Fleming, autor de una saga de espionaje perdurable.como su propia vida. El mito ha cambiado de rostros en su trayectoria fílmica, desde que la figura del actor Sean Connery puso los cimientos al espía internacional, amante de mujeres hermosas, de finos licores y rápido como un relámpago en el desempeño de su profesión. Luego lo sucedieron otras caras, más viriles o engominadas, pero todas han tenido la virtud de que su proyección llegue hasta nuestros días, con más o menos desaciertos en su formulación cinematográfica. Diríamos que el mito se ha revalorizado desde los tiempos en que el viejo Cine Trocadero nos trajo sus primeras aventuras ( Agente 007 contra el Dr. No,1962) con la hermosa Ursula Andrews, a quien tuvimos ocasión de conocer en aguas del Mediterráneo y que pronto llegó a la cúspide como la ejemplar y esplendorosa “Chica Bond”.
Luego se estrenarían: “Desde Rusia con amor,1963”, “Operación Trueno, 1965”, ambas dirigidas por Terence Young., “James Bond contra Goldfinger” de Guy Hamilton (1964), “Solo se vive dos veces, (1967) de Lewis Gilbert, “Diamantes para la eternidad”(1971) de nuevo con Guy Hamilton en la dirección, “007 al servicio secreto de su majestad, 1969 de Peter Hunt. Vinieron después otras máscaras y otras películas de una serie empeñada en sobrevivir. Las últimas protagonizadas por el excelente actor Daniel Craig han tenido buenas resonancias a pesar de que “Quantum de Solace” (2008) fue un fracaso comercial y de crítica. Ahora el personaje vuelve con “Skyfall), una movida aventura dirigida por Sam Mendes con Daniel Craig como héroe y el escarizado actor español Javier Bardem como villano de turno. El relevamiento del mito Bond no cabe en estas líneas, pero sirve en su onomástico para trazar dos o tres líneas de sus variados perfiles que han rodeado la aparición y desarrollo de un fenómeno de masas. Fue una convulsión del cine de espionaje y de la aventura trepidante, sustentada en guiones acabados, realizaciones correctas y un fulgor y despliegue de audaces efectos especiales y de montajes recreativos. Pero esa lustrosa superficie no ocultaba su toma de partido en la guerra fría y su indeclinable adhesión a los valores” occidentales” El complicado tablero internacional no era una “guerra de los botones” sino que se enfrentaban con una rivalidad beligerante dos concepciones del mundo radicalmente distintas. La aparición del cínico aventurero James Bond se debió a los despliegues literarios de Ian Fleming, quien le transmitió un impronta ideológica y vital.,y que no sólo tradujo al mito a imágenes fermentales sino que consolidó de alguna manera el cine espectacular, frenético en sus modales, que sacudió masas adormecidas que de repente despertaron a los vaivenes espectaculares de un cine de sobresaltos, con un arsenal de efectos especiales que llegaban a causar pánico entre los millones de espectadores del mundo entero, que suspiraban boquiabiertos con la contundencia del personaje. Pero por ahí se colaba una ideología trasnochada y retrógrada que pretendía calar hondo en los espectadores. Hemos señalado líneas arriba que esta nota no pretende ser exhaustiva en el relevamiento de toda la filmografía de James Bond ,sino puntualizar algunos de sus más notables films y exponer ciertas cuestiones que tocan el núcleo del mito. Muchos se quedarán con la superficie de su amplia trayectoria y la formulación de sus películas, pero si se ahonda en el perfil del personaje y los pliegues de sus contenidos. Nada resulta frívolo y aparentemente inocente, como si fuera una historieta contada para deleite de los millones de espectadores.Si analizamos desde la caparazón exterior a la oculta interioridad, podremos llegar a conclusiones sorprendentes.
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