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Bienvenido "Greetingman"
Por Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
Desde hace unos días tenemos en nuestra costa montevideana, una escultura de seis metros de altura que representa a un hombre saludando. Es una obra de un escultor coreano que lleva el nombre de "Greetingman", como símbolo de la amistad entre Uruguay y Corea del Sur.
La gigantesca escultura -de color celeste- fue realizada por el artista coreano Young-ho Yoo y donada por la República de Corea en el marco de un proyecto que el gobierno de ese país pretende llevar a distintos lugares del mundo.
El hombre, en actitud de reverencia y de aceptación del otro, es un "símbolo de amistad" para seguir profundizando el intercambio entre Corea y Uruguay, aseguró el embajador de Corea en Uruguay, Choi Yeon-choong, en la inauguración.
Por su parte, el escultor sostuvo que el gigantesco "hombre" vino a Uruguay "para compartir el significado del saludo, el más potente recurso de la comunicación". El escultor eligió a Uruguay para iniciar el proyecto por estar situado en las antípodas geográficas.
Una vez conocida la ubicación de esta obra, desde algunos medios de comunicación, que buscan cualquier pretexto para pegarle a la intendenta Ana Olive, comenzaron a ironizar sobre la calidad estética de esta obra.
Una vez más la maldad periodística y el pensamiento de derecha, se entremezcla con le mediocre y los xenófobo. También racista. Da la impresión que en el Uruguay siempre hay un pequeño fascista que tenemos todos adentro de nuestras almas, que si no nos gusta por algo hay que crucificarlo.
Hay derecho a pensar sobre si la escultura nos gusta o no nos gusta, si pudo estar en otro lugar o no, pero nadie que sea democrático y republicano, democrático avanzado, puede faltarle el respeto a tan hermosa señal de un hombre que se inclina ante el otro, mientras mira al horizonte recibiendo con agradecimiento a los llegan a tierra firme, para conocernos mutuamente y establecer una relación de amistad y de cariño.
Si se es democrático, si se es un libre pensador, no se puede defender la tesis de que la estética occidental es superior a la oriental y asiática. Cada una es como es, recogiendo el sentido de expresión de cada pueblo.
Esa escultura llegó para quedarse, lo que le hace bien al Uruguay, que es un país de inmigrantes y de culturas múltiples, más cuando estamos en un mundo global donde nuestra realidad no será solo española, italiana, judía, gringa, de unos pocos árabes, también afrodescendientes e indígenas. Por eso bienvenido amigo “Greetingman", quien “viste” de celeste en su piel, para no marcar diferencias raciales y construir humanidad. Cuente con nosotros.
Maestro y periodista * Publicada el 29 de octubre en La República
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