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Reconstruir los lazos de confianza y un clima fraterno
Intendente Oscar de los Santos
El siguiente es un aporte a la discusión de la Alianza Progresista del Frente Líber Seregni, Frente Amplio, sobre temas estratégicos, que realizó el intendente de Maldonado, Oscar de los Santos y que abarca los desafíos de la coalición de izquierda.
FA: una puesta a punto imprescindible El avance de este segundo gobierno del Frente Amplio evidencia algunas dificultades en términos de gestión, a partir de ciertos puntos de vista político-ideológicos, que es necesario abordar. Primero, y en el marco de este modelo de desarrollo, hay que preguntarse cuáles son las condiciones que permiten avanzar en la distribución de la riqueza y cuáles son los límites que el propio modelo tiene.
Un gran desafío para un gobierno de izquierda es culminar cumpliendo su programa y asegurando que las conquistas logradas en diez años no tengan retroceso, y que sean la base de un modelo económico, político y social. Y la expectativa de construir esa plataforma para avanzar en un tercer modelo del Frente Amplio, depende en una muy buena medida de los acuerdos políticos que la discusión de la Comisión de Programa del Frente Amplio laude hacia el próximo período.
La discusión del Programa hace intrínsecamente a la posibilidad de seguir avanzando en la perspectiva de un tercer gobierno. Si la discusión no logra consensos y lo que se verifica por parte de la sociedad es que hay diferencias en la sustancia del proyecto de cambio, en aquello que permitió la creación del FA (que no se define como socialista, sino como nacional, popular y democrático), puede estar amenazado el objetivo de seguir avanzando en democracia hacia un modelo más justo, más inclusivo, con mayores oportunidades de generar igualdad de derechos y oportunidades para la inmensa mayoría de la sociedad. En definitiva, puede ser un duro golpe a los sectores más postergados, aquellos a los cuales el FA logro sacar de las situaciones de pobreza más extrema.
El segundo elemento a considerar es que las estructuras del FA en ese escenario deberán acompasar esa discusión, porque no se puede avanzar hacia un tercer gobierno si el Congreso, aunque sea extraordinario y de calificados militantes, no representa la voluntad de la mayoría del pueblo frenteamplista.
La actual dirección del FA tiene que, con mucha amplitud y junto a los sectores y las bases, asegurar un Congreso que sea electo en forma democrática y que tenga el sentido común de expresar no sólo las tendencias sino también las voluntades mayoritarias.
El tercer tema tiene que ver con el proceso de crecimiento y distribución de la riqueza, la reducción de la pobreza y la eliminación del problema de la indigencia, asuntos en los que el Uruguay viene avanzando decididamente. No obstante ello, en lo relativo a la transformación democrática del Estado, si bien se han dado pasos importantes estos son insuficientes y aún existen dificultades. El Uruguay debe abordar decididamente estos problemas en la perspectiva de los dos años de gobierno que nos quedan. La perspectiva de continuar en la era progresista exige repensar el rol del Gobierno nacional, del Estado nacional y su relación con los Gobiernos Locales y las empresas públicas. En el proceso de descentralización, la creación de los gobiernos locales fue un hito muy importante de la historia del Uruguay, cuyo patrocinador principal y actor principal en concretarlo fue el primer gobierno de Tabaré Vázquez. Pero para que el proceso continúe y se fortalezca, no alcanza con que los Municipios sean electos y exista un Alcalde. Es necesario reorientar el rol de los gobiernos departamentales en el marco de generar nuevas oportunidades de generación de riquezas.
Los territorios son una oportunidad de generación de riquezas, aunque claro está, esto significa afrontar una serie de tensiones inevitables: entre el capital, las formas de propiedad del capital y las fuerzas de trabajo, y -sobre todo- los temas ambientales, que pasan a ser estratégicos. Primero por el propio proceso de acumulación pero segundo porque es imposible generar un modelo sostenible en el tiempo desde el punto de vista ambiental si quedamos congelados en un discurso donde el respeto al medio ambiente se expresa solamente en observar el pajarito y la florcita y no se incorpora al lugar del hábitat donde el hombre debe desarrollar sus actividades, aunque claro está, preservando ese medio ambiente para las próximas generaciones. Estamos convencidos que avanzar en ese proceso pasa por tomar decisiones sobre un modelo de desarrollo económico que permita, respetando el medio ambiente, sostener el eje central de nuestras ideas de que es el ser humano como tal. En la construcción de ciudadanía, de derechos, de oportunidades, de educación, de producción de riquezas y de herramientas más justas en la distribución.
Regionalismo integrador, complementario y productivo Más allá de los esfuerzos del Estado nacional y la discusión de la fuerza política, el problema de las asimetrías entre Montevideo y del resto del Interior del país es un aspecto que deberemos profundizar en la discusión programática. La regionalización del FA tiene que ir de la mano de la regionalización que plantea el Presidente de la República de cara a la aplicación del ICIR, el impuesto a las grandes extensiones para la caminería rural.
Yo voy a hacer referencia -como un aporte a los desafíos planetados- a la Región Este, al lugar donde una buena parte de la izquierda desarrolla sus actividades. La región está integrada por Treinta y tres, Lavalleja, Rocha y Maldonado y -permítaseme un paréntesis- yo creo que hay temas en los que hay que incorporar transversalmente a la Costa de Oro, porque necesitamos un plan estratégico de saneamiento, un plan de ordenamiento estratégico territorial y de obras de infraestructura en el resto del Río de la Plata sin ser Montevideo que ya los tiene resueltos y en el conjunto de la costa atlántica Ese plan estratégico de la Región Este tiene la potencialidad de modificar sustantivamente la matriz de las relaciones de producción de este país.
Como bien dijo el Presidente, la ubicación de un puerto de aguas profundas en Rocha cambia el eje de la centralidad de Montevideo. El debate de la explotación minera a cielo abierto con nuevas tecnologías debe darse con mucha transparencia y garantías para el conjunto de la ciudadanía, pero creemos que fue un gran avance político que permitió elevar el proyecto de ley al Parlamento. Allí hay un consenso importante, y le toca ahora al sistema político discutir con el conjunto de la sociedad civil.
La interconexión entre Brasil y el Uruguay a través de la Laguna Merín y el dragado de un canal es un paso hacia ese país de logística que la Región Este también integra. Junto a la interconexión entre Rocha y Maldonado a través del Puente Garzón son aspectos que también debemos resolver en este gobierno. Y será necesario, a través de la creación de empresas regionales, ponerse delante del proceso para que -con infraestructuras, con recursos nacionales, departamentales, y de otros organismos- seamos capaces de promover el desarrollo de esa región, elevar la calidad de vida de la gente y jugar como un gran articulador de otras partes del país.
La salida de buena parte de la producción nacional hacia el exterior, hacia el resto de la región y hacia el resto del mundo, así como el ingreso de mercaderías a través de estas obras de infraestructura van a cambiar cualitativamente al Uruguay, pero para eso es necesario tomar decisiones políticas.
Claro que para concretar todo esto es necesario involucrar a la academia. No puede haber un proyecto progresista de izquierda que no sea capaz de convocar y estimular al conocimiento acumulado que tiene la Universidad de la República. Y la Universidad de la República, que a su vez vive un proceso de descentralización, no puede desarrollar su investigación, conocimiento y la extensión universitaria, sin estar estrechamente vinculada a los modelos de desarrollo regional. La Región Este tiene enormes fortalezas y la Universidad debe ser una aliada convencida del rol que tiene que jugar, alineándose al programa de desarrollo productivo. Sucede los mismo con el resto de la educación, Secundaria y UTU. Son también oportunidades para hijos e hijas de trabajadores, que vienen de todo el país y para los cuales hay que pensar en escuelas de tiempo completo. Aquí también es necesario un nivel de mayor protección del Estado, pero para eso se necesitan recursos y los recursos no llueven de la nada, se extraen de la base de ser capaces de construir cadenas productivos que agreguen valor a la producción primaria que tiene el país.
Desarrollo territorial: aprovechar oportunidades abrir cabezas El turismo seguirá jugando en esta región un rol sustantivo en términos de los ingresos de divisas y también de oportunidades del derecho humano a vacacionar y a descansar. El disfrute de la faja costera se debe asegurar a la mayoría de la ciudadanía y no sólo es para los terratenientes que tienen como frente costero a la costa atlántica o el Río de la Plata.
La nueva ley de ordenamiento territorial nos da una enorme oportunidad del manejo de los territorios a las Intendencias y a las Juntas Departamentales. En ese proceso el respaldo de la academia debe ser más decidido y no puede depender exclusivamente de los convenios que las Intendencias deban pagar, debería ser parte de las estrategias de extensión universitaria de la Universidad de la República. La regional este de la Universidad debe ser un aliado estratégico de Maldonado en el campo de la investigación y del conocimiento, en el campo del ordenamiento territorial, en ser un eje articulador de la segunda zona metropolitana del país en la perspectiva de los próximos 10 años. Y Maldonado no podría resolver sus contradicciones, si Treinta y Tres, Rocha y Lavalleja no avanzan en el mismo sentido. Pero para eso necesitamos que los propios roles de las Intendencias Departamentales cambien. Dejemos de ser solamente prestadores de servicios para poder organizar el territorio, ese que deberá generar más riquezas para que se distribuyan. No hay forma de distribuir riqueza si no se construyen nuevas formas de generarlas.
El dilema que hoy tenemos es que la voluntad política puesta de manifiesto por las cuatro Intendencias (Rocha, Treinta y Tres, Lavalleja y Maldonado) puesta de manifiesto en la intención de crear una sociedad anónima para obras de infraestructura, no se puede circunscribir exclusivamente a la construcción de caminería rural y utilizar los recursos del ICIR. Las Intendencias, los Gobiernos departamentales y el Estado nacional tienen enormes oportunidades de generar estrategias de desarrollo que no deben obstaculizarse. Hay dos ejemplos que demuestran bien la potencialidad de las empresas regionales.
Un caso exitoso: el saneamiento de Maldonado La Unidad Desconcentrada de OSE en Maldonado culminó la obra más importante de saneamiento de la historia del departamento de Maldonado con una inversión de más de 80 millones de dólares que se va a financiar con recursos propios.
En el 2015 esta inversión estará totalmente amortizada, la hecha y quedará un excedente de ganancia del orden de los 20 millones de dólares. Estamos convencidos de que si en la Región Este, estos cuatro departamentos, más la costa del Río de la Plata de Canelones, la Costa de Oro de Canelones, pudiéramos crear un fideicomiso con el 25% de las utilidades de estos departamentos, sería posible comenzar un plan de obras de saneamiento que permitiría que en menos de siete años la costa del Río de la Plata, la costa atlántica y los departamentos limítrofes como Lavalleja y Treinta y Tres, tuvieran una cobertura de saneamiento imprescindible desde el punto de vista ambiental y del desarrollo humano integral de las sociedades que vivirán en estos territorios.
Si la empresa OSE cree que es la dueña de la gestión del saneamiento, y no logra asociarse con el rol planificador de las Intendencias, y si no nos ponemos delante de la demanda de saneamiento sobre la base de orientar también la inversión, iremos atendiendo focalmente demandas sin ton ni son, muchas veces al influjo de los reclamos de diputados oficialistas u opositores que quieren quedar bien con sus comunidades. Necesitamos que la OSE sea la gran orientadora y matriz directriz de un plan de manejo del saneamiento a nivel nacional. Pero permítasenos generar a través de esta empresa regional, otra oportunidad para invertir parte de la renta que aquí se genera. Esto no es menor; el 70% de la población y casi el mismo porcentaje del PBI, están en la zona sur y este del país. Y la atención de prioridades en este lugar es también la oportunidad de generar más recursos para atender las zonas más deprimidas, de forma hasta subsidiarias, para ponerlas en valor. Hay una tensión entre las empresas públicas, el estado nacional, los gobiernos departamentales y la academia, y esa tensión se tiene que resolver democráticamente pero alineando una serie de estrategias que debemos discutir para ponernos de acuerdo. Pasa lo mismo en los aspectos vinculados a la educación, y pasa lo mismo con los temas vinculados al rol del estado en el tratamiento y la aprobación en tiempo y en forma de proyectos estratégicos, tomando el conjunto de medidas cautelares con la independencia técnica que tiene que tener la academia y aquellos que son formados en ella para tomar decisiones.
Energía eólica: una alternativa regional El segundo ejemplo es el de la energía eólica. La Región Este tiene muy buenos niveles de medición de vientos. Si lo que las intendencias le pagamos a UTE, lo transformáramos en un fideicomiso, podríamos estar generando energías alternativas y limpias y convertirnos en aliadas estratégicas de la empresa nacional. Si sumamos el conjutno de los recursos de esta región, y llamáramos a licitación para la construcción de parques eólicos, de minirepresas, no solo podríamos abastecernos de energía eléctrica, sino que podríamos estar vendiéndole a UTE al mismo precio que UTE le cobra a las empresas privadas. Pero para que esto sucede, lo que necesitamos es que UTE nos asegure el mismo precio que las empresas privadas, y que nos cobre el tráfico que le cobra a cualquier privado por utilizar el cableado de alta y media tensión que tiene UTE. Si UTE, por preservar a sus clientes -que son cautivos, como las Intendencias- no abre esas oportunidades, va a terminar dependiendo de la compra de energía en el exterior y perdiendo la oportunidad que le estamos brindando este grupo de intendencias. Este debate no es menor y tiene que ver con el viejo problema del centralismo montevideano. Un centralismo que sigue instalado en la cabeza de los dirigentes de las empresas públicas, aunque sean de izquierda. Sucede lo mismo en nuestras intendencias, donde la tensión entre la capital del departamento, los gobiernos locales y los territorios, es permanente.
Debemos elaborar un marco teórico que establezca las bases materiales que permitan asegurar que el proceso de descentralización no tenga retroceso, y donde la participación de los gobiernos locales sea cada vez más activa en la toma de decisiones.
El dilema del Frente Amplio Estos ejemplos que he mencionado, con respecto a la perspectiva del modelo de desarrollo de la Región Este, los temas vinculados a la infraestructura, los servicios, las cadenas productivas, los aspectos vinculados a las capacidades logísticas, son datos de la realidad que están arriba de la mesa y que el Frente Amplio debe incorporar en los dos años y medio que le queda de gobierno y resolver estas tensiones a más tardar en el congreso programático del año que viene.
Si lo que priman son los aspectos gerenciales y las actitudes corporativas de cualquiera de los actores incluyendo las intendencias, estaremos perdiendo buena parte del tren de la historia y extraordinarias oportunidades. Y en ese sentido, desde esta Región Este, queremos aportar este informe a la Alianza Progresista, como un aporte al Frente Líber Seregni y al conjunto del Frente Amplio.
No podemos hacer política sobre la base de medir nuestros ministros en función del sector que sea, o a nuestro directores generales en la Intendencia a partir del sector al que pertenecen, o nuestros alcaldes y alcaldesas. Debemos tener una estrategia que nos permita poner proa a ese país que tenía en su vientre un color gris y hoy tiene un arco iris de colores que permite transformar en esperanza y en expectativas concretas los sueños de la gente. No llegamos al gobierno para dejar todo como estaba. Y no podemos, después de haber llegado al gobierno, y en nombre de la unidad, no discutir los temas de fondo pensando que se pone en juego el proyecto. El proyecto se pone en tela de juicio cuando no somos capaces de profundizar en estos aspectos.
Hacia el tercer gobierno del FA Y por último, queremos plantear el enorme desafío que tiene la izquierda, de cara a la discusión programática nacional y de estos proyectos de carácter regional, cuando expongamos nuestra fórmula y nuestros candidatos a la ciudadanía en los gobiernos departamentales. No cabe duda que, en la experiencia de multiplicidad de candidaturas y programas comunes que ha tenido altos y bajos en estos años electorales, hay sobrados ejemplos de muestra que indican que la multiplicidad de candidaturas no es un impedimento para la unidad de acción. Las nuevas generaciones de cuadros políticos, deben asumir con madurez el enorme desafío de convivir en la diversidad. Pero hay un contrato mínimo que es el programa y que debemos asegurar a la población su cumplimiento, gane quien gane en la interna. Y cuando digo esto, estoy partiendo de la base que Montevideo es un lugar de tensión permanente que manifiesta en muy buena medida el estado de ánimo de nuestra población, y la Alianza Progresista y el Frente
Líber Seregni deben impulsar no sólo el programa común, sino si es necesario, llegar al extremo de la diversidad de candidaturas. No nos podemos sonrojar por esto, porque la gente ya manifestó que no tiene consenso en el tema de los candidatos, y esto no es en desmedro de la compañera Ana Olivera que se transformó en el fusible de los acuerdo políticos de dirigentes del más alto nivel que apreciamos y respetamos mucho, pero la vida demostró que hay cosas que la gente ya no no lleva.
Y a su vez tanto en Rocha, Canelones como en Maldonado habrá que pensar en la sucesión de los gobiernos por que no hay allí posibilidad de reelección de los actuales intendentes.
Esta practica discusión de prepararnos en encontrar los caminos para administrar las diferencias que nos permita fortalecer al Frente Amplio nacional y al Frente Amplio en lo Departamental es parte de esa estrategia .
Debemos ser capaces de avanzar -como estoy seguro avanzaremos esta segunda mitad de gobierno con el compañero José Mujica-, y de resolver temas que son estructuralmente muy complejos y que muchas veces simplificamos echándonos la culpa. Como en el caso de PLUNA, donde no creo que exista una respuesta integral que no incorpore mecanismos de subsidios al sistema de transporte aéreo. Y recordemos que el sistema de transporte aéreo está en crisis en el mundo. O los temas de convivencia y seguridad ciudadana, donde si solamente discutimos cuales son los aparatos que pueden ser mas eficientes en la represión, y no logramos recrear los espacios de inclusión y de integración social, entonces nuestra concepción de izquierda no tendrá diferencias con el resto del escenario político.
Tenemos una gran batalla política de cara a la próxima elección, que es pelear contra la baja de imputabilidad, por esa reserva que son nuestros jóvenes. Se genera un enorme daño cuando se generalizan a todos los jóvenes las situaciones problemáticas que atañen a unos pocos. Tenemos la obligación de dar muy claras señales de defensa del derecho de ser joven.
En esta batallas político-culturales no podemos medir costos. Somos de izquierda, tenemos variables que nos diferencian de los partido tradicionales y el centro de la batalla ideológica esta allí, al igual que en la construcción de una escala de valores humanos.
Estamos pensando en un nuevo país integrado por territorios que sean capaces de articular entre sí. En un proyecto nacional, ni montevideano ni del sur o del este. En un proyecto nacional donde el rol de la fuerza política deberá ser más destacado.
El Frente Líber Seregni está llamado a ser un gran articulador. Manteniendo siempre respeto a la diversidad del resto de las fuerzas políticas pero ubicando el debate en aquellos temas que creemos la izquierda debe discutir.
No nos debemos sonrojar por reconocer que en el mundo capitalista el mejor modelo es el del Frente Amplio, pero eso tampoco nos debe anular la esperanza de utopías que algunos y algunas compañeras tienen.
Porque necesitamos la utopía de mirar más allá de este modelo, en un mundo global que se enfrenta a temas complejos. A los problemas del medio ambiente y el cambio climático, a la tragedia de millones de hombres, mujeres, niños y ancianos que no tienen la posibilidad de consumir las mínimas necesidades de agua o alimento, a la resolución de los conflictos por la vía de la intervención de unos países -los súper desarrollados- en aquellos países que están en vías de desarrollo... son todos elementos que la izquierda tiene que poner arriba de la mesa.
No hay oportunidad mejor que haya tenido el país que la que tiene hoy en la región, a pesar de las complicaciones con el gobierno de Argentina y del golpe de estado cuasi-cívico en Paraguay. Miremos la relación con Brasil, la reelección de Chávez en Venezuela, miremos a Bolivia, gobernada por segundo mandato consecutivo por un indio, miremos Ecuador. No ha habido nunca una coyuntura tan favorable para que un modelo progresista como el de Uruguay avance decididamente. Tenemos que convencer a nuestros aliados en la región en que sus señales o ayudan a convencer a nuestros pueblos en el proceso de integración, o los ponen en contra. La derecha trabaja contra la integración, tiene un discurso contra ella y las fuerzas progresistas en los gobiernos de la región a veces, con sus actitudes, no facilitan la comprensión de las grandes mayorías de ese proceso de integración regional.
El Frente Líber Seregni: una opción que necesita identidad Si en medio de todas estas cuestiones, el Frente Líber Seregni logra transformar una estructura orgánica que apenas empieza a manifestarse, y deja de ser solo un acuerdo político electoral, se hará un enorme aporte a los equilibrios que el Frente Amplio necesita.
Hay que partir de la base de que hay otros sectores importantes que se alinearán en estrategias comunes, como el MPP el Partido Comunista el Partido Socialista y otros sectores donde hay valiosísimos compañeros. Por eso es necesario distinguir bien cuales son nuestros perfiles, hacia donde vamos, nuestra propuesta para el programa común... la gente tiene que conocerlos, tenerlos arriba de la mesa.
Hay una gran acumulación de capacidad intelectual para aportarle al Frente Líber Seregni y al Frente Amplio desde la modestia, desde la unidad, pero también desde los sueños de la utopía y el desafío de sentir con alegría que se puede intercambiar con el que piensa distinto, pero al cual tengo confianza porque es mi compañero.
Reconstruir los lazos de confianza y un clima fraterno dentro del Frente Amplio pasa a ser un tema vital para seguir derrotando a la derecha y construyendo este modelo alternativo.
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