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Argentina: el 8N y sus ecos
Por Pablo Broder*
La primer semana de noviembre encontró a la población en muchas ciudades argentinas, y especialmente en el área de la Capital, con calores agobiantes, seguidos de lluvias de diluvio, agravados por prolongados cortes de luz, interrupción del servicio de agua corriente, basura acumulada en las calles,- a causa de una medida de fuerza teñida de objetivos políticos- , o paros sorpresivos en el servicio de trenes que dejaron sin transporte a cientos de miles de argentinos.
En nuestro anterior comentario en estas columnas señalábamos(1); “….El conjunto inorgánico de medidas aplicadas en el campo económico (no se le puede calificar de modelo) a lo largo de la era K está dando sus frutos, negativos por cierto, consecuencia de la falta de pericia para el manejo del tema , subordinado permanentemente a las necesidades político electorales del equipo gobernante, y más concretamente de la Presidente.
Bastaría mencionar la desaceleración de la economía, la tragedia de Once -producto de la desinversión en el sistema ferroviario-, el escándalo Boudou-Ciccone, la creciente ola de inseguridad, la inflación, la asfixiante carga tributaria, el cepo al dólar, la arbitraria restricción a las importaciones, la confrontación permanente con múltiples actores económicos, políticos y sociales, (que han determinado la falta de incentivo y la huída de las inversiones), y que pueden explicar un súbito cambio en el clima social, incluso el predominio del pesimismo y la caída de la confianza en el Gobierno, según buena parte de las encuestas.” (1)
En ese contexto, al que cabría agregar los paradigmas del desastre encarnados en las autodestructivas políticas energéticas y de transporte, (que a consecuencia de la carencia de inversiones y tarifas irreales, llevaron prácticamente al colapso a estos dos sectores), desde hacía varios meses, organizadores espontáneos en las redes sociales comenzaron a fogonear a través de las mismas, en cadenas de mails, o por el boca a boca, una jornada de protesta prevista para el 8 de noviembre último, que se concretó, con una amplitud sin precedentes, no sólo en la Capital o en el conurbano, sino en muchas ciudades del interior del país, y también en varios puntos del exterior ( Uruguay, Brasil, Bolivia, España, Alemania, Australia, Israel, Estados Unidos, Canadá, entre otros)
Curiosamente, pese al dramatismo y la urgencia de las carencias en lo económico, los reclamos tuvieron que ver prioritariamente con los aspectos políticos e institucionales, no obstante, la caída de la actividad económica, el colapso de los servicios públicos y las devastaciones de la inflación , lo que habla de la madurez de la población.
Casi en forma unánime, el principal reclamo fue la inseguridad. La violencia del crimen ha adquirido proporciones inusitadas. Demasiados muertos. Secuestros. Violaciones. E ineficacia para la prevención y represión. Y en este sentido, la distancia de la Presidente con la sociedad puede advertirse en los muy pocos párrafos que le ha dedicado a la inseguridad en sus habituales discursos. Quizá por eso la presencia de las mujeres fue notoria. (2)
El reclamo hacia y por justicia fue otro de los componentes casi generalizados. Hubo apoyo explícito a la independencia de los jueces y a sus buenos referentes, pero también una decidida queja por la escasa eficiencia en condenar la corrupción. A su vez un decidido repudio a los intentos K de presionar al Poder Judicial, ya sea a través de los nombramientos o por medio del sistema sancionatorio en el Consejo de la Magistratura.
Muchos carteles expresaron su rechazo a la metodología kirchnerista, con críticas al autoritarismo creciente y a sus atropellos a la libertad de expresión. La frase “No más miedo” se hizo eco del reclamo por el uso de los diversos resortes del aparato estatal para presionar, silenciar o amedrentar a quienes intentan hacer oir sus voces en forma pública, hostigados por la Presidente en sus cadenas nacionales, o por la persecución sistemática de la AFIP ( organismo recaudatorio nacional).
La defensa de la Constitución, en su actual versión y la oposición a la idea de re-reelección fueron constantes en casi todas las concentraciones,. Este tema no es menor, pues ante la virtual imposibilidad de continuidad por parte de la Presidente en otro período presidencial, con seguridad habrá de comenzar la lucha sucesoria, generando inevitablemente distanciamientos del poder actual, y deserciones en el hasta ahora monolítico poder presidencial.
Como se puede observar los reclamos puntualmente económicos, que hacen a la vida de los argentinos, y a su bienestar, llámese inflación, desocupación, cepo cambiario, restricción de importaciones, que podrían delinear una visión hedonista o cortoplacista de la sociedad, no ocuparon lugares de importancia. La sociedad se expresó por un reclamo en defensa de los aspectos básicos de la vida institucional del país, aquellos que hacen no sólo al pasar de cada uno de sus habitantes, sino también a su posteridad.
A su vez, tal como ocurrió el 13 de setiembre, fecha de la primer convocatoria, quedó claro un mensaje implícito para la oposición, en el sentido de instarla a imitar lo realizado por el pueblo venezolano, que dejando de lado diferencias superables, concentrándose en la comunidad de pensamiento respecto a un puñado de ideas-fuerza ( muchas de ellas expresadas en los reclamos más arriba señalados) , arribaron a un resultado histórico en la última elección de aquel país, y que con seguridad le pavimenta el camino para futuros éxitos electorales.
Otra lección del 8N fue la del rol de los instrumentos que tiene a su alcance la gente común, a pesar de no contar con costosos multimedios ni onerosas campañas publicitarias. Las redes sociales mostraron su eficacia, y el uso de las mismas, las cadenas de emails, el boca a boca, generaron un fenómeno impensado una década atrás.
El ejemplo del Presidente Obama A poco de haberse confirmado su éxito electoral, el Presidente Obama señaló que una de las primeras tareas a emprender sería escuchar fundamentalmente a quienes no lo votaron y dialogar con quienes piensan distinto.
El contraejemplo de la Presidente argentina El día siguiente al multitudinario cacerolazo, la Presidente minimizó la protesta, a la que no mencionó explícitamente. Fiel a su estilo, señaló que “esta semana se produjeron dos hechos importantes" mencionando las elecciones en los Estados Unidos y el congreso del Partido Comunista Chino , y descalificó a los manifestantes, a los que en forma indirecta acusó de "tener una visión distorsionada del país". Insistió en la defensa del "modelo" y en la reivindicación de su "proyecto político". Su mensaje era claro: a pesar de los reclamos, el rumbo no se modifica. (3)
* Economista argentino. (1) La ONDA digital (Nº 601) (2) Diario La Nación de Buenos Aires . 9-11-2012 (3) Id. 10-11-2012
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