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Habitar Uruguay
Mercosur – Integrados
Arquitecto Luis Fabre
Mientras nuestros ex presidentes, a excepción de Vazquez, reniegan del Mercosur, una más trascendente iniciativa de integración pasa desapercibida. La libre circulación de personas entre Uruguay y Brasil representa un quiebre con el status mundial, solo exceptuado con limitaciones por la Unión Europea, mediante el Pasaporte Comunitario.
El primer análisis, omitido por los grandes medios, afines al “pensamiento único,” evidencia que en un mundo actual interconectado, fluido al consumo de culturas diversas, mercancías de todo tipo y el dinero, sobre todo el dinero, la libre circulación de sus habitantes humanos, no acompaña ese flujo. No todos, nacidos iguales, podemos transitar por el globo, compartir sus vastos territorios, vivir y trabajar en los mismos, ejerciendo un derecho universal inalienable común a todo terrícola. Agregamos que este ultimo vocablo, utilizado ex profeso, incluye no solamente a los humanos. Las convenciones impuestas por el sistema, al cual siempre hacemos referencia, limitan la libertad de circular, acceder a todos los sitios en que elijamos desarrollar nuestra vida. Una sociedad mundial híper comunicada, donde la información sobre las personas, sus conductas, antecedentes penales y hasta enfermedades pueden ser conocidas en cualquier momento y lugar, las “barreras” de fronteras - ahora solo artificiales ya que las naturales están todas superadas - siguen existiendo por razones muy distintas a las esgrimidas por riesgos que pueden acarrear los ítems nombrados.
En efecto, la aceptación de extranjeros en los Estado Administrativos actuales, se ciñe a razones étnicas, religiosas y, sobretodo económicas. Las pautas de la inversión, de las localizaciones neo-industriales, los interese inmobiliarios, servicios turísticos exclusivos, inciden sobre los flujos y asentamientos de extranjeros, de los extraños. No son necesario para ello presiones externas a los gobiernos “nacionalistas” que se respaldan en la egoísta defensa de la exclusividad de la vida y el trabajo para sus connacionales dentro de los límites nacionales. La macroeconomía colabora, con sus paradigmas, teniendo a la gente- pues los extranjeros también lo son- como variable de ajuste. No obstante la Política carga con la mayor responsabilidad aceptando la inequidad de la situación sin cuestionarla, incluso en situaciones en que la supervivencia de los migrantes está en juego. Sobran ejemplos en la civilizada Europa. Los mecanismos son variados, comenzando por las visas hasta las medidas de deportación automática. Recién están algunas naciones dejando de lado este instrumento de discriminación utilizado unilateralmente por las más poderosas. O alguna vez se supo de algún ingles, francés o estadounidense que no pudiera entrar en Senegal?
En el caso de Brasil y Uruguay, es ocioso hacer cálculos sobre a cual más conviene. Difícilmente sea el nuestro invadido por quienes tienen en el suyo tantos lugares y oportunidades de transitar y afincarse. Y más difícil aun- aunque vayamos todos- que los grandes países vecinos, sean saturados por uruguayos.
Al fin en el Sur dos presidentes miran más lejos que las cuestiones de mercado, dando un nuevo paso hacia la ciudadanía universal. Esta medida evade los límites del Mercosur, inscribiéndose en otros mucho más amplio marco de futuro, de verdadera Integración.
LA ONDA® DIGITAL
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