POEMA
¿Para qué las vallas, ahora?
Por Fernando Gallardo*

“Cuando fuimos al reconocimiento del lugar
encontramos que se había vallado la cuadra”


Una decena de las víctimas de la última dictadura militar le indicaron el jueves 8 de noviembre de 2012, al juez Carlos García y al fiscal Ariel Cancela, durante una inspección ocular, los lugares precisos dentro de la sede de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia, dependiente del Ministerio del Interior, dónde sufrieron torturas y violaciones por parte de agentes policiales y civiles entre 1972 y 1977, y entre 1980 y 1983.




¿Para qué las vallas metálicas?
¿Para qué los cascos, escudos, los palos?
¿Para qué?

una calle desierta
un puñado de revivientes
un fiscal un abogado y un juez
solamente
para re caminar el infierno

¿Para que las vallas entonces?
nadie vendrá
y todos estarán
a la hora calurosa de la tarde

¿Para qué, las vallas, ahora?
igual sabrán del montacargas
oculto
de la muerte

del baño donde colgaban a Rafael
¡registren!

de las muchachas violadas en este piso
¡registren!

del jergón donde tiraban a Ofelia
¡registren!

del piso exacto que buscaba Lucía
porque la muerte le había dejado ver por una ventana
¡registren!

de la patada hasta el techo metálico de Peter
agónica de submarino y picana
"en una bañera que estaba aquí"
como dijo el preso 1934
¡registren!

"y allí, en un tanque de 200 litros"
como dijo el hilo de voz, ahogado, de una compañera
¡registren!

del lugar preciso
físico
incontrastable
donde Damián dejó que se le quedara la vida
un ratito mas
sorbiendo del agua podrida de un trapo
¡registren!

del rincón iluminado
donde una madre pudiera llorar
con toda la precisión de la sangre
al Rafa que le arrastraron
¡registren!

¿vallas?
¿de qué acero?
¿de qué aleación?
¿de qué muerte?

Dirección Nacional de Información e Inteligencia
Maldonado esquina Paraguay
oficinas
mesas
archivos
"administrativos" testigos de agonía
¡registren!

En este piso
ascensor
escaleras
este baño
esta cocina
en este patio
la miseria de los cobardes
encapuchando su miedo
¡registren!

¿Cuántas vallas se necesitan?
¿cuántos efectivos del silencio?
¿cuánta desmemoria del tiempo?

igual sabrán
todos
del montacargas oculto de la muerte

*El autor es una de las victimas de este dramático episodio, que no solo fue torturado en esa oportunidad junto a sus demás compañeros, sino que luego sufrió largos periodos de cárcel.

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