Sí a la Universidad nueva, pero si viene a
sumar y amultiplicar y no a destruir

Ing. Agr. Fernando García Préchac
(Decano Facultad de Agronomía)

Es fundamental compartir la gente y es fundamental compartir la infraestructura. No para que la UdelaR le diga a la nueva qué es lo que tiene que hacer, pero sí para que pueda usar la nueva todas las capacidades que ya tiene la UdelaR, porque si no va a ir a una lentitud escandalosa.
Y si se dijera: “no, no, vamos a agarrar y el presupuesto que hay para la Universidad lo partimos y la mitad va para la nueva”, entonces es una declaración de guerra. Y si es una declaración de guerra, en vez de
crear un sistema de educación, lo dinamitamos.

La semana pasada la Cámara de Diputados le dio media sanción al proyecto de ley que crea un nuevo ente autónomo de enseñanza terciaria (“Universidad Tecnólogica”). Lo votaron 79 de los 99 diputados, al oficialismo se sumaron parte del Partido Nacional y del Partido Independiente. La iniciativa había partido directamente del presidente José Mujica. Sin embargo, el proyecto tal cual fue votado en Diputados es duramente cuestionado por autoridades y académicos de la UdelaR.

La ONDA digital dialogó con el decano de la Facultad de Agronomía, Ing. Agr. Fernando García Préchac, quien afirmó que las autoridades de la UdelaR desde enero pasado dejaron de ser consultadas sobre este proyecto; agregando que lo que se votó es distinto a lo que en su momento se les hizo conocer. Lo que sigue son los aspectos más relevantes de este diálogo
.

-¿Cuál es su opinión sobre la creación de la Universidad Tecnológica votada por Diputados hace algunas horas?
- Me parece que es un proyecto que salió en una dirección que no es la que se venía trabajando. Eso evaluando el procedimiento o el proceso.

-¿Algo de lo que se venía conversando quedó de lado?

- Exactamente, quedó de lado. Pero quedó de lado en una conversación en enero último. Es decir, el proyecto que elevó el año pasado el Poder Ejecutivo, con el liderazgo del Presidente de la República. Ya que éste no coincidía exactamente con lo que nosotros propusimos. Pero bueno, era un proyecto. En las reuniones de enero, se transformó en una Universidad Tecnológica. Entonces, entre un Instituto Terciario y una Universidad hay una diferencia que va entre algo que forma en carreras principalmente medias para el trabajo inmediato, a algo que tiene que formar a nivel universitario superior.

No quiere decir que no tome lo otro y que haga énfasis en eso, que creo que es lo que finalmente o como principio se va a hacer.

Pero una Universidad significa gente de alto nivel investigando y enseñando. Y eso, en el período de tiempo que está previsto, me parece un poco arriesgado. Además un presupuesto muy grande. Excepto que se parta de una profunda y alta colaboración con la Universidad de la República y, sobre todo, con lo que la Universidad de la República ya tiene en el Interior.

-¿Pero usted está de acuerdo con que hay que crear otra Universidad pública?
- Primero, el país necesita otras universidades, además de la Universidad de la República. Desde luego, universidades públicas pero con vocación de servicio público y que traten el conocimiento como un bien público y no como una mercancía.

-Universidades tecnológicas..,
- Bueno, ese es otro aspecto. Primero estoy hablando de universidad, es decir, cualquier país de nuestro tamaño tiene más de una universidad pública. Por otro lado. Sobre si tecnológica o no, debiéramos ponernos de acuerdo. ¿A qué nivel y en qué sentido, con que énfasis en lo tecnológico? Y ahí viene el tema que se venía en una dirección y ahora aparenta tomar otra.

Estaba previsto en la Ley General de Educación la creación de un Instituto Terciario Superior, con un énfasis pesado en lo tecnológico, porque no lo decía exactamente, pero de esa manera se lo planificó. Como se lo planteó - y yo formé parte del grupo de implantación que se formó y del cual fui delegado de la Universidad de la República - estaba previsto en la Ley General de Educación que hubiera un grupo de implementación o implantación. En realidad lo que teníamos que hacer era la propuesta, sobre todo conceptual, sobre la cual armar el proyecto de ley. Es decir: para qué, cómo, dónde, de qué manera.

- Ahora, parecería que el perfil que toma es el de una iniciativa paralela a la UdelaR.
- Bueno, ahí yo creo que se define el qué… Es decir, si no es en colaboración, va a tener que competir por los recursos. O sea, va a tener que competir por el presupuesto que haya para la Universidad. Una cosa es formar y empezar a pagar por una estructura liviana, sobre todo de conducción, que tenga una alta autonomía (que ahí viene lo interesante, ¿no?) y eso es lo que hay que lograr para separarla de los problemas que tenemos actualmente.

Porque nosotros en la UdelaR venimos trabajando con la UTU hace ya seis años y hay un conjunto de carreras ofrecidas, de tecnólogos en todo el país, tremendamente exitosas. Sí, tenemos dos grandes limitantes: la primera es la magnitud del presupuesto que hay para eso que, hasta ahora, no ha superado los treinta millones de pesos entre UTU y Universidad; y lo segundo es la lentitud que tenemos en la Universidad para aprobar nuevas carreras, porque tienen que pasar por nuestros Claustros y porque siempre aparecen los “peros” de las carreras ya establecidas con respecto a cosas que total o parcialmente les compitan.

Entonces, un mandato autónomo para poder definir carreras sin esa especie de condicionamiento, es fundamental. Es decir, es lo que permite trabajar en forma - desde el punto de vista de la propuesta de qué ofrecer - con total independencia de nosotros. Ahora, ¿de dónde van a salir las nuevas infraestructuras, laboratorios y sobre todo, docentes? Porque nosotros que en la Universidad, hace ya un buen tiempo y sobre todo en este período, hemos tenido recursos sólo para el Interior dados por el parlamento, lo que más nos limita en muchos de los emplazamientos nuevos es que no aparecen las personas que se quieran ir a trabajar al Interior con las calificaciones que deben tener y nos quedan desiertos los llamados.

Entonces es fundamental compartir la gente y es fundamental compartir la infraestructura. Congeniar. No para que la Universidad le diga a la nueva qué es lo que tiene que hacer, pero sí para que la nueva pueda usar todas las capacidades que ya tiene la Universidad, porque si no va a ir a una lentitud escandalosa.

Y si se dijera: “no, no, vamos a agarrar y el presupuesto que hay para la Universidad lo partimos y la mitad va para la nueva”, entonces es una declaración de guerra. Y si es una declaración de guerra, en vez de crear un sistema de educación, lo dinamitamos.

- ¿Y si esto es lo que finalmente surge con la idea de no viciar lo nuevo con lo viejo?
- Mi opinión es que, si esto se va a hacer apartando a la nueva institución de algo como lo que algunos ven como “la vieja y enferma institución” y de que sea completamente aparte y de que tenga un presupuesto aparte, lo que se está decretando es la competencia y no la colaboración. Y eso, en el Uruguay, estamos repodridos de ver lo que pasa, ¿no? Cada vez que se crea una institución para sustituir a otra y se le dan todos los recursos, termina en una especie de destrozo de la anterior. Es decir, esa es la discusión política de fondo que hay acá atrás y que hay que resolver.

Que se tomen todas esas decisiones con el gobierno autónomo que tenga, pero pudiendo colaborar y crecer a partir de usar en forma armoniosa los recursos que ya se tienen y, a partir de ahí, crecer y crecer juntos.

Imagínese lo siguiente: la Universidad a través de su Facultad de Química acaba de instalar, dentro de nuestra Estación Experimental de Paysandú, a 7 km de Paysandú, un laboratorio donde la inversión de la Universidad ha sido, entre equipamiento y edificio, del orden de unos 7 u 8 millones de dólares, que va a tener una potencia de investigación única en el país en cuanto a la detección de cuestiones orgánicas que pueden aplicarse en todas las cadenas agroindustriales, en lo que tiene que ver con lo ambiental, en lo que tiene que ver con calidad de productos, etc. y que le permite a la Facultad de Química ofrecer una orientación que siempre la tenía poco desarrollada, que es la de Químico Agrícola. También nos permite, juntos, trabajar en nuevas carreras, lo que ya tenemos con la UTU en Paysandú y en Montevideo, pero en Paysandú, que es el Tecnólogo Químico darle un nivel muy superior a eso.

Muy bien, entonces, esta nueva institución, ¿tiene que armarse con una inversión aparte? ¿O tiene que meterse en ese campo compartido y usufructuar de esa facilidad y otras que tenemos para su propio programa? Pero, digamos, en campos comunes, para los cuales habrá que hacerle su reglamento de copropiedad y decirles: “bueno, mire, para que usted se pueda instalar acá, los gastos comunes son tanto”. Pero además, teniendo la oportunidad de invitar o contratar por horas o por lo que sea para sus carreras, sobre todo en el principio, en lo inicial, a los docentes que ya están ahí.

- Se ha manejado en algunos ámbitos que si es necesario se traerá personal del exterior.
- Exactamente. Porque es lo más escaso. bueno, así se creó, cuando no había nada, en nuestra Facultad de Agronomía y la Facultad de Veterinaria.

- Pero hoy sería una violencia grande con la Universidad actual.
- Por eso digo: el problema acá es, ¿es para colaborar y potenciar el sistema todo, o es para entrar en guerra con el sistema todo y competir? Entonces, yo me temo que en muchas mentes políticas eso esté atrás y, sobre todo, en ese alto interés de algunos partidos de que eso se gobierne totalmente políticamente, contra toda la tradición de autonomía y co-gobierno que lleva desde la Reforma de Córdoba, después 50 años para llegar a la Ley Orgánica de la Universidad y las luchas obrero-estudiantiles para que eso se concretara.

Más allá de que es evidente que tenemos problemas de funcionamiento. Pero el hecho es que esa estructura, a pesar de todos los pesares, hoy es la institución más importante de creación de ciencia y tecnología que tiene el país y de capacidades humanas.

- En una palabra, sin los docentes no se puede desarrollar la enseñanza.
- Y bueno, dígame si usted va a hacer la guerra sin consultar a los generales, ¿eh? ¡No tiene vuelta! Usted me podrá decir: “yo quiero, de las opciones que me dan, aquella. Chau, vamos para allá y mando yo”. Por eso, justamente, lo que no es una universidad es un ejército, donde bajan una orden y se cumple. No, acá hay libertad de cátedra. ¿O es que se va a crear una universidad sin libertad de cátedra?

-Casi todos los profesionales con que cuenta el país han nacido allí.
- Si. Y los que están enseñando en las universidades privadas también, en su enorme mayoría. Entonces, ¿esto significa un “matricidio”?. Es decir: “a la Vieja, ¿hay que liquidarla?” “¿Vamos a meterla en la casa de salud y que reviente sola?”. O significa que vamos a potenciar todo el sistema.

Porque yo me imagino, ahora que la Universidad está organizada en grandes áreas que son las de la Salud, la de las Humanidades y las Ciencias Sociales y la de las Tecnologías y Ciencias de la naturaleza y del hábitat. Tenemos las carreras completas de Agronomía y Veterinaria ya entre Salto y Paysandú desde hace dos años, carreras compartidas. Tenemos la nueva Licenciatura en Recursos Hídricos Aplicados en Salto, con un departamento de aguas compartido entre nosotros y sobre todo la Facultad de Ingeniería y la de Ciencias, que tenemos las carreras forestales desarrollándose entre Tacuarembó y Rivera con la UTU y con el INIA. ¡Eso es tecnología! Y que tenemos todas las relaciones que tenemos nosotros, Agronomía, con UTU, en la cual hay carreras de UTU dándose en nuestras estaciones experimentales. En Salto, en Bañado Medida y acá en Montevideo tenemos un Bachillerato Técnico Agrario metido en Sayago, de la UTU. ¿Eso no es tecnológico?

- Al escucharlo manejar esta información, puede surgir la interrogante: ¿para qué esta nueva universidad?
- Mire, que hace falta una nueva universidad o más de una universidad y más instituciones terciarias, lo resolvió y lo dijo la Universidad de la República en su CDC en las resoluciones de reforma en marzo de 2007. Y que no queremos ser la única institución de educación superior del país, también. O sea, hay que desarrollar más universidades. ¡No hay ninguna duda!.

En el camino en que nosotros estamos yendo en la universidad, yo le puedo asegurar que con la autonomía equivalente a una facultad simplemente, para el emprendimiento que ya tiene 50 años entre Salto y Paysandú de la Universidad, donde ya hay más de 10.000 estudiantes y hay veinte y pico de carreras, estaciones experimentales nuestras, nuevos equipos como los que ya dije de Química, pero también de Ingeniería, o de Ciencias instalados en Salto, ahí hay una nueva Universidad, enterita. Está ahí. Hay que, simplemente, soltarle las amarras, ya está armada. Tiene también buena parte de formaciones en Salud, algunas carreras únicas como la de Obstetricia (que además, son binacionales), las conexiones con las universidades argentinas.

Pero bueno, no molesta que haya otra, al contrario. El problema es, diseñémosla para qué objetivo. Es decir, también es una falacia lo que se maneja de que es para que los pobres del Interior tengan una Universidad. ¡Ya la tienen! Si le digo que hace dos años se puede hacer Agronomía y Veterinaria entre Salto y Paysandú, sin venir a Montevideo. Y hay otras carreras. Ahora, la intención nuestra siempre fue tratar de no repetir carreras y en los lugares crear cosas exclusivamente diferentes, únicas y que sean las mejores para todo el país en esos lugares. Y que, en realidad, la gente de todo el país tenga que ir a estudiar ahí. Como lo hizo en nuestra Facultad hace 50 años, cuando radicó toda su pata agrícola-ganadera en su Estación de Paysandú. Y desde entonces, todos los agrónomos que estudian la parte agrícola-ganadera - que son la enorme mayoría de los agrónomos - un año entero por lo menos y, en general, un año y medio, se van a vivir en Paysandú, o entre Paysandú y Salto.

La Universidad no es un liceo. Es decir, a medida que uno va para arriba en el nivel de formación y capacidades docentes e investigadores, tiene menos. Entonces no los puede desparramar en todo el país. Los tiene concentrados en algunos lugares y hacia ahí tienen que ir todos los que quieran estudiar lo que esa gente ofrece.

- Otro de los elementos que se maneja es que los profesionales estudian y después no se radican en la zona de origen.
- Bueno, de lo que estamos hablando es también de la centralización que tiene el país. Entonces, ¿es a partir de la Universidad que se va a descentralizar el país?

Yo conozco varios Intendentes, porque yo soy representante de la Universidad en el Consejo Agropecuario Nacional y ahí, por lo menos, van tres, que son Besozzi, Castaindgdebat y Artigas Barrios de Rocha. Muchas veces hemos hablado este asunto y les pregunto: “¿tú cuánto tiempo estás en Montevideo de tu tiempo de trabajo? Me responden; “Y, más de un día”. Y ¿por qué? Primero, porque el Consejo Nacional de Intendentes funciona en Montevideo y, segundo, porque si no se los “fuman en pipa”. Porque las decisiones en este país las toma Montevideo. Entonces, el sistema político no puede cometer la hipocresía de decir: “¡qué horrible la centralización universitaria!”, cuando el país está centralizado en toda su toma de decisiones, en Montevideo.

Porque el Partido Nacional tiene como bandera una Universidad en el Interior, hace muchísimo tiempo. Bueno, probablemente no han querido ver o no verán con muy buenos ojos, que esa Universidad en el Interior lo vaya haciendo como lo viene haciendo, la Universidad de la República. Pero lo que sí es cierto es que este asunto mete un ruido enorme, mete un montón de dudas e indefiniciones. ¡Ojalá! todos tengan la altura de miras de aprovechar esta oportunidad de crear una nueva institución, pero crearla para que ocupe espacios, lugares y brinde oportunidades que el resto del sistema no está teniendo oportunidad de darlos, o no lo está haciendo con la velocidad de gestión que debería hacerlo.

No debe olvidarse de un tema relevante, todo el dinero que hoy esta votado en el presupuesto nacional, previsto para el Instituto Terciario Superior (ITS), es solamente de 29 millones de pesos, o sea, no llegamos a 1 millón y medio de dólares. Entonces, ¿con qué vamos a fundar una nueva institución universitaria? Porque cuando hablábamos del ITS, se trataba de una administración liviana de carreras de tecnólogos, coordinando con UTU y la Universidad, eso era otra cosa.

- Decano; ¿no se corre el riesgo de crear profesionales de “segunda categoría”?
- ¡Pero si es lo que está demandando desesperadamente el mercado de trabajo! Serían de segunda categoría si se forman totalmente descolgados del sistema y sin ningún reconocimiento de los créditos que pueden dársele por la formación que ha obtenido para el que quiera seguir a otros niveles más altos, dentro de la Universidad o donde quiera. Es decir, ¡eso es armar un sistema nacional! Y eso está en la Ley General de Educación. Que lo que se de a un nivel, se acredite para el otro, aunque no sea al 100%, pero que no arranque de cero. Que arranque con algo ya validado. Nosotros tenemos un planteo que poca gente conoce pero que, yo por lo menos, creí que estaba acordado con el propio gobierno, porque fue el ejemplo que se le presentó al presidente y al vicepresidente en aquella reunión conjunta con el Consejo Directivo Central de la Universidad en la Junta Departamental de Tacuarembó al principio de la gestión, que es lo que le llamamos con la UTU: el Sistema Nacional de Enseñanza Terciaria y Superior Agraria. Que arranca de los bachilleratos técnicos agrarios, que pasa por las carreras de dos años de la UTU terciarias, que son sub- técnicos no tecnólogos. Esas son las carreras que yo le digo que estamos alojándole a la UTU: una en Bañados de Medina, en nuestra Estación Experimental y otra en Salto. Una es en Producción Animal Intensiva y otra es en Producción Vegetal Intensiva. Y tenemos proyectos de varias más. Y después las carreras compartidas, que son de título doble Universidad/UTU, que son los tecnólogos de tres años con las cuales, en nuestra área, tenemos el Agroenergético que funciona en el norte en Bella Unión, el de la Carne que funciona en Tacuarembó (adentro del INIA Tacuarembó) y donde ahí participa también la Facultad de Veterinaria y la Facultad de Ingeniería, y el Tecnólogo de la Madera que funciona en Rivera con Agronomía, Ingeniería y también el INIA colaborando y la Regional Norte. Pero esos, si acreditan, pueden pasar a un nivel de Licenciatura y pueden pasar después a un nivel de Ingeniería, y pueden ya pasar de la Licenciatura a los Post-Grados. O sea, el asunto es ese. Ahora seguro, en el Uruguay, vivimos todavía en la época de “m’hijo el Doctor” y eso tiene que tener también correlato en la comunicación y en la valorización que la sociedad le de a las nuevas carreras.

¿Usted sabe que existe la carrera de Ingeniero de los Alimentos? Existe desde 1995 y es entre cuatro facultades: Agronomía, Veterinaria, Ingeniería y Química. Tiene cero desocupación y el mercado de trabajo es infinito, porque es el desarrollo de los alimentos. ¡Eso el país no sabe que existe! Y bueno, viene desde la época cuando Brovetto era Rector que se creó esa carrera.

Pero estas carreras al igual que la de Tecnólogos Químicos en Paysandú, no dan abasto para abastecer la demanda de las industrias del departamento. Y los tecnólogos en Informática que salen de UTU y de la Facultad de Ingeniería no dan abasto para la industria del software. ¡Y queremos más! Bueno el tema es cuánto la sociedad y los políticos ponderan esto. ¡Porque parece que nada existiera, que en todos los tiempos han sido igual, y que no hay nada nuevo!

- ¿Y no habrá alguna dificultad en la UdelaR para trasmitir eso, también?
- Lo que pasa es que tendríamos que tener un canal de televisión y una radio dedicados a eso. Y, además, lo que tiene la UdelaR es una terrible prensa en contra. ¡Vamos a no mentirnos! Porque hay prensa que jamás destaca algo positivo de la UdelaR y siempre destaca cualquier cosa negativa que pueda aparecer. O sea, la UdelaR tiene (y en el área de Tecnología) la mayor de carreras acreditadas en el Mercosur de todo el sistema UDELAR y del país. Tiene todas sus Ingenierías, tiene Agronomía y Veterinaria, tiene Arquitectura, tiene Medicina y tiene Odontología. Si uno va a mirar, hay instituciones privadas como la ORT y la Católica, que tienen varias de sus carreras también acreditadas en el Mercosur. Pero cada vez que hemos acreditado una carrera, ha habido poca prensa, ¿no? Por más que uno llama a Conferencias de Prensa, ¡pero no viene nadie!

-¿Cuándo la Udelar va a abordar ahora esta nueva realidad surgida con la votación en diputados de un nuevo proyecto, creando la universidad del interior?
- Por lo que tengo entendido, es preceptivo que nos consulte el parlamento en el tratamiento de esta ley. En los otros proyectos nosotros nos habíamos expresado ya como Universidad sobre proyectos de intereses. Y también el otro, el del Instituto Universitario de Educación, que eran las dos creaciones que surgían de la Ley General de Educación.

-¿Se puede crear esta nueva Universidad sin el aval de la Universidad de la República?
- Pienso que sí. De hecho, ya está votada. Hay alguna interpretación de la Constitución que a mí entender son ridículas, - pero capaz que tienen valor - porque la Universidad es un ente autónomo y por definición constitucional, los entes autónomos tienen alcance nacional y, muchos de ellos, monopolio. Y hay quienes interpretan que sin derogar eso de la Constitución, no se podría crear otra Universidad pública. A mi me parece ridículo y esta no es la posición de la Universidad. Nunca sentí que la Universidad fuera a argumentar esto. Pero la Universidad, oficialmente en todo este proceso que empezó en enero, como Universidad, no ha sido consultada.

-¿Cómo ve el planteo de que sea una Universidad sólo Tecnológica?
- Yo hice toda mi formación de postgrado en el Estado de Iowa, en los Estados Unidos y ahí había - básicamente - dos universidades públicas. Y el Land Grand College, es decir, la más importante donde yo estudié, se llama Iowa State University of Science and Technology. Y ahí lo fuerte es la Ciencia y la Tecnología, sin que por eso no hubiera un Departamento de Ciencias Sociales y de Humanidades. Porque se parte de la base que se están formando Tecnólogos, pero son seres humanos y no tecnócratas. La otra Universidad que hay, se llama University of Iowa, que era fuerte en todo lo que referente a humanidades y ciencias sociales y en toda la parte de la salud. Así estaba dividida allá la cosa, eran dos universidades independientes, sin lo cual no dejaba de haber colaboración. Por ejemplo, la parte fuerte del Departamento de Estadísticas que teníamos en la nuestra, se encargaba de formar y - en algunos casos - de ir a dar clases de Estadísticas a la otra.

Pero la pregunta es: ¿cómo compatibilizamos con eso todo el desarrollo tecnológico y científico de la Universidad de la República? ¿Cómo aprovechamos lo que ya tenemos, que tiene el país, para que esta nueva Universidad arranque de lo que tenemos y no tenga que arrancar de cero? O se piensa con esa peregrina idea de que vamos a traer todo desde el exterior, como despreciando todo lo que hay acá.

- Como conocedor del conjunto del país, ¿cuál sería la mejor ubicación para esta nueva Universidad, de concretarse?
- Compartiendo campos con la Universidad y el INIA, como ya la Universidad y el INIA lo vienen haciendo. O sea, donde hay fortalezas. Y previendo algunas sedes nuevas en las áreas menos ocupadas, pero en donde la Universidad también tiene sus planes en desarrollo.

- ¿Eso sería en el centro del país?
- Sí, en el centro del país. En realidad esto también es un problema político que hay que resolver con seriedad. Porque todos los políticos quieren tenerla en su lugar. Yo pienso que el problema no es donde está, porque fatalmente (y acuérdeselo esto, se lo doy firmado ya), su mando general, va a decir que tiene sede en tal lado, y luego va a tener una oficina en Montevideo porque si no, no puede manejarse. Ejemplo, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, el INIA, ¿sabe en qué lugar tiene la sede, por ley? En el departamento de Colonia, en la “Estanzuela”. Bueno, pero su Dirección Nacional está en Andes y 18 de Julio.

Y ¿por qué? ¡Porque el “bacalao” se corta en Montevideo! Entonces, si no me dicen: “voy a llevar el gobierno nacional a Durazno”, la descentralización no existe y, además, va a ser una nueva centralización, porque donde estén los pesos centrales de las cosas, ahí se toman las decisiones. Entonces, eso es medio falaz. El hecho es dónde se ofrecen las carreras y dónde se hace la investigación, no dónde está el mando.

- Usted concibe además una institución que sea de enseñanza y de investigación, por lo que manifiesta…
- ¡Es que si no, no es una Universidad! La Universidad es, primero, creación de conocimiento y, por lo tanto, se enseña a partir de la creación del conocimiento. Por eso no haría tanto ruido si hubiera sido un Instituto Terciario Superior, que todavía no es Universidad. En camino, si quieren, a que llegue a Universidad, bueno, cuando tenga las credenciales para serlo. Porque hay ciertas características de masa crítica, de volumen de conocimiento, de proporción de profesores que son investigadores respecto a los que no lo son, que son los que las acreditaciones internacionales nos exigen para acreditar las carreras. Es decir, entre las características para acreditar una carrera universitaria, solamente en Mercosur, es que la enseñanza se base en la investigación. Entonces: ¿cuántos investigadores tienen? ¿Qué producción tienen? ¿Cuántos post-grados tienen? ¿Qué nivel? ¿Cuántos doctores? Bueno, para llegar a Universidad hay que tener eso. Entonces no es: “trino los dedos, decreto Universidad y - como aparentemente está en este proyecto - en cinco años está totalmente instalada”. La única manera de llegar a eso es con una enorme inversión y una enorme contratación de capacidades que, hoy, no están en el país. O con una depredación de lo que tiene la Universidad de la República para formar esta nueva Universidad. Es un camino complejo. Lo que sí me parece que es lo sensato, lo sano y para llevar todo esto a buen puerto - inclusive pensando en que sea Universidad - debe ser en colaboración con la Universidad de la República. Y para eso yo estoy totalmente dispuesto a dar esa colaboración.

- Se maneja la posibilidad de que exista un Rector que sea electo por el parlamento y que luego haya un Consejo integrado por los órdenes. Y se menciona que de eso existen antecedentes en algunas universidades de los Estados Unidos…
- El problema es que en Estados Unidos, cuando se elige un presidente de una Universidad, no es para un período de gobierno. Cuando se elige un Jefe de Departamento - que sería el equivalente a un Decano - yo vi la culminación de uno que duró 25 años. Entonces, no es para que sea un “títere” del poder político, que haga lo que el poder político le diga. Es decir, ahí está la clave del ser universitario: si la Universidad tiene que estar al vaivén de los avatares políticos de un gobierno o de un período de gobierno y de los enfrentamientos de la oposición con el gobierno, y que frente a un cambio de gobierno haya un cambio total de rumbo en la Universidad, eso es la anti-universidad.

Porque, por ejemplo, lo que hay en los países como los Estados Unidos, donde hay una ingerencia importante, pero es a través de un Comité de Regentes de las universidades de un Estado (dado que estamos en una organización federal y son universidades públicas de los Estados), lo que hace esa gente es: cuando hay una vacante y hay que llenarla, proveer esos cargos, no se hace con personas de confianza política, sino con importantes concursos abiertos, donde se convoca a toda la gente que quiera presentarse. Y dentro de ellos, que son todos calificados, se elige a alguno y, ahí, pueden entrar algunas consideraciones políticas. Pero son de la política al desarrollo de la institución, en función, desde luego, del Estado y del país. Pero por lo alto.

- Acá el acento crítico se pone en que los órdenes - estudiantiles, egresados, etc. - son los que dificultarían la ejecutividad de un Rector.
- La Ley Orgánica de la Universidad está funcionando hace mucho tiempo y, si usted me dice cuál es el gran problema, el gran problema es la falta de participación del total de la gente que conforma los órdenes, presentando listas y disputando los ámbitos de poder, lo cual hace que siempre terminan ganando las listas gremiales. Entonces dicen: “los gremios mandan”. Pero no es lo que establece la ley. La ley habla de los órdenes. O sea, todo el que es docente, esté en un gremio o no esté, es elegible y elector de su orden. Lo mismo en los estudiantes.

-¿Pero entonces existe, efectivamente, una dificultad actualmente en ese sentido?
-La dificultad desde luego existe, en el sentido de que es mucho más pesado, es un Colegiado lo que hay. Pesan también los intereses corporativos de los profesionales, porque las representaciones de los profesionales suelen tener mucho que ver con los gremios profesionales. Y muchas veces, lo que yo le decía de creación de nuevas carreras, pasa por ahí el problema: “me compite, no me compite”. Pero yo lo digo porque lo propuse en el gremio docente de la Universidad, cuando fui consultado sobre reforma de nuestra Ley Orgánica, a mí me parece que en el Consejo Directivo Central de nuestra Universidad debería haber un representante directo, nombrado por el poder político, en minoría. Que sea un veedor permanente de lo que funciona dentro de la institución - porque está en todas las resoluciones y cómo se toman - y que, además, sea el nexo con el poder político, de qué cosas le están interesando. ¡Porque desconectados no podemos estar! ¡Eso es evidente! Nosotros somos un servicio público y no podemos estar de espaldas a los grandes lineamientos del país. ¡Eso es obvio! Pero lo que no podemos es estar a lo que se le “canta” a un Presidente de la República, o a un Ministro de Educación, o a quien sea. Es decir, tenemos que poder tener líneas de pensamiento y de desarrollo autónomas del poder político. Y por eso en esas universidades como las de los Estados Unidos, o también las de Brasil (que tiene un modelo muy parecido) se funciona así.

- ¿Queda algo del diálogo que hemos tenido que usted quiera agregar?
- Lo que me gustaría que el país tenga claro es que:

1) No me molesta en absoluto la creación de una nueva Universidad, al revés. Ya he votado en el Consejo Directivo Central - hace casi seis años - que la Universidad no pretende ser la exclusiva en el sistema terciario y que está de acuerdo en conformarlo con otras instituciones autónomas, co-gobernadas, públicas, de características semejantes. Porque es muy difícil tener un diálogo entre quienes tenemos esas libertades que nos da el no estar dependiendo del poder político y quienes tienen que trabajar bajo un mandato de poder político.

2) Ahora, quisiera - no importa cuál sea el asunto éste - que haya el compromiso político, es decir, el acuerdo político, la política de Estado, de que esto nazca para contribuir y aportar y no para destruir. Y por lo tanto, para que eso sea así es absolutamente necesario que desde el principio se pida - no para que la mande, sino para que contribuya - todas las capacidades y todos los medios que ya tiene la Universidad de la República a disposición de esta nueva institución. O sea, compartir campus, compartir laboratorios, compartir aularios. Desde luego, hacerlos crecer con recursos de la nueva institución, pero que no tengan que arrancar haciéndose todo nuevo, como si no tuvieran nada. Y, sobre todo, compartiendo lo más escaso y que es fundamental para llegar a un nivel universitario, que son los docentes de nivel universitario. Porque si se va a competir por ellos, entonces lo que se va a hacer - a nivel público - es destruir el sistema. ¡Porque entramos en guerra, lamentablemente! Otro tanto es que hoy se le está dando el 4,5% a toda la enseñanza, la Universidad de la República recibe el 0,7% del PBI, lo que ya es una diferencia, por ejemplo con la Argentina, donde estuve hace poco. El sistema universitario público en la Argentina se lleva el 1% del PBI. Entonces, ¿ese 0,7% lo vamos a distribuir ahora entre la Universidad de la República y la nueva? ¿O le meteremos un 0,2 o 0,3% a la nueva para aumentar lo que se dedica a educación superior? Porque nueva institución significa más recursos, no los mismos.

Mi prevención está ahí, mi disposición personal (lo que me queda de mandato, yo tengo para trabajar hasta el 2014) es contribuir y colaborar totalmente. Pero contribuir y colaborar a generar una institución que venga a sumar y a multiplicar y no a competir para destruir.

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