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Sobre la Universidad Tecnológica, la interrogante es: ¿cual es su proyecto académico?
Entrevista al Dr. Eduardo Manta Decano de la Facultad de Química
Recientemente la Cámara de Diputados le dio media sanción al proyecto de ley que crea un nuevo ente autónomo de enseñanza terciaria (“Universidad Tecnológica”). La iniciativa había partido directamente del presidente José Mujica. Sin embargo, el proyecto tal cual fue votado en Diputados es duramente cuestionado por autoridades
y académicos de la UdelaR.
El diálogo de La ONDA digital es en esta oportunidad con el Decano de la Facultad de Química (UdelaR), Dr. Eduardo Manta, quien subrayó que lo que hay de la Universidad Tecnológica (UTEC), “hasta ahora, es la propuesta de la creación de la institucionalidad, pero nadie dio a conocer su proyecto académico”. Lo que sigue son los aspectos más relevantes de este diálogo
- ¿Qué opinión le merece la creación de una nueva universidad pública, en este caso, en el Interior y el carácter tecnológico de ella? - Al respecto está claro que la Universidad de la República (UdelaR) ya ha tomado definiciones claras y ha hecho públicas definiciones precisas, acerca de que está de acuerdo con la creación de nuevas instituciones públicas de enseñanza terciaria, que sean autónomas, que sean co-gobernadas, con democracia participativa, en todo el territorio nacional. O sea que el acuerdo con la creación de institucionalidad, en este sentido, es completo. Lo que también está claro es que, en el marco de la creación de esta nueva institución, se le ha prestado escasa o casi nula atención a todos los avances que está haciendo la UdelaR en su proceso de regionalización y descentralización de la enseñanza terciaria universitaria a nivel de todo el país. Hoy existen centros universitarios regionales prácticamente en todo el Interior de nuestro país, salvo en algunas zonas del suroeste, que en estos momentos se están transitando. O sea que, resumiendo, la creación de nueva institucionalidad tiene - en las condiciones establecidas, sin lugar a dudas - el apoyo de la Universidad de la República en todo su contexto y, sobre todo, a los efectos de formar un gran Sistema Nacional de Educación Terciaria Pública.
El segundo de los hechos es que es necesario prestar un poco más de atención, por parte de quienes están elaborando este proyecto, a todos los esfuerzos que está realizando la UdelaR y que, al mismo tiempo, está poniendo todos esos esfuerzos al servicio de la institucionalidad a los efectos de poder coordinarla. Con respecto a las características del nombre que se le da a la Universidad, como Universidad Tecnológica, hasta ahora es simplemente un nombre, porque - yo al menos - no he encontrado todavía ningún proyecto académico que esté acorde con esa denominación. Primero tendremos que ver el proyecto académico y después podremos hablar del nombre.
-¿Qué quiere decir usted con proyecto académico? - Proyecto académico es cuáles van a ser, básicamente, las enseñanzas que se van a dictar en esa nueva institucionalidad.
- Cuando usted dice que la Universidad está de acuerdo, pero a su vez plantea la necesidad de que se debiera reconocer lo que ya existe, principalmente en el Interior, eso en parte, ¿no es un cierto freno a la idea de una nueva institucionalidad? - No, al contrario, al contrario, al contrario. Es un impulso a la nueva institucionalidad, en el sentido de que la Universidad de la República está poniendo todos los recursos que actualmente tiene en el Interior del país, así como en Montevideo, al servicio de la creación de esta nueva institucionalidad, siempre que se cumplan determinadas condiciones. La UdelaR está completamente de acuerdo en apoyar esta nueva institucionalidad desde el “vamos”, en el marco de determinadas definiciones, de principios básicos de la enseñanza terciaria a nivel nacional, que la Universidad considera que son básicos: autonomía, co-gobierno, democracia participativa.
-En la práctica, ¿también sería compartir locales, compartir infraestructura? - Por supuesto. La Universidad está dispuesta a eso y lo está marcando claramente hoy, con la forma en la que está compartiendo todos sus recursos, tanto docentes como de infraestructura, con otras instituciones del país. Sobre todo en el Interior del país. Sin más, alcanza con ejemplificar el desarrollo que está teniendo el Sistema de Formación Terciaria Universitaria y no universitaria en el departamento de Tacuarembó. En un mismo campus universitario conviven el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias, la Universidad de la República (a través de una serie de carreras que están comenzando a desarrollarse ahí) y la ANEP, a través de los tecnólogos cárnicos. O sea que ahí se están compartiendo todos los recursos, tanto los recursos de infraestructura, como los recursos docentes.
-El país, socialmente, ¿necesita de nuevas tecnologías enseñadas desde un nivel terciario que ya se están enseñando, de acuerdo con sus palabras? - El país lo que necesita es un gran Sistema Nacional de Educación Terciaria Pública. Eso está claro. Y a los efectos del desarrollo del mismo, lo que a mi juicio se necesita es una fuerte coordinación y una fuerte complementación. Creo que repetir situaciones o formaciones que la UdelaR ya está dando en el Interior del país, no es el camino. Potenciarlas a través de la coordinación y mejora de los instrumentos; generar nuevas actitudes y creación de formación de personal y de técnicos a nivel del país, sin lugar a dudas de que sí.
- Por ejemplo, en el área de su Facultad, en el área de los conocimientos que ustedes atienden, ¿se necesita una mayor oferta a nivel de todo el país? - Nosotros estamos tratando de llevar ofertas a nivel del país, en la medida de todas nuestras posibilidades, en lo que respecta o vinculado a los procesos de descentralización de la Universidad de la República. A modo de ejemplo: la carrera de Tecnólogo Químico, una carrera compartida entre ANEP, UTU y la Facultad de Química de la UdelaR, hoy se dicta en Montevideo, pero también se dicta en Paysandú. Tiene dos sedes. Hoy está en la sede de Paysandú la carrera de Tecnólogo Químico que dicta la carrera, de manera completa allá. Una de nuestras carreras claves - según creemos nosotros - para el desarrollo de un país como es el nuestro, que es el químico con orientación agrícola y medioambiental. A partir del año que viene ya se comienza a dictar en la sede de Paysandú y todas las carreras de química que dicta nuestra institución, se pueden comenzar - el primer año - en la Regional Norte de la Universidad de la República. También tenemos desarrollos potenciales en las sedes regionales de Maldonado, en las sedes regionales - por supuesto - de Tacuarembó, donde participamos fuertemente en la implementación, tanto de lo que es el Tecnólogo Cárnico (carrera compartida con la ANEP), como en el futuro Ingeniero Forestal, que se va a comenzar a dictar en esa sede. O sea que, evidentemente, hay un conjunto de ofertas, la potencialidad de complementarlas, de aumentarlas siempre es buena y en esa dirección hay que transitar.
- ¿O sea que habría que inventar otras que no sean esas? - Yo no creo que el término sea “inventar”. Yo creo que lo que debería hacer el país es coordinar y cooperar con lo que existe, para generar un gran Sistema Nacional de Educación Terciaria Universitaria. La base, sin lugar a dudas, es la integración a través de la cooperación. Porque de la otra manera, fíjense ustedes, que generar instituciones nuevas que no estén coordinadas con las existentes, ¿con qué potencialidad las va a hacer el país? Es la gran pregunta que nos debemos hacer todos. ¿Vamos a competir desde el mercado? ¿Vamos a ofrecerle a los docentes que hoy están en la Universidad de la República, mayores salarios para que se vayan a otra universidad? Porque hoy el país no tiene una potencialidad o una cantidad de docentes e investigadores suficientes como para generar los nuevos cuadros de una institucionalidad, partiendo desde “cero”.
- Se dice, en ese sentido, que se podrían traer desde el exterior. - Si a usted le parece que es necesario hoy traer desde el exterior, cuando nosotros tenemos - básicamente la Universidad de la República tiene hoy - cuadros perfectamente formados que no pueden ingresar al sistema universitario porque no existe, ¿verdad?, no existe la potencialidad económica para ingresarlos a estos cuadros. A través de esta cooperación, sería una gran salida.
- ¿Qué opinión le merece si en el futuro surge otra institución pública, se discuta la división de un presupuesto que hoy se le da a la UdelaR? - Partimos de la base que el presupuesto tendrá que ser incremental, no un presupuesto que divida, ¿verdad? Porque si dividimos vamos a hacer dos cosas muy mal. Se supone que la creación de esta nueva institucionalidad, debe venir de la mano con la existencia de nuevos recursos para potenciarlos.
- Es difícil pensar así, porque el país suele decir que tiene un presupuesto acotado para la educación en su conjunto, ¿verdad? - Pero si los órganos políticos están pensando que esto es una necesidad para el país y es una inversión para el país, tendremos que buscar los recursos para hacer esta inversión.
- De concretarse la Universidad Tecnológica ¿dónde imaginaría mejor la ubicación de una nueva institución pública? - ¿Dónde imaginaría mejor? Lo que pasa que para eso es necesario estudiar muchísimo la logística, porque ahí van a entrar en juego - sin lugar a dudas - dos situaciones: por un lado, que cada departamento del Interior va a querer llevársela para sí (no le puede caber a nadie la menor duda); pero por otro lado, nosotros tenemos un país que tiene un sistema de comunicaciones absolutamente paralelo y todo dirigido hacia Montevideo. Por lo tanto, hay que estudiar muy bien la logística del tema, porque, ¿cómo hace usted en Uruguay para irse de Durazno a Treinta y Tres?
- El concepto básico, por lo menos de la discusión en Diputados, es que estuviera en el Interior y que fuera de ubicación y cercanía para la gente que vive en el Interior. O sea, cerca de Montevideo no podría estar. Y ese sería un punto de partida, ¿verdad? - Ese es un punto de partida, pero las comunicaciones entre las ciudades del Interior: primero, las vamos a tener que mejorar muchísimo; segundo, ¿qué significa que esté en el Interior? Esta es otra de las grandes cuestiones. Cuando la Facultad de Química se propone el desafío de decir: “Bueno, el mejor lugar para implantar su especialidad de “Químico Agrícola y Medioambiental” es en aquella región del país donde están las mayores cadenas productivas vinculadas a la carrera que ahí se dicta”. Y nuestra intención no es, para nada, generar ahí una carrera para que los estudiantes del Interior de las cercanías de esa región, puedan estudiar ahí. ¡No, no, no! Nuestra intención es que la mejor carrera de formación de “Químico Agrícola y Medioambiental”, se de en ese lugar y que el estudiante de Montevideo, que quiera hacer esa especialidad, la tenga que ir a hacer a Salto y Paysandú. O sea, la movilidad estudiantil tiene que darse, no sólo desde el Interior a la capital, sino de la capital hacia el Interior. La idea es: integralidad por completo.
- Decano, ¿qué le diría usted, para convencerlos del co-gobierno, a aquellos que hoy critican a la UdelaR por este sistema de dirección que tiene y que, sin embargo, ustedes lo colocan como una cosa prioritaria para apoyar la nueva institución? - Que la democracia y el co-gobierno participativo son lo que genera las verdaderas decisiones desde la raíz de las instituciones. Es muy fácil, hacer un decreto diciendo: “Créese”. Pero si ese decreto no está empapado en una democracia participativa, en un verdadero sistema donde el convencimiento surja desde las bases de todos los órdenes que participan en el sistema universitario, entonces eso, muchísimas de las veces, no termina más que en un decreto que no llega a ningún fin. Hay doscientos mil ejemplos en el mundo donde se dice: “créese la Universidad de tal…” Y eso luego queda en un papel, porque no hay un convencimiento. Y el convencimiento sale de la discusión, del trabajo, del co-gobierno, de la democracia participativa. Me he detenido mucho en lo que fue la discusión en la Cámara de Diputados y los conceptos vertidos sobre el co-gobierno universitario en esas discusiones y, en muchos de los casos - permítame que le diga - son verdaderos disparates. Disparates y falta de conocimiento.
- Uno de los argumentos, es que la Universidad de la República es muy lenta en la concreción de sus decisiones, producto de este co-gobierno. ¿Eso es cierto? - La lentitud que le atribuyen a la Universidad de la República en la toma de decisiones, es posible. Pero tenemos que contrarrestarla con el hecho de que esa lentitud va de la mano de una gran firmeza y seguridad a la hora que una decisión se toma. Entonces tenemos que hacer un muy buen balance, ¿verdad? Me parece a mí. Si el co-gobierno es una herramienta que no sirve porque es lenta, ¿entonces cómo vamos a tomar las decisiones entre todos? Y si no, volvamos a otro tipo de toma de decisiones, donde cuatro “genios” se sientan alrededor de una mesa y deciden por todo el mundo qué es lo que hay que hacer. ¡Eso es muy rápido! El asunto es si eso es realmente efectivo y productivo para un país.
- Estos días se han escuchado voces críticas o con interrogantes dentro de la UdelaR sobre el hecho de que la nueva institución sea una institución tecnológica y deje afuera a las ciencias sociales. ¿Qué reflexión le merece eso? - En ese sentido yo no puedo hacer ninguna reflexión ya que, hasta el momento, no existe (o por lo menos yo no conozco, como le decía al principio) ningún programa académico vinculado a la denominación de la institución. Entonces, ¿qué significa una universidad tecnológica? Vamos a ver: existen muchísimas universidades que llevan el nombre de “Tecnológicas”. De hecho, de las mejores universidades que existen hoy en el mundo, muchas de ellas son universidades que en su denominación tienen el término “tecnológico”. No hace falta que yo le diga: el Instituto Tecnológico de Massachussets tiene la palabra “tecnológico”. Usted puede entrar en su página web y verá cuántos cientistas sociales trabajan en el Instituto Tecnológico de Massachussets, ¡un montón! Lo que hay hasta ahora es la propuesta de la creación de la institucionalidad, pero nadie dio a conocer su proyecto académico.
- ¿Usted confía en que la UdelaR va a ser llamada por el Parlamento, para esto? - Yo no es que confíe. La UdelaR debe ser llamada, porque la Constitución de la República así lo establece y, por lo tanto, la Universidad de la República debe ser consultada. No consultar a la Universidad de la República es no cumplir con el mandato constitucional.
- Y la Universidad de la República, el día que sea llamada, ¿tiene una propuesta vertebrada en este sentido, para presentar? - Vertebrada, ¿en qué sentido, me dice usted?
- En el sentido que usted me está hablando, de un “proyecto académico”… - La Universidad de la República, con respecto a este tema, una vez que sea llamada va a transitar por los caminos que le establece su Ley Orgánica. La Universidad recibirá el asesoramiento del Claustro Central Universitario a tales efectos. Y eso, sumado a las decisiones que tome el Consejo Directivo Central, serán las posiciones que lleve la Universidad a la hora de realizar las conversaciones correspondientes.
- Decano, ¿queda algo que mis preguntas sobre este tema no hayan cubierto y que usted quiera decirnos? - No. Lo único que yo le quiero decir es que no creo que sea bueno para el país generar un debate acerca de la creación de institucionalidad de un sistema de educación terciaria, contraponiendo lo existente a lo nuevo. Si partimos de premisas que se basan en contraponer una cosa con la otra, creo que no estamos yendo por el buen camino. La premisa fundamental debe ser lo contrario: busquemos coordinar y hacer cooperar lo que ya tenemos con lo nuevo que se viene, a los efectos de potenciar esta educación pública que todos queremos que se desarrolle en el país. Y estas propuestas y estas discusiones que muchas veces se desencadenan, repito, de forma tal de contraponer el hecho de crear algo nuevo porque lo otro es malo, van a tener necesariamente que demostrarnos y demostrarle al país, con datos, porqué es malo lo que tenemos.
- ¿Usted ha notado preocupación en la comunidad académica por este debate, por esta actitud del parlamento? - Existe, pero no preocupación. ¡Existe muchísima preocupación! Pero muchísima preocupación, porque la Universidad de la República transita y transitará toda la vida por una forma organizativa de gobierno que sea autónoma, que sea co-gobernada, que sea gratuita, de libre acceso, que trabaje fuertemente en la toma de sus decisiones a través de las democracias participativas. Eso sin lugar a dudas. La creación de instituciones públicas de enseñanza terciaria, que no cumplan con estas premisas, sí, es una fuerte preocupación de la Universidad de la República. Y esa preocupación tiene su fundamento, como ya se lo dije, a la hora en que decisiones de este tipo tienen que estar sustentadas y fundamentadas en un estrecho convencimiento de los actores.
- Supongamos que se adopte una actitud - por parte del parlamento - por ir hasta el final pero sin consultar a la UdelaR, ¿eso crearía un conflicto, realmente? - Yo no estoy diciendo que se cree un conflicto. Yo creo que si el parlamento decide ir hasta el final sin consultar a la Universidad de la República, no cumple con la Constitución de la República. O sea que no hay más nada para decir con respecto a esto. El parlamento debe cumplir con la Constitución de la República. O sea que, por lo tanto, debe consultar - porque la Constitución así lo establece - a la Universidad de la República.
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