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Construye nuevas viviendas en territorios palestinos
Israel desconoce la resolución de la ONU
Por Niko Schvarz*
Israel reaccionó a la derrota contundente que, en contubernio con EEUU, sufrió en la ONU el 29 de noviembre, decretando nuevas medidas ilegales contra los palestinos en su territorio. La Asamblea General elevó el estatus de Palestina a Estado observador del organismo, por una votación de 138 contra 9, con 41 abstenciones. Al día siguiente, como represalia y medida de retorsión ante esta decisión a la que se opuso con uñas y dientes también en compañía de EEUU, el gobierno israelí autorizó la construcción de tres mil nuevas viviendas en asentamientos ubicados en los territorios palestinos de Jerusalem este y Cisjordania.
No conforme con ello, la resolución del primer ministro Benyamin Netanyahu y su gabinete establece además acelerar la construcción de mil otras nuevas viviendas en estas zonas, incluida una sección que une el bloque de asentamientos de colonos israelíes de Maaleh Adunin con Jerusalem. Es otra medida abiertamente ilegal, en este caso contra un Estado cuya acta de nacimiento ya ha sido consagrada en la ONU, y que se suma a todas las violaciones a la ley internacional que Israel ha adoptada en esta materia y han sido objeto de condena por la comunidad mundial. En este caso, además, las nuevas construcciones que unirán entre sí las colonias israelíes van a aislar la parte norte de Cisjordania de su región sureña, acentuando la notoria fragmentación del territorio palestino.
La mayoría absoluta de los integrantes de la ONU han calificado de ilegales los asentamientos israelíes en territorios palestinos, acto prohibido según las Convenciones de Ginebra. Sin embargo, más de medio millón de israelíes viven ya ahora en más de 120 asentamientos construidos desde la ocupación de los territorios palestinos. Esto se acentuará a partir de las nuevas medidas adoptadas por el gobierno de Netanyahu, que ya han sido denunciadas por las autoridades palestinas.
Con un agravante: y es que la construcción de asentamientos por parte de Israel constituye uno de los mayores obstáculos a la reanudación de las conversaciones de paz entre Palestina e Israel, interrumpidas desde setiembre de 2010. En el debate de la Asamblea General, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, declaró que era imperioso reanudar el diálogo de paz lo antes posible. Pero el gobierno de Israel le ha agregado un obstáculo de entidad con las construcciones de nuevas viviendas en amplia escala en los territorios palestinos.
La comunidad internacional en su conjunto sustenta esta posición, y a ello se han agregado en Israel mismo voces provenientes de los partidarios de la paz y el entendimiento, e incluso de sectores hasta hace poco integrantes del gobierno. Hemos visto así a la ex ministra de Relaciones Exteriores Tzipi Livni, que se presentará con su propio grupo a las elecciones del 22 de enero, que acusó a Netanyahu de fracasar a la hora de reavivar las conversaciones de paz con los palestinos.
Asimismo el Vaticano, el único Estado con el mismo estatus de Palestina ante la ONU, saludó la decisión adoptada por la Asamblea General y se pronunció por el reconocimiento de Palestina y la solución de dos Estados coexistiendo en paz.
Violaciones repetidas y nuevas amenazas La actitud de represalia del gobierno israelí a la decisión de la ONU respecto a Palestina, reproduce a la adoptada en ocasión de que la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) votara la adhesión plena de Palestina al organismo, lo que ocurrió el 31 de octubre de 2011. En ese caso, Israel adoptó dos decisiones. Por una parte, resolvió acelerar la construcción de viviendas en territorios de Cisjordania ocupados, igual que ahora. Por otra parte, tres días después, el 3 de noviembre, el gobierno de Tel Aviv congeló su contribución a la UNESCO. El paralelismo con la situación actual tiene otros dos aspectos, referidos a la comunión con Estados Unidos. El ingreso de Palestina a la UNESCO fue votado por 107 votos a favor y 14 en contra, entre ellos EEUU e Israel. En segundo lugar, a raíz de este episodio también Estados Unidos suprimió su contribución a la UNESCO, que era considerable, situación que (creo) se mantiene hasta hoy.
Las violaciones de Israel a la ley internacional y a los pronunciamientos de Naciones Unidas forman una larga cadena. Están referidas a los bombardeos y masacres en Gaza, a la operación “Plomo Fundido”, a los asaltos a las tres sucesivas Flotillas de la Libertad, a la construcción del “muro del apartheid”. Se agregan episodios como los siguientes. El 5 de agosto de este año el gobierno de Israel prohibió el ingreso a territorio de Cisjordania a los responsables de la diplomacia de cuatro naciones que integran el Movimiento de Países No Alineados y que iban a realizar una reunión en Ramala para apoyar a Palestina en su reconocimiento como Estado independiente. Israel impidió la entrada al país de los delegados de Cuba, Malasia, Indonesia y Blangladesh, alegando que dichos países no tienen relaciones con el suyo. Toda persona que desea ingresar a territorio palestino debe pasar por el aeropuerto internacional de Tel Aviv antes de tomar la carretera, a menos que se opte por los puestos fronterizos con el vecino reino de Jordania, que también están controlados por Israel. O sea que Cisjordania sufre un bloqueo total por parte de Israel. En este caso la reunión en Ramala debió ser suspendida.
Otro ejemplo. El 14 de octubre de este año la ONU condenó la destrucción de cultivos de olivos por parte de colonos israelíes en Cisjordania, en plena temporada de cosechas, y pidió al gobierno de Israel castigar a los responsables de estos actos. El día anterior decenas de olivares fueron incendiados en el poblado de Qaryut, en Cisjordania, y unos días antes más de un centenar de cultivos pertenecientes a los palestinos en la ciudad de Al Moughayer fueron arrancados de cuajo. La asociación israelí de defensa de los DDHH Yesh Din registró al menos 35 actos de vandalismo contra los cultivos de olivos, vides y árboles frutales de los palestinos. La organización señala que “los criminales siguen impunes y no dudan en volver a comenzar”.
En el caso actual, surgen nuevas y graves amenazas. Una de ellas es la de congelar la transferencia de los impuestos que Israel recauda y debe verter a la Autoridad Nacional Palestina. Otra es la de reducir el número de puestos de trabajo de los palestinos que laboran en Israel. Pero la más grave de todas es sin duda la de anular los tratados de Oslo del año 1993, que determinan la existencia de dos estados, israelí y palestino, conviviendo en paz dentro de fronteras reconocidas y seguras.
El xenófobo canciller Avigdir Lieberman (socio de Netanyahu para las elecciones próximas) instruyó a todos los embajadores israelíes para que comuniquen a los respectivos gobiernos que si votaban el nuevo estatus para Palestina, Israel se reservaba el derecho de anular los tratados de Oslo. Lo mismo dijo Netanyahu antes y después de la votación en la ONU, alegando que nada iba a cambiar en el terreno, y lo reiteró el presidente Shimon Peres en declaraciones a CNN. O sea que llevan al último extremo la obcecada oposición al reconocimiento de Palestina como estado independiente y soberano. Todo ello una vez más con el apoyo de Estados Unidos, como se demostró en el debate de la ONU por parte de su delegada (y futura secretaria de Estado) Susan Rice, y de la actual titular Hillary Clinton, según la cual la decisión de la ONU es “equivocada y contraproducente”.
Eso es lo que está en tela de juicio ante la comunidad internacional, que se ha pronunciado de manera categórica en la histórica decisión del 29 de noviembre, llamada a ser el preámbulo del reconocimiento pleno de Palestina como estado soberano e independiente
*Periodista y escritor uruguayo
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