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La lógica ignorada de "El Capital"
Por el profesor Alain Bihr*
(Traducción de Luis C. Turiansky)
Introducción Casi un siglo y medio después de haber comenzado Marx su publicación, en 1867, El capital sigue siendo una obra en gran medida desconocida. Por un lado, son pocos quienes lo han leído íntegramente, debido a su amplitud así como por la complejidad de algunos de sus análisis.
Por otro lado, corre sobre El capital toda una serie de ideas preconcebidas, unas más falsas que las otras y originadas tanto en el bando marxista como en el antimarxista. En particular dos de ellas requieren dilucidar antes que nada. Según la primera, suele pensarse que El capital es una obra terminada y monumental, cuando en realidad, al morir su autor, partes enteras apenas se encontraban en vías de creación o eran, en algunos casos, simples esbozos. La segunda idea preconcebida atribuye a El capital el carácter de obra de economía o de tratado de economía política, lo que equivale a ignorar que su subtítulo es Crítica de la economía política.
Juzgar ambas ideas preconcebidas conduce a interesarse, sucesivamente, por el camino seguido para su creación, su larga y desordenada génesis finalmente inacabada, luego su proyecto, la crítica de la economía política, una idea cuyo sentido sigue estando poco claro. Sólo después de este análisis previo es que se hace posible proponer una guía de lectura.
1. El trayecto Es muy pronto, en sus escritos juveniles, cuando podemos encontrar en Marx la propuesta de una crítica de la economía política. Testimonio de ello son, en especial, los Manuscritos de 1844, la Miseria de la filosofía (1847) y Trabajo asalariado y capital (1849). Pero es desde su instalación en Londres en 1850 que emprende la puesta en práctica de tal proyecto, que realizará a através de cuatro fases.
Los manuscritos de 1857-1858 ("Grundrisse") Entre el verano de 1857 y la primavera de 1858, Marx escribe un primer manuscrito, conocido como Grundrisse des Kritik der politischen Ökonomie ("Fundamentos de la crítica de la economía política", pero comúnmente denominado simplemente "Grundrisse"), que puede considerarse el primer ensayo de crítica metódica de la economía política. En la introducción a este trabajo, Marx expone su plan en estos términos: "En consecuencia, en nuestro plan nos plantearemos: 1º Las nociones abstractas y generales más o menos válidas para todos los tipos de sociedad, teniendo en cuenta las observaciones que hemos enunciado al respecto. 2º Las categorías que expresan la estructura interna de la sociedad burguesa y sobre las que descansan las clases fundamentales. El capital, el trabajo asalariado, la propiedad de la tierra, sus relaciones recíprocas. La ciudad y el campo. Las tres grandes clases sociales. Los intercambios entre ellas. La circulación. El crédito (privado). 3º La concentración de las relaciones de la sociedad burguesa en el Estado (considerado también como tal). Las clases "improductivas". Los impuestos. La deuda pública. El crédito público. La población. Las colonias. La emigración. 4º La producción y las relaciones internacionales. La división internacional del trabajo. Los intercambios entre las distintas naciones. La exportación y la importación. La tasa de cambio. 5º El mercado mundial y las crisis." (Manuscritos de 1857-1858)/1
Se trata de un proyecto muy ambicioso, que se propone analizar el modo de producción capitalista en su conjunto, o sea una crítica de la civilización capitalista en toda su amplitud y la totalidad de sus características distintivas. Es más, Marx prevé que esta crítica sea precedida de una exposición de las categorías transhistóricas, válidas éstas para todos los modos de producción.
En cuanto al contenido del proyecto en sí, los propios Grundrisse proceden, desde un comienzo, a una doble reducción. Por un lado, se limitan a explorar y exponer el alcance del segundo tema mencionado, o sea, las categorías que constituyen la estructura interna de la sociedad burguesa, excepción hecha de unas pocas incursiones en los dominios de los otros aspectos. Además, el trabajo se ha reducido esencialmente a la primera de dichas categorías, la del capital, alrededor del cual girará progresivamente la crítica marxiana. Marx ya desglosa el análisis en tres momentos: el proceso (en el sentido de sucesión lógicamente ordenada de operaciones) de producción del capital, el proceso de circulación del capital, y la plusvalía y la ganancia. Por entonces ya Marx dispone de los grandes ejes de lo que más tarde será El capital.
La "Contribución a la crítica de la economía política" y los manuscritos de 1861-1863 De verano a otoño de 1858, Marx se lanza a una segunda versión de su crítica de la economía política, basándose en este primer esbozo que son los Grundrisse. La misma conduce a la publicación, la primavera siguiente, de un primer libro titulado Contribución a la crítica de la economía política. Es la primera vez que Marx presenta al público su proyecto, del que expone las grandes líneas en el prefacio, como sigue: "Examino el sistema de la economía burguesa en el siguiente orden: capital, propiedad de la tierra, trabajo asalariado; Estado, comercio exterior, mercado mundial."
Encontramos así, reordenado en dos grandes grupos, el contenido de los rubros 2º a 5º del plan anterior, del cual ha desaparecido el 1º. Por lo visto, en opinión de Marx estos dos grandes grupos constituyen cada uno un todo per se, el primero referido a la presentación de la estructura del modo de producción capitalista y el segundo dedicado a hacer valer la bipolaridad del espacio que este modo de producción genera, o sea el Estado-nación y el mercado mundial.
El libro lleva un subtítulo que dice: "Libro I: Del capital. Primera parte: el capital en general". Por consiguiente, Marx sólo aborda el contenido del primero de los seis aspectos antes definidos, limitándose de hecho a analizar la mercancía y la moneda en dos sendos capítulos. En cuanto al capital propiamente dicho, será objeto de una publicación ulterior.
Pero sólo dos años después, en 1861, Marx se aboca a la preparación de este último de una serie de veintitrés cuadernos con el título general de "Contribución a la crítica de la economía política. Capítulo III. El capital en general".
De hecho, estos manuscritos representarán a la vez más y menos que una exposición del capital en general. Más, puesto que la parte central, los cuadernos V a XV, va a constituir una extensa reflexión en la cual Marx pasa revista a las principales obras económicas anteriores con el fin de marcar distancias.
En cuanto al resto de estos manuscritos, el balance es menos que una exposición completa del concepto de capital en general. El proceso de producción, en efecto, se lleva la parte del león, ya que a él se dedican diez de los trece cuadernos restantes (los I-V y los XIX-XXIII). Es el primer análisis pormenorizado de conjunto de este proceso, del cual Marx sacará ampliamente provecho a la hora de redactar el primer libro de El capital. En cambio, sólo tres cuadernos (los XVI-XVIII) abordan algunas cuestiones relativas al proceso en general, mientras que el proceso de circulación queda reducido a algunas ideas dispersas.
En realidad, mientras redactaba estos manuscritos, Marx se da cuenta de lo desmesurado de su proyecto inicial. Esto lo lleva a prever que se dedicará especialmente a un tema solo del mismo. Se desprende esto en particular de una carta dirigida a Kugelmann el 28 de diciembre de 1862, en la que le presenta los lineamientos de la obra en preparación: "Es la continuación del fascículo I ["Contribución a la crítica de la economía política"], pero la obra saldrá separadamente con el título de El capital y "Contribución a la crítica de la economía política" sólo aparecerá en el subtítulo. En efecto, la obra sólo reúne lo que iba a constituir el tercer capítulo de la primera parte: "El capital en general". De modo que no figuran la competencia entre capitales ni el crédito. El volumen en cuestión contiene lo que los ingleses llaman principles of political economy. Viene a ser (junto con la primera parte) la quintaesencia y el desarrollo ulterior podrá fácilmente estar a cargo de otros, a partir de lo que yo ya escribí (salvo, quizás, en lo que se refiere a la relación entre las diversas formas de Estado y las diversas estructuras económicas)."
Es la primera vez que Marx se plantea dar forma independiente a algo que sólo debía constituir un capítulo de la Contribución a la crítica de la economía política, y publicarlo con el título de El capital. Dicho de otro modo, es la primera mención del proyecto de lo que será su obra maestra.
Los manuscritos de 1863-1865 En la primavera o el otoño siguientes (1863), Marx emprende la redacción de sus Principios, destinados a aparecer bajo el título de El capital. El trabajo lo ocupará hasta fin de 1865, con interrupciones debidas a sus actividades políticas, entre ellas la fundación de la Asociación Internacional de Trabajadores. De lo que se trata es de la primera versión del libro.
En apoyo a esta hipótesis tenemos las propias declaraciones de Marx. En su carta a Engels el 31 de julio de 1865, en efecto, le confía: "En lo que se refiere a mi trabajo, te diré exactamente cómo anda. Falta escribir tres capítulos para terminar la parte teórica (los tres primeros libros). Luego vendrá el cuarto libro, dedicado a la historia y las fuentes, para mí la parte relativamente más fácil ya que todas las cuestiones estarán resueltas en los primeros tres libros; el último será, pues, más bien una recapitulación desde un ángulo histórico."
Es la primera mención de la división de la obra en tres libros, respectivamente sobre el proceso de producción, el proceso de circulación y el proceso general, seguidos de un cuarto libro en el que Marx se propone tratar críticamente la historia de las teorías económicas.
Seis meses después, en otra carta a su amigo, Marx anuncia la culminación de los Principios: "En cuanto a ese bendito libro, he aquí en qué estoy: desde fines de diciembre está terminado. La exposición sobre la renta de la tierra, el penúltimo capítulo, viene a ser en su redacción actual como un libro separado [...] Aun terminado, el manuscrito, en su forma actual, sólo podrá ser corregido por mí, ni siquiera tú podrás hacerlo."
O sea, aunque exhaustivo, el texto de los Principios todavía no le satisface. La idea de Marx es que se trata a lo sumo de una base para una redacción definitiva.
"El Capital" (1866-1883) Desde comienzos de 1866 Marx se aboca a esta redacción definitiva. El texto del Libro I queda terminado en la primavera de 1867. La obra se publica ese mismo año, editada por la casa Otto Meissner de Hamburgo.
En los escasos quince años que le quedan de vida, Marx se pondrá a trabajar varias veces para poner a punto el resto de El capital, pero sin llegar jamás a lograrlo. Se lo impedirán las interrupciones debidas a su actividad política (en relación con la Comuna de París, las desavenencias en el seno de la Internacional, la fundación de la socialdemocracia alemana), pero también el debilitamiento de su capacidad de trabajo al término de una existencia miserable, sin hablar de las propias dificultades del proyecto que Marx se ha propuesto realizar.
Sin embargo, esos quince años no habrán sido estériles, todo lo contrario. De 1868 a 1870, Marx redacta una nueva versión del Libro II, a través de tres (o incluso cuatro) manuscritos. A lo largo de la década de 1870, escribe varios manuscritos dedicados a diversos temas del Libro III: la conversión de plusvalía en ganancia y de la tasa de plusvalía en tasa de ganancia, el crédito y la circulación de moneda bancaria y, sobre todo, la renta de la tierra y la economía agraria. Por fin, entre 1877 y 1883, Marx escribe una serie de cuatro nuevos manuscritos con vistas a la redacción del Libro II. No obstante, al morir el 14 de marzo de 1883, su principal obra quedará inconclusa.
Hasta el punto que El capital, tal como lo conocemos hoy, es finalmente una obra muy heterogénea. En efecto, está compuesto de textos elaborados en diversos momentos del trayecto que acabo de describir sucintamente: - El Libro I, el único terminado y publicado por el propio Marx, fue escrito entre 1866 y 1867.
- Lo que se conoce como Libro II fue compuesto por Engels recortando y montando los manuscritos escritos por Marx en dos períodos diferentes (de 1868 a 1870 y de 1877 a 1880). Engels lo publica en 1885. - Lo que pasa por Libro III fue preparado, no sin dificultades, por Engels, entre 1885 y 1894, a partir de los fragmentos correspondientes de la versión inicial de El capital que Marx redactara entre 1863 y 1865, suprimiendo algunos y añadiendo otros. - Finalmente, la parte central de los Manuscritos de 1861-1863, consagrada a reseñar críticamente las doctrinas económicas anteriores, fue publicada por Karl Kautsky entre 1905 y 1910 bajo el discutible título de Teorías de la plusvalía y el subtítulo aún más dudoso de "Libro IV de El capital".
El mayor reproche que podría hacerse a Engels es el de haberse permitido efectuar cortes y reordenamientos del texto de Marx con la intención, por cierto lograda, de hacer creer que El capital era una obra completa, cuando en realidad sólo estaba en vías de realización, era más bien un work in progress, como dirían los anglosajones. De tal suerte, se alteró duraderamente la comprensión de la obra.
1. El proyecto ¿Qué cabe entender por crítica de la economía política? La expresión utilizada no es precisamente unívoca. Explorando de cerca las diversas declaraciones de Marx al respecto, podemos darle al menos tres sentidos distintos.
La crítica de las insuficiencias de la ciencia económica Éste es el sentido más superficial. Sin embargo, está efectivamente presente en la trayectoria de Marx y no podría ignorarse o soslayarse. Tanto más por cuanto es el único sentido que le diera la mayoría de los comentadores de Marx.
Todo el trabajo previo a la serie de manuscritos que van de los Grundrisse a El capital y una buena parte de dichos manuscritos se presentan como una relectura crítica de las obras del conjunto de los economistas. Hemos visto, además, que Marx planeaba, como cuarto Libro, una especie de historia crítica del pensamiento económico.
La lectura que Marx hace de estas obras es crítica en un sentido doble. Por un lado, aun sacando provecho de sus logros, señala sus lagunas, insuficiencias, errores teóricos e ilusiones ideológicas. Por el otro, se propone ir más allá de dichos límites, en el sentido de culminar el desarrollo de la ciencia económica como conocimiento positivo del proceso global de la producción capitalista. Lo afirma así en el prefacio a la primera edición alemana del Libro I de El Capital: "el objetivo último de esta obra es el de descubrir la ley económica del movimiento de la sociedad moderna".
De hecho, Marx ha hecho avanzar considerablemente el conocimiento de la economía capitalista al desembarazarlo de las confusiones en las que se debatía antes de él, incluso a nivel de los grandes clásicos (Smith, Ricardo, Malthus), particularmente en lo que se refiere al concepto de valor. Fue el primero en lograr formular las leyes generales del desarrollo de la producción capitalista: la ley del valor, la ley de la acumulación, la ley del equilibrio de los intercambios intersectoriales, la ley de la formación de una tasa de ganancia media, etc.
No obstante -y esto es lo más importante-, lo que permitió a Marx sobrepasar los límites de sus predecesores es precisamente su relación crítica con la realidad que estudia. Es porque no considera que las relaciones capitalistas de producción, es decir las formas capitalistas de producción social, sean algo natural, eterno, inamovible y menos aún formas perfectas y sagradas, sino que por el contrario son formas históricas imperfectas y destinadas a desaparecer, que no es víctima de las apariencias e ilusiones que dichas relaciones generan y que son la fuente de los errores de la mayoría o la totalidad de los economistas. Es la postura crítica de Marx frente a la realidad capitalista lo que le abre la vía del conocimiento objetivo y profundo de esa misma realidad.
La crítica del capitalismo como "mundo al revés" El objeto de la crítica marxiana de la economía política no se reduce desde luego a la ciencia económica, como tampoco se reduce a denunciar las lagunas e insuficiencias de dicha ciencia en aras de su desarrollo como ciencia. Más allá de la ciencia económica, la crítica marxiana ataca la propia realidad que es su objeto, las relaciones capitalistas de producción y el modo capitalista de producción en su conjunto que en ellas se basa. Es decir, más allá de la economía política como representación, Marx se bate con la economía política como mundo, con las relaciones capitalistas de producción, estructura del mundo contemporáneo.
Múltiples son los motivos de su crítica de estas relaciones sociales. Sólo puedo aquí enunciarlos, dejando su explicación completa para más tarde, a medida que los temas se desarrollen:
- la explotación y dominación del trabajo asalariado por el capital, la inequidad que esconde la relación de intercambio contractual basada en el salario, secreto de la misteriosa capacidad del capital de producir y acumular plusvalía, explotación y dominación que se basan en: - el proceso histórico de expropiación de los productores (la separación de los productores de sus medios de producción) que, sobre la base de la destrucción y disolución de todas las formas anteriores de propiedad y de producción, ha permitido la formación del capital como relación social de producción; - la manera cómo la confusión (no sólo mental sino también social, en el plano práctico e ideológico) de las relaciones de producción y sus soportes materiales (mercancía, moneda, medios de producción, etc.) conduce a fetichizar tales soportes, confiriéndoles la apariencia de realidades autónomas que existen independientemente de los hombres y son capaces de moverse, producirse y conservarse por sí mismas; - las contradicciones que socavan este modo de producción y su autorregulación espontánea, contradicciones entre su forma (mercantil y monetaria) y su contenido (el desarrollo cuantitativo y cualitativo de las fuerzas productivas) que hacen de él un modo de producción esencialmente inestable, de derrotero necesariamente accidentado y caótico, interrumpido por crisis estructurales periódicas de consecuencias sociales y políticas dramáticas y hasta catastróficas.
Si hubiera que resumir en una sola fórmula la crítica de Marx a la economía política como mundo, o sea su crítica del universo capitalista, podría decirse que denuncia en él un mundo al revés, en el que los que producen se ven dominados por sus propios productos, los que han ganado vida propia (bajo la forma de mercancías, dinero y capital), un mundo en el que los hombres son sacrificados en aras de la supervivencia de objetos fetichizados y erigidos en ídolos bárbaros y sanguinarios, que no vacilan en lanzarlos a la miseria y la muerte para perpetuar su reino.
El proyecto de fin de la economía como reino de la necesidad y la escasez Ahora bien, el objetivo final de la crítica marxiana de la economía política es demostrar que, bajo una forma ciertamente contradictoria, en el marco de las relaciones capitalistas de producción se acumulan al mismo tiempo las condiciones objetivas (bajo la forma de fuerzas productivas materiales) y subjetivas (bajo la forma de fuerzas sociales) que harán posible otro mundo. Es decir, a su modo de ver, la propia dinámica de la economía capitalista crea las condiciones no solamente para derribar ese mundo al revés que es el universo capitalista, para la reapropiación por los hombres de sus condiciones sociales de existencia, la constitución de una sociedad basada en la "libre asociación de productores", sino también, de un golpe, para algo más fundamental, las condiciones de superación de la economía como tal: la abolición del reino de la necesidad y de la escasez que sostiene el universo económico y, con ellas, de la "lucha por la vida", el acceso a la abundancia y a la libertad, definida ésta en especial por el fin del trabajo (mediante la reducción al mínimo de la duración del trabajo necesario).
Según Marx, la realización de estas posibilidades supone una revolución y el advenimiento de un nuevo modo de producción, el comunismo. La demostración de la posibilidad de comunismo es el sentido último de la crítica marxiana de la economía política.
1. El hilo conductor La incomprensión que ha suscitado El capital se explica también por el método de exposición adoptado por su autor. Fue un método tan contrario a los modelos teóricos habituales que no podía dejar de crear confusiones. Según el propio Marx se trataba de "elevarse de lo abstracto a lo concreto": "[...] el método que consiste en elevarse de lo abstracto a lo concreto es, para el pensamiento, la manera de apropiarse lo concreto, de reproducirlo bajo la forma de pensamiento concreto". (Manuscritos de 1857-1858).
En efecto, El capital se inicia analizando una relación social de enorme generalidad y abstracción: el valor. Prosigue luego exponiendo las diferentes formas que reviste esta relación, yendo de lo simple a lo complejo, de los casos más manifiestos a los más ocultos, de lo evidente a lo misterioso.
De hecho El capital no se contenta con encadenar las diferentes formas que presenta el valor. Muestra que tal encadenamiento responde a una verdadera lógica, la de la autonomización del valor respecto de sus propias condiciones materiales, técnicas, sociales, institucionales, culturales, etc. de existencia y, por ende, respecto de sus protagonistas sociales. Pero esta autonomización tiene lugar, en definitiva, mediante la apropiación por la relación social que constituye el valor, de esas mismas condiciones de existencia, transformando la totalidad de las relaciones y prácticas sociales preexistentes o creando nuevas, las que mejor convengan a las exigencias de su realidad autónoma y de su reproducción indefinida. Tanto es que la abstracción creciente del valor, su autonomía creciente en su calidad de relación social, no es otra cosa que el proceso por el cual esta relación se apropia de la realidad social en toda su amplitud y dimensión. Al exponer este proceso de apropiación, El capital restituye paulatinamente, por etapas y momento tras momento, el conjunto de la realidad social, tal como la modela, transforma y engendra dicha relación social autonomizada que es el valor. Al encadenar las diferentes formas del valor, al seguir el proceso de autonomía creciente, es cómo, en definitiva, El capital nos restituye metódicamente todo el andamiaje social del que la relación social de marras se ha apropiado.
Este método que va de lo abstracto a lo concreto, dejando por el momento a un lado el andamiaje social y comenzando por esa abstracción que es el valor para luego restituir lo que se había descartado antes, es el único que permite captar rigurosamente todo el modo de producción capitalista a partir de la misma lógica que le da origen.
"Únicamente este método permite evitar el hablar de todo al referirnos a todas las relaciones", escribe Marx a Engels en su carta del 2 de abril de 1858 sobre El capital.
De ahí se comprende la necesidad absoluta, para juzgar el sentido y el alcance de sus resultados, de respetar el orden de exposición de la obra, de aceptar el tener que seguir a Marx paso a paso, sin suprimir ni saltar etapas de su reflexión, de tener siempre presente la etapa del análisis en que se sitúa si se quiere comprender las cuestiones que se plantea y las respuestas que aporta. Esto condena definitivamente las innumerables tentativas de reducir El capital a fragmentos escogidos, por más bien escogidos que sean.
Y es a esta necesidad que se somete escrupulosamente el recorrido de El capital que presento al lector. No tiene otra ambición que la de restituir las diferentes etapas del método marxiano, dejando siempre en claro cuáles son los desafíos, las articulaciones entre una etapa y otra y los resultados que paulatinamente van logrando. El tamaño de la publicación obligará no obstante a evocar dichos resultados de manera no solamente parcial (habrá que contentarse con señalar los momentos principales del análisis) sino también lapidaria o incluso, en muchos casos, apenas alusiva. Si mi estilo se vuelve por momentos enigmático, que el lector vea en ello una advertencia: nada podrá jamás remplazar una lectura directa de la obra. Mi voto más sentido es el de comunicarle esta convicción.
(Traducido por L.C.Turiansky de La logique méconnue du "Capital", Ediciones Page Deux, Lausana, Suiza, 2010)
Nota sobre el libro: Alain Bihr es profesor de sociología en la Universidad de Franche-Comté (Francia) y autor de varios libros de divulgación sobre problemas sociales, solo o en colaboración. La logique méconnue du "Capital" se publicó por primera vez en 2007. La contratapa de la edición de 2010 señala, entre otras cosas:
"El capital tiene fama de ser una obra difícil. La primera ambición del presente libro es convencer al lector de que, con todo, no es inabordable... Por el camino, los principales conceptos desarrollados en El capital se presentan en el mismo orden en que Marx los ha expuesto, desde la mercancía hasta las formas más complejas del capital... La restitución de la lógica intrínseca de la obra no sólo permite comprender su notable coherencia, sino sobre todo captar su sentido profundo, que se inscribe en el subtítulo, que reza: Crítica de la economía política. Una crítica que no se limita únicamente a la ciencia económica sino que apunta más hondo, al «mundo al revés» que es el capitalismo, donde los objetos (bajo la forma de mercancías, dinero, capital) dominan a los hombres erigiéndose en divinidades bárbaras que les exigen nuevos sacrificios humanos..."
Índice: Introducción 1. El trayecto 2. El proyecto 3. El hilo conductor Libro I: El desarrollo de la producción capitalista 1. La mercancía y la moneda 2. La transformación del dinero en capital 3. La producción de plusvalía absoluta 4. La producción de plusvalía relativa 5. Plusvalía absoluta y plusvalía relativa 6. El salario 7. La acumulación del capital 8. La acumulación primaria Libro II: El proceso de circulación del capital 1. Las metamorfosis del capital y su ciclo 2. La rotación del capital 3. La reproducción y circulación generales del capital social Libro III: El proceso general de producción capitalista 1. La transformación de plusvalía en ganancia 2. La transformación de la ganancia en ganancia media 3. La ley de la baja tendencial de la tasa de ganancia 4. La transformación del capital-mercancía y del capital-dinero en capital comercial y capital financiero (capital mercantil) 5. La distribución de la ganancia en interés y ganancia de la empresa 6. La conversión de la superganancia en renta de la tierra 7. Los ingresos y sus fuentes Conclusión 1. ¿Y el Libro IV? 2. El futuro de El capital Bibliografía
Extensión total del original: 124 páginas. Las referencias bibliográficas figuran al final del libro y remiten a las ediciones francesas. Los textos citados son, por ahora, traducciones mías de los fragmentos utilizados por el autor. En caso de preverse una publicación del libro completo, buscaré por supuesto las correspondientes fuentes españolas que existan. (Nota del traductor).
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