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Seregni, Lilí y el horizonte
Por Raúl Legnani* Urumex80@gmail.com
Ayer presenciamos, en distintos puntos de la Tierra, una lluvia de estrellas. En lo personal me costó bastante captarlas, dado mis problemas de visión. Pero internautas de distintas esquinas del planeta, me contaron el impacto que recibieron ante ese fenómeno natural.
Confieso que me emocioné con ellos. Es que sobre las 20 horas estuve por Costa Azul, festejando el cumpleaños de Seregni, donde también recordamos doloridos la ausencia de Lilí, su compañera recientemente fallecida.
Fue una buena jornada, plena de recuerdos: de los buenos y de los malos. De fuerte impacto en la memoria, pero particularmente en el alma.
Por eso, quizás por eso, la lluvia de estrellas tuvo un significado especial, en tanto me imaginé que en el andar de esas estrellas estaban Seregni y Lilí, tratando de contactarse con nosotros, para darnos señalas de que ellos no se han ido, que están, que quieren colaborar con la obra histórica que está llevando adelante los uruguayos, desde que el progresismo ganó, por dos períodos consecutivos, el gobierno nacional y le puso un rumbo cierto al país.
Mientras investigaba el cielo con la única intención de detectar las estrellas, recordé el andar de Seregni y Lilí por la rambla a la hora del atardecer, no para descubrir estrellas, sino para disfrutar de la puesta del sol, con su influencia mágica sobre los colores de las playas y los gestos de la gente.
Seregni era de los que siempre miraba al horizonte, siguiendo a los pescadores que en sus botes se iban lejos como acariciando sueños, para después volver a tierra firme y así aplicar la experiencia recogida.
Seguramente Lilí y Seregni no tuvieron nada que ver con aquella lluvia de estrellas, pero bien merecían estar allí, aunque más no fuera para emitir un comentario con cierto humor, sobre nuestras tonterías y contradicciones.
Fue una buena noche. Valió la pena. Seguramente pasará mucho tiempo para que vuelva a repetirse aquella lluvia de estrellas. Pero todos los 13 de diciembre habrá alguna oportunidad para dialogar con Seregni y Lilí, aunque más no sea para intercambiar ideas y mirar la puesta del sol. Para disfrutar de otros colores.
*Maestro y periodista Nota publicada el 14 de diciembre en La República
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