La Red de las Mizangas
uruguayas: actitud crítica

Entrevista a Tania Ramírez

17/12/12- Tania Ramírez de 27 años fue brutalmente agredida a la salida del boliche Azabache, en la madrugada del viernes. Había ido a bailar después de la despedida de fin de año del trabajo, con sus compañeros del Ministerio de Desarrollo Social.

ESTA ENTREVISTA A TANIA RAMIREZ FUE PUBLICADA EN LA ONDA DIGITAL Nº 588 DEL 31 DE JULIO DE 2012.

Del 23 al 25 de julio se realizó en la Pinacoteca de ALADI la asamblea de la Red de Mujeres afrolatinas y afrocaribeñas y de la diáspora. La ONDA digital dialogó con Tania Ramírez, soy integrante del Colectivo “Mizangas”, grupo de mujeres jóvenes afrodescendientes y enlace nacional de la Red de Mujeres Afrolatinas y Afrocaribeñas en la diáspora. En la entrevista Ramírez indica que hoy nos encontramos en lo que es la Asamblea Conosur de esa Red - además tenemos la coordinación Conosur de esa Red - Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay. Agrega que hay invitadas compañeras de Brasil, pero Brasil tiene sus propias coordinadoras porque consideraron que son otras las dimensiones de Brasil.

- ¿Cuál es el objetivo de este evento?
- El objetivo de este evento es más que nada posicionarse como Red, a nivel de Conosur, en el tema de Derechos Sexuales y Reproductivos de cara a “Río + 20” y en el tema Incidencia Política y Participación de las Mujeres Afrodescendientes en política.

- ¿Este es el primer antecedente…?
- No, esta red existe desde el año 92…

- Es el caso uruguayo, por ejemplo
- Si, en el caso uruguayo, sí, es el primer antecedente de un evento de estas magnitudes en el país e, incluso, en la importancia de tantas participantes - alrededor de 80 compañeras de la región - incluidas las compañeras de todo Uruguay, de todo el país. Porque esta Red, como ya te dije, existe desde el 92, está conformada a través de una coordinación general y, después, coordinaciones subregionales, la coordinación general siempre ha estado en Centroamérica, con las implicancias que tiene eso a nivel de la participación de las otras regiones si se suma las distancias. Por eso en esta oportunidad, para nosotros, este es un evento que tiene una gran magnitud, afrodescendientes de toda América Latina y del Conosur acá presentes. Tenemos compañeras de Argentina, de Brasil, de Paraguay, de Chile, también compañeras de Perú (que vinieron como observadoras) y reitero, de todo Uruguay.

- ¿Cómo se expresa el racismo en el tema que ustedes están tratando hoy?
- Una de las cosas fuertes que surge de esta asamblea es cómo el estado continúa teniendo prácticas racistas, quizás a veces no concientes. Pero al no promover acciones afirmativas o, por lo menos, promover la participación política de las mujeres afro, garantizar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres afrodescendientes, cae en prácticas racistas. Uruguay ha firmado convenios internacionales que son ley, convenciones internacionales que también son ley en Uruguay y tiene leyes a nivel nacional que condenan y penalizan la discriminación racial y también la discriminación hacia las mujeres. Entonces, no está cumpliendo con ciertos mandatos. Y para nosotras es importante incidir políticamente para que el Estado cumpla con su rol de garante de los derechos.

- ¿En qué lugares de la sociedad uruguaya, es que el Estado no les presta la asistencia en fenómenos como la sexualidad reproductiva, por ejemplo?
- Nosotros hemos hecho análisis en torno a que no existen políticas específicas para las mujeres afrodescendientes en torno a la salud sexual y reproductiva, teniendo como dato que las mujeres afrodescendientes tenemos, en promedio, un hijo más que las mujeres blancas.

-¿Cuál es la causa de eso?
- Las causas son varias. Una es la ausencia de un proyecto de vida propio, la falta de información en torno a la anticoncepción. Pero también hacemos énfasis en los hogares pobres. Más de la mitad de la población afrodescendiente se encuentra en situación de pobreza, triplica los niveles de indigencia y eso también condiciona el desarrollo social de las mujeres afro. Y en torno a la participación política, también. Ayer hacíamos el análisis de la poca participación de las mujeres dentro de los espacios de toma de decisiones. Teníamos dos ministras mujeres y ahora ya no las tenemos más.

- Aunque no eran afrodescendientes…

- Exacto. Lo bajamos a tierra de lo general a lo particular. También tenemos baja participación en el senado y eso se traduce y se profundiza con las mujeres afrodescendientes, por la existencia de un racismo estructural, de un racismo social, de un racismo cultural. Tenemos sólo tres compañeras que están en el Estado con algún poder de decisión. Tenemos a la compañera Beatriz Santos que está dentro de la Unidad Temática para Afrodescendientes de la Intendencia de Montevideo, pero con la salvedad de que esta Unidad Temática no tiene presupuesto propio. Entonces no puede ejecutar políticas, no puede ejecutar acciones. Tenemos a la compañera Beatriz Ramírez, dentro de la dirección de “Inmujeres” y tenemos a la compañera Alicia Esquivel, dentro del Departamento de las Mujeres Afrodescendientes y también tenemos a Solange Morentia que está como vicepresidenta del Correo y ahora está asumiendo el rol de presidenta del Correo.

Pero también, es un espacio donde pueden incidir específicamente, pero no pueden transversalizar a nivel de la salud, a nivel laboral, a nivel de vivienda. Por lo que en término de espacios y en temas de las mujeres afrodescendientes, estamos en situación de vulnerabilidad social.

- Y en este caso específico de la sexualidad reproductiva, en las instituciones que prestan servicios de salud, ¿hay alguna discriminación?

- Si. Hemos sabido, aunque no tenemos registros sistematizados, que se han dado situaciones de discriminación racial que se viven, por ejemplo, desde el momento en que nosotras ingresamos al servicio de salud y tenemos que llenar el formulario, la pregunta “raza” o “etnia”, no se formula. A mí me pasó personalmente. Y cuando, por ejemplo, se le plantea a la profesional de la salud de que yo quiero poner afrodescendiente, me dice: “bueno, mirá, esta pregunta hay que responderla”. Pero ella no tiene la capacidad de responderme en el caso de que yo tenga la duda de porqué se pregunta. Porque hay gente que no sabe porqué se pregunta y la importancia de recabar ese dato. Entonces, el personal de la salud no tiene los elementos como para responder y, a veces, incurre en algunas contestaciones agresivas o violentas. Muchas veces en el trato, también, se han planteado situaciones de violencia al parir con mujeres afrodescendientes. Y también en aquellas campañas que se hacen de prevención del VIH Sida o de anticoncepción, no se hacen dirigidas también a la población afrodescendiente. Los modelos que se muestran son los modelos blancos eurocéntricos, cuando sabemos que la población de Uruguay y de toda América Latina, es una población mestiza.

¿En qué otros estamentos de la sociedad se expresan también las dificultades que los sectores afrodescendientes tienen?. Por ejemplo ¿está la enseñanza?
- Exacto. En la enseñanza pública tenemos altos niveles de analfabetismo, o sea, los jóvenes afrodescendientes se desvinculan tempranamente del sistema educativo por cuestiones que tienen que ver con situaciones de pobreza, con que ingresan temprano al mercado laboral lo que hace temprana esa desvinculación del sistema educativo. También por cuestiones de autoestima. Hemos recibido denuncias de compañeras, sobre todo en el Interior del país, que han sido discriminadas por sus propios profesores, o que viven un acoso moral y racial dentro de las aulas de estudio. Los centros no tienen elementos para poder atacarlas, para poder hablar de diversidad dentro de las clases. El hecho de que no se tome la historia de los afrodescendientes, no se cuente la verdadera historia y el rol en la construcción del país que hemos tenido en la currícula educativa, también demuestra el racismo institucional que hay, las situaciones de discriminación racial. También debo contarte que los afrodescendientes morimos antes, a nivel de salud. Sabemos que tenemos, además, una población altamente envejecida en Uruguay. En la población afro, la pirámide poblacional está invertida. El promedio de edad de la población afro es de 29 años, o sea, que somos mayoritariamente jóvenes. Digamos que nosotros rejuvenecemos las edades del país. A nivel laboral, también nos caracterizamos por tener empleos poco calificados, mal pagos, multiempleo o subempleo y el hecho de que más del 50% de las mujeres afrodescendientes se desempeñan en el servicio doméstico. Eso traduce una realidad de que por más que se haya abolido la esclavitud, no se ha traducido ese cambio real en la población afrodescendiente. Un cambio en la situación formal no significó un cambio en la situación real de la población afrodescendiente. Y las mujeres - y también los varones afrodescendientes - seguimos reproduciendo los roles de la época de la colonia, traducidos al siglo XXI.

- Esta problemática en su conjunto, ¿es responsabilidad del Estado, de los blancos o también tiene parte de responsabilidad la población afrodescendiente?
- Yo creo que hay múltiples responsabilidades en esto. El principal responsable es el Estado, porque el Estado tiene un rol específico de contemplar los derechos de las personas. El Estado, si pretende trabajar para eliminar las situaciones de discriminación racial, para eliminar la marginalidad y la pobreza, tiene que incorporar la perspectiva afrodescendiente, porque - claramente - la mayoría de los afrodescendientes estamos en situación de desventaja. Por lo tanto, se tiene que responsabilizar por cambiar esta realidad. También hay una responsabilidad social.

Nosotras, como ciudadanas y ciudadanos de este país tenemos que hacer un control social desde los colectivos afrodescendientes. Y también hay una responsabilidad a nivel general de toda la población uruguaya, que se tiene que responsabilizar en transformar esta realidad. En Uruguay, claramente, existen ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. En nuestra Constitución y en todas las Constituciones de América Latina, se dice que todos somos iguales ante la ley, pero claramente los datos estadísticos nos dicen que hay algunos más iguales que otros. Entonces me parece que es una responsabilidad de los Estados, pero también, de la sociedad en su conjunto. Porque la existencia de un racismo, también simbólico, en cómo se reproducen los estereotipos, en como se reproducen y se marcan los estigmas, también es responsabilidad de cada uno de los ciudadanos. Cuando discriminamos, cuando prejuiciamos, tenemos que atacar varios frentes cuando hablamos de discriminación racial.

- ¿Además de estos aspectos críticos, que otros temas han estado planteados en la asamblea y en la Red?
- Nosotros entendemos que nuestro aporte ha sido sumamente importante a la construcción del país. Este país se forjó económicamente a través de mano de obra esclavizada. Nuestros ancestros fueron quienes montaron este país, quienes montaron las ciudades, quienes construyeron y mantuvieron a las familias y a la economía. Por decirlo de alguna forma, hay una construcción desde el inicio. También los afrodescendientes aportamos a nivel histórico, tanto Ansina en todo lo que fue el período artiguista y las luchas artiguistas por nuestra independencia.

Podemos nombrar también a Encarnación Benítez y a las lanceras que acompañaron a Artigas. Artigas fue acompañado en su lucha por indígenas, por nativos de aquí, y también - en su mayoría - por afrodescendientes. También el aporte a la cultura, que me parece que es el aporte más significativo que tenemos a nivel de lo que es el candombe. El candombe entendido en el sentido amplio: como poesía, como música, como danza. Este que hoy se reconoce como el candombe de los negros y que los disfrutan los demás, como dice la canción. Pero también se tiene que reconocer que el candombe no es sólo fiesta, no es sólo cultura, sino que también es resistencia. Y para nosotros ha sido resistencia cultural y combate al racismo. Eso en términos generales. Nosotros también entendemos que aportamos políticamente. Ayer hablábamos, también, de la cantidad de personas, de mujeres y de varones afrodescendientes que trabajan y militan a nivel de base. Hay una fuerte actuación a nivel de base y a nivel social de las mujeres afrodescendientes y eso no se traduce en una correlación de cargos políticos. Entonces, los aportes son amplios y los tenemos en todos los ámbitos de la sociedad.

- ¿Cuántos afrodescendientes tiene el Uruguay?
- El Uruguay, en la última Encuesta Continua de Hogares, ha arrojado que somos un 10,5 % de la población. En el último censo, sale que somos el 9,1%, aproximadamente, dato que también es cuestionado porque desde el 2006 - que fue la última Encuesta Continua de Hogares - hasta el 2011, los afrodescendientes parecería que somos menos. Cuando los niveles de reproducción y de personas que se reconocen como afrodescendientes, son mayores. Entonces nosotros cuestionamos ese 8 o 9% arrojado por el censo, por las condiciones en que se dio el censo. Ya sabemos que fue un censo pensado para hacerse en un mes, censo que antes se hacía en un día, censo que se dilató por tres meses más - continuando hasta diciembre - donde la pregunta acerca de la ascendencia étcnico-racial muchas veces no se realizaba, porque los técnicos censistas no fueron capacitados ni sensibilizados para orientar la pregunta sobre la ascendencia racial que es “a qué raza o etnia usted cree pertenecer” y ahí te daba las opciones.

Después te preguntaba, “cuál cree usted que es la principal” y, en muchos casos se cuestionaba si la persona decía la “afrodescendiente” por los rasgos fenotípicos. El propio censista, por su valoración personal, muchas veces no hacía la pregunta y marcaba. Y, además, contando que hay mucha gente que no se la censó y a mucha gente se la contó. Ese fue mi caso. En los últimos meses el gobierno hacía un llamamiento para convocar al número que proponía el INE - Instituto Nacional de Estadísticas - para poder contar. O sea que muchos fuimos llamados para ser censados y nos encontramos con que simplemente fuimos contados. Nos preguntaban el nombre, la dirección, con quién vivíamos, no se preguntaba el estado civil, si estudiabas y si trabajabas. En mi caso yo pregunté: “¿no se me va a preguntar si soy afrodescendiente? ¿No se me va a preguntar por mi estado civil?”. Y la censista o la encuestadora, me dijo que no, porque ya estaba representados esos datos. Y así le sucedió a muchas personas. Por eso nosotros cuestionamos ese censo y de esta Asamblea, incluso, sale la declaración como una propuesta específica. Porque esta situación de los censos, a nivel regional, se dio también con relación a la pregunta sobre la ascendencia étnico-racial. En el caso de Argentina, no se preguntó o se censó mal y en el caso de Chile, ni siquiera se incorporó la pregunta. Por lo tanto, para nosotros es importante hacer énfasis en que los Estados tienen que reconocer a la población afrodescendiente, con los instrumentos que, además, ya existen.

LA ONDA® DIGITAL

Portada


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


© Copyright 
Revista
LA ONDA digital