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Un puerto de aguas profundas en Rocha, para el Mercosur
Por el profesor Bernardo Quaglioüti de Bellis*
“La geografía no es la ciencia de los lugares” (Geopolítico francés Vidal de la Blache)
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El Rio de la Plata y su gran Hinterland
Desde las montañas del Mato Grosso, desde las sierras brasileñas de su macizo; desde las de Bolivia y las de Córdoba, unas misma fuerza de atracción arrastra las aguas y orienta a sus cursos hacia el Río de la Plata. Allí corren las aguas de las grandes hidrovías del Mercosur.
El Paraguay-Paraná regulado por el Pantanal y enriquecido por el Bermejo, Pilcomayo y Salado; en Brasil el río Tieté, el Paranaíba que alimentan al Alto Paraná; y el río Uruguay con el cauce que le vuelca la rica red hidrográfica de Río Grande del Sur, en dirección al extenso espacio del Río de la Plata, la única salida de esa vasta cuenca; anunciada al mundo a través de la hermosa fuente que se erige en la plaza Nabona en Roma, obra del insigne escultor y arquitecto Juan Lorenzo Bernini, esculpida a mediados del siglo XVII.
El Río de la Plata, vía de penetración-salida del hinterland del actual Mercosur, a favor de las tierras mediterráneas de Paraguay y Bolivia, como otra alternativa a su vez a los espacios interiores de Centro y Norte argentino y Suroeste brasileño, sus costas para la instalación de un gran puerto desde el siglo XVIII, cuando Alejandro Malespina en su libro “Estada en Montevideo; excursiones y aprestos para la campaña sucesiva”, destacaron al puerto de Maldonado con su extensa bahía con estas palabras: “Los chasquis o extraordinarios, los correos periódicos y la comunicación hasta los puertos del río grande, por Maldonado, llegan así a su destino con una brevedad de la cual fuera difícil dar una cabal idea sin temer de ser tachados de exageración”.
Pero tal visión tenía sus antecedentes. Dos siglos antes, nuestra costa fueron ampliamente descrita en el diario de bitácora de Francis Drake, el 15 de setiembre de 1577.
Posteriormente el Piloto Real de la Armada Española -don Andrés Oyarbide en un exhaustivo informe elevado al Almirantazgo de Sevilla, indicó: “: “...... un puerto en las inmediaciones del fuerte de San Miguel, unido al Atlántico, permitiría que el español logre la segura propiedad, usufructo y dominio de esta rica provincia que, en fértil, cómoda y saludable, no cede a las otras de ambas Américas”.
Lamentablemente, la clase política actual, a pesar de haber transcurrido cinco siglos de estas apreciaciones, de haberse realizado innumerables conferencias, de haber recibido el Parlamente Nacional fundamentados proyectos-inclusive sancionado leyes en la primera presidencia de don José Batlle y Ordóñez- carece de una visión geopolítica en cuanto a que un puerto en aguas profundas en algún punto de la costa del departamento de Rocha, es vital para que el Uruguay tenga un gran protagonismo en el Mercosur con relación al escenario de las comunicaciones.
El imaginado eje vial en Uruguay
Cuando renació sin causa plenamente justificada la idea de la construcción del puente Colonia-Buenos Aires, al poco tiempo los entusiastas o interesados promotores de la obra, se dieron cuenta que el tan cuestionado puente necesitaba una prolongación a través de un eje que, como era la idea, comunicara a los centros consumidores de Buenos Aires, Porto Alegre, Santos, San Pablo.
Es el momento en que el gobierno uruguayo de la época, desplazando la función que deberían cumplir con mayor intensidad los puentes de Fray Bentos/Puerto Unzué y el de Paysandú/Colón, constituye una “Comisión del eje vial”, que en sus estudios preliminares trazó el mencionado “eje” en dirección Suoeste-Noreste, atravesando la mitad del territorio nacional y de este modo, sepultando la idea de levantar un puerto en aguas profundas que, si bien Uruguay no lo necesita pues el de Montevideo y el proyectado puerto Sayago, les sirven a sus necesidades.
Un puerto en aguas profundas en la esquina del Atlántico y el Río de la Plata es fundamental para la región atlántica del Mercosur.
Nada se sabe de algún trabajo actualizado de dicha “Comisión Eje Vial”, quizás en silencio pleno ante la nula prioridad que el actual gobierno argentino le otorgara a la construcción del puente sobre el río de la Plata, según declaraciones que el ex ministro Lavaña expresara en un reportaje que le hiciera el diario El País (domingo 3,agosto,2003).
Argentina y su espacio marítimo fluvial
El puerto de Buenos Aires goza la categoría de puerto terminal en esta área del Cono Sur, pero su conformación le impide ser considerado como el gran concentrador y distribuidos de cargas que llegan a la región, y su baja profundidad lo inhabilita a recibir navíos de carga de última generación.
Buenos Aires no es un puerto de mar, sino de río, artificialmente elevado de categoría. Ya en el siglo XIX el esclarecido Juan Bautista Alberdi, señalaba: “Montevideo (el Uruguay) tiene en su situación geográfica un doble pecadi y es el de ser necesario a la integridad del Brasil y la República Argentina, Los dos Estados lo necesitan para complementarse”.
Este juicio se basaba en la cita del geopolítico Frederich Ratzel: “La historia de un país, siempre forma parte de la historia de los países vecinos”. Y esta sentencia , apoyada por hechos registrados por la historia, da cuenta que en el Mercosur la participación complementaria en temas de infraestructura con el objetivo de conformar un polo integral, competitivo hacia fuera, como lo exige el actual sistema internacional en materia de comercio, no cuenta con la prioridad necesaria en la agenda del sistema de integración física.
Poco y nada le servirá al puerto de Buenos Aires, la extensión que tan generosamente ( o inconscientemente) el Uruguay a través de su Cancillería concediera por Notas Reversales a la Argentina, para la extensión del canal del Indio (canciller uruguayo Ing. Ramos); canal que conforme al Tratado del Río de la Plata, el gobierno argentino administra y controla hasta la “boca de entrada del estuario”, que podemos situar entre la Isla de Flores y el Banco Inglés.
Entre el país que quiso ser y el que debe ser
¿En qué situación se encuentra Uruguay al comenzar el siglo XXI, a 145 años del primer proyecto de ley de frontera y a 117 años de la primera ley autorizando la construcción de un puerto oceánico uruguayo en La Coronilla?
Creo que se nos puede situar, precisamente en el vértice temporal que une dos coordenadas: entre el país que quiso ser y el país que es y el país que debe ser.
AQUÍ, Documentos sobre el nuevo Puerto de Aguas profundas
(.) Secretario General de la Asociación Sudamericana de Geopolítica, Presidente de Ia Academia Uruguaya de Geopolítica y Estrategia
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