Algo huele a podrido en España
Un panorama desolador

Por Carlos R. Oroño, corresponsal en España

La situación en España es cada vez más crítica: la realidad social hace agujeros por todos lados. Aquella aseveración que lanzó a bocajarro un periódico extranjero sobre Mariano Rajoy, ("el hombre equivocado en el momento equivocado"), cuando acaba de cumplir un año desde que tomó posesión del cargo de Presidente del Gobierno español, se ha cumplido a rajatabla. La crisis y el descontento social van en aumento, la gente ha salido a la calle a radicalizar sus protestas, los sindicatos mayoritarios (Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores) han convocado con éxito dos huelgas generales, algo inédito en el panorama político español.

Evidentemente es una crisis sistémica de un modelo económico injusto, que se olvida de "que los más infelices sean los más privilegiados" y que se ha echado en brazos de los mercados internacionales y de los bancos españoles. Desde Bruselas se marcan con rigor todos los pasos que hay que dar en materia de recortes para saciar la voracidad de los filibusteros económicos.

El bendito Estado del Bienestar, que repartió equidad cuando la socialdemocracia tenía mayoría en los gobiernos europeos, se ha ido al garete y la guerra dialéctica se ha desatado con estruendo en materia de Sanidad, Educación, Seguridad Social (se acaban de congelar las pensiones contributivas), una desocupación monstruosa que se acerca con celeridad a los seis millones de parados y la lista sería más extensa.

En este panorama caótico, peligroso y sin futuro, dentro de los moldes de un neoliberalismo sangrante y dogmático, está apoyado políticamente por la ultraderecha española, que se ha colado en una proporción cercana al diez por ciento en las listas del gobierno ultraconservador. La mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados lo ha transformado en un pesado rodillo (¿se acuerdan de la motosierra de Lacalle?) que veta todas las iniciativas progresistas y pone la democracia representativa en una caricatura política. Los desmanes de este gobierno han puesto en tela de juicio los logros y la representavidad de una forma de gobernar que viene desde los albores de la historia. La democracia no funciona.

La respuesta del gobierno ha sido el garrote bien templado en manos de unas fuerzas represivas con licencia para actuar con dureza frente al descontento social emergente.

Surge el desánimo y la rebelión por todos los estamentos de una sociedad cada vez más empobrecida, donde la situación de hambre y desocupación están aniquilando a buena parte de la población. Los desahucios se multiplican y los deudores son arrancados con violencia de sus casas, por parte de una policía que hinca el diente entre los más desfavorecidos.

Toda esta política liderada por Rajoy está llevando al país a una catástrofe humanitaria que hizo confesar a Santiago Carrillo antes de morir ,que España ya estaba en "una situación prerrevolucionaria, pero que aún la gente no estaba preparada". Si bien las condiciones objetivas van madurando con celeridad las condiciones subjetivas se mueven a un nivel inferior. La gente está respondiendo poco a poco y la indignación se siente pero aún el caldo de cultivo no está preparado por ejemplo para solicitar un referéndum sobre las medidas que está tomando el gobierno ya que no ha cumplido con su programa electoral, mintiendo descaradamente en todos los movimientos políticos y económicos. La fuerza arrolladora de los sindicatos y el pueblo aún no tienen la fuerza necesaria para tumbar a un gobierno conservador que ha perdido toda la confianza y que se precipita día a día, mediante mentiras y arbitrariedades, en el desprestigio y el rechazo nacional e internacional.

El Presidente y sus ministros caen en las encuestas a un nivel impopular decreciente. Para muestra basta un botón: el ministro de Justicia Ruiz Gallardón, un espécimen ligado al franquismo, a Fraga Iribarne y a José María Aznar, ex-presidente e ideólogo de un grupo de análisis y estudio de las ideas más reaccionarias de la ultraderecha a nivel mundial (FAES) dijo hace poco en un programa de la radio nacional de España, que "gobernar es provocar dolor". Esta patética radiografía desnuda de cuerpo entero a un gobierno comprometido y entregado con cinismo a fumigar todo lo sano de este país, que no se merece este calvario y este gobierno depredador. Hasta cuando se prolongará esta situación pre-revolucionaria, sólo lo sabe el pueblo español. Todos creen que más tarde que pronto se abrirán las grandes alamedas. (Continuará)

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