|
Carlos Puchet: poeta, militante, exiliado
Por Martín Puchet Anyu*l Ciudad de México, 7 de enero de 2013
Carlos Puchet Castellanos nació en Uruguay el 7 de agosto de 1926. Sus padres, Santiago Puchet (1883 - 1959), notario, y María Emilia Castellanos (1892 - 1975), maestra normalista, ya eran entonces profesionales establecidos. Vivió su infancia y adolescencia en la casa natal contigua a la estación de ferrocarriles de Durazno. Estudió en Montevideo derecho y largamente filosofía con Luis Gil Salguero. Escribió poesía desde joven. Se relacionó con el grupo que editaba la revista Asir y con la Agrupación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores. Trabajó, primero, como locutor de noticias en radio Montecarlo y desde los 23 años en el poder judicial. Se casó con María Emilia Anyul en 1951, con quien tuvieron tres hijos: Martín, Clara y Ana.
En 1964 ganó el premio “Enrique Amorim” de la Asociación Uruguaya de Escritores y publicó el libro Poesías y, en 1965, el 2º premio del Concurso Municipal de Poesía (inédita) de Montevideo con Réquiem para un adolescente que publicó ese año. En 1967 obtuvo, de forma compartida, el 1er. premio del Concurso de Poesía X Aniversario de la Revista de los viernes del diario El Popular con “Luna 67. Primeras imágenes retrasmitidas”, en 1968 el 1er. premio del Concurso Municipal de Poesía (inédita) y en 1972 el premio “Susana Soca” de la Universidad de la República, ambos, con Tabla de los elementos.
El 7 de octubre de 1970 formó parte del “grupo de ciudadanos sin militancia política activa” que convocó a “un acuerdo sin exclusiones, entre todas las fuerzas políticas del país que se opongan a la conducta antipopular y antinacional del actual gobierno” que dio origen al Frente Amplio. En 1971 fue el secretario del Comité Ejecutivo del Frente Izquierda de Liberación que presidía Luis Pedro Bonavita. Cuando en 1972 se fundó el diario vespertino “de oposición, frentista y unitario” Última Hora fue su redactor responsable. En ese carácter, el ministro de Educación y Cultura, Julio María Sanguinetti, promovió juicio en su contra por “delitos de imprenta”. Carlos Martínez Moreno lo defendió y logró ante la Suprema Corte que lo sobreseyeran. El 27 de junio de 1973 ante la muerte de Paco Espínola escribió en la contraportada del periódico: “Te veo, Paco, con los miles de ojos del pueblo que te quiere, tanto o más de lo que tú lo amaste.
Y que sabe que fuiste un revolucionario y el hermano de todos y cada uno de nosotros que aquí quedamos para ofrecerte la luz de la aurora”.
Era el día del golpe de estado. La dictadura clausuró el diario en agosto.
Los meses y años siguientes colaboró activamente con José Luis Massera en las tareas de coordinación con otros sectores políticos que emprendió el Partido Comunista del Uruguay, ilegalizado en diciembre de 1973. El 1 de noviembre de 1975 Arturo Baliñas y su hijo Óscar lo acompañaron a la embajada de México. El embajador Muñiz Arroyo le concedió asilo y el 29 arribó a la Ciudad de México.
2- En 1976 estuvo entre los fundadores de la Federación Latinoamericana de Periodistas y lo eligieron como uno de sus vice - presidentes. Los años del exilio participó en las acciones de solidaridad con su pueblo, en las gestiones ante el gobierno mexicano para que se concediera protección a los exiliados uruguayos en Buenos Aires y en la concertación con los partidos políticos mexicanos y latinoamericanos contra las dictaduras. Trabajó en áreas de Comunicación Social de la Secretaría de Patrimonio y Fomento Industrial, del Fondo de Cultura Económica y de la Comisión Nacional de Puertos. Desde 1977 se desempeñó como corrector de estilo y traductor en el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos.
En 1985 le restituyeron sus derechos e hizo efectivo su retiro como funcionario del poder judicial uruguayo. En 1996, después de jubilarse de su actividad en México, le diagnosticaron enfermedad de Parkinson. En 2003 muere su esposa. Ese mismo año publica, en Montevideo, Poesía que reúne exclusivamente su obra ya editada o premiada. Nunca regresó a Uruguay ni se nacionalizó mexicano. Murió entre los brazos de sus hijas el 15 de noviembre de 2012.
PACO Lo que sigue es una nota de Carlos Puchet en el día del golpe de Estado, escrita en el periódico Última Hora, contraportada, 27 de junio de 1973, referida al escritor Paco Espínola, fallecido el 26 de junio de 1973. Este 27 de junio se cumplen 40 años del quiebre institucional.
“Lo veo. No recurro a las fotografías ni al sonido de su voz (que conservo) ni aún a la memoria de alguno de sus textos (que retornan esta noche, implacables).
Lo veo donde lo vi por vez primera, en la casa de Luis Gil. Era 1944, era otoño. Era un hombre vestido de negro, un fumador insaciable, una espiral infinita de cuentos y sucedidos que ascendía de su San José natal.
Narraba como nadie (lo sabemos todos), narraba, con arrebato, con el humor más varonil, con sorpresa inapresable. Como si ese mundo pueblerino se desplomara sobre este otro real, de golpe lejanísimo. Como si construyera un prodigioso retablo donde seres cotidianos y habituales, eran rescatados tiernamente de boliches y patios de casonas, de pequeñas plazas de anteayer inmóvil y de ranchos con enredaderas y malvones. Y luna - luna de Paco - muy alta y blanca y sola.
Te veo Paco Espínola, Paquito como le dicen los niños, mate en mano y cigarrillo, ofreciendo a mi asombro de los veinte años (a todos los asombros de todos los adolescentes) la siempreviva de “La Ilíada”. O el éxtasis de la ira y la piedad que devora al Profeta Isaías ante la ciudad del escarnio y la miseria para los más desgraciados, para los pobres.
O, acaso ejemplar, único, cuando nos hiciste leer mil veces a Acevedo Díaz para darnos la medida de la dignidad y el coraje de la Patria Vieja.
Y Cervantes - turbado silencio del amor y los sueños - ya precipitado en la imposible tarea de devolver en un libro la material sed de justicia de los hombres.
Te veo, camarada Paco, estremecido y altivo cuando recibiste el Carnet del Partido Comunista una noche inolvidable. Cuando los revolucionarios más duros y probados - más humanos - lloraron al verte y te envolvieron en las lágrimas y las alegrías de la clase obrera, para siempre.
Te veo, Paco, con los miles de ojos del pueblo que te quiere, tanto o más de lo que tú lo amaste.
Y que sabe que fuiste un revolucionario y el hermano de todos y cada uno de nosotros que aquí quedamos para ofrecerte la luz de la aurora”.
* Doctor en Economía, hijo de Carlos, radicado en México.
LA ONDA® DIGITAL
|
|