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“El Chileno”, con la frente en alto
Por Raúl Legnani Urumex@gmail.com
En los próximos días sabremos si el doctor Jorge Venegas estaba habilitado o no, para ser ministro de Salud Pública debido a que nació en Chile, pero no ejerció la ciudadanía legal uruguaya durante siete años (la obtuvo el 12 de abril de 2007), que se cumplen el 12 de abril de 2014.
De lo que no hay la menor duda es que “El Chileno”, como le dicen sus amigos, compañeros y colegas, jamás se propuso violar la Constitución y la Ley, en caso que se demuestre que no estaba habilitado para ser ministro.
Si hubo un error fue en primer lugar de la Corte Electoral y en segundo término - pero muy en segundo término- de los especialistas en temas electorales de la lista 1001.
Es que Venegas no ocultó nada y solamente se limitó a hacer los trámites que le impuso la Corte, quien en un determinado momento - por medio de un funcionario - le debe haber dicho “su trámite está finalizado, buenas tarde”.
A Venegas lo conozco desde hace muchos años, porque los dos estudiamos medicina en nuestro país. Después nos encontramos en la UJC, sector universitario. Volvimos a encontrarnos en México, los dos como asilados políticos.
En todo ese transcurrir “El Chileno” rápidamente se asimiló a nuestra cultura, oriental y criolla, a pesar de que en el país azteca vivió uno diez años. Es un urumex, con raíz chilena.
Sentirse uruguayo, como él se siente, no es un pretexto para no acatar las leyes, aunque nunca haya querido violarlas y nadie le haya alertado de que podía estar haciendo algo mal.
Por eso, si hubo irregularidades y no estaba autorizado para estar al frente de un Ministerio, lo correcto es renunciar, cosa que quiso hacer y que su partido (PCU) entendió que no era lo mejor y que había que esperar la resolución de la Corte Electoral.
Las exigencias para ser candidato al Senado o estar al frente de un Ministerio, son formas de protección para que los extranjeros no “invadan” a este país y terminen copando ciertos cargos de gobierno. Filosofía que ha llevado a otros países a ser mucho más exigentes que el nuestro, en esa materia.
El politólogo Oscar Botinelli ha sido contundente: “El mejor político del mundo no puede ser llamado a presidir el Uruguay si no es ciudadano natural uruguayo. El mejor gobernante del mundo no puede ser ministro en Uruguay si no es ciudadano natural o legal con siete años de ejercicio. Es así y punto. Y eso no solo no se discutió nunca, sino que nunca nadie propuso cambiar esto en la Constitución”.
Venegas seguramente volverá a su profesión con la frente en alto, en tanto no fue por su actitud que la vida lo puso en este embrollo. Es de esperar que sus asesores no lo metan en un camino sin salida.
*Periodista y maestro uruguayo Columna publicada en La República el 11 de febrero
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