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Marco Aurélio Garcia Ni descalzo, ni de rodillas
Por Leandro Fortes*
Todo este revuelo de cuervos y buitres alrededor de la salud de Marco Aurélio Garcia, inclusive la denuncia (!) de Folha de S.Paulo denunciando que él fue operado con recursos de los SUS, esconde un doloroso rencor con respecto al asesor internacional de la Presidencia de la República. Garcia, llamado MAG por los amigos (suyos, yo no lo conozco), es uno de los principales articuladores del Foro de San Pablo, el movimiento contra hegemónico de las izquierdas latinoamericanas a la política de sumisión de la región a los intereses de los Estados Unidos y de las corporaciones capitalistas del Viejo Mundo. En los años 1990, fue la iniciativa de Marco Aurélio Garcia la que alimentó nuestro sentimiento de soberanía y autodeterminación cuando todo lo demás era dictado por el Consenso de Washington y por el FMI, recetas a las cuales el gobierno brasileño, desde la dictadura militar a los años FHC, siguió como un corderito amaestrado. Electo Luiz Inácio Lula da Silva, le correspondió a Garcia, junto a los embajadores Celso Amorim y Samuel Pinheiro Guimarães, reorientar la diplomacia brasileña como forma de sacar a Brasil, una inmensa nación potencialmente rica y poderosa, de su condición subalterna y llevarla a un protagonismo inédito y, de cierta forma, perturbador dentro del orden mundial. Al hacer esto, Garcia hizo que el mundo recordara el punto de degradación al que habíamos llegado: en 2002, el embajador Celso Lafer, ministro de Relaciones Exteriores, canciller de Brasil en el segundo gobierno FHC, fue obligado a sacarse los zapatos en el aeropuerto de Miami, por orden de un funcionario aduanero de los EE.UU. En lugar de darse media vuelta y hacer un reclamo formal a la Casa Blanca, Lafer sacó el piecito del zapato con la cola entre las piernas. Fue el auge de la política de los pies descalzos y de la diplomacia de rodillas. Entonces, estas personas que, hoy, sin un mejor argumento, preguntan patéticamente si Marco Aurélio Garcia hizo la cola del SUS, entonces, realmente, en aquella empresa vergonzosa, personal e irreproducible de los que se alegraban en secreto del avance de los tumores que un día atormentaron la vida y el futuro político de Lula y Dilma Rousseff. Sin voto, sin popularidad y desnudos de humanidad, juegan todas las fichas al cáncer - o a la debilidad del corazón - ajeno.
Fuente: Revista Carta Capital- Brasil Foto: Marco Aurélio Garcia/ paraguay.com
Traducido para LA ONDA DIGITAL por Cristina Iriarte
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