Renta básica
Consecuencias inmediatas

Por el arquitecto Luis Fabre

La distribución de la riqueza, paradigma del gobierno progresista, tiene una cabal traducción en el otorgamiento de una mínima cantidad de dinero, que cubra la supervivencia, a todos los habitantes del País. La idea, de lo que se conoce como renta básica viene a mi memoria con el nombre de salario universal expresada en el libro “Imperio” de los italianos Hardth y Negri hace ya unos cuantos años. Se basa en la solidaridad social amparando el derecho a la vida de todos los seres humanos independientemente de su condición. Pero a mi entender habilita a los destinatarios a forjarse una vida mejor, despegada de las necesidades primarias.

Proyecciones i(ni)maginables

Con una base igualitaria, todos los propósitos podrán ser logrados de acuerdo a las destrezas y habilidades, a las vocaciones que hacen de la diversidad en la individualidad un componente único de la especie humana. Que hacen a algunos destacarse sobre la mayoría con logros materiales e intangibles, que aportan al acervo social, a la acumulación de conocimiento y también de riquezas que precisamente retroalimentan la propuesta distribución.

El delito, inescrutable resultante de las humanas miserias, seguirá existiendo, pero ya no impulsado por las necesidades básicas. Y, simultáneamente, no exonerado por esas mismas. Imagínese solo los beneficios que a la justicia puede acarrear, no verse limitada por eximentes hoy ineludibles a su aplicación en una sociedad tan injusta.

Las políticas sociales elevarán sus metas con propósitos adecuados a la complejidad de la sociedad actual, asistiendo en capacitación y adiestramientos acorde a las vocaciones y propósitos individuales y colectivos. Igualando abajo, se igualarán oportunidades más arriba.

Quienes por herencia u otras razones tengan ingresos y patrimonio, también recibirán el salario puesto que igualando arriba es congruente con igualar abajo. Pero, en esta línea de pensamiento se podrá cuestionar, bajo de fundamento de la segura renta, las propias leyes de herencia que habilitan este modo de injusta distribución de riqueza, independiente de los méritos y necesidades del beneficiario.

Consecuencias inmediatas

Se replanteará todo el sistema jubilatorio, abandonando al fin el paradigma del hombre máquina, de los ciclos activos e inactivos, contrarios a la integralidad de la vida humana. Se terminará con el dogma de una edad para adiestrarse, otra para trabajar y otra para la inactividad. Todas las edades podrán ser para todo y toda actividad, remunerada o no, podrá ser realizada a cualquier edad!
Amparados por la renta básica, las personas podrán dejar de trabajar solo para vivir y hacerlo para vivir mejor. Claro que podrán elegir no trabajar para vivir peor, volcados a una adicción. No tengo positiva respuesta para las consecuencias negativas de esta proyección.

Pero se verán menos obligados los niños a tener trabajar. Los artistas desplegarán su vocación, los pensadores su capacidad de reflexión. El ocio creativo será revalorizado, menos discriminado, así como todas las actividades, acciones individuales y sociales que hoy aparecen como no utilitarias y en el futuro, como pasó a lo largo de toda la historia, mostraran su aporte a una sociedad más versátil, más justa, rica en la diversidad, solidaria, inclusiva. Puedo ahorrarme parte del extenso listado de adjetivos que se me ocurren: una sociedad más humana.

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