“La reacción de la oposición conservadora,
existe porque poderosos intereses
se están viendo frustrados”

Por el embajador Samuel Pinheiro Guimarães*

La política exterior brasileña ha experimentado un cambio a partir de que el Partido de los Trabajadores (PT) encabezado por Lula iniciara su gobierno en 2003. A partir de ese momento Brasil pasó a implementar una política orgullosa y soberana, centrándose en los intereses nacionales, abandonando la postura subordinada a los intereses externos, en especial de los Estados Unidos, como ocurría en el gobierno del PSDB (1995-2002) indica Pinheiro Guimarães. En la siguiente entrevista el embajador Samuel Pinheiro Guimarães, secretario general del Itamaraty durante el gobierno Lula, analiza la actual coyuntura de su país. A continuación los pasajes, más salientes de ese diálogo.

Oposición conservadora
Al asumir, el presidente Lula afirmó que daría prioridad a las relaciones de Brasil con los países de América del Sur, así como también dar énfasis a las relaciones con los países africanos. La política exterior anterior privilegiaba las relaciones con los Estados Unidos de una forma muy intensa y subordinada. El presidente FHC prácticamente no visitó los países africanos.

Al comienzo del gobierno Lula los EE.UU. prepararon la invasión de Irak - una invasión que procuraba justificar con documentos falsos, presentados en la tribuna de la ONU por el Secretario de Defensa norteamericano - y Brasil se opuso a esta invasión, inclusive buscando articularse con Francia y Alemania para que esto no sucediese.

En el caso del Alca (Área de Libre Comercio de las Américas), el gobierno anterior decía, retóricamente, “vamos a negociar y, al final, si no fuese bueno, nosotros no aceptamos”. Esto no existe. En las negociaciones internacionales, si usted negocia es porque está llegando a un entendimiento. Otro ejemplo fue la reunión de los países árabes con los países de América del Sur, que generó un malestar enorme en la derecha brasileña porque esto irritaba al gobierno norteamericano.

Y estos son apenas algunos pocos ejemplos de acciones contrarias a la orientación de la política exterior anterior. La reacción de la oposición conservadora, de derecha, existe porque poderosos intereses se están viendo frustrados.

Relación con “fuertes” y “débiles”
El centro de la política exterior brasileña es América del Sur. Existe una enorme asimetría entre estos países - de territorio, de recursos naturales, de población y de capacidad productiva - y esto torna muy delicadas las relaciones con los vecinos. El presidente Lula siempre hizo hincapié en decir que Brasil tenía relaciones de asociación con los países vecinos, no de liderazgo. Son relaciones caracterizadas por la generosidad, por el reconocimiento de que Brasil tiene una responsabilidad mayor en el proceso de desarrollo de América del Sur, que nos interesa económica y políticamente.

Durante todo el gobierno del presidente Lula hubo una gran reacción de los partidos de derecha, conservadores, reaccionarios, tradicionales, como si Brasil debiese tener actitudes agresivas con los países vecinos. Sin embargo, lo que sucedió fue justamente lo contrario. Estuvimos de acuerdo en todas las cuestiones relativas a Bolivia y lo mismo sucedió con Paraguay.

En el gobierno Lula Brasil decidió realizar una contribución voluntaria de 500 millones de dólares al Focem [Fondo para la Convergencia Estructural y Fortalecimiento Institucional del Mercosur], que tiene que ver con la reducción de las asimetrías, para la construcción de la línea de trasmisión entre Itaipú y Asunción. Esto permitirá el desarrollo industrial de Paraguay y tendrá un impacto positivo para nosotros, pero fue criticado por la derecha brasileña. Otro indicador del cambio de la política exterior es el hecho de que los presidentes de América del Sur, cuando fueron electos, en lugar de visitar los EE.UU., vienen a visitar Brasil. Esto no es porque sí, significa el interés en las relaciones políticas y económicas con Brasil, cosa que antes no ocurría.

Economía
La política exterior de Brasil en el gobierno del presidente Lula sufrió una inflexión muy grande. Esto se dio en los más diversos campos de actuación de Brasil en el exterior y se reflejó, por ejemplo, en la extraordinaria ampliación del comercio con los países de América del Sur y, sobre todo, del Mercosur. Y esto tiene que ver con la producción industrial brasileña. Nuestras exportaciones hacia estos países son, principalmente, de productos industrializados.

La ampliación y diversificación de estas relaciones comerciales, junto con el esfuerzo para construir la infraestructura de los países vecinos, como la carretera bioceánica en Perú, la construcción de la línea de trasmisión entre Itaipú y Asunción, el financiamiento de gasoductos en Argentina, de carreteras en Bolivia, todo esto es importante y resulta en contratos con empresas brasileñas, lo que significa empleos para las personas en Brasil.

Mercosur social
Poco se habla de esto, pero un trabajador que trabaja en cualquier país del Mercosur puede acumular los años de trabajo en materia de previsión social. Y cualquier ciudadano del Mercosur que vaya a vivir fuera de su país de origen, luego de dos años puede pedir la residencia permanente. Con esto él pasa a tener todos los beneficios civiles. Estos y otros son acuerdos importantes que benefician a toda la población del Mercosur.

Defensa
El Consejo de Defensa Sudamericano es un órgano muy importante en el cual militares y civiles de los países de América del Sur pueden cooperar e incrementar el intercambio para entrenamiento de oficiales, y crea la posibilidad, en el largo y mediano plazo, de que podamos crear una industria de defensa de los países sudamericanos, para que las fuerzas armadas de estos países se abastezcan dentro de la propia región. Esto, obviamente, frustra intereses muy fuertes.

China X Brasil
En China se está procesando desde 1979 para acá un fenómeno extraordinario, con una enorme migración de capital y de tecnología proveniente de los países occidentales. Esto transformó la estructura de la economía china, que ya había, además, pasado por transformaciones con gobiernos anteriores, que crearon una infraestructura física, elevaron los niveles de educación de la población y así sucesivamente.

Entonces este proceso - con tasas de crecimiento en promedio del 10% al año - convierte a China en la segunda mayor potencia económica, el principal país exportador y segundo mayor importador del mundo. Esto tiene un gran impacto en las economías americana, brasileña, en la asiática y europea.

Este nuevo polo de crecimiento capitalista tiene una característica: China no tiene los recursos naturales suficientes para este ritmo de crecimiento. Incluso con este ritmo de crecimiento promedio del 10% al año, cerca de 900 millones de chinos aún están fuera de la economía moderna. Por lo tanto es un país que tiene escasez de minerales y se convierte en un gran importador de todos los productos necesarios a la industria. Al mismo tiempo, buena parte de su territorio es desértico y montañoso, lo que genera una densidad poblacional muy grande en la costa y en la región este. Más allá de esto, tienen problemas de agua y de polución, inclusive en las napas freáticas.

Con relación a Brasil, son grandes importadores de hierro y de soja, que se destina, principalmente, para la alimentación del ganado chino, especialmente porcino. En consecuencia, China se tornó el principal socio comercial de Brasil en pocos años, con superávit para nosotros. Las exportaciones de China, cabe destacar, no perjudican sólo a la industria brasileña, sino también a la de los Estados Unidos y la de Europa. Pero, al mismo tiempo en que perjudican a la industria, atraen capital hacia el sector primario, porque los inversores brasileños y extranjeros saben que, si invierten en la industria en Brasil, enfrentarán una competencia externa muy fuerte, principalmente de China, entonces la perspectiva de lucro es menor. Mientras que, si invirtieran en la minería o en la agricultura, saben que tienen, inclusive, el mercado chino.

También existe el efecto en el sector cambiario, que también afecta al sector industrial, se da el efecto de concentración de renta, por una razón obvia, pues tanto la minería como la agricultura de exportación emplean poca mano de obra, entonces estos enormes lucros que devienen de la exportación de productos primarios son altamente concentrados.

“Crisis” capitalista
El sistema capitalista en general no está en crisis. Lo que está en crisis son los centros tradicionales del capitalismo. China es un sistema capitalista, así como la India y Brasil. Los centros tradicionales sufren con la competencia y también porque sus capitalistas se fueron a invertir en China, en lugar de generar empleo en los Estados Unidos y en Europa, porque en China el margen de lucro es mayor.

Del punto de vista de una empresa multinacional, es más barato producir en China - y después exportar hacia sus países de origen y hacia otros países. Y, al igual que en Brasil, la perspectiva de lucro es muy grande, esto ha atraído inversiones masivas enormes y ha causado una enorme penetración del capital extranjero, especialmente en el sector de servicios, así como en la salud, en el comercio minorista, en la educación y en otros, lo que ha causado una transformación en la estructura de la propiedad de la economía en Brasil.

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