Lichtenstein llega a la Tate Modern de Londres
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Una exposición retrospectiva de Roy Lichtenstein, que se inauguró en el Instituto de Arte de Chicago, y posteriormente pasó a La Galería Nacional de Washington, patrocinada a nivel mundial por Bank of America Merrill Lynch, con diversos apoyos, llega ahora a la Tate Modern de Londres comisariada por Sheena Wagstaff, que cuenta con la colaboración de Iria Candela. La muestra la integran 125 obras, entre ellas ‘Whaam!’, 1963, de la Tate; y ‘Drowning Girl’, 1963, del MoMA neoyorquino, así como esculturas en cerámica y bronce, y una selección de dibujos inéditos, collages y obras sobre papel.

En esta muestra se puede seguir su trayectoria artística, junto a las pinturas clásicas de heroínas románticas y escenas de guerra, donde el artista puso su acento, se exhiben obras tempranas, imágenes de objetos cotidianos en blanco y negro, paisajes y espejos, así como sus respuestas al expresionismo, americano y alemán o al futurismo. Y su inmersión en el desnudo femenino.

Nacido en Nueva York en 1923, Lichtenstein rompió con el expresionismo abstracto de sus contemporáneos para desarrollar un estilo propio mundialmente reconocible, que incorpora al óleo las técnicas mecánicas y de imprenta que, en los años 50 y 60, contribuían a expandir la cultura popular.

Esta gran retrospectiva de Roy Lichtenstein, maestro del arte Pop, desvela nuevos matices en la obra del artista, que se inspiró en el cómic y la cultura de masas, para explorar el concepto de la percepción. En pleno apogeo de la publicidad y los medios de comunicación en Estados Unidos, decidió explorar cómo esa nueva forma de tratar las imágenes, reproducidas masivamente, afectaban “a nuestra percepción y consumo de las mismas”, explica Iria Candela, comisaria de la exposición que acoge la Tate Modern de Londres.

“Lichtenstein: una retrospectiva”, reúne más de 125 trabajos del prolífico pintor, incluidos los más famosos como “Whaam!” o "Drowning girl" (ambos de 1963), que le han convertido en uno de los artistas más influyentes de su época.

El artista nioyorkino tomaba viñetas de cómic, que reproducía con su pincel con técnicas de imprenta -líneas gruesas para los contornos y puntos para la tonalidad y las sombras, para abundar "con ambigüedad e ironía" en su tema central: cómo influye en nuestro procesamiento de las imágenes la manera en que son representadas.

La obra con la que inauguró este camino, “Look Mickey” (1961), inspirada en un cómic de Mickey Mouse de sus hijos, es una de las piezas clave de la muestra londinense, la mayor dedicada al artista en dos décadas.

A la que se agregan otros trabajos como la "Guerra y romance", donde incluyen escenas de guerra o bonitas mujeres en actividades cotidianas por las que es tan conocido. Esta exposición, que ya se mostró en Chicago en 2012 y viajará a París, recorre la trayectoria del artista desde sus inicios hasta su muerte en 1997, incluyendo obras realizadas ese año y que nunca antes se han visto en público.

Una de las salas más interesantes muestra cuadros de su juventud y de su madurez con un motivo común: su exploración de la pincelada, esencia del arte pictórico y que él, pese a emular la reproducción industrial de imágenes, nunca abandonó. "Incluso en sus obras de puntos puede percibirse la pincelada del artista, que también aparece como tema de sus óleos, por ejemplo en 'Brushstroke' (Pincelada), donde dibuja de manera controlada el trazo espontáneo de una brocha", afirma la comisaria.


En este sentido, Lichtenstein fue uno de los primeros en convertir el propio arte en “objeto artístico”, de una manera "muy consciente e intelectual", a fin de explorar "el papel del artista en un mundo mediatizado", agrega.

Pese a ser su arte más cerebral que emocional, el estadounidense también mantuvo un cálido diálogo con movimientos anteriores como el Impresionismo y el Futurismo y con artistas concretos, en particular Picasso, de quien dijo que era “el mejor artista del siglo XX”.

La exposición incluye “Femme d'Alger” (1963), versión de la obra del genio español, y la interesante "Rouen cathedral" (1969), serie inspirada en la de Claude Monet.

La retrospectiva de la Tate, que abrió el 21 de febrero y se extiende hasta el 27 de mayo, muestra también esculturas de Lichtenstein, inspiradas en el Art Decó, que dominó el Nueva York de su infancia, sus plácidos paisajes y tres de cuatro cuadros gigantes que hizo como parte de su serie “Artist's studio”, uno de los cuales homenajea a Matisse.

Roy Lichtenstein (1923-1997) estudió arte en la Universidad de Ohio, y ejerció la docencia en Nueva York y Nueva Jersey antes que la exposición presentada en la galería Castelli, en 1962, le lanzara al estrellato. Se trata de uno de los artistas más valorado de la segunda mitad del siglo XX, con obras en los grandes museos del mundo, desde el MoMA de Nueva York al Museo Ludwig de Colonia y el de Arte Contemporáneo de Los Ángeles.

Para Sheena Wagstaff, comisaria de arte en el Museo Metropolitan; “El es uno de los grandes pintores, en mi opinión, es el pintor modernista más grande del siglo XX, junto a Picasso o Matisse. Y además están sus contemporáneos de los años 60 Oldenburg, por supuesto Warhol, Jasper Johns, Robert Rauschenber. Pero lo que él pinta es muy diferente de esos cuatro artistas, él ha perpetuado una tradición de pintura que trastocó todo de manera radical.”

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