El mayor retraso del país y
de la izquierda, es político y cultural

Por Enrique Canon

El jueves 28 de febrero se realizó un acto de Banderas de Líber- FLS en homenaje a Ramón Cabrera. En el acto habló Enrique Canon (Banderas de Líber), director de Aduanas; Elbio Monegal, dirigente de AEBU; y cerró el acto Danilo Astori. Lo que sigue fue el discurso pronunciado por Enrique Canon.

Las raíces de los árboles temblaron, tiemblan y continuarán temblando. Lo hacen con radicalismo, como corresponde a cambios de raíz, a una revolución.

Una revolución no es solo ni principalmente el Grito de Asencio o Admirable Alarma (de la que se cumplen justamente hoy 202 años) o la batalla de Las Piedras, es las Instrucciones del año 13 (de las que celebramos en este año su bicentenario), es el Reglamento provisorio de 1815 y su aplicación.

Una revolución es un cambio de capas y clases sociales y sus representantes en el poder político aplicando su programa con participación protagónica de los beneficiarios.

Los 2 gobiernos frenteamplistas exhiben logros sin precedentes en: indigencia, pobreza, desempleo, aumento de la producción, crecimiento del salario real, inversión, derechos humanos, etc.

En referencia a la Declaración de Inconstitucionalidad de la Ley interpretativa de la ley de Caducidad por parte de la Suprema Corte de Justicia, decimos que respetando la separación de Poderes y la autonomía del Poder Judicial, estamos seguros que el pueblo uruguayo encontrará -dentro de los márgenes de la Constitución y la Ley- los caminos para que la Verdad y la Justicia resplandezcan y se sepulte la impunidad por siempre.

Podemos profundizar el desarrollo.
Hoy, grandes oportunidades están a disposición del Uruguay: multiplicación de la matriz energética (condición para el crecimiento), prospección y hallazgo de hidrocarburos, planta regasificadora, desarrollo infraestructural, puerto de aguas profundas y explotación del mineral de hierro. Propugnamos un crecimiento sustentable y cuidadoso de los impactos sobre la comunidad y los recursos naturales.

La derecha comprende perfectamente el riesgo.
El patriciado y otros representantes de la restauración nos sienten intrusos, se sueñan propietarios del poder y abominan de nuestra política por razones de clase. El desarrollo con justicia social, equidad, libertad y en democracia les incomoda. Temen la conquista de las mayorías por la izquierda, significando profundización del proyecto nacional.

Autocríticamente debemos decir que tenemos retrasos, gestiones insuficientes; desde el FLS hemos cometido errores y, además, nos hacemos responsables de los errores e ineficiencias de nuestros gobiernos. No debiera haber errores propios y ajenos, ni diferentes señales a los agentes económicos, tampoco desorden y confusión en cuanto a la institucionalidad. Si los uruguayos pierden la esperanza y la confianza en el gobierno y en el FA, perdemos todos; fundamentalmente los más humildes.

Sin embargo, el mayor retraso del país y de la izquierda es político y, además cultural. Emblemáticos -en ese sentido- son: los distanciamientos entre izquierda y academia, izquierda y cultura, izquierda y capas medias, izquierda y trabajadores, junto a la existencia de corporativismos conservadores.

No vale hacerse los distraídos, algunos de ellos son hijos (naturales o legales) de la izquierda. Y la forma de superar estas carencias es con participación, discusión, fraternidad, organización. En síntesis, más democracia.

En toda coyuntura -aun en la dictadura- fue distintivo de la izquierda uruguaya, presentar a la sociedad un análisis: vertebrador, orientador y explicativo de la génesis, desarrollo y dirección del proceso político. Asemejaba a una bitácora, una carta y un compás de navegación que le indican al navegante su situación actual, cómo llegó a ella y según adónde quiera ir, un curso de navegación.

Cayó en desuso.
Muchos militantes, muchos ciudadanos se sienten perdidos; no se explican como llegamos hasta aquí, adónde vamos como sociedad, y si los pasos que estamos dando nos acercan a ese destino.

Sin difundir esas coordenadas, todo parece fruto de la casualidad, de los precios de nuestros productos (como dicen los restauradores), de inspiraciones repentinas, todo es aleatorio, todo es posible al mismo tiempo, no hay limitantes, no hay planificación.

En y desde Banderas de Líber queremos rescatar esa práctica. Afirmamos que existe ese relato político hoy en la izquierda uruguaya. Sin embargo, la militancia -hoy en retroceso- no recibe suficientemente las explicaciones de ese rumbo exitoso para poder transmitirlas a la sociedad y abrevar, a su vez, en ella. El proyecto no hace aun carne en sus beneficiarios, las fuerzas motrices del cambio. Pero sin la participación activa de la sociedad civil y en particular de los trabajadores nucleados en el PIT-CNT, no habrá cambios.

Más aun, la buena performance del gobierno no obstan a la existencia de: descontento, avance de la cultura del consumismo, persistencia y nuevas formas de delincuencia, fragmentación social y cultural que vienen de lejos.

Son razones suficientes para redoblar la batalla por los principios fundamentales de una nueva sociedad. Y déjenme enunciarlos con palabras de Seregni hablando en el Paraninfo de la Universidad en marzo de 2004 refiriéndose a cómo superó la generación 83 el miedo en tiempos de dictadura y reconocerán su vigencia actual:

“Y lo importante, lo importante para la memoria es cómo lo hicieron; fue superar la intención del régimen de que cada uno viviera aislado de los demás, que cada uno se encerrara en sí mismo como un erizo; fue entonces superar la barrera, la debilidad y el frío de lo individual y alcanzar la fuerza y la calidez de lo colectivo. Fue la necesidad de reencontrarse con otros, fue recrear la solidaridad, la confianza, la lealtad; fue superar la dignidad humana, en el mejor sentido del término; y fue, por sobre todas las cosas, recuperar el sentido de la vida, recuperar el valor del amor como fundamento de la relación humana, recuperar los valores éticos y sociales, y saber que esa reconquista era posible si la lucha era de todos para salir entre todos.”

No solo de pan vive el hombre, dice el Evangelio según San Mateo.
Si nuestros avances en el desarrollo económico no tienen ese correlato político, ético y cultural, habremos fracasado … como lo demuestran tantas experiencias en el mundo. El relato y su difusión se demuestran, pues, imprescindibles.

¿Cual es ese relato? ¿De dónde venimos?
Somos orgullosos hijos de un proceso de acumulación de fuerzas en clave de unidad, guiado por una estrategia. Unidad obrera, obrero-estudiantil, con capas medias, con elaboración programática y hegemonía cultural de la izquierda, lo que resultó en su unidad política en el FA con camaradería, generosidad y altura de miras.

Estamos parados en hombros de gigantes: Seregni, D'Elia, Crottogini, JP Cardozo, Héctor Rodríguez, JP Terra, Zelmar, Arismendi, entre muchos otros.

¿Dónde estamos hoy?
Encontramos una sociedad fracturada, desalentada, con un 20% de desocupación y un país vulnerable a todos los vaivenes. Superar esa situación exigía la única política estratégica posible: promover el crecimiento, transformación productiva, aumento de las exportaciones, el pleno empleo y políticas de inclusión.

Si en 1971 el imperativo era terminar con el estancamiento productivo, hoy es la disminución de las vulnerabilidades, avanzar en la redistribución de la riqueza y la recomposición del tejido social.

También aggiornamos el programa del FA para responder a nuevas situaciones producto del desarrollo.

¿Adónde vamos?
Se atribuye a Séneca la frase: “No hay viento favorable para el barco que no sabe adónde va”.

El capitalismo no solo no es el fin de la historia, como quiso hacernos creer Francis Fukuyama, sino que es un sistema intrínsecamente injusto, generador de inequidades y crisis. Postulamos un régimen económico-social más justo, con nuevas y más democráticas formas de propiedad, superador del capitalismo. No queremos obviar las frustraciones que la humanidad sufrió en el siglo XX en sus intentos de construir regímenes alternativos. Sin perjuicio de ello, no nos avergüenza decir que la alternativa sigue llamándose socialismo.

¿Cómo llegar hasta allí?
No existen atajos ni medidas puntuales de gobierno, que nos dejen en ese destino. Existen sí, aventuras, que -como ya aprendimos- lejos de acercarnos, nos alejan.

Nadie posee la verdad en un puño.
Se nos quiere presentar como soberbios, rígidos, sordos, intransigentes, dogmáticos cuando no de derecha, neoliberales o defensores del status quo. Haciendo el esfuerzo de no considerar las malas intenciones y el insulto, digo que estamos deseosos de intercambiar fraternalmente con compañeros de otras opiniones sobre todo lo que deseen aportar en cualquier disciplina, en particular, en materia de desarrollo, políticas y modelos económicos … en el marco de la institucionalidad si se trata del gobierno y del respeto en cualquier caso.

No obstante ello, no es más revolucionario criticar sin presentar alternativas o inventar cualquier cosa que ponga en riesgo un rumbo político estratégico que ya ha demostrado cumplir con los objetivos frenteamplistas.

Con maestría nos enseñó Zitarrosa:
“No hay cosa más sin apuro
Que un Pueblo haciendo la historia
No lo seduce la gloria
Ni se imagina el futuro
Marcha con paso seguro
Calculando cada paso
Y lo que parece atraso
Suele transformarse pronto
En cosas que para el tonto
Son causa de su fracaso”

FLS
Somos, con nuestros hermanos del FLS, obreros de la construcción del futuro. Pero compañeros, para cambiar algo hay que cambiarse a sí mismo. El FLS precisa con urgencia institucionalidad, estructura para cumplir con el papel de una organización política: ser nexo entre la sociedad civil y el poder político, ser -como acabamos de decir- transmisor de nuestro relato. El FA, la izquierda, el país requiere eso de nosotros.

Estamos en un rico proceso de construcción de una dirección colectiva, de estructura, de nexos permanentes con diversos sectores de la sociedad.
Festejamos el señero acuerdo celebrado ayer por nuestros compañeros de Canelones (lista 99738 -Nuevo Espacio, Alianza Progresista y Banderas de Líber) en el sentido de promover que el FLS canario tenga un solo candidato a la Intendencia Municipal de Canelones.

Contamos entre nuestros activos con la riqueza que nos confiere la unidad de lo diverso, con elaboración técnica, teórica e ideológica y con el liderazgo del compañero Danilo Astori, uno de los 3 referentes más importantes de la izquierda.

Banderas
Permítanme algunas reflexiones finales sobre Banderas de Líber.
Desde nuestra fundación nos declaramos demócratas, de izquierda y frenteamplistas. Nos proponemos ser una fuerza que colabore con el triunfo del FA y una gran votación del FLS en octubre 2014 y como preparación hacia ello queremos participar en la elección interna del FA en junio 2014. Antes, en el segundo semestre de 2013 elegiremos democráticamente nuestras autoridades.

Les invitamos a participar en Banderas, a tener un lugar donde preguntar, opinar, aportar, criticar, hacer, sumar para el FA, ser y sentirse útiles, necesarios. Cada cual según sus posibilidades.

BDL tiene, entre otras, 2 actitudes como referencia:

1) Privilegiar lo colectivo sin anular lo individual. Ninguno es más necesario que todos juntos.

2) La generosidad como premisa de la unidad. La mayoría de los seres humanos reconocen en la generosidad una parte propia, aun en el capitalismo más salvaje, aun en la tortura, aun en la miseria.

Homenajeamos hoy a todos los que por nuestra causa entregaron su vida o su libertad en el pasado y -sin exclusividades- los queremos representar en nuestro compañero Ramón ‘Jesús’ Cabrera.

Celebramos el presente y los éxitos de los 2 gobiernos frenteamplistas junto a los avances en la construcción del FA.

Reivindicamos a la política como una de las actividades más nobles que desarrolla el ser humano, ejercida como la atención de la cosa pública sin la búsqueda de beneficios personales.

Y apostamos con alegría y optimismo al futuro de una sociedad sin explotados ni explotadores.

Ojalá que la biología y el buen desempeño de este gobierno renueven la esperanza de este pueblo.

Descontamos que los frenteamplistas así lo quieren.

Nada más ajustado a la situación que citar a José Artigas en la Proclama de 1811 desde su Cuartel General en Mercedes: “Unión, caros compatriotas y estad seguros de la victoria!”.

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