Roban Grafitis y los
venden por millones

Informe*

Slave Labor (Bunting Boy) (Trabajo esclavo –el chico de
los banderines–) fue robado de una pared al norte de
Londres.

La misteriosa desaparición de una obra del artista popular Bansky ha desatado una polémica mundial: ¿a quién le pertenecen las obras de arte callejero?

La semana pasada, el mundo del arte se conmocionó por la misteriosa desaparición de un mural de Bansky, titulado Slave Labor (bunting boy), retirado de una pared del almacén Poundland, en Londres. El popular artista callejero lo pintó allí en mayo del año pasado, cuando la cadena de artículos de bajo costo fue acusada de contratar niños menores de siete años en India. La obra, justamente, muestra a un niño cosiendo banderas del Reino Unido y, aunque las obras de Bansky nunca tienen una certificación de autenticidad, los expertos confirmaron que sí era un original por su estilo y trazo.

Lo curioso del caso es que a los pocos días la casa Fine Art Auctions de Miami anunció que subastaría la pieza. En el aviso se decía que el precio oscilaba entre 500.000 y 700.000 dólares. Cuando las autoridades fueron alertadas Slave Labor fue retirada del catálogo de subastas y volvió a desaparecer sin que nadie diera una explicación coherente. Los propietarios de la casa de subastas se negaron a dar el nombre de la persona que les había entregado el mural y dijeron a la agencia de noticias Reuters que, antes de ofrecer la pieza, llevaron a cabo un riguroso proceso para establecer la propiedad de la obra y que no habían detectado ningún problema legal.

Debido al escándalo también se canceló la venta de Wet Dog, otra obra de Bansky. El dibujo, que muestra la silueta de un perro sacudiéndose el agua, fue hecho en Cisjordania en 2006 y tenía un valor aproximado de 800.000 dólares. Su propietario, Stephan Keszler, un coleccionista especializado en las obras de Banksy, le dijo a The Guardian que la obra fue retirada porque: “No nos sentíamos cómodos en este ambiente”. A su vez Keszler defendió a la casa de subastas de Miami y aclaró que: “No hay ningún crimen. Admiro el trabajo de Banksy, es un genio, pero él trabaja en propiedades de otras personas sin pedir permiso. El dueño de la propiedad puede hacer lo que quiera”. Aún se desconoce dónde está Slave Labor, quién la robó y quién debe responder por esta desaparición.

El asunto ha generado un debate originado en el gran interés que genera el arte urbano entre galeristas y coleccionistas. El año pasado, por ejemplo, Bankrobber Gallery y Keszler Gallery -también propiedad de Stephan Keszeler- expusieron obras del artista británico arrancadas de muros de Los Ángeles, Palestina, Brighton y Nueva Orleans. Casi todos se vendieron por más de 500 mil dólares. Así mismo, en marzo de 2012 se subastaron 17 de estas obras en 400 mil dólares (ver recuadro).

El proceso, documentado por las propias galerías, generó todo tipo de críticas sobre la propiedad de las obras. Algunos creen que la titularidad del dibujo debe recaer en la comunidad donde fue hecho y otros defienden que el grafiti es del dueño de la propiedad privada donde se plasmó el dibujo y que tiene todo el derecho de venderlo. Ambos argumentos son válidos, pero lo cierto es que no existe una regulación y, el día de hoy, todo está permitido: el robo, el tráfico y la venta ilegal.

Bansky, desde luego, ha sido el mayor afectado. De las 52 obras que ha hecho en Londres, 40 han sido robadas o destruidas, según SmithsonianMagazine, la revista de la prestigiosa institución cultural. El artista, que nunca ha mostrado su cara, manifestó su descontento en un breve comunicado: “Me avergoncé mucho al ver a mis lienzos alcanzar altos precios, me vi a mí mismo condenado a un futuro de pintar solo obras maestras”.

"verdaderamente atónitos y decepcionados"
Las explicaciones no han convencido a los vecinos de Wood Green, que han iniciado una campaña en Internet para pedir a Fine Art Auctions que devuelva la pieza a Londres. "Banksy dio esa obra de arte libremente a la comunidad, a la que se la han arrebatado ahora para ser vendida con un enorme beneficio", dijo una fuente del ayuntamiento de ese barrio.

Los vecinos vieron la semana pasada andamios y toldos sobre el mural, de 122 por 152 centímetros; solo quedó un hueco en la pared cuando se retiraron.

*Fuente Semana com (Colombia)

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