Chávez un caudillo en
tiempos de globalización

Por Antonia Yánez*

La personalidad del presidente Hugo Chávez repite en el imaginario social y político la historia de los grandes caudillos independentistas sudamericanos. Su origen militar, el romanticismo, la apelación permanente a la integración regional, su improvisada y contradictoria impronta del quehacer como líder, solo tiene la distancia del globalizante siglo XXl. También cualquier inventario de rigurosa lealtad, nos dejaría con proyección histórica a los mismos actores que hoy promueven el amor y odio que recibe Chávez.

La política ha demostrado desde el nacimiento de los Estados que aunque se practique con los mismos fines y objetivos, necesita innovarse cíclicamente en su teoría y práctica. Chávez llegó tarde al mundo bipolar y muy temprano al ensayo del pensamiento único. Sin embargo logró que Venezuela emergiera y se colocara en el escenario mundial con las interrogantes concretas de cómo resolver una mayor democracia social, en un país en bancarrota, pero desbordante de petróleo, lo hizo con los viejos instrumentos de la política. Casi con ansiedad y urgencia buscó alternativas, realizó plebiscitos, reformó la constitución y logró, una y otra vez ser electo vía las urnas por claras mayorías. Aunque para confirmar la regla Sudamérica también enfrento un mini Golpe de Estado. Tenía, a diferencia de otras experiencias fracasadas en esta Sudamérica, una base material que le dio oxigeno político y un ejército de su lado, una de las singularidades de su éxito.

Las grandes interrogantes de una nueva práctica política que incluya a toda la sociedad civil con renovada impronta democrática han quedado pendientes para los herederos de Chávez. Es en realidad una materia pendiente en lo político y cultural de todo el universo progresista mundial. La experiencia de Chávez es precisamente un ejemplo más que obliga a pensar en la necesidad de una alternativa de izquierda que en efecto transforme lo viejo e imperial pero a su vez sea democrática en lo civil e institucional.

A la hora de evaluar el fenómeno Chávez importa retener el contexto de ayer y de hoy. Los que le pidieron a Chávez "¿Por qué no te callas?", hoy viven una crisis económica, ética y moral sin precedentes que los invalida. Las venas abiertas de América Latina que recibió Obama de manos de Chávez rodeado de sus pares del continente, en Trinidad y Tobago, aún no han cerrado.

La gestualidad simbólica de aquel acontecimiento permitió mostrar a Chávez rodeado de sus pares sudamericanos en un diálogo directo con Obama, en un nuevo escenario al que; Lula, Tabaré Vázquez, Néstor Kirchner, Evo Morales y Michelle Bachelet entre otros, se propusieron construir una alternativa política continental, fuera de la órbita de Washington y su ALCA, a quien responsabilizan de la continuidad de estas venas abiertas. El Mercosur, la UNASUR, el ALBA entre otros esfuerzos de integración ponen de manifiesto intentos de caminos propios del ámbito latinoamericano aunque hoy se encuentren poblados de interrogantes, no solo por la desaparición de Chávez.

Los registros históricos de nuestras sociedades no muestran continuidad de la herencia política de los Caudillos, más bien lo contrario. La experiencia está abierta a la esperanza y a la imaginación de los que dicen acompañarlos.

EE.UU. insiste en tener un protagonismo no reclamado por los venezolanos. Según la prensa “EE UU había intentado ya en el pasado aproximaciones sin éxito a Nicolás Maduro, asumiendo que él sería el hombre del futuro en Venezuela. En noviembre pasado, miembros de la Administración de Barack Obama tuvieron conversaciones telefónicas con él con la esperanza de poder llegar a concretar un encuentro. Pero esas conversaciones jamás dieron resultados precisos. La primera exigencia en este momento es la de celebrar elecciones libres y abiertas, preferentemente con la participación de observadores internacionales”.

Luego de ver en las calles de Caracas el protagonismo doliente de esas multitudes en reconocimiento a su líder, cuesta creer que esos viejos “tic” de exportación de la política norteamericana, contribuyan a tender puentes de creación de nuevos tiempos políticos.

Bajo el impacto emocional de la muerte de Chávez, el pueblo Venezolano, el próximo 14 de abril iniciara un nuevo bipartidismo en la urnas, dos civiles los protagonistas; Nicolás Maduro y Henrique Capriles, De esta forma comienza un nueva etapa sin el caudillo militar.

* Socióloga uruguaya
Mural con la bandera de Venezuela y los retratos de Hugo Chávez y Simón Bolivar, en el barrio 23 de enero, Caracas

LA ONDA® DIGITAL

Portada


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


© Copyright 
Revista
LA ONDA digital