|
¿El agua de OSE bajo sospecha? Polémica en el gobierno
Por José De Lukas
No pocas veces todos los uruguayos hemos escuchado con orgullo, especialmente de quienes visitan el país, elogiar la calidad del agua potable que consumimos. OSE, en más de una oportunidad ha hecho uso de este elogio para sustentar la calidad de su producto y la eficiencia de su trabajo.
Un desagradable olor y gusto feo en el agua de OSE en Montevideo que se inicio el jueves 7, colocó bajo sospecha esta afirmación, además de asustar a los usuarios, sorpresivamente colocó el tema del origen o fuente de abastecimiento de la mayor concentración urbana del país en observación y debate público.
El presidente de OSE, Milton Machado y su vicepresidente el abogado Daoiz Uriarte, reiteradamente explicaron en las horas siguientes a los hechos, por distintos medios de comunicación que el origen del problema era la aparición de algas en el Río Santa Lucía, principal fuente de abastecimiento de agua que distribuye el ente público.
Al poner en evidencia que el origen del problema era la existencia de algas “cianobacterias del tipo Anabaena o Dolichospermun” según la versión del diario El Pais, atribuido a una investigación preliminar realizada por los doctores Luis Aubriot y Sylvia Bonilla de la Facultad de Ciencias, el tema se disparó, generando múltiples interrogantes en el imaginario público y también en integrantes del propio gobierno nacional.
Evidenciado el grado de preocupación sobre la realidad del Rio Santa Lucia el ministro de Defensa Eleuterio Fernández Huidobro advirtió que si “Llega a pasar algo en ese lugar es la catástrofe más grande que Uruguay puede vivir”. Sugiriendo la necesidad perentoria de que el Estado tenga un “plan B” para extraer agua potable, para dos millones de habitantes, afirmó el ministro según el portal de “Subrayado”.
Extrañamente minutos después, desde el mismo elenco de gobierno y partido político (Frente Amplio) al que pertenece Fernández Huidobro el vicepresidente de OSE Daoiz Uriarte dijo “El ministro está acostumbrado a tirar bombas alarmistas”, agregando “lo que dice sobre el agua potable no tiene ningún valor científico".
Simultáneamente el semanario Búsqueda en su última edición, recuerda que el actual presidente de OSE Milton Machado a finales del 2011 ya había hablado de impulsar “una segunda fuente de abastecimiento de agua potable” y que por estos días “insistió” en su idea de analizar una fuente “alternativa”. Por lo que para muchos observadores resultó llamativa la vehemencia que colocó Daoiz Uriarte, al criticar al ministro Huidobro.
Por su parte en declaraciones a La ONDA digital, Nancy Espasandín -maestra y politóloga- integrante de Redes-Amigos de la Tierra, dijo que lo que, “está en peligro hoy son las fuentes mismas de agua en el Uruguay, el problema de fondo es un tema esencialmente político, por mercantilizar y promover un crecimiento irracional se lleva a un uso de los suelos inconsulto, donde no se escucha a la población y los especialistas, tal como prevé la ley de aguas”. Preguntada si han tenido oportunidad de hablar con las autoridades de OSE Espasandín indicó que “están esperando con urgencia se concrete un llamado que se hizo oficialmente de la comision de la Cuenca del Santa Lucia, que extrañamente se suspendió en las últimas horas por parte del Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente y por la Dirección Nacional de Aguas (DINAGUA) porque no se quiere discutir los problemas que emergieron estos días”. Subrayando que sobre este tema se ha alertado sobre el incumplimiento de la reforma constitucional del 2004, que prevé la participación de la población en la gestión y control de los recursos hídricos”. Además definió como “graves los hechos que están pasando en la cuenca del Santa Lucia de la cual dependen 1.700.000 personas”. “Lo que nosotros decimos no es que el agua de OSE, hoy no es potable, lo que afirmamos es que está en peligro”
Ante un aparente reconocimiento sobre las denuncias de lo que está pasando en el Río Santa Lucia, que tiene sus causas en los vertidos de agrotoxicos en su cuenca, el vicepresidente Daoiz Uriarte indicó a la prensa; "Tenemos pensado y estamos trabajando en los contactos interinstitucionales para ajustar la normativa que se tiene respecto al uso de fertilizantes en las plantaciones”.
También Daoiz Uriarte, indicó a Montevideo Portal que tienen "varias líneas de trabajo". "Lo primero es una planta dosificadora de carbón activado, que permitiría más eficiencia en el monto de carbón a agregar y la dosificación para contener las algas. Es una planta que puede salir un millón de dólares aproximadamente”. Historia y análisis de la Cuenca El Río Santa Lucía fue elegido por el gobierno nacional como fuente proveedora de agua potable para la ciudad de Montevideo entre los años 1867 y 1871. La primera planta potabilizadora fue creada con capitales ingleses y luego paso a manos del estado en 1949.
En un riguroso estudio sobre la Cuenca del Río Santa Lucía los académicos Marcel Achkar, Ana Dominguez y Fernando Pesce del Laboratorio de Desarrollo Sustentable y Gestión Ambiental del Territorio IECA- Facultad de Ciencias- UdelaR.
Distribución de la Población Según los datos del censo 2011 (INE, 2012), habitan en el territorio de la cuenca del Río Santa Lucía (13.433 km2) el 12% de la población total del país (383.199 habitantes). En este espacio se concentra el 31% de la población rural de todo el Uruguay, con una densidad demográfica rural promedio de 4,1 hab/ km2, y el 11% de la población urbana. La población urbana de la cuenca es de 327.925 habitantes (85,6 %) distribuida en 75 localidades. 10 de estas localidades tienen más de 5.000 habitantes, con una población total de 265.688 habitantes y concentran el 81% de la población urbana total de la cuenca.
Achkar y Dominguez indican que; “La Cuenca del Río Santa Lucía es de importancia estratégica para la sociedad uruguaya ya que es la principal fuente de abastecimiento hídrico, provee de agua potable al 60% de la población de todo el país. En la sub cuenca del Río Santa Lucía Chico se localiza la reserva de Severino, con un embalse de 20 km 2 de superficie, con 70 millones de m3 de volumen, y 3,5 m de profundidad, que recepciona agua en un área de drenaje de 2500 km2 (Departamento de Florida). El embalse posibilita el control del caudal que se destina aguas abajo, para abastecer a la planta purificadora de OSE, localizada en Aguas Corrientes (Canelones). El principal destino del agua purificada es el uso doméstico. Contar con un sistema de gestión adecuado en la cuenca es fundamental para disponer de agua en cantidad y calidad suficiente para cubrir todos los usos necesarios y evitar conflictos ambientales. Por ello, deben converger sistemas de uso y compromiso por parte de los usuarios en todas las sub cuencas, de norte a sur, para así evitar el deterioro o contaminación del agua, que es un bien social estratégico. El territorio de la cuenca se extiende entre seis departamentos; por ello, es que se debería acordar políticas ambientales que coordinen acciones para avanzar en el camino de la sustentabilidad”.
Agregando que “Múltiples factores actúan provocando el deterioro de las aguas: la inexistencia de un adecuado sistema de saneamiento urbano, una inapropiada gestión de los residuos sólidos, y el vertido, sin tratamiento, de efluentes desde las industrias.
A su vez, desde el sistema agropecuario se han generado un conjunto de problemas, que debieran considerarse globalmente, para abordar una solución integral a los mismos. Entre los principales factores que han incidido en la alteración del ciclo hidrológico y en la degradación ambiental de la cuenca se destacan: la erosión de suelos por prácticas agrícolas inadecuadas, el uso abusivo de agrotóxicos, el vertido de efluentes de tambo sin previo tratamiento, y la forestación con especies exóticas en la cuenca alta (zona de cosecha de las aguas de las precipitaciones). Si bien el vertido de los efluentes desde los tambos ha sido uno de los temas que más ha causado preocupación a autoridades y productores, es uno más de los problemas ambientales que aún persiste en la cuenca.
Degradación del sistema ambiental Los ecosistemas degradados en la cuenca son las praderas, los humedales y los bosques nativos. Las principales causas son la tala indiscriminada de los bosques nativos para la obtención de leña como fuente de energía para el abastecimiento de hogares e industrias, y la implantación de plantaciones forestales que sustituyen territorialmente los ecosistemas nativos. Los humedales del Santa Lucia extendidos a lo largo de la cuenca baja, en las proximidades de la desembocadura en el Río de la Plata, se han degradado por la urbanización e industrialización acelerada y la falta de servicios adecuados de saneamiento y vertido de efluentes y residuos que han afectado la calidad de estos ecosistemas.
La erosión de los suelos en la cuenca responde a múltiples causas. El área sur constituyó la primer área cerealera extensiva en el Uruguay durante el siglo XIX, y las prácticas agrícolas extensivas de secano fueron desencadenando procesos de erosión y agotamiento de los suelos en el paisaje de colinas y lomadas desde entonces. El régimen de subdivisión de la propiedad de las tierras agrícolas en las denominadas “hijuelas” es otro factor desencadenante de los procesos de erosión.
Procurando que todos los establecimientos rurales tengan salida a la ruta (zonas altas del terreno) y aguadas naturales (partes bajas en las planicies), la extensión de los predios tiene una dirección a favor de la pendiente, por lo que el laboreo de las tierras es realizado en ese sentido favoreciendo la erosión. Similar situación ocurre en las áreas hortifrutícolas del área metropolitana de Montevideo al sureste de la cuenca, donde los establecimientos rurales bajo explotación intensiva en pequeños predios agudizan el fenómeno de erosión y agotamiento de los suelos. El uso inapropiado de las tierras agrícolas se correlaciona con los procesos de agotamiento del potencial productivo y la erosión de los suelos, ya que para mantener la productividad de los sistemas agrícolas orientados hacia los requerimientos del mercado, los productores rurales utilizan mayoritariamente grandes volúmenes de insumos entre los que se encuentran nutrientes (nitrógeno, fósforo y potasio) y agrotóxicos para el control de plagas. En las áreas urbanas y suburbanas se destacan los procesos de contaminación aérea por inyección de gases tóxicos a la atmósfera procedentes del parque automotor y fundamentalmente de la actividad industrial. Las fuentes urbanas de contaminación hídrica son producto de la evacuación de efluentes domésticos e industriales, mientras que en las áreas rurales se produce contaminación química y orgánica, dependiendo de los distintos usos de la tierra.
Uso predominante del suelo, procesos de contaminación y calidad de las aguas En las áreas forestales ganaderas de la cuenca, localizadas en las sierras del este, los procesos de contaminación de los recursos hídricos y edáficos están asociados al uso de agrotóxicos para el mantenimiento de los sistemas forestales libres de plagas. El lavado realizado por las aguas pluviales dirige los químicos en dilución hacia los cursos fluviales mediante la escorrentía, y como los suelos superficiales tienden a tener buen drenaje, infiltran las aguas contaminadas afectando la calidad hídrica en las napas y acuíferos.
La actividad minera practicada en explotaciones a cielo abierto es fuente de contaminación aérea, hídrica, y de degradación paisajística. Las prácticas hortifrutícolas y las agrícolas cerealeras orientadas con criterios productivistas en suelos que han sido erosionados y/o han perdido fertilidad natural requieren la utilización de grandes volúmenes de insumos químicos y agrotóxicos para su mantenimiento. No solo resultan insustentables desde el punto de vista energético y económico, sino que además, actúan como factor desencadenante de procesos de contaminación química de suelos y aguas superficiales y subterráneas. Otra causa de contaminación hídrica es el manejo de efluentes de la actividad ganadera intensiva practicada en los tambos cuando no se adoptan medidas de depuración.
La instalación de industrias y agroindustrias en las periferias urbanas y en las zonas rurales agrícolas - ganaderas u hortifrutícolas, afecta la calidad de las aguas en las napas freáticas, acuíferos y cursos fluviales. El vertido de efluentes industriales sin tratamiento en las aguas, constituye un factor de contaminación hídrica de relevancia.
Asimismo afecta la disponibilidad de agua dulce necesaria para abastecer los requerimientos de la actividad pecuaria y agrícola.
En los centros urbanos, las principales causas de la contaminación ambiental y afectación de la calidad de las aguas están vinculadas a la falta o insuficiencia de saneamiento y al manejo y deposición final de los residuos sólidos. En el primer caso, los efluentes domésticos y las infiltraciones desde pozos negros son desencadenantes de la contaminación de las napas freáticas e indirectamente, de los cursos fluviales, mientras que en el segundo caso, lo es el lixiviado de los residuos en los vertederos sin impermeabilizar, en donde también se produce contaminación aérea.
En las planicies fluviales, las inundaciones que afectan los barrios localizados en las partes bajas de las ciudades (como en el caso de Santa Lucía en el Departamento de Canelones) cuando se producen eventos de abundantes precipitaciones, ponen en contacto las aguas de escorrentía con los pozos negros utilizados para el saneamiento o con los lixiviados originados en los vertederos sanitarios, generándose la contaminación de los recursos hídricos tanto superficiales como subterráneos. Esto puede desencadenar además mecanismos de transmisión de enfermedades que afectan la salud humana, como es el caso de la hepatitis.
El problema de la contaminación hídrica constituye una amenaza ambiental de relevancia, ya que ésta es la cuenca de la que se obtiene el agua que luego de ser tratada en plantas potabilizadoras, abastece a Montevideo y a gran parte del área metropolitana, donde se concentra casi el 60% de la población del país. Los procesos que degradan la calidad de las aguas superficiales y subterráneas en la cuenca del Río Santa Lucía han sido acumulativos y en caso de superar los umbrales de autodepuración de la naturaleza pueden provocar procesos de contaminación irreversibles que afectarían el suministro de aguas de calidad para el consumo humano con consecuencias sociales y económicas que incidirían notoriamente en la calidad de vida de la población.
Conclusiones El desarrollo productivo de la cuenca se sustentó tradicionalmente en la integración de actividades hortícolas, frutícolas, lecheras, agrícolas y ganaderas, con una fuerte presencia urbana y actividades industriales y de servicios.
El resultado es un mosaico de producciones que se asocia a la extensión del área metropolitana en la cuenca. En este contexto y por la ubicación de Montevideo y su periferia metropolitana, la cuenca se caracteriza también por ser la fuente de agua potable para más del 60% de la población del país. De ese porcentaje, la mayor parte habita fuera de la cuenca, ya que en su territorio vive tan solo el 12% de la población del país. Esto conduce a concluir que la cuenca del Santa Lucía “exporta” agua para casi el 50% de la población uruguaya.
Si bien existen problemas ambientales en la cuenca, que deberían solucionarse lo antes posible, si consideramos la situación a futuro, se profundizarán un conjunto de problemas que colocarán en riesgo ambiental a una de las regiones que cuenta con la mayor concentración demográfica rural del país. En los escenarios prospectivos de mediano plazo, las actividades agrícolas aumentarán su importancia, restringiendo de esa manera la producción hortícola frutícola a las áreas especializadas en algunas zonas específicas. Presumiblemente el avance de los cultivos de soja tendrá una magnitud importante. Este escenario de avance de la agricultura extensiva producirá un desplazamiento de la lechería hacia tierras con menor potencial productivo. Frente a un proceso de avance de la sojización, los productores lecheros están utilizando y ajustando sus sistemas de producción en los suelos 5.02b, ya que son suelos que permiten integrar la actividad lecheraganadera sin perder productividad. Pero si se agrega que este tipo de suelos podrían ser incorporados como suelos de prioridad forestal, se seguirá presionando a los productores lecheros.
También se identifica una asociación territorial entre la agricultura y la ganadería, que pasa a tener importancia relativa en la cuenca con la aparición de establecimientos dedicados a la producción intensiva (feed lot). El avance de la forestación se presenta fundamentalmente en las nacientes de la cuenca (zonas de sierras) que coincide con la mayor parte de la producción hídrica. El conjunto de información presentada coloca a la cuenca en una situación especialmente compleja para la producción de agua potable y el abastecimiento de agua a una parte importante de la producción industrial del país”.
LA ONDA® DIGITAL
|
|